El hielo ya está cayendo. La pregunta es cuánto más caerá.
Desde las cumbres heladas de Groenlandia hasta los confines de la Antártida, el hielo que ha guardado silencio durante milenios comienza a ceder, y su disolución reescribirá la geografía costera que conocen 680 millones de personas. Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid calculan que los glaciares serán responsables de casi la mitad del aumento del nivel del mar previsto para finales del siglo XXI, un incremento que oscilará entre 43 y 84 centímetros según las decisiones que la humanidad tome hoy sobre sus emisiones. No se trata de una amenaza distante: el mar ya sube 3,6 milímetros cada año, y la mitad de ese ascenso proviene del hielo que se pierde. Lo que aún está en manos humanas es cuánto más se perderá.
- El nivel del mar sube ya 3,6 mm por año y los glaciares aportan exactamente la mitad de ese incremento, convirtiendo el deshielo en la principal palanca del cambio costero global.
- Groenlandia pierde su hielo casi el doble de rápido que la Antártida, a pesar de que esta última almacena diez veces más volumen, lo que genera una paradoja que complica las proyecciones.
- Más allá de 2100, los escenarios se bifurcan dramáticamente: entre 0,6 metros si las emisiones se controlan y hasta 5,4 metros si continúan sin freno, con enormes incertidumbres sobre los grandes mantos de hielo.
- Unos 680 millones de habitantes en zonas costeras enfrentan erosión de playas e inundación de territorios, convirtiendo este fenómeno en una crisis humana de escala generacional.
- La ciencia ya tiene claridad sobre la dirección del proceso; lo que permanece abierto es la magnitud, y esa magnitud depende de decisiones políticas y económicas que se toman ahora.
El nivel del mar seguirá subiendo en las próximas décadas, y con él llegarán dos consecuencias directas para las costas del mundo: la erosión de playas y la inundación de territorios habitados. Se estima que unos 680 millones de personas enfrentarán estas realidades antes de que termine el siglo.
Francisco Navarro, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, ha dedicado su trabajo a cuantificar el papel de los glaciares en este proceso. Sus conclusiones son contundentes: entre el 47 y el 56 por ciento del aumento del nivel del mar provendrá del deshielo de esas masas de hielo, ya sea por fusión directa o por descarga de icebergs al océano. Para 2100, el nivel del mar habrá subido entre 43 y 84 centímetros, dependiendo de cuántos gases de efecto invernadero siga emitiendo la humanidad. Hoy, el mar ya crece 3,6 milímetros al año, y 1,8 de esos milímetros provienen directamente de la pérdida de glaciares y mantos de hielo.
No todos los hielos se comportan igual. Groenlandia pierde su manto casi el doble de rápido que la Antártida, aunque esta última almacena diez veces más volumen total. La velocidad del deshielo en el norte es lo que marca la diferencia en el presente.
Si la mirada se extiende hasta el año 2300, las cifras se vuelven más inquietantes. En el escenario más optimista, el nivel del mar subiría entre 0,6 y 1,07 metros. Si las emisiones continúan sin control, el aumento podría alcanzar los 5,4 metros. La gran incógnita sigue siendo el comportamiento futuro de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida, sobre los cuales la ciencia aún no tiene respuestas definitivas.
Navarro es claro: el aumento del nivel del mar no es una amenaza futura, sino una realidad en curso. Lo que ocurra dependerá de las decisiones que se tomen ahora. El hielo ya está cayendo.
En las próximas décadas, el nivel del mar seguirá subiendo de manera sostenida. Eso es lo que dicen todos los estudios. Y cuando suba, traerá consigo dos problemas inmediatos para las ciudades y pueblos de la costa: la erosión de las playas y la inundación de territorios donde viven personas. Se estima que unos 680 millones de habitantes en zonas costeras enfrentarán estas consecuencias.
