Los centros de datos constituyen la base de la pirámide tecnológica
En un momento en que la economía digital redefine la geografía del poder industrial, Aragón emerge como uno de los territorios europeos mejor posicionados para albergar la infraestructura invisible que sostiene el mundo conectado. Un informe de la Fundación Basilio Paraíso, presentado ante el presidente Jorge Azcón, proyecta inversiones superiores a 47.000 millones de euros y una capacidad de 2.500 megavatios que situarían a la región como tercera potencia europea en centros de datos. Lo que está en juego no es solo empleo o recaudación, sino la posibilidad de que una región interior de España se convierta en cimiento estructural de la civilización digital.
- Aragón ha comprometido más de 47.000 millones de euros en proyectos de centros de datos, una apuesta de escala histórica que iguala a Madrid en liderazgo nacional y amenaza con reconfigurar el mapa tecnológico europeo.
- Entre 2024 y 2035, la fase de construcción podría absorber hasta 187.000 empleos a tiempo completo, con un pico de inversión en 2028 que representaría el 16,8% del PIB actual de la región.
- La promesa de 9.000 empleos permanentes y altamente cualificados convierte este proceso en algo más que un ciclo de obra: es una apuesta por transformar la estructura productiva aragonesa de forma duradera.
- Los ingresos fiscales proyectados —hasta 372 millones anuales para Aragón y más de 3.000 millones en una década para el conjunto de administraciones— plantean una redistribución significativa de recursos entre municipios, comunidad autónoma y Estado.
- El riesgo implícito es la dependencia de un sector intensivo en energía y capital extranjero, cuya materialización depende de decisiones corporativas globales que ningún gobierno regional puede garantizar.
Aragón se prepara para dar un salto estructural en su economía. Un informe presentado esta semana por la Fundación Basilio Paraíso ante el presidente Jorge Azcón proyecta que la región podría convertirse en la tercera potencia europea en centros de datos, con inversiones comprometidas que superan los 47.000 millones de euros y una capacidad eléctrica de 2.500 megavatios. El análisis subraya que estas infraestructuras son la base sobre la que se sostienen la inteligencia artificial, la nube y el internet de las cosas.
El impacto durante la construcción, prevista entre 2024 y 2035, será de gran magnitud: entre 136.000 y 187.000 empleos a tiempo completo, con un promedio de 21.000 trabajadores anuales. En el momento de mayor inversión, en 2028, el gasto podría equivaler al 16,8% del PIB aragonés. A lo largo de esa década, la región acumularía entre 7.900 y 10.800 millones de euros en nuevo valor añadido bruto.
Una vez operativos, los centros generarían entre 687 y 982 millones anuales de aportación al PIB regional y entre 3.150 y 4.500 empleos directos de alta cualificación. Cada puesto directo arrastraría prácticamente otro en la economía local, alcanzando un total cercano a los 9.000 empleos permanentes.
La distribución fiscal beneficiaría a todos los niveles de la administración. En diez años, la actividad generaría entre 3.000 y 4.300 millones en recaudación total. Para Aragón, el flujo anual recurrente oscilaría entre 255 y 372 millones, repartidos entre municipios —vía IBI— y el Gobierno autonómico —vía IRPF e IVA—. El Estado central percibiría entre 2.186 y 3.137 millones en el mismo período. El informe concluye que esta oportunidad trasciende las cifras: para Aragón, representa la posibilidad de una transformación económica de fondo.
Aragón se posiciona para convertirse en una potencia europea de centros de datos. Un informe presentado esta semana por la Fundación Basilio Paraíso proyecta que la región generará 9.000 empleos permanentes y recaudará 372 millones de euros anuales en impuestos una vez que estas instalaciones estén operativas. El análisis, presentado ante el presidente del Gobierno de Aragón Jorge Azcón, subraya que los centros de datos representan infraestructuras críticas en la era digital, fundamentales para sostener servicios en la nube, inteligencia artificial e internet de las cosas.
Las cifras de inversión anunciada son monumentales. Hasta agosto de 2025, los proyectos comprometidos en la región superan los 47.000 millones de euros y proyectan una capacidad eléctrica de aproximadamente 2.500 megavatios. Esta potencia sitúa a Aragón en el mismo nivel que Madrid en términos de liderazgo nacional, y la posiciona para ocupar el tercer lugar entre los grandes centros de datos europeos. La transformación no es accidental: Aragón ha activado deliberadamente todos los mecanismos necesarios para atraer esta actividad.
