El 'Efecto Starmer': cómo la estabilidad británica beneficia al Ibex 35

Los británicos han aprendido la lección del populismo a través del empobrecimiento
Después de años de promesas incumplidas sobre el Brexit, los votantes británicos han rechazado el experimento y buscan estabilidad.

Tras catorce años de gobiernos conservadores que dejaron al Reino Unido fragmentado y distante de Europa, Keir Starmer llega a Downing Street portando algo más valioso que cualquier promesa electoral: previsibilidad. Para España, este cambio no es un asunto lejano; siete grandes empresas del Ibex 35 generaron más de 40.000 millones de euros en ingresos británicos en 2023, y la memoria del mercado aún guarda el golpe del Brexit, cuando la bolsa española cayó un 12,35% en un solo día. En un continente donde Francia y Alemania navegan hacia aguas turbulentas, la estabilidad londinense se convierte, paradójicamente, en un ancla para la economía española.

  • El Reino Unido llega a este cambio de gobierno con las cicatrices visibles del Brexit: empresas emigradas, talento perdido y ciudadanos que, según las encuestas, hoy votarían por quedarse en la UE.
  • La exposición española al mercado británico es tan profunda que el día del Brexit la bolsa española cayó cuatro veces más que la propia bolsa londinense, revelando una dependencia que muchos ignoraban.
  • Starmer propone un programa pragmático —estabilidad fiscal, mitigación del Brexit, reforma laboral y vivienda— que los mercados leen como una señal de calma tras años de caos político conservador.
  • Mientras Francia se acerca a un posible gobierno de extrema derecha que amenaza con un 'Frexit' energético, España encuentra en el laborismo británico un socio más predecible y económicamente afín.
  • El debate sobre un eventual retorno británico a la UE —el llamado 'Briturn'— gana terreno simbólico, aunque nadie espera que sea un camino rápido ni sencillo.

Keir Starmer llega a Downing Street en un momento en que el Reino Unido lleva años sin algo esencial: previsibilidad. Después de catorce años de gobiernos conservadores —de Cameron a Sunak— los votantes han optado por un voto de castigo contra las políticas que condujeron al Brexit. Las encuestas revelan que, si el referéndum de 2016 se repitiera hoy, la mayoría de los británicos votaría por permanecer en la UE. El país ha aprendido, a través de la experiencia, lo que significó la ruptura.

Los efectos del Brexit no fueron los prometidos. Las empresas emigraron hacia Irlanda y los Países Bajos, el talento las siguió, y las fronteras burocráticas con Europa se multiplicaron. Aunque un eventual 'Briturn' no sería ni fácil ni rápido, cualquier escenario de reintegración beneficiaría a ambas partes, especialmente cuando la UE enfrenta sus propias turbulencias internas.

Para los mercados, lo que importa es que el laborismo llega con un programa sensato: ajustar las cuentas públicas, mitigar el impacto del Brexit, mejorar condiciones laborales y abordar la crisis de vivienda. Es una receta pragmática para un país que ha cambiado, y los inversores lo leen como una oportunidad.

Para España, el impacto es mayor de lo que muchos suponen. El turismo británico genera un 50% más de ingresos que el francés, y la presencia británica en el litoral español es profunda. Pero el vínculo va más allá: Iberdrola, Santander, Telefónica, Ferrovial, FCC, IAG y Sabadell generaron más de 40.000 millones de euros en ingresos desde Reino Unido en 2023. La historia lo confirma: el día posterior al Brexit, el Ibex 35 se desplomó un 12,35%, cuatro veces más que el propio FTSE 100 británico.

En un continente donde Francia avanza hacia un posible gobierno de extrema derecha con un programa de 'Frexit' energético que amenaza la estabilidad de precios eléctricos en toda Europa, la calma que trae Starmer a Londres se convierte en un activo estratégico para la economía española. En tiempos de fragmentación europea, la previsibilidad tiene un precio, y hoy cotiza al alza.

Keir Starmer ha llegado a Downing Street en un momento en el que Reino Unido necesita algo que no ha tenido en años: previsibilidad. Después de catorce años bajo gobiernos conservadores —una sucesión de líderes cuya gestión dejó cicatrices profundas en la memoria política británica, desde David Cameron hasta Rishi Sunak— los votantes han optado por un cambio de rumbo. El Partido Laborista regresa al poder con un mandato que es, en esencia, un voto de castigo contra las políticas que llevaron al Brexit y la salida de la Unión Europea. Lo que resulta particularmente revelador es que, según las encuestas, si se repitiera hoy el referéndum del 23 de junio de 2016, la mayoría de los británicos votaría por permanecer en la UE. El país ha aprendido, a través de la experiencia, lo que significó la ruptura.

