Las mujeres conducen más seguro, pero siguen siendo insultadas por hacerlo
En las carreteras españolas, el volante sigue siendo un espacio donde el género pesa tanto como el acelerador: un estudio presentado en Madrid esta semana revela que más de la mitad de las mujeres conductoras han recibido insultos sexistas al conducir, mientras que los datos administrativos demuestran, con paradójica claridad, que ellas son estadísticamente más seguras al volante que sus críticos. La distancia entre el mito y la evidencia no es solo un problema de tráfico, sino un reflejo de cuánto trabajo queda por hacer en la construcción de una sociedad que mire a quien conduce, no a su sexo.
- El 50,66% de las mujeres ha soportado comentarios sexistas mientras conducía, una cifra que triplica la de los hombres y que convierte cada trayecto en una exposición potencial al desprecio.
- El estereotipo ha calado tan hondo que el 7,5% de las propias mujeres cree conducir peor que los hombres, y cuatro de cada diez personas admiten fijarse en el sexo del conductor cuando ocurre un incidente en la carretera.
- Sin embargo, el 60,30% de las mujeres nunca ha recibido una sanción de tráfico, frente a un porcentaje mayor de hombres multados, sobre todo por exceso de velocidad, lo que desmonta con datos el mito de la conductora peligrosa.
- Las barreras que frenan a las mujeres van desde la inseguridad psicológica (26,08%) hasta la discriminación en la conducción profesional, donde uno de cada tres españoles reconoce que el género, no la aptitud, es el obstáculo real.
- Iniciativas como la de Midas con Ayuda en Acción —financiando carnets para mujeres en riesgo de exclusión— y el testimonio de la piloto Ana Carrasco apuntan hacia una ruta de cambio, aunque el camino hacia la igualdad en las carreteras sigue siendo largo.
Un estudio presentado esta semana en Madrid, impulsado por Midas con la participación de la Dirección General de Tráfico y la piloto Ana Carrasco, pone cifras a una realidad que muchas mujeres conocen de primera mano: el 50,66% ha recibido comentarios sexistas mientras conducía. Frases como «mujer al volante, peligro constante» siguen circulando por las carreteras españolas, mientras que solo el 15% de los hombres reporta experiencias similares.
Lo más revelador es cómo el estereotipo se ha interiorizado. Un 7,5% de las mujeres encuestadas ha asumido como propia la creencia de que conduce peor, y cuatro de cada diez personas admiten fijarse en el sexo del conductor ante cualquier incidencia vial. Casi la mitad de las mujeres (49%) siente que enfrenta más dificultades al volante que los hombres, una percepción alimentada por la presión social, el miedo y la inseguridad.
Sin embargo, los datos de sanciones cuentan otra historia. El 60,30% de las mujeres nunca ha sido multada por infracciones de tráfico, mientras que el 69,75% de los hombres sí ha recibido sanciones, principalmente por exceso de velocidad. La evidencia administrativa contradice directamente el mito: ellas conducen de forma más segura y responsable.
En el ámbito profesional, la discriminación es aún más explícita. El 17% de los encuestados considera que hay vehículos poco apropiados para mujeres, y aunque el 50% atribuye su escasa presencia en empleos de conducción a una supuesta falta de interés, uno de cada tres españoles reconoce que la discriminación de género es la causa real.
Como respuesta, Midas ha unido esta campaña a la fundación Ayuda en Acción para financiar permisos de conducir a mujeres en riesgo de exclusión social, porque para ellas el carnet significa algo más que movilidad: es autoestima y futuro. Ana Carrasco, embajadora del proyecto, lo resumió desde su propia trayectoria: «Yo también encontré obstáculos, pero gracias a la lucha constante hoy estoy aquí». Entre 1990 y 2020, el número de mujeres con carnet en España creció un 246%. El acceso ha mejorado; las barreras, todavía no han desaparecido.
Una investigación presentada esta semana en Madrid revela una realidad incómoda sobre las carreteras españolas: más de la mitad de las mujeres que conducen han experimentado insultos y comentarios sexistas mientras estaban al volante. El estudio #EllasConducen Sin Barreras, dado a conocer por Midas en un acto que contó con la participación de la Dirección General de Tráfico y la piloto de Moto3 Ana Carrasco, documenta que el 50,66% de las mujeres ha recibido algún tipo de comentario incómodo por razón de sexo cuando conducen. Para los hombres, esa cifra desciende drásticamente al 15%. Las frases que persisten—"mujer tenía que ser" o el clásico "mujer al volante, peligro constante"—siguen siendo demasiado comunes, evidenciando que el sexismo continúa siendo una barrera significativa en las carreteras.
Lo que resulta particularmente revelador es cómo estos estereotipos se han interiorizado incluso entre las propias mujeres. Mientras que el 18,5% de los hombres encuestados considera que las mujeres conducen peor que ellos, el 7,5% de las mujeres ha asimilado esta misma creencia sobre sí mismas. Además, cuatro de cada diez personas encuestadas admiten que, aunque sea inconscientemente, se fijan en el sexo del conductor cuando presencian alguna incidencia en la carretera—una mala maniobra, un choque, cualquier problema. Este sesgo perceptivo contribuye a que casi la mitad de las mujeres (49%) sienta que enfrenta más dificultades al conducir que sus homólogos masculinos.
