El calor extremo en Phoenix satura urgencias con heridos por quemaduras

257 personas murieron por calor extremo en Arizona en 2022; pacientes con quemaduras graves requieren cirugías múltiples, cuidados intensivos y ventilación asistida.
El suelo es lava, y basta una fracción de segundo para quemarse profundamente
Kevin Foster, director del centro de quemados, describe los peligros del asfalto a temperaturas extremas en Phoenix.

Durante veintiún días consecutivos, Phoenix ha ardido bajo temperaturas que superan los 43 grados Celsius, transformando sus calles en superficies capaces de destruir la piel humana en segundos. Lo que antes era un calor extremo pero conocido se ha convertido en una crisis sanitaria sin precedentes: el centro de quemados de Arizona opera al límite de su capacidad, recibiendo a pacientes con heridas devastadoras causadas no por llamas, sino por el simple contacto con el suelo. Esta ola de calor no es solo un fenómeno meteorológico; es el rostro más visible de una transformación climática que está redefiniendo los límites de lo habitable.

  • Phoenix lleva más de tres semanas sin que el termómetro baje de 43°C, con noches que rondan los 30 grados y sin alivio previsto en al menos una semana más.
  • El asfalto alcanza hasta 15°C más que el aire, convirtiendo una caída o un simple apoyo en el suelo en una quemadura de tercer grado que puede destruir la piel por completo.
  • El Arizona Burn Center tiene sus 45 camas completamente llenas, con pacientes que requieren en promedio dos cirugías, y algunos hasta dieciocho, además de ventilación asistida y cuidados intensivos.
  • Las muertes por calor en Arizona pasaron de una media histórica de 38 anuales a 257 solo en 2022, una cifra que este año amenaza con ser aún más alta.
  • Los más expuestos —personas sin hogar, ancianos, niños y trabajadores al aire libre— enfrentan un riesgo que no siempre reconocen, pues la adaptación al calor no protege al cuerpo de sus daños internos.

Phoenix lleva veintiún días consecutivos sin bajar de 43 grados Celsius. El lunes pasado marcó 47. Las noches no traen alivio: se quedan en torno a los 30 grados. La ciudad más dinámica de Estados Unidos se ha convertido en un horno que, según los pronósticos, no cederá en al menos una semana.

Ese calor no solo agota: quema la piel. El asfalto y el cemento pueden estar entre 5 y 15 grados más calientes que el aire. Basta una fracción de segundo de contacto directo para provocar una quemadura profunda; diez o veinte minutos destruyen la piel por completo. Por eso los hospitales de Phoenix están desbordados. El Arizona Burn Center, con sus 45 camas, opera al máximo de su capacidad. El año pasado ingresaron 85 personas por quemaduras relacionadas con el calor extremo —26 de ellas sin hogar—, y siete murieron. Este año los números son aún más alarmantes.

La gravedad de los casos es extraordinaria. La estancia promedio es de dieciséis días. Un tercio de los pacientes requiere cuidados intensivos, y de esos, el 70 por ciento necesita ventilación asistida. Algunos han pasado por hasta dieciocho cirugías. Kevin Foster, director del centro, describió las heridas como "muy, muy graves" e inusuales incluso para una temporada que siempre es intensa. Su colega el doctor Frank LoVecchio ilustró la magnitud del problema con un ejemplo sencillo: apoyar una rodilla en el suelo durante unos pocos minutos es suficiente para causar una quemadura grave.

Los más vulnerables son los ancianos, los bebés, las personas con movilidad reducida y quienes trabajan a la intemperie. El meteorólogo local Jeral Estupiñán advirtió que estar acostumbrado al calor no significa que el cuerpo deje de sufrir sus consecuencias: cuando la temperatura corporal supera los 37 grados, pueden producirse daños permanentes en el hígado y el cerebro.

El trasfondo estadístico es igualmente perturbador. Arizona registró 257 muertes por calor en 2022, frente a una media histórica de apenas 38 anuales entre 1990 y 2015. Un salto exponencial que convierte esta ola de calor en algo más que un episodio extremo: en una señal de que los límites de lo habitable están siendo reescritos.

Phoenix lleva veintiún días consecutivos en los que el termómetro no baja de 43 grados Celsius. El lunes pasado superó los 47. Las noches no traen alivio: rondan los 30 o 31 grados. La ciudad, que crece más rápido que cualquier otra en Estados Unidos y alberga la quinta economía del país, se ha convertido en un horno inhabitable que seguirá así al menos una semana más.

Ese calor no solo sofoca. Quema la piel. Y por eso los hospitales de Phoenix están desbordados de pacientes con heridas graves causadas por superficies abrasadoras. El asfalto y el cemento alcanzan temperaturas entre 5 y 15 grados centígrados más altas que el aire circundante. Basta una fracción de segundo de contacto directo para provocar una quemadura profunda. Diez o veinte minutos de exposición destruyen la piel completamente y causan quemaduras de tercer grado.