El impacto durante la fase de construcción será igualmente significativo. Entre 2024 y 2035, la edificación de estas infraestructuras generará entre 136.000 y 187.000 empleos a tiempo completo, lo que equivale a un promedio de 21.000 trabajadores anuales cuando se contabilizan los efectos directos, indirectos e inducidos. En el pico de inversión, previsto para 2028, el gasto podría representar el 16,8% del PIB actual de Aragón. Durante esta década de construcción, la región acumulará entre 7.900 y 10.800 millones de euros en nuevo valor añadido bruto.
Una vez que los centros comiencen a funcionar a pleno rendimiento, la actividad se estabilizará en un modelo recurrente y duradero. El informe estima que cada año añadirán entre 687 y 982 millones de euros al PIB regional y crearán entre 3.150 y 4.500 empleos directos de alta cualificación. Cada puesto de trabajo directo genera prácticamente otro en la economía aragonesa, lo que permite proyectar un total cercano a 9.000 empleos cuando se suman todos los niveles de generación de empleo.
La distribución fiscal de estos beneficios alcanza a todas las administraciones públicas. En los próximos diez años, la actividad de centros de datos supondrá entre 3.000 y 4.300 millones de euros en recaudación total para el conjunto de administraciones. Para Aragón específicamente, el impacto fiscal previsto oscila entre 860 y 1.200 millones de euros en la próxima década. Una vez operativos, los centros generarán un flujo fiscal anual recurrente en Aragón de entre 255 y 372 millones de euros. Los municipios recibirán entre 49 y 70 millones principalmente a través del impuesto sobre bienes inmuebles, mientras que el Gobierno de Aragón percibirá entre 206 y 303 millones de euros del 50% del IRPF e IVA generados localmente.
El Gobierno de España también se beneficiará sustancialmente. Las inversiones en centros de datos supondrán ingresos para el Estado de entre 2.186 y 3.137 millones de euros durante el período 2025-2035, principalmente por cotizaciones sociales, IRPF e IVA. El informe concluye que la verdadera dimensión de esta oportunidad trasciende las cifras macroeconómicas: los centros de datos constituyen la base de la pirámide tecnológica y son un requisito indispensable para que funcionen todas las capas superiores de la cadena de valor digital. Para Aragón, esto significa la posibilidad de una transformación estructural de su economía.
Citas Notables
La transformación digital es hoy uno de los principales motores de crecimiento económico a nivel mundial— Fundación Basilio Paraíso
Los centros de datos se han convertido en infraestructuras críticas, indispensables para sostener la expansión de la nube, los servicios digitales, la inteligencia artificial y el internet de las cosas— Fundación Basilio Paraíso
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Aragón y no otra región española?
Aragón tiene capacidad eléctrica disponible, territorio, y ha puesto en marcha los mecanismos necesarios. Eso atrae inversión. Pero también es que Madrid ya está saturada. Aragón llega en el momento justo.
Esos 9.000 empleos permanentes, ¿qué tipo de trabajo son?
Empleos de alta cualificación. Técnicos especializados, ingenieros, personal de mantenimiento. No son empleos de baja cualificación. Eso es importante porque cambia el tipo de economía que se está construyendo.
¿Y durante la construcción? ¿Esos 21.000 empleos anuales desaparecen cuando termina?
Sí, en gran medida. La construcción es temporal. Pero genera riqueza mientras dura, y esa riqueza se queda en la región. Además, prepara el terreno para la actividad permanente.
¿Qué pasa si la inversión no llega a los 47.000 millones proyectados?
Los números bajan proporcionalmente. El informe da rangos, no certezas. Pero incluso en el escenario más bajo, el impacto es sustancial.
¿Hay riesgos que el informe no menciona?
El consumo eléctrico es enorme. Eso requiere infraestructura energética. Y hay competencia europea. Otros países también quieren estos centros. Aragón tiene ventajas, pero no garantías.
¿Por qué es importante que sea el tercer hub europeo?
Porque significa que Aragón entra en la liga de regiones que controlan la infraestructura digital de Europa. Eso es poder económico real, no solo empleo.