¿Cómo podés comer cuando tenés esta situación?
Lucas Gamez, niño argentino de 8 años, fue hallado sin vida abrazado a sus abuelos en el segundo piso del edificio Miramar derrumbado en La Guaira. El rescatista Guillermo Arana Leyton trabajó 24 horas seguidas con solo 2 horas de descanso, enfrentando condiciones sanitarias críticas y miles de cadáveres aún bajo los escombros.
- Lucas Gamez, niño argentino de 8 años, hallado sin vida abrazado a sus abuelos en el segundo piso del edificio Miramar en La Guaira
- Doble terremoto en Venezuela el 24 de junio dejó 4.561 muertos y 16.740 heridos oficialmente
- Guillermo Arana Leyton trabajó 24 horas seguidas con solo 2 horas de descanso durante el rescate
- El edificio Miramar tenía nueve pisos y se derrumbó completamente en el sismo
Un rescatista argentino de Fenix Unit describe el traumático descubrimiento del cuerpo del niño Lucas Gamez, de 8 años, abrazado a sus abuelos entre los escombros del edificio Miramar en Venezuela tras el doble terremoto que dejó más de 4.500 víctimas.
Guillermo Arana Leyton regresó a Argentina después de pasar varios días excavando entre los escombros del edificio Miramar en La Guaira, Venezuela. Había ido como rescatista del grupo Fenix Unit con una misión clara: encontrar sobrevivientes del doble terremoto que sacudió el país el 24 de junio. Lo que encontró fue Lucas Gamez, un niño argentino de 8 años, muerto y abrazado a sus abuelos.
La tragedia que golpeó a Venezuela fue de una escala que pocos estaban preparados para procesar. El doble sismo dejó oficialmente 4.561 personas muertas y 16.740 heridas, aunque Arana Leyton, después de estar en el terreno durante días, creía que las cifras finales serían mucho más altas. "Rompió todos los números que podía pensar", dijo en una entrevista con Canal 9 Televida de Mendoza tras su regreso. "Hoy te digo que van a llegar a 20.000 personas muertas".
Lucas había llegado al edificio Miramar con su familia para pasar un día en la playa. Estaba en el segundo piso junto a sus tíos cuando el terremoto golpeó. El edificio de nueve pisos se derrumbó casi instantáneamente. Durante varios días, Arana Leyton y su equipo trabajaron con maquinaria pesada, removiendo toneladas de concreto y acero. Algunos cuerpos fueron encontrados con vida diez días después del sismo, lo que mantuvo viva la esperanza de que Lucas pudiera estar entre los sobrevivientes. Pero cuando lo sacaron de los escombros, estaba muerto, sostenido en los brazos de sus abuelos.
El costo físico y emocional del rescate fue brutal. Arana Leyton trabajaba 24 horas seguidas, descansaba apenas dos horas, y volvía a trabajar otras 24. "¿Cómo podés comer cuando tenés esta situación?", preguntó durante la entrevista, explicando que le resultaba casi imposible alimentarse mientras trabajaba rodeado de muerte. La misión de rescate incluyó a 15 médicos venezolanos radicados en Argentina, miembros de la Asociación de Médicos Venezolanos, junto con su presidenta, Indira Acosta.
Las condiciones en el terreno eran apocalípticas. No había agua potable. No había sistemas de cloacas funcionales. Los servicios sanitarios estaban colapsados. El olor de los cuerpos en descomposición era, según Arana Leyton, "abrumador". Aún quedaban innumerables cadáveres bajo los escombros, y la maquinaria disponible no era suficiente para remover todos los restos. La falta de infraestructura sanitaria básica ya estaba generando brotes de enfermedades como la sarna, incluso entre los propios rescatistas. "Estábamos superados en todo", dijo. "Creo que cualquier país del mundo se sentiría igual ante una tragedia de esta magnitud".
Arana Leyton regresó a Argentina, pero no por mucho tiempo. Planeaba volver a Venezuela una semana después para continuar con las tareas de rescate y recuperación. Aunque completó el objetivo de su misión inicial, no fue de la manera que esperaba. Había ido buscando vidas que salvar. En cambio, encontró a un niño argentino de 8 años abrazado a sus abuelos entre los escombros, y la certeza de que miles más seguían bajo el concreto, esperando ser encontrados.
Citações Notáveis
Rompió todos los números que podía pensar. Hoy te digo que van a llegar a 20.000 personas muertas.— Guillermo Arana Leyton, rescatista de Fenix Unit
El olor de los cuerpos es abrumador. Quedan muchísimos cadáveres dentro de los edificios y las máquinas no alcanzan para remover todos los escombros.— Guillermo Arana Leyton
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo se prepara alguien para una misión así? ¿Qué entrenamiento te prepara para encontrar a un niño muerto?
No existe entrenamiento que te prepare para eso. Puedes entrenar técnicas de rescate, puedes aprender a usar maquinaria pesada, pero la realidad de estar allí, viendo lo que ves, oliendo lo que hueles, es completamente diferente.
Mencionaste que trabajabas 24 horas seguidas. ¿En qué momento te das cuenta de que necesitas parar?
Nunca paras. O al menos, no paras porque quieras. Paras porque tu cuerpo simplemente no puede más. Pero incluso entonces, sabes que hay más gente bajo los escombros, así que descansas dos horas y vuelves.
¿Qué pasaba con la comida? Dijiste que te costaba comer.
¿Cómo comes cuando estás rodeado de muerte? El olor, los cuerpos, la desesperación de las familias buscando a sus seres queridos. La comida se siente como un lujo obsceno. Muchos de nosotros simplemente dejamos de intentarlo.
Lucas estaba con sus abuelos. ¿Eso cambió algo en cómo procesaste encontrarlo?
Todo cambió. Esperábamos encontrarlo vivo. Habíamos sacado gente con vida después de diez días. Pensamos que Lucas podría estar entre ellos. Pero cuando lo encontramos, estaba abrazado a sus abuelos. Eso es lo que permanece contigo.
¿Cuál fue el momento más difícil?
No hay un momento. Es todo. Es el olor constante, es saber que hay miles más bajo el concreto, es ver a las familias esperando noticias que nunca llegarán. Es trabajar sin agua potable, sin saneamiento, viendo enfermedades propagarse entre los rescatistas. Es la magnitud de todo.
¿Por qué volviste?
Porque hay más gente allá. Porque el trabajo no está terminado. Porque Lucas y miles como él merecen ser encontrados y tratados con dignidad.