El cambio climático intensificó el calor extremo en India que amenaza el suministro global de trigo

La ola de calor causó al menos 90 muertes en India y Pakistán, y obligó a millones de personas a limitar actividades durante el día por falta de energía para aire acondicionado.
El cambio climático hizo treinta veces más probable lo que habría sido extraordinariamente raro
Los científicos concluyeron que la ola de calor extrema en India y Pakistán fue amplificada dramáticamente por el calentamiento global.

En la primavera de 2022, India y Pakistán soportaron una ola de calor que los científicos atribuyen en gran medida al cambio climático —un fenómeno que lo hizo treinta veces más probable de lo que habría sido en un mundo sin calentamiento global. El calor y la sequía devastaron los campos de trigo indios justo cuando el mundo miraba hacia Asia del Sur para compensar el déficit causado por la guerra en Ucrania. Lo que comenzó como una crisis climática regional se convirtió en una amenaza a la seguridad alimentaria global, recordándonos que los ecosistemas, las cosechas y las mesas familiares están entrelazados en una misma y frágil red.

  • Una ola de calor sin precedentes en 122 años golpeó India y Pakistán en plena temporada de crecimiento de cereales, dejando al menos 90 muertos y campos devastados.
  • La producción de trigo en India se desplomó un 20%, destruyendo los planes del gobierno de exportar hasta diez millones de toneladas para aliviar la escasez mundial provocada por la guerra en Ucrania.
  • El 13 de mayo, India prohibió todas las exportaciones de trigo para proteger su abastecimiento interno, eliminando de golpe una de las pocas válvulas de escape disponibles para los mercados globales.
  • Los precios mundiales de los alimentos, ya bajo presión por el conflicto ucraniano, recibieron un nuevo golpe, y los países más pobres —sin capacidad de competir en mercados internacionales— quedaron más expuestos que nadie.
  • Millones de personas en India reorganizaron su vida cotidiana en torno al calor extremo, limitando actividades al amanecer y la noche ante la falta de energía para refrigeración, mientras los cortes eléctricos agravaban la crisis.

En marzo y abril de 2022, India y Pakistán vivieron una ola de calor que los científicos del grupo World Weather Attribution calificaron como treinta veces más probable debido al cambio climático. Marzo fue el mes más caluroso registrado en India en 122 años. Pakistán recibió un 62% menos de lluvia de lo normal; India, un 71% menos. El resultado fue devastador: al menos noventa muertos y cosechas arrasadas en el peor momento posible, cuando los cereales de invierno estaban en pleno crecimiento.

La producción de trigo en India cayó un 20%. Esto importaba más allá de sus fronteras: cuando Rusia invadió Ucrania en febrero, bloqueando las exportaciones de uno de los mayores proveedores de cereales del mundo, India había planeado exportar hasta diez millones de toneladas para compensar el déficit. Esos planes se desmoronaron ante la magnitud de la pérdida agrícola, y el 13 de mayo el gobierno indio prohibió todas las exportaciones de trigo para garantizar el abastecimiento nacional.

La decisión agravó una crisis alimentaria global ya tensa. Los países más pobres, con menos recursos para competir en mercados internacionales, serían los más golpeados. La experta Aditi Kapoor advirtió que los efectos se sentirían en todas las naciones importadoras de trigo. Mientras tanto, los cortes de energía provocados por la escasez de carbón dejaron a millones de personas sin acceso a ventiladores ni aire acondicionado, obligándolas a reorganizar su existencia alrededor del calor.

Los investigadores fueron claros: el cambio climático no inventó las olas de calor, pero actúa como combustible que las hace más intensas y frecuentes. Un grado Celsius de diferencia en temperaturas extremas, explicó el científico Krishna AchutaRao, representa una brecha enorme para el bienestar humano y los ecosistemas. Lo ocurrido en Asia del Sur no fue un evento aislado: fue una demostración de cómo una crisis climática regional puede llegar, a través de los precios de los alimentos, a las mesas de familias en todo el mundo.

En marzo y abril de este año, India y Pakistán sufrieron una ola de calor tan severa que los científicos ahora afirman que el cambio climático la hizo treinta veces más probable de lo que habría sido en un mundo sin calentamiento global. El evento dejó al menos noventa muertas en ambos países y desencadenó una cascada de consecuencias que ya se sienten en los mercados alimentarios mundiales.

La ola llegó en el peor momento posible: cuando los cereales de invierno estaban en pleno crecimiento. A las temperaturas extremas se sumó una sequía brutal. Pakistán recibió un 62 por ciento menos de lluvia de lo normal durante esos meses; India, un 71 por ciento menos. Marzo fue el más caluroso registrado en India en 122 años. Los expertos que participaron en el análisis, coordinados por el grupo World Weather Attribution, concluyeron que sin la influencia del cambio climático inducido por el ser humano, este fenómeno habría sido extraordinariamente raro. Más aún: el mismo evento habría sido aproximadamente un grado Celsius más frío en un clima preindustrial, una diferencia que en el contexto de Asia del Sur representa una enorme brecha para la supervivencia humana y los ecosistemas.

