Comercial de ortopedia se enfrenta a prisión permanente por matar a pareja de ancianos

Dos ancianos, Manuel y Piedad, fueron asesinados a cuchilladas en su domicilio de Barcelona para evitar que denunciaran el fraude bancario cometido contra ellos.
Mató para no ser descubierto tras un fraude de 600 euros
La Fiscalía sostiene que Marcos F. asesinó a la pareja de ancianos para evitar que denunciaran las transferencias fraudulentas.

En el verano de 2019, una pareja de octogenarios barceloneses fue asesinada a cuchilladas en su propio hogar, presuntamente por el hombre que se había ganado su confianza vendiéndoles productos ortopédicos y que, al verse descubierto en un fraude bancario, eligió el silencio permanente sobre la rendición de cuentas. El caso de Marcos F. plantea una de las preguntas más antiguas de la ética humana: hasta dónde puede llegar alguien cuando el miedo a las consecuencias supera cualquier límite moral. Cinco años después de los hechos, la justicia intenta ahora, ante un jurado en Barcelona, poner nombre y medida a ese abismo.

  • Dos ancianos vulnerables fueron hallados en avanzado estado de descomposición días después de su muerte, víctimas de una violencia que sus vecinos nunca imaginaron posible.
  • El acusado, con antecedentes previos por estafa, habría escalado de la manipulación económica al asesinato cuando Manuel canceló su tarjeta y le exigió explicaciones.
  • Durante más de un año y medio, Marcos F. permaneció en libertad mientras los investigadores reconstruían el rastro de transferencias fraudulentas y joyas robadas que lo conectaban con el crimen.
  • Tras su detención en febrero de 2021, intentó suicidarse con una sobredosis, lo que retrasó aún más el inicio del proceso judicial.
  • La Fiscalía pide prisión permanente revisable por cada asesinato, argumentando alevosía y ensañamiento contra personas especialmente vulnerables.
  • El juicio, iniciado esta semana en la Audiencia de Barcelona, deberá determinar si un jurado popular considera que los crímenes fueron un cálculo frío para proteger un fraude de apenas 600 euros.

En agosto de 2019, los vecinos de un edificio del barrio barcelonés de La Bordeta alertaron a emergencias por un olor insoportable. Al entrar al piso, la Guardia Urbana encontró a Manuel y Piedad, una pareja de octogenarios, muertos y en avanzado estado de descomposición. La autopsia confirmó que habían sido asesinados a cuchilladas.

La investigación de los Mossos d'Esquadra, orientada en parte por el hijo de la pareja, apuntó a Marcos F., un comercial de ortopedia que había entrado en sus vidas meses antes vendiéndoles productos en su mayoría innecesarios. Esa relación le había dado acceso a sus datos bancarios, con los que realizó transferencias fraudulentas a través de la plataforma Paysend. Sus intentos de sacar efectivo en cajeros fracasaron por introducir mal el PIN; buscaba embolsarse apenas 600 euros.

Cuando el banco alertó a Manuel y este canceló la tarjeta, confrontó directamente al acusado. Marcos ya cargaba con una condena previa por estafa en 2017. Esta vez, según la Fiscalía, la amenaza de ser descubierto lo llevó a matar a ambos entre el 16 y el 19 de agosto, ensañándose con ellos y causándoles gran sufrimiento. Antes de marcharse, se llevó varias joyas del domicilio.

No sería detenido hasta el 16 de febrero de 2021, año y medio después. Tras su captura, intentó suicidarse con una sobredosis de pastillas y pasó días hospitalizado antes de ingresar en prisión provisional. Ahora, con el juicio iniciado esta semana en la Audiencia de Barcelona, la Fiscalía pide prisión permanente revisable por cada uno de los asesinatos, además de cargos por estafa y robo con violencia. Un jurado popular decidirá si la muerte de Manuel y Piedad fue el precio que un hombre quiso pagar para ocultar un fraude menor.

En agosto de 2019, dos ancianos fueron encontrados muertos en su apartamento del barrio de La Bordeta en Barcelona, días después de que los vecinos alertaran a emergencias por un olor insoportable. Manuel y Piedad, una pareja de octogenarios, yacían en avanzado estado de descomposición. La autopsia revelaría que habían sido asesinados a cuchilladas.