Las barreras que las mujeres identifican van más allá de los insultos. La sensación de inseguridad y miedo al volante encabeza la lista con un 26,08%, seguida por la falta de vehículo propio (12,46%), dificultades para obtener el permiso de conducir (4,32%), presión social (4,15%) y discriminación por razón de género (1,99%). En contraste, los hombres reportan barreras significativamente menores: solo el 31,25% dice enfrentar dificultades, siendo la principal la falta de vehículo propio (11,50%) y la inseguridad (10%). La brecha es evidente: las mujeres cargan con un peso psicológico y social que sus contrapartes masculinas simplemente no experimentan.
Sin embargo, los datos desmienten el estereotipo de que las mujeres son peores conductoras. El 60,30% de las mujeres nunca ha recibido ninguna sanción administrativa por incumplir normas de seguridad vial. En comparación, el 69,75% de los hombres sí ha sido multado, principalmente por exceso de velocidad (45,25%) y por no respetar señales de tráfico (12,25%). Este contraste es contundente: mientras se perpetúan mitos sobre la capacidad de las mujeres al volante, la realidad administrativa demuestra que conducen de manera más segura y responsable.
El panorama en la conducción profesional es aún más desalentador. El 17,07% de los españoles encuestados considera que hay vehículos poco apropiados para ser conducidos por mujeres—camiones (7,29%), grúas (6,79%), coches (5,89%), autobuses (3,99%) y furgonetas (3,49%). Cuando se pregunta por qué hay menos mujeres en profesiones de conducción, el 50,30% atribuye esto a una supuesta falta de interés femenino. Pero el 41,42% reconoce factores culturales, y uno de cada tres españoles (34,03%) admite que la discriminación de género es la razón principal. Solo el 4,79% cree que el problema radica en vehículos no adaptados físicamente.
Midas ha vinculado esta iniciativa con la fundación Ayuda en Acción, financiando permisos de conducir para mujeres en riesgo de exclusión social. Para estas mujeres, el carnet representa algo más profundo que la capacidad de manejar un vehículo: significa ganar autoestima, confianza y proyección de futuro. Ana Carrasco, embajadora del proyecto, habló desde su propia experiencia como piloto profesional. "Hay que seguir luchando para eliminar estas limitaciones," señaló. "Yo también encontré obstáculos cuando comencé mi carrera, pero gracias a la lucha constante hoy estoy aquí, recién ascendida a Moto3."
Los números de las últimas décadas muestran progreso. En 1990, 3.377.241 mujeres tenían carnet de conducir en España; en 2020, esa cifra había alcanzado 11.682.520, un incremento del 246% en poco más de dos décadas. La brecha entre hombres y mujeres con permiso se ha reducido en un 31,4%. Pero mientras el acceso ha mejorado, las barreras psicológicas, sociales y profesionales persisten. El camino hacia la igualdad en las carreteras españolas sigue siendo largo.
Citações Notáveis
Hay que seguir luchando para eliminar estas limitaciones, es un camino difícil, pero se puede conseguir— Ana Carrasco, piloto de Moto3
El carnet de conducir tiene un significado mucho más profundo para ellas, porque es sinónimo de ganar en autoestima, confianza y proyección de futuro— Silvia Jardim Soares, Ayuda en Acción
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué crees que el 50% de las mujeres sufre insultos sexistas al conducir mientras que solo el 15% de los hombres reporta algo similar?
Porque conducir sigue siendo un espacio donde se proyectan expectativas de género muy arraigadas. Cuando una mujer comete un error, la gente lo atribuye a su sexo. Cuando un hombre lo hace, es solo un error.
Pero el estudio muestra que las mujeres reciben menos sanciones administrativas. ¿Eso no debería cambiar la percepción?
Debería, pero los datos no cambian creencias que están profundamente internalizadas. El 18,5% de los hombres sigue creyendo que conducen peor, y lo preocupante es que el 7,5% de las mujeres también lo cree de sí mismas.
¿Qué significa eso psicológicamente?
Significa que el sexismo no solo viene de afuera. Las mujeres han absorbido estos mensajes. Cuando casi la mitad dice que enfrenta más dificultades al conducir, parte de eso es miedo real, inseguridad interiorizada.
¿Y en la conducción profesional? ¿Por qué tan pocas mujeres conducen camiones o autobuses?
Porque la gente cree que hay vehículos "inapropiados" para mujeres. El 34% dice que es discriminación de género, pero muchos ni siquiera lo ven como tal. Lo ven como naturaleza.
¿Qué representa el carnet de conducir para las mujeres en riesgo de exclusión social?
Es una puerta. No solo al trabajo, sino a la autonomía, a la confianza en sí mismas. Para ellas, conducir es sinónimo de libertad que antes no tenían.
¿Crees que los números van a cambiar?
Los números de permisos ya cambiaron—246% en tres décadas. Pero los insultos, el miedo, la discriminación profesional... eso requiere algo más que estadísticas. Requiere que la sociedad deje de ver el volante como un espacio masculino.