Garantizar que el tren circule de manera segura hacia la costa
En el corazón rocoso de Paso Hondo, donde la geografía ha desafiado durante décadas la continuidad del transporte ferroviario, la Empresa de Ferrocarriles del Estado eligió la precisión sobre la improvisación: seiscientos veinte metros de mallas de alta resistencia, diseñadas con tecnología suiza probada en los circuitos más exigentes del mundo, ahora custodian silenciosamente las vías del Tren Limache-Puerto. La inversión de más de mil doscientos millones de pesos no solo contiene rocas, sino que afirma una promesa colectiva: que cerca de cien mil personas puedan cruzar cada día entre el interior y la costa sin que la montaña decida lo contrario.
- Las paredes de roca de casi quince metros que flanquean el corredor ferroviario representaban una amenaza latente ante sismos y eventos climáticos, con capacidad de interrumpir el servicio o poner en riesgo vidas.
- La obra debía ejecutarse sin detener los trenes, lo que obligó a cuadrillas especializadas a trabajar principalmente de noche durante cuatro meses en condiciones de alta complejidad técnica.
- La solución adoptada proviene de Geobrugg, empresa suiza que instala los mismos sistemas de contención en circuitos de Fórmula 1, con mallas capaces de absorber fuerzas de hasta 400 kilonewtons.
- Un sistema de sensores en tiempo real transmite continuamente datos sobre impactos, corrosión y deslizamientos a una central de control, convirtiendo la infraestructura pasiva en un vigilante activo.
- Las obras en Paso Hondo forman parte de una estrategia mayor de reforzamiento del corredor Limache-Puerto que incluye cambio de rieles, catenarias y mantenimiento mecanizado de vías.
Entre las estaciones de El Salto y Valencia, en el sector de Paso Hondo, EFE ejecutó durante cuatro meses una transformación que la mayoría de los pasajeros nunca notará: la instalación de 620 metros lineales de mallas metálicas de alta resistencia en las laderas rocosas que flanquean las vías del Tren Limache-Puerto. La inversión superó los 1.200 millones de pesos y respondió a un problema tan antiguo como la geografía del lugar: las paredes de roca de casi quince metros que rodean el corredor tienen la costumbre de soltar fragmentos durante eventos climáticos o sísmicos, con el riesgo de detener trenes o afectar a los pasajeros.
La solución vino de Geobrugg, empresa suiza que diseña sistemas de contención para circuitos de Fórmula 1 en Qatar, Las Vegas y Miami. Las mismas mallas capaces de retener fuerzas de 400 kilonewtons fueron adaptadas para este corredor chileno. Lo que hace notable la obra es que se ejecutó sin interrumpir el servicio: el personal trabajó principalmente de noche para no afectar a las cerca de 100 mil personas que dependen diariamente de este corredor.
Pero las mallas son solo la mitad de la historia. EFE complementó la infraestructura con sensores que transmiten en tiempo real datos sobre impactos, corrosión y deslizamientos a una central de control, generando alarmas ante cualquier evento de riesgo. Esta intervención en Paso Hondo se inscribe en una estrategia más amplia que incluye cambio de rieles, reemplazo de soportes de catenarias y mantenimiento mecanizado, con el objetivo común de garantizar que el ferrocarril siga siendo una opción confiable frente a las contingencias del clima y la tierra.
Entre las estaciones de El Salto y Valencia, en el sector conocido como Paso Hondo, la Empresa de Ferrocarriles del Estado invirtió más de mil doscientos millones de pesos en una obra que pasaría desapercibida para la mayoría de los pasajeros que cruzan diariamente ese tramo. Pero bajo la superficie de la operación cotidiana, en las laderas rocosas que flanquean las vías, ocurrió durante cuatro meses una transformación silenciosa: la instalación de seiscientos veinte metros lineales de mallas metálicas de alta resistencia, diseñadas para hacer una sola cosa: evitar que las rocas y el material de los taludes caigan sobre los trenes.
El problema que motivó la inversión era tan antiguo como la geografía del lugar. Las paredes de roca de casi quince metros de altura que rodean el corredor ferroviario tienen la costumbre, especialmente durante eventos climáticos adversos o movimientos sísmicos, de soltar fragmentos hacia las vías. Esos desprendimientos pueden detener un tren, interrumpir el servicio, o peor aún, poner en riesgo a los pasajeros. Juan Rodó, quien dirige las operaciones ferroviarias de EFE en Valparaíso, lo explicó con claridad: el proyecto surgió de la necesidad de garantizar que los trenes circularan de manera segura, que los usuarios pudieran trasladarse desde el interior hacia la costa sin sobresaltos, y que el servicio de transporte público mantuviera su confiabilidad.
