El CERN apaga el LHC hasta 2030 para convertirlo en una máquina más potente

Más luminosidad significa más oportunidades de observar lo que permanece oculto
El CERN busca multiplicar por diez la capacidad del LHC para detectar eventos raros en colisiones de partículas.

A cien metros bajo tierra, entre Suiza y Francia, la máquina más compleja que la humanidad ha construido ha entrado en silencio. El Gran Colisionador de Hadrones del CERN inició en julio de 2026 una pausa de cuatro años —no como señal de derrota, sino como preparación para ver más lejos— con el propósito de multiplicar por diez su capacidad de registrar los instantes más breves y fundamentales de la materia. Es la vieja historia del explorador que afila sus herramientas antes de adentrarse en territorio desconocido: el universo espera, y la ciencia se toma su tiempo.

  • El LHC, el acelerador de partículas más potente del mundo, se apagó a principios de julio y no volverá a operar hasta junio de 2030, marcando el inicio de su tercera gran intervención técnica.
  • La transformación exige reemplazar imanes, sistemas eléctricos y detectores en una sección crítica de 1,2 kilómetros que opera cerca del cero absoluto, un proceso que va mucho más allá de un simple mantenimiento.
  • La ciencia no se detiene: los investigadores del CERN continuarán analizando los datos acumulados durante años de operación, publicando nuevas mediciones y buscando patrones en colisiones ya registradas.
  • El objetivo es convertir el LHC en su versión de Alta Luminosidad, capaz de producir alrededor de 380 millones de bosones de Higgs frente a los 55 millones generados hasta ahora.
  • Cuando regrese en 2030, el acelerador podría revelar desviaciones del modelo estándar de la física y ofrecer pistas sobre fenómenos tan esquivos como la materia oscura.

A cien metros bajo tierra, en el túnel de 27 kilómetros que serpentea entre Suiza y Francia, el Gran Colisionador de Hadrones del CERN entró en silencio a principios de julio. No volverá a funcionar hasta junio de 2030. Esta pausa, conocida como Long Shutdown 3, no es un apagón ordinario: es el inicio de una transformación ambiciosa que busca convertir al LHC en su versión de Alta Luminosidad, capaz de generar diez veces más datos científicos que la máquina original.

El trabajo se concentrará en una sección crítica de 1,2 kilómetros donde los haces de protones —acelerados a velocidades cercanas a la de la luz— se concentran y colisionan. Allí se instalarán imanes más potentes, nuevos sistemas eléctricos y componentes capaces de absorber partículas desviadas. Antes de intervenir, los equipos deben elevar la temperatura de componentes que normalmente operan cerca del cero absoluto, desconectar sistemas complejos y asegurar las zonas de trabajo. Los cuatro años incluyen desmontaje, instalación, refrigeración, alineamiento y pruebas progresivas.

Lo que muchos no comprenden es que el apagón no detiene la ciencia. El CERN seguirá activo: los investigadores analizarán la enorme cantidad de datos acumulados durante años de operación, publicarán nuevas mediciones y buscarán patrones en colisiones ya registradas. Es como si un laboratorio tuviera tiempo para estudiar en profundidad millones de películas de eventos subatómicos mientras prepara una cámara aún más poderosa.

La clave de esta modernización es la luminosidad, la capacidad del acelerador para producir colisiones. Más luminosidad significa más oportunidades de observar procesos extremadamente raros. El CERN estima que durante la nueva etapa se producirán alrededor de 380 millones de bosones de Higgs, frente a los 55 millones generados hasta ahora. Ese salto permitirá estudiar con mayor detalle este bosón fundamental y buscar desviaciones del modelo estándar de la física. Cuando el LHC regrese en 2030, los científicos esperan que su potencia adicional revele secretos aún ocultos en las colisiones de partículas: quizás pistas sobre la naturaleza de la materia oscura, o sobre por qué el universo existe tal como lo conocemos.

A cien metros bajo tierra, en un túnel que serpentea entre Suiza y Francia, se apagó una de las máquinas más complejas jamás construidas. El Gran Colisionador de Hadrones del CERN, el acelerador de partículas más potente del mundo, entró en silencio a principios de julio. No volverá a funcionar hasta junio de 2030. Durante esos cuatro años, equipos de ingenieros y científicos trabajarán en las entrañas de un anillo subterráneo de 27 kilómetros, modernizando componentes que operan en condiciones extremas, reemplazando sistemas que han alcanzado sus límites y preparando la máquina para una nueva era de descubrimientos.

Esta pausa no es un apagón ordinario. Se trata de la tercera gran intervención técnica del LHC, conocida como Long Shutdown 3, y marca el inicio de una transformación ambiciosa. El objetivo es convertir el acelerador en lo que los físicos llaman el Gran Colisionador de Hadrones de Alta Luminosidad: una versión capaz de generar diez veces más datos científicos que la máquina original fue diseñada para recopilar. Para entender qué significa esto, es útil saber cómo funciona el instrumento. El LHC utiliza campos electromagnéticos para acelerar partículas cargadas, principalmente protones, a velocidades cercanas a la de la luz. Esas partículas viajan en dos haces que circulan en direcciones opuestas dentro del túnel. Cuando alcanzan la máxima energía, se las hace colisionar en puntos específicos rodeados de detectores gigantescos. Esos detectores, con nombres como ATLAS, CMS, ALICE y LHCb, funcionan como cámaras científicas de escala monumental, registrando los fragmentos que emergen de cada choque en fracciones infinitesimales de segundo.

