Tener hijos dejó de ser inevitable y se convirtió en una opción
El baby boom fue un efecto temporal tras la Segunda Guerra Mundial; cuando la incertidumbre disminuyó, nacieron más bebés, pero este patrón se invirtió. Factores como la educación femenina, participación laboral, urbanización, anticonceptivos y costos de crianza han reducido significativamente las tasas de fecundidad.
- Tasa de fecundidad global en 1963: 5,4 hijos por mujer; en 2021 proyectada: 300.000 a 500.000 nacimientos menos
- En Estados Unidos: de 3,74 hijos (1957) a 1,74 (1976); en Brasil: de 5,92 (1941) a 1,69 (2019)
- Píldora anticonceptiva introducida en 1960; 55% de parejas alemanas pospusieron maternidad durante COVID-19
- Urbanización en Brasil: 60% población rural en 1950 a 88% urbana en 2010
Las parejas en el mundo posponen planes de tener hijos debido a cambios económicos, educativos y sociales. La teoría del baby bust contrasta con el baby boom de posguerra, mostrando tasas de fecundidad en declive global.
En algún momento después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo experimentó un fenómeno demográfico sin precedentes: millones de parejas decidieron tener hijos casi simultáneamente. Los hombres regresaban del frente, la vida se estabilizaba, la incertidumbre retrocedía. Nacieron bebés en cantidades que parecían naturales, inevitables. Pero lo que parecía un cambio permanente en la naturaleza humana resultó ser algo mucho más frágil: un efecto temporal, una recuperación después del trauma.
Ese fue el baby boom, el estallido de natalidad que definió una era. Entre 1930 y 1945, la tasa global de fecundidad bajó de 5,02 a 4,58 hijos por mujer, pero en 1963 alcanzó su pico máximo de 5,4. Luego, algo cambió. Las parejas comenzaron a tener menos hijos. Primero en Estados Unidos, donde entre 1957 y 1976 el promedio cayó de 3,74 a 1,74 hijos. Después en Europa. Después en el resto del mundo desarrollado. Los demógrafos llamaron a este fenómeno el baby bust, el colapso de la natalidad.
Los números varían según el país, pero la dirección es siempre la misma: hacia abajo. En Brasil, la tasa de fecundidad pasó de 5,92 hijos en 1941 a 1,69 en 2019. En Francia llegó a 1,97 en 2018. En China oscila entre 1,5 y 1,6 desde finales del siglo XX. Solo en partes de África, como Nigeria, la tasa se mantiene alta, en 5,32 hijos. Pero incluso eso está cambiando. Según la Brookings Institution, el mundo verá entre 300.000 y 500.000 nacimientos menos solo en 2021.
La explicación no es un misterio. A partir de la década de 1960, las sociedades occidentales experimentaron transformaciones que hicieron que tener hijos dejara de ser inevitable. La píldora anticonceptiva llegó en 1960 y puso el control de la reproducción en manos de las mujeres por primera vez en la historia. Las mujeres comenzaron a estudiar más, a trabajar más, a construir carreras profesionales. La iglesia perdió su poder para dictar cómo debían vivir las personas. Las familias nucleares dejaron de ser el ideal indiscutible. La urbanización masiva transformó la vida cotidiana: en Brasil, por ejemplo, la población rural pasó de 60 por ciento en 1950 a solo 12 por ciento en 2010.
Con la urbanización vinieron nuevos costos. La educación se volvió más cara. La vivienda se volvió más cara. Criar un hijo en una ciudad ya no era una tarea que se pudiera hacer con los recursos que antes bastaban. Los economistas hablan de un cambio fundamental: mientras que antes los hijos eran una inversión económica (trabajaban en la granja, ayudaban en el negocio familiar), ahora son un costo puro. Se invierte dinero en su educación, en su salud, en su futuro, pero no generan ingresos inmediatos. Eso cambió el cálculo.
La pandemia de COVID-19 aceleró todo esto. Un estudio científico sobre el impacto de la pandemia en los planes de fertilidad en cinco países europeos encontró que en Alemania, el 55 por ciento de las parejas decidieron posponer sus planes de tener hijos durante la primera ola. En España, solo el 21 por ciento mantuvo sus planes de embarazo entre enero y abril de 2020. En Estados Unidos, más del 40 por ciento de las mujeres optaron por aplazar su maternidad. La incertidumbre económica, la inestabilidad laboral, el miedo al futuro: todo eso amplificó una tendencia que ya estaba en marcha.
Lo que hace que el baby bust sea diferente del baby boom es que no parece temporal. El boom fue un efecto de recuperación, un rebote después de la depresión y la guerra. Pero el bust es el resultado de cambios estructurales profundos en cómo vivimos, trabajamos y pensamos sobre la familia. Las mujeres no van a dejar de estudiar. Los anticonceptivos no van a desaparecer. Las ciudades no van a volverse rurales. Los costos de la educación y la vivienda no van a bajar solos. Estos son cambios que se quedaron, y con ellos, la decisión de tener menos hijos se quedó también. El mundo está envejeciendo, y nadie sabe muy bien qué significa eso para el futuro.
Citações Notáveis
El baby boom no fue más que un efecto temporal: durante la guerra los hombres se fueron y cuando volvieron, cuando la vida se volvió más estable y la incertidumbre disminuyó, nacieron más bebés.— Alexander Ludwig, profesor de Economía, Universidad Goethe de Frankfurt
La pandemia ha amplificado la incertidumbre por el futuro, lo que podría perjudicar aún más la decisión de tener hijos.— Namkee Ahn, profesor de Economía, Universidad de Cantabria
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el baby boom se vio como algo natural si era solo un efecto temporal?
Porque sucedió en un momento en que la gente necesitaba creer en la recuperación. Después de la guerra, tener hijos era una forma de decir que el mundo volvía a la normalidad. Pero la normalidad que crearon fue frágil.
¿Qué cambió para que las parejas dejaran de querer hijos?
No dejaron de querer hijos. Dejaron de poder permitirse el lujo de tenerlos, o de querer sacrificar otras cosas por ellos. La píldora anticonceptiva fue importante, pero más importante fue que las mujeres tuvieron opciones por primera vez.
¿Las opciones reducen la natalidad?
Las opciones siempre reducen la natalidad. Cuando tienes que elegir entre una carrera profesional y maternidad, algunos eligen ambas pero más tarde, otros eligen solo una. Cuando puedes elegir, algunos eligen no tener hijos.
¿La pandemia es un punto de quiebre o solo aceleró lo que ya estaba pasando?
Aceleró. Pero aceleró algo que ya era inevitable. La pandemia amplificó la incertidumbre, pero la incertidumbre económica ya existía. Los costos ya eran altos. Las mujeres ya estaban en el mercado laboral.
¿Qué sucede cuando una sociedad envejece porque hay menos bebés?
Eso es lo que nadie sabe. Menos trabajadores para sostener a más jubilados. Menos consumo. Menos crecimiento económico. Pero también menos presión sobre los recursos, menos contaminación. Es un mundo diferente, y no sabemos si será mejor o peor.