La pregunta que los científicos llevan años intentando responder es cuánto exactamente subirá el agua, y de dónde vendrá ese aumento. Francisco Navarro, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, ha dedicado su trabajo a entender el papel que juegan los glaciares en todo esto. Sus conclusiones son claras: la mitad del aumento del nivel del mar en los próximos años provendrá directamente del deshielo de esas enormes masas de hielo.
Según los cálculos de Navarro, para finales del siglo XXI el nivel del mar habrá subido entre 43 y 84 centímetros, dependiendo de cuántos gases de efecto invernadero siga emitiendo la humanidad. De ese aumento, entre el 47 y el 56 por ciento será responsabilidad de los glaciares que se derriten o que descargan icebergs al océano. En la actualidad, el nivel del mar crece aproximadamente 3,6 milímetros cada año. De esos 3,6 milímetros, 1,8 provienen de la pérdida de glaciares y mantos de hielo, mientras que 1,4 vienen de la expansión térmica del océano conforme el agua se calienta.
Pero no todos los glaciares contribuyen al problema de la misma manera. Groenlandia está perdiendo su manto de hielo casi el doble de rápido que la Antártida. Esto puede parecer contradictorio cuando se sabe que la Antártida almacena diez veces más volumen de hielo que Groenlandia, pero la velocidad del deshielo en el norte es lo que marca la diferencia en este momento.
Si se proyectan los números más allá del año 2100, hasta el 2300, las cifras se vuelven más dramáticas. En el escenario más optimista, donde las emisiones se reducen significativamente, el nivel del mar subiría entre 0,6 y 1,07 metros en esos dos siglos. Pero si las emisiones continúan sin control, el aumento podría alcanzar entre 2,3 y 5,4 metros. Aquí es donde la incertidumbre científica se vuelve más profunda. Los glaciares más pequeños probablemente habrán desaparecido para entonces, pero los grandes mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida siguen siendo un misterio parcial. Los científicos aún discrepan sobre cuánto contribuirán exactamente esos enormes depósitos de hielo al aumento del nivel del mar en los siglos venideros.
Navarro subraya que el aumento del nivel del mar no es una posibilidad futura sino una realidad que ya está ocurriendo y que los países tendrán que enfrentar en las próximas décadas. Lo que suceda dependerá de las decisiones que tomen ahora sobre reducción de emisiones y lucha contra el cambio climático. El hielo ya está cayendo. La pregunta es cuánto más caerá.
Citações Notáveis
Se prevé que el aumento del nivel del mar para finales del siglo XXI esté entre 43 y 84 cm, dependiendo del escenario de emisiones de gases de efecto invernadero considerado. De este aumento, entre el 47 y el 56% provendrá de la pérdida de masa de los glaciares.— Francisco Navarro, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Groenlandia pierde hielo más rápido si tiene menos volumen que la Antártida?
Porque la velocidad de pérdida no depende solo del tamaño total. Groenlandia está en latitudes más bajas, donde el calentamiento es más intenso. Además, su hielo está más expuesto a aguas oceánicas más cálidas. La Antártida, aunque tiene mucho más hielo, está más aislada por su geografía y sus temperaturas extremas.
¿Qué significa realmente que 680 millones de personas serán afectadas?
Significa erosión de costas donde viven ciudades enteras, inundación de tierras agrícolas, salinización de acuíferos de agua dulce. No es solo que suba el agua. Es que los territorios habitables se reducen. Algunos países isleños podrían desaparecer completamente.
¿Por qué hay tanta incertidumbre sobre lo que pasará después de 2100?
Porque los modelos climáticos se vuelven menos precisos cuanto más lejos miramos. Y porque los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida tienen comportamientos complejos que aún no comprendemos completamente. Pequeños cambios en la temperatura pueden desencadenar efectos en cascada impredecibles.
¿Entonces el deshielo de glaciares es el problema principal?
Es la mitad del problema. La otra mitad es la expansión térmica: el agua simplemente ocupa más espacio cuando se calienta. Pero el deshielo es más visible, más dramático. Y es el que podría cambiar si reducimos emisiones ahora.