La intervención que acaba de comenzar se concentrará en una sección crítica de 1,2 kilómetros donde los haces se concentran y colisionan. Allí se instalarán imanes más potentes, nuevos sistemas eléctricos, componentes para guiar mejor los haces y equipos capaces de absorber partículas desviadas. También se actualizarán sensores y circuitos electrónicos diseñados para procesar un volumen de información mucho mayor. El trabajo no es simplemente desconectar, cambiar piezas y reconectar. Antes de entrar en determinados sectores, los equipos deben retirar los haces de partículas, desconectar sistemas complejos, elevar la temperatura de componentes que normalmente operan cerca del cero absoluto y asegurar las zonas de trabajo. Los cuatro años incluyen desmontaje, instalación, conexión de miles de sistemas, refrigeración, alineamiento, pruebas de seguridad y puesta en marcha progresiva.

Lo que muchos no comprenden es que el apagón del LHC no significa que la ciencia se detenga. El CERN seguirá activo. Los investigadores continuarán analizando la cantidad enorme de datos que el acelerador acumuló durante sus años de operación. Podrán publicar nuevas mediciones, revisar señales anteriores y buscar patrones en colisiones ya registradas. Es como si un laboratorio hubiera grabado millones de películas de eventos subatómicos y ahora tuviera tiempo para estudiarlas en profundidad mientras se prepara para grabar películas aún más detalladas.

La razón principal de esta modernización es la luminosidad. En física de partículas, la luminosidad mide la capacidad de un acelerador para producir colisiones. Más luminosidad significa más eventos registrados y más oportunidades de observar procesos extremadamente raros, aquellos que podrían quedar ocultos entre miles de millones de choques ordinarios. El CERN estima que durante toda la vida útil de la nueva etapa, el acelerador producirá alrededor de 380 millones de bosones de Higgs. Desde que el LHC comenzó a funcionar, la cifra generada ronda los 55 millones. Ese salto de escala permitirá estudiar con mayor detalle el bosón de Higgs, investigar fenómenos extremadamente infrecuentes y buscar desviaciones respecto del modelo estándar de la física, el marco teórico que explica las partículas fundamentales y sus interacciones.

Cuando el LHC regrese en junio de 2030, iniciará la etapa de Alta Luminosidad, pensada para extender la vida científica del acelerador durante la década de 2030 y parte de la siguiente. Para entonces, una máquina que ya ha revolucionado nuestra comprensión del universo habrá sido transformada en algo aún más poderoso. Los científicos esperan que esa potencia adicional revele secretos que permanecen ocultos en las colisiones de partículas, quizás incluso pistas sobre la naturaleza de la materia oscura o sobre por qué el universo existe tal como lo conocemos.

El LHC está compuesto por aceleradores lineales que inyectan partículas aceleradas a una serie de aceleradores circulares, cada uno más grande que el anterior, funcionando en dos circuitos que giran en direcciones opuestas
— Nahuel Vega, doctor en Física y especialista en aplicaciones de tecnología nuclear
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué el CERN necesita pausar el LHC durante cuatro años completos? ¿No podrían hacer las mejoras de forma gradual?

Model

El LHC no es una máquina que puedas actualizar mientras está en funcionamiento. Está construido a cien metros bajo tierra, con más de 9000 imanes superconductores que operan a temperaturas cercanas al cero absoluto. Para acceder a ciertos sectores, primero tienes que desconectar sistemas, elevar temperaturas, retirar los haces de partículas. Es como intentar reparar el motor de un avión mientras está volando.

Inventor

Entiendo la complejidad técnica, pero ¿qué pasa con la ciencia durante esos cuatro años? ¿Los investigadores simplemente esperan?

Model

No. Eso es lo que muchos no entienden. El CERN sigue activo. Los investigadores tienen décadas de datos acumulados que aún están analizando. Pueden publicar nuevas mediciones, buscar patrones en colisiones ya registradas. Es como si tuvieras miles de películas grabadas y finalmente tuvieras tiempo para verlas en detalle.

Inventor

¿Cuál es el beneficio real de multiplicar por diez la cantidad de datos?

Model

En física de partículas, los eventos raros son invisibles entre el ruido de los eventos comunes. Si solo ves mil colisiones, quizás te pierdas un fenómeno que ocurre una vez cada diez mil veces. Con diez veces más datos, esos eventos raros se vuelven observables. Eso es lo que permite descubrir lo que no encaja en nuestras teorías.

Inventor

¿Qué espera encontrar el CERN con esta nueva versión del LHC?

Model

Principalmente, quieren entender mejor el bosón de Higgs. Pero también buscan desviaciones del modelo estándar, anomalías que podrían apuntar hacia física completamente nueva. Materia oscura, dimensiones adicionales, cosas que aún no comprendemos.

Inventor

¿Es realista que el LHC regrese en junio de 2030?

Model

El CERN ha hecho esto antes. Tienen experiencia con grandes paradas técnicas. Pero es un cronograma ambicioso. Cualquier complicación imprevista, cualquier problema de ingeniería, podría extender los plazos. Pero esa es la fecha que han establecido.

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