El cometa Tempel 2, del tamaño del que extinguió a los dinosaurios, visible este verano

Un visitante del espacio que regresa cada cinco años y medio
Descripción de Tempel 2 como un objeto celeste predecible y observable desde la Tierra.

Desde hace más de ciento cincuenta años, la humanidad conoce al cometa Tempel 2, un viajero de diez kilómetros que regresa puntualmente cada cinco años y medio a los cielos terrestres. Este agosto, alcanzará su máximo acercamiento el día tres, ofreciendo a quienes levanten la vista —armados de prismáticos o telescopio— la oportunidad de contemplar uno de los ciclos más antiguos y predecibles del cosmos. Su tamaño evoca catástrofes extintas, pero su trayectoria, bien conocida y documentada, no representa amenaza alguna: es simplemente el universo recordándonos que somos parte de algo mucho más vasto y en movimiento.

  • Un objeto del tamaño del asteroide que mató a los dinosaurios se aproxima a la Tierra, aunque los astrónomos subrayan que su órbita es segura y completamente predecible.
  • La comparación inevitable con la extinción masiva genera inquietud pública, pero la ciencia lleva más de 150 años rastreando este cometa sin registrar ningún riesgo.
  • Desde julio, el cometa Tempel 2 ya puede localizarse en la constelación de Capricornio con prismáticos o un telescopio pequeño.
  • El momento culminante llega el 2 y 3 de agosto, cuando el cometa alcanza su máximo acercamiento tanto al Sol como a la Tierra, ofreciendo las mejores condiciones de observación.
  • Lejos de ser una amenaza, Tempel 2 se convierte en una invitación: la de mirar al cielo y ser testigos de un ciclo cósmico que se repite fielmente cada 5,37 años.

Un objeto celeste de diez kilómetros de diámetro se acerca a la Tierra este verano. Aunque su tamaño recuerda al asteroide que acabó con los dinosaurios hace sesenta y seis millones de años, los astrónomos son claros: no hay motivo de alarma. El cometa Tempel 2 es un visitante conocido, predecible, y pronto estará al alcance de cualquier par de prismáticos.

Su historia comienza el 4 de julio de 1873, cuando el astrónomo alemán Wilhelm Tempel divisó un objeto tenue moviéndose en la constelación de Piscis. Lo siguió durante meses hasta que desapareció en octubre. Cuando lo volvió a avistar en julio de 1878, confirmó que se trataba de un cometa de período corto. Con el tiempo, los cálculos se refinaron: Tempel 2 orbita el Sol cada 5,37 años, un ciclo lo bastante breve como para permitir estudios repetidos de su evolución.

No todas sus apariciones son favorables para la observación, pero esta vez sí. El cometa será visible desde julio en Capricornio para quienes cuenten con prismáticos o telescopio. Las mejores condiciones llegarán a finales de julio y principios de agosto, con el máximo acercamiento a la Tierra los días 2 y 3 de agosto.

La sombra del asteroide de Yucatán planea sobre cualquier mención de un objeto de este tamaño, pero Tempel 2 no comparte ese destino. Su trayectoria está documentada, su órbita es conocida, y pasará a distancia segura. Es, simplemente, un recordatorio de que vivimos en un universo dinámico —siempre que tengamos los ojos y los instrumentos para mirarlo.

Un objeto celeste de diez kilómetros de diámetro se acerca a la Tierra este verano, y aunque su tamaño evoca el asteroide que acabó con los dinosaurios hace sesenta y seis millones de años, los astrónomos aseguran que no hay motivo para preocupación. Se trata del cometa Tempel 2, un visitante que la humanidad conoce desde hace más de siglo y medio y que pronto será visible para cualquiera que tenga prismáticos o un telescopio pequeño en las manos.

La historia de este cometa comienza el cuatro de julio de mil ochocientos setenta y tres, cuando el astrónomo alemán Wilhelm Tempel, reconocido cazador de cometas, divisó un objeto tenue moviéndose hacia el sureste en la constelación de Piscis. Tempel lo observó nuevamente la noche siguiente y continuó registrando su movimiento durante los meses siguientes hasta que desapareció de la vista el veinte de octubre de ese mismo año. Lo que Tempel había descubierto era un cometa de período corto, uno que regresaría a nuestro cielo de forma predecible.

Los cálculos iniciales sugirieron que el cometa completaba su órbita alrededor del Sol cada cinco o cinco años y medio. Cuando Tempel lo volvió a avistar el diecinueve de julio de mil ochocientos setenta y ocho, confirmó que sus estimaciones eran aproximadamente correctas. Con el tiempo y observaciones más precisas, los astrónomos modernos han refinado esa medida: Tempel 2 orbita el Sol cada cinco coma treinta y siete años, un período lo suficientemente corto como para permitir estudios repetidos de cómo estos objetos evolucionan a lo largo del tiempo.

No todas las apariciones del cometa son igualmente favorables para la observación. Hay ocasiones en que su posición en el cielo lo hace difícil de ver, incluso con instrumentos. Esta vez, sin embargo, los observadores tendrán una buena oportunidad. El cometa comenzará a ser visible desde julio en la constelación de Capricornio para quienes dispongan de prismáticos o telescopio. Las mejores vistas llegarán cuando se acerque más al Sol a finales de julio y principios de agosto, siendo el dos y tres de agosto los días de máximo acercamiento a la Tierra.

La comparación con el asteroide que extinguió a los dinosaurios es inevitable cuando se habla de un objeto de diez kilómetros de diámetro. Ese asteroide, que impactó hace millones de años en lo que hoy es la península de Yucatán, cambió el curso de la vida en el planeta. Pero Tempel 2 no representa ese tipo de amenaza. Su trayectoria está bien documentada, su órbita es conocida, y pasará a una distancia segura. Es simplemente un visitante del espacio que regresa cada cinco años y medio, un recordatorio de que vivimos en un universo dinámico y observable, siempre que tengamos los ojos y los instrumentos adecuados para mirarlo.

Wilhelm Tempel avistó un objeto tenue que se desplazaba en dirección sureste en la constelación de Piscis el cuatro de julio de mil ochocientos setenta y tres
— Registro histórico del descubrimiento
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué genera tanta preocupación un cometa si sabemos que es inofensivo?

Model

Creo que es natural. Cuando algo del tamaño de un asteroide extinguidor de dinosaurios se acerca a nosotros, el instinto es el miedo. Pero Tempel 2 es predecible, conocido desde hace ciento cincuenta y tres años. No hay sorpresas.

Inventor

¿Qué hace especial esta aparición en particular?

Model

Las condiciones de visibilidad. No siempre que regresa es fácil verlo. Este verano, con prismáticos o un telescopio modesto, cualquiera puede observarlo. Es accesible.

Inventor

¿Cuántas veces ha pasado cerca de la Tierra desde su descubrimiento?

Model

Aproximadamente treinta veces. Cada cinco años y medio, sin falta. Wilhelm Tempel lo vio en mil ochocientos setenta y tres, y aquí seguimos, observándolo, registrándolo, aprendiendo de él.

Inventor

¿Qué aprenden los astrónomos de un cometa que regresa tan frecuentemente?

Model

Cómo cambian estos objetos. Cada órbita alrededor del Sol los erosiona, los transforma. Tempel 2 es un laboratorio viviente de la evolución de los cometas.

Inventor

¿Hay algo que la gente debería saber antes de intentar verlo?

Model

Que necesita cielo despejado y paciencia. No es como ver la Luna. Pero cuando lo encuentras, sabes que estás mirando algo que ha viajado por el espacio durante siglos, algo que los astrónomos del siglo diecinueve vieron también.

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