El Arizona Burn Center, el centro de quemados del hospital Valleywise, está funcionando al máximo de su capacidad. Sus 45 camas están completamente llenas. El año pasado, entre junio, agosto y agosto de 2022, ingresaron a 85 personas por quemaduras causadas por el calor extremo. Veintiséis de ellas no tenían hogar. Siete murieron. Este año, los números son aún más alarmantes. Los pacientes llegan con quemaduras que cubren entre el 5 y el 23 por ciento de sus cuerpos, además de hipertermia, una condición en la que la temperatura corporal supera los 42 grados centígrados.

La gravedad de los casos es extraordinaria. La estancia promedio en el centro es de dieciséis días. Uno de cada tres pacientes requiere cuidados intensivos. De esos, el 70 por ciento necesita ventilación asistida. Los pacientes se someten a un promedio de dos cirugías, aunque algunos han requerido hasta dieciocho. Siete de cada diez necesitan seguimiento con otros especialistas después del alta. Uno de cada cuatro debe ser reingresado.

Kevin Foster, director del centro de quemados, ha hecho un llamamiento público para que la población extreme las precauciones. En declaraciones a CNN, explicó que aunque el verano es siempre su temporada más intensa, lo que están viendo ahora es inusual. "El número de pacientes y la gravedad de sus heridas es realmente poco común; son heridas muy, muy graves", afirmó. Según Foster, la mitad de los pacientes en cuidados intensivos sufrieron sus lesiones por caídas en el asfalto. El doctor Frank LoVecchio, también del centro, puso un ejemplo concreto: apoyar una rodilla en el suelo durante unos pocos minutos causa una quemadura grave e inmediata.

Los más vulnerables son los ancianos, los bebés, los niños, las personas con movilidad reducida y quienes trabajan bajo el sol sin protección adecuada. Jeral Estupiñán, meteorólogo de una estación local de Phoenix, explicó que cuando la temperatura corporal sube por encima de 37 grados, el cuerpo se recalienta y pueden ocurrir daños permanentes en el hígado y el cerebro. "La gente que vive aquí cree que está acostumbrada a este calor, pero estar acostumbrado no significa que el cuerpo no esté siendo afectado", advirtió.

El contexto es aún más inquietante. En Arizona murieron 257 personas por calor extremo en 2022, según los registros forenses. Eso representa un salto exponencial respecto a la media histórica: entre 1990 y 2015, el promedio anual de muertes por calor era de apenas 38. Los animales también sufren. Los perros no pueden sudar como los humanos; jadean para regular su temperatura. Sus patas se queman igual que los pies humanos en el asfalto caliente. Los veterinarios recomiendan pasear solo cuando es seguro, buscar superficies adecuadas y considerar botas protectoras. Nunca dejar mascotas encerradas en balcones, terrazas o automóviles sin ventilación ni agua.

El número de pacientes que estamos viendo y la gravedad de sus heridas es realmente poco común; son heridas muy, muy graves
— Kevin Foster, director del Arizona Burn Center
La gente que vive aquí cree que está acostumbrada a este calor, pero estar acostumbrado no significa que el cuerpo no esté siendo afectado por estas temperaturas
— Jeral Estupiñán, meteorólogo de Phoenix
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué el asfalto se calienta tanto más que el aire?

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El asfalto es oscuro y absorbe casi toda la radiación solar. El aire, en cambio, es transparente a esa radiación. Por eso la diferencia puede ser de 15 grados o más. Es como la diferencia entre tocar una sartén y el aire alrededor de ella.

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¿Cómo es posible que una quemadura ocurra en una fracción de segundo?

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A esas temperaturas, el tejido de la piel se desnaturaliza casi instantáneamente. Es como cocinar carne. Unos pocos segundos a 60 o 70 grados ya causan daño celular irreversible.

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¿Por qué este año es peor que el anterior?

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No sabemos exactamente. Foster dice que no pueden explicarlo. Pero hay más pacientes y las heridas son más graves. Podría ser que más gente esté expuesta, o que las temperaturas sean realmente más extremas.

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¿Quién está más en riesgo?

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Los ancianos, los niños, las personas sin hogar que duermen en la calle, los trabajadores al aire libre, y cualquiera que caiga o se desmaye en el pavimento. También los que tienen problemas de movilidad y no pueden levantarse rápidamente.

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¿Qué significa que 257 personas murieron por calor en 2022?

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Significa que el calor extremo mató a más gente que muchas enfermedades. Y eso es solo lo que los forenses pudieron identificar con certeza. El número real podría ser mayor.

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¿Hay algo que la gente pueda hacer ahora?

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Mantenerse hidratado, evitar el calor entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, usar protección solar, y si tienes que salir, llevar zapatos gruesos. Y si ves a alguien en la calle durante el calor extremo, llama a emergencias.

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