La solución vino de una empresa suiza llamada Geobrugg, especializada en sistemas de contención de taludes y estructuras de protección. El mismo material que esta compañía ha instalado en circuitos de Fórmula 1 en Qatar, Las Vegas y Miami —donde debe detener impactos de altísima energía para proteger a espectadores y trabajadores— fue adaptado para este corredor ferroviario chileno. Los cables de las mallas tienen una capacidad de carga que supera a los sistemas convencionales, capaces de retener fuerzas de cuatrocientos kilonewtons. No es un detalle menor: significa que la estructura está diseñada para absorber y distribuir impactos severos sin ceder.
Lo que hace notable esta obra es que se ejecutó sin interrumpir el tránsito de trenes. Durante cuatro meses, personal altamente especializado realizó tareas complejas de perforación y fijación de la estructura metálica en esas paredes de roca, trabajando principalmente durante las noches para no afectar el flujo de pasajeros y carga. Cerca de cien mil personas dependen diariamente de este corredor para sus desplazamientos, un número que subraya la escala de la operación y la importancia de mantener la continuidad del servicio.
Pero las mallas son solo la mitad de la historia. EFE complementó la infraestructura física con un sistema de monitoreo en tiempo real que funciona como un vigilante permanente. Sensores instalados en la estructura transmiten datos continuamente a una central de control: la fuerza recibida por las mallas, la aceleración en caso de impacto, la medición de corrosión, y otros parámetros que permiten detectar si hay desprendimientos o deslizamientos en el sector. Víctor Jara, subgerente de mantenimiento de EFE, describió cómo el sistema genera alarmas y señales que indican si todo funciona correctamente, con umbrales y puntos de convergencia que permiten identificar inmediatamente si existe un evento de riesgo.
Esta inversión en Paso Hondo se inscribe dentro de una estrategia más amplia de reforzamiento del corredor Limache-Puerto. EFE ha estado desarrollando una serie de proyectos complementarios: cambio de soportes de catenarias en el borde costero, reemplazo de rieles, y mantenimiento mecanizado de las vías. Cada uno de estos trabajos responde a la misma lógica: fortalecer la infraestructura frente a contingencias climáticas y telúricas, garantizar que el transporte ferroviario siga siendo una opción confiable para decenas de miles de usuarios que dependen de él cada día.
Citas Notables
Se desarrolló un proyecto de mejoramiento para cautelar que el tren pueda circular en forma segura, instalando mallas de protección que mejoran la confiabilidad y seguridad del transporte de pasajeros— Juan Rodó, gerente de operación ferroviaria de EFE Valparaíso
Tenemos una central de monitoreo que está constantemente vigilando el sistema, con alarmas que nos dan señales de que el sistema está operando de manera correcta— Víctor Jara, subgerente de mantenimiento de EFE
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué una empresa suiza? ¿No hay capacidad local para hacer este tipo de trabajo?
Geobrugg tiene un historial muy específico. Han trabajado en circuitos de Fórmula 1, donde los estándares de seguridad son extremos. Eso significa que sus sistemas están probados bajo condiciones de impacto muy severas. Para un proyecto como este, donde el riesgo es real y los usuarios son muchos, esa experiencia internacional importa.
¿Cuál es el riesgo real? ¿Cuántos accidentes ha habido antes?
El material de los taludes cae naturalmente. No necesariamente ha habido accidentes graves documentados, pero el riesgo existe, especialmente en invierno o después de sismos. La idea es ser preventivo, no reactivo. Cien mil pasajeros diarios es una cifra que justifica cualquier inversión en seguridad.
Trabajaron de noche para no interrumpir el servicio. ¿Eso hizo más cara la obra?
Probablemente sí, pero el costo de interrumpir el servicio habría sido mayor. Estos trenes conectan el interior con la costa. Si se detienen, afecta a trabajadores, estudiantes, comercio. Mantener la operación mientras se construye es más complejo, pero es la realidad de trabajar en infraestructura crítica.
¿Qué pasa si los sensores detectan un problema?
La central de control recibe una alerta en tiempo real. Pueden tomar decisiones inmediatas: reducir velocidad, inspeccionar el sector, o si es necesario, detener temporalmente el servicio. Es un sistema de respuesta rápida que no existía antes.
¿Es esta una solución permanente o temporal?
Las mallas están diseñadas para durar, pero requieren monitoreo constante. La corrosión es un factor que el sistema mide continuamente. Es una solución robusta, pero como toda infraestructura, necesita mantenimiento y vigilancia permanente.