La investigación de los Mossos d'Esquadra, guiada por el hijo de la pareja, condujo hasta Marcos F., un comercial de ortopedia que había conocido a Manuel y Piedad meses antes. El hombre se había presentado en sus vidas como vendedor de productos ortopédicos, la mayoría innecesarios, pero la relación le permitió acceder a algo mucho más valioso: sus datos bancarios. A través de la plataforma de transacciones Paysend, realizó transferencias fraudulentas utilizando la tarjeta de Manuel. Cuando intentó sacar efectivo en cajeros automáticos, primero en una sucursal del Santander cercana al domicilio y luego en Sant Boi de Llobregat, sus intentos fracasaron por introducir mal el número de identificación personal. Buscaba embolsarse 600 euros en esas operaciones fallidas.

Manuel, alertado por su banco, canceló la tarjeta e inmediatamente pidió explicaciones a Marcos. El comercial ya tenía antecedentes: había sido condenado en 2017 por estafa a casi dos años de cárcel. Pero esta vez, según la tesis de la Fiscalía, la confrontación lo llevó a tomar una decisión extrema. Entre el 16 y el 19 de agosto, mató a ambos para evitar ser descubierto. El Ministerio Público sostiene que no solo atacó a dos personas vulnerables por su edad y estado de salud, sino que se ensañó con ellos, causándoles gran sufrimiento.

Cuatro días después, el 24 de agosto, la Guardia Urbana entró al piso acompañada por el hijo de la pareja. Además de los cadáveres, encontraron que Marcos se había llevado varias joyas del domicilio. Un año y medio pasaría antes de que los investigadores lo detuvieran, el 16 de febrero de 2021. Marcos, entonces de 51 años, intentó suicidarse con una sobredosis de pastillas tras su captura y pasó días hospitalizado. Una vez recuperado, fue ingresado en prisión provisional por orden del Juzgado de Instrucción 3 de Barcelona.

Ahora enfrenta cargos por asesinato con alevosía y ensañamiento, estafa y robo con violencia. La Fiscalía pide para él prisión permanente revisable por cada uno de los asesinatos. El juicio comenzó el lunes en la Audiencia de Barcelona con la constitución del jurado, un proceso que determinará si la justicia considera que la muerte de Manuel y Piedad fue el resultado de un cálculo criminal para proteger un fraude, o si hay otras circunstancias que el tribunal debe sopesar.

El Ministerio Público sostiene que no solo atacó a dos personas vulnerables por su edad y estado de salud, sino que se ensañó con ellos, causándoles gran sufrimiento
— Fiscalía de Barcelona
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Cómo es que un vendedor de ortopedia termina teniendo acceso a las cuentas bancarias de sus clientes?

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No fue acceso directo. Ganó confianza vendiéndoles productos, luego consiguió sus datos bancarios. Es la mecánica clásica de la estafa: primero la relación, luego la vulnerabilidad.

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¿Por qué mató? ¿Fue un arrebato o algo premeditado?

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La Fiscalía dice que fue premeditado, que mató para no ser descubierto. Cuando Manuel cuestionó los intentos fallidos de sacar dinero, Marcos supo que se acababa el tiempo. Ya había sido condenado por estafa antes.

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¿Qué hace que este caso sea tan grave más allá del crimen?

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Que fueron ancianos, vulnerables, en su propio hogar. Alguien en quien confiaban. Y que el móvil fue tan mundano: 600 euros que ni siquiera logró robar.

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¿Cuánto tiempo pasó antes de que lo atraparan?

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Dieciocho meses. Los vecinos alertaron el 24 de agosto, pero no fue hasta febrero de 2021 que lo detuvieron. Mucho tiempo para que desapareciera, pero la investigación fue meticulosa.

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¿Qué sucedió cuando lo arrestaron?

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Intentó suicidarse. Ingirió pastillas y fue hospitalizado. Cuando se recuperó, lo enviaron a prisión preventiva. Ahora el jurado decide si merece prisión permanente.

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