La producción de trigo en India cayó un 20 por ciento como resultado directo del calor y la sequía. Esto importa globalmente porque India es el segundo productor mundial de trigo, aunque históricamente ha consumido casi toda su cosecha internamente. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero, bloqueando las exportaciones de uno de los mayores proveedores de cereales del mundo, India vio una oportunidad. El gobierno había planeado exportar hasta diez millones de toneladas de trigo para ayudar a compensar el déficit causado por la guerra. Esos planes se desmoronaron. El 13 de mayo, preocupado por garantizar el abastecimiento nacional frente a la caída de la cosecha, el gobierno indio prohibió todas las exportaciones de trigo. La oportunidad de estabilizar los mercados globales se evaporó junto con la humedad del suelo.

La crisis de suministro de alimentos se intensificó. Los precios mundiales ya estaban bajo presión por la guerra en Ucrania; ahora enfrentaban presión adicional por la pérdida de las exportaciones indias. Los países más pobres, aquellos con menos recursos para competir en los mercados internacionales, serían golpeados desproporcionadamente. Aditi Kapoor, una de las expertas que participó en el estudio internacional, señaló que los impactos se sentirían en los países importadores de trigo. El informe presentado el lunes fue claro: esto ya estaba ejerciendo más presión sobre los precios mundiales de los alimentos y la seguridad alimentaria global.

La ola de calor también provocó escasez de carbón en India, lo que generó cortes de energía que limitaron el acceso a aire acondicionado y ventiladores. Millones de personas se vieron obligadas a reorganizar sus vidas alrededor del calor, limitando sus actividades a la madrugada y la noche. El calor no fue solo un número en un termómetro; fue una fuerza que reconfiguró cómo la gente podía existir durante el día.

Los científicos del World Weather Attribution trabajan en establecer vínculos precisos entre el cambio climático y fenómenos meteorológicos específicos. Las olas de calor y las inundaciones siempre han ocurrido en la Tierra, pero el cambio climático actúa como combustible, haciéndolas más intensas y más frecuentes. En este caso, los investigadores calcularon que el calentamiento global hizo que un evento de esta magnitud fuera aproximadamente treinta veces más probable en esa época del año. Krishna AchutaRao, otro de los autores del estudio, explicó en una conferencia de prensa que un grado Celsius de diferencia en temperaturas extremas representa una enorme diferencia para el bienestar de los seres humanos y los ecosistemas.

Lo que sucedió en India y Pakistán en marzo y abril no fue un evento aislado o exótico. Fue un recordatorio de cómo el cambio climático amplifica los riesgos existentes y crea nuevas vulnerabilidades en cascada. Una ola de calor en Asia del Sur no es solo un problema local; es un problema que llega a las mesas de familias en todo el mundo a través de los precios de los alimentos y la disponibilidad de cereales básicos.

Esto ya está ejerciendo más presión sobre los precios mundiales de los alimentos y la seguridad alimentaria
— Informe del World Weather Attribution
Un grado en el contexto de Pakistán e India supone una enorme diferencia para el bienestar de los seres humanos y los ecosistemas
— Friederike Otto, Imperial College de Londres
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué importa tanto que India haya prohibido las exportaciones de trigo? ¿No hay otros productores?

Model

Porque el momento fue catastrófico. Ucrania ya no podía exportar por la guerra. India era el plan B del mundo. Diez millones de toneladas habrían amortiguado el golpe. Ahora no hay amortiguador.

Inventor

Entiendo la economía, pero ¿por qué el cambio climático hizo esto treinta veces más probable? ¿Qué significa eso realmente?

Model

Significa que sin el calentamiento global, una ola de calor tan extrema en esa época habría sido casi imposible. El cambio climático no creó el evento; lo hizo probable. Lo hizo casi inevitable.

Inventor

Mencionas que fue un grado más caliente de lo que habría sido. Un grado no suena como mucho.

Model

En temperaturas extremas, un grado es la diferencia entre sobrevivir y no sobrevivir. Entre una cosecha viable y una cosecha destruida. En Asia del Sur, un grado es enorme.

Inventor

¿Qué pasó con la gente durante esos meses?

Model

Millones tuvieron que reorganizar sus vidas alrededor del calor. Sin electricidad para aire acondicionado, solo podían estar activos de noche. El calor no fue solo un número; fue una fuerza que controló cuándo podían trabajar, comer, existir.

Inventor

¿Esto va a mejorar?

Model

No sin cambios profundos en cómo producimos energía y alimentos. Lo que vimos en marzo fue un anticipo. Estos eventos se volverán más frecuentes e intensos mientras el planeta siga calentándose.

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