Los efectos del Brexit no han sido los prometidos. Las empresas emigraron hacia Irlanda y los Países Bajos. El talento se fue con ellas. Las fronteras burocráticas con los socios europeos se multiplicaron. Los ciudadanos británicos, que cayeron en promesas de prosperidad que nunca llegaron, ahora cargan con las facturas reales de la independencia. Existe debate sobre si un eventual retorno a la UE —lo que algunos llaman el "Briturn"— sería posible, pero nadie sostiene que fuera un camino fácil o rápido. Lo que sí es cierto es que cualquier escenario de reintegración beneficiaría a ambas partes, especialmente en un momento en el que la Unión Europea enfrenta sus propias turbulencias por los giros extremos que están tomando Francia y Alemania.

Para los mercados, lo que importa ahora es que Starmer trae consigo algo que el país no ha tenido: estabilidad política y visión de largo plazo. El laborismo llega con un programa sensato que incluye ajustar las cuentas públicas, mitigar el impacto del Brexit para empresas y hogares, mejorar las condiciones laborales, abordar la crisis de vivienda, reforzar las políticas migratorias y de seguridad, y combatir comportamientos antisociales en los barrios. Es una receta pragmática para un país que ha cambiado. En este contexto de paz política y previsibilidad, los mercados ven una oportunidad.

Para España, el impacto de lo que suceda en Reino Unido es enormemente superior al de la evolución política francesa. La industria turística española obtiene de las islas británicas un 50% más de visitantes e ingresos cada año que de Francia, además de que la presencia británica en amplias zonas del litoral español es profunda y arraigada. Pero el impacto va mucho más allá del turismo. Siete grandes empresas cotizadas en el Ibex 35 —Iberdrola, Santander, Telefónica, Ferrovial, FCC, IAG y Sabadell— gestionan negocios que generaron más de 40.000 millones de euros en ingresos en 2023 desde Reino Unido. La exposición es masiva.

La historia reciente lo demuestra. Hasta la pandemia de 2020, la mayor caída de la Bolsa española en toda su historia ocurrió el viernes posterior a la votación del Brexit. Ese día, el Ibex 35 se desplomó un 12,35%, cuatro veces más que el Ftse 100 británico y el doble que el Cac francés o el Dax alemán. Las vinculaciones financieras con la City londinense son profundas. Muchas fortunas españolas viven entre Madrid y Londres. No es casualidad que años atrás, en el proceso de concentración de aerolíneas, Iberia se uniera con British Airways.

Starmer representa, para la diplomacia económica española, un oasis en un momento de fricciones previsibles con Francia. Si gana la derecha francesa con Bardella-Le Pen, el futuro Gobierno parisino lleva en su programa una suerte de "Frexit" energético diseñado para abaratar la factura de la luz de los franceses. La potencia nuclear francesa es clave para la estabilidad de precios del sistema eléctrico de la UE y también de España. En este escenario de posible fragmentación europea, la estabilidad que trae Starmer a Londres se convierte en un activo valioso para la economía española.

Los británicos están decepcionados y desengañados con la aventura del Brexit, según muestran una mayoría de encuestas
— Análisis de datos electorales británicos
La estabilidad política, previsibilidad y visión de largo plazo que trae Starmer conjuran un cóctel perfecto para los mercados
— Perspectiva de analistas de mercados
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué importa tanto para España lo que suceda en Londres cuando Francia está en juego?

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Porque el dinero español está más expuesto a Reino Unido que a Francia. Siete empresas del Ibex generaron 40.000 millones de euros en ingresos británicos en 2023. El turismo, la banca, la energía, todo está conectado.

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Pero ¿no es el Brexit un desastre que ya sucedió? ¿Qué cambia ahora con Starmer?

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Lo que cambia es la dirección. Starmer trae estabilidad y la posibilidad de mitigar el daño. Los británicos ya aprendieron la lección. Ahora el riesgo es que Francia se vuelva impredecible.

Inventor

¿Qué significa que el Ibex cayera un 12% el viernes después del Brexit?

Model

Significa que los mercados españoles son cuatro veces más sensibles a lo que sucede en Londres que los británicos a sí mismos. Eso muestra la profundidad de la dependencia.

Inventor

¿Starmer podría llevar a Reino Unido de vuelta a la UE?

Model

No será fácil ni rápido. Pero lo importante ahora es que ha cerrado el ciclo de caos político. Eso, por sí solo, es bueno para los negocios españoles.

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¿Y si Francia se vuelve más extrema?

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Entonces España necesita aliados estables. Starmer, con su programa sensato y su visión de largo plazo, se convierte en ese aliado. Es diplomacia económica pura.

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