Venezuela seguirá creciendo con o sin sanciones
En el ciclo eterno entre promesa y consecuencia, Washington decidió no renovar la licencia que permitía a empresas estadounidenses operar en el sector petrolero venezolano, argumentando que Caracas no honró los compromisos democráticos pactados en Barbados en octubre de 2023. La medida, que cierra el acceso de Venezuela al mercado y al sistema financiero estadounidense, otorga 45 días a las empresas para ordenar su retirada, mientras Chevron conserva su licencia especial. En el fondo, lo que se disputa no es solo el crudo, sino la pregunta de si las elecciones libres pueden ser moneda de cambio en la diplomacia de los recursos.
- La licencia 44 venció el 18 de abril sin renovación, cortando de golpe el acceso de Venezuela al mercado petrolero y financiero estadounidense.
- Maduro rechazó los compromisos democráticos pactados en Barbados, detonando la decisión de Washington de reimplantar las sanciones sectoriales.
- El Tribunal Supremo venezolano inhabilitó a María Corina Machado, la candidata opositora más votada en primarias, lo que aceleró el colapso del acuerdo.
- Las empresas afectadas tienen hasta el 31 de mayo para cerrar operaciones bajo la licencia 44-L, mientras Chevron opera sin interrupciones bajo su propio permiso especial.
- Venezuela advierte que las sanciones dispararán los precios globales del petróleo y la gasolina en Estados Unidos, convirtiendo la presión diplomática en un arma de doble filo.
- Washington mantiene abierta una puerta al diálogo condicionada a que Venezuela garantice elecciones libres, dejando el conflicto en una pausa tensa, no en un cierre definitivo.
El gobierno de Estados Unidos decidió no renovar la licencia 44, que vencía el 18 de abril y que desde octubre de 2023 había permitido a empresas petroleras estadounidenses operar en Venezuela y a Petróleos de Venezuela acceder al mercado y al sistema financiero norteamericano. La razón oficial: el gobierno de Nicolás Maduro no cumplió los compromisos democráticos adquiridos en los acuerdos de Barbados, donde se había comprometido a abrir el proceso electoral para 2024.
En su lugar, Washington emitió la licencia 44-L, que concede a las empresas un plazo de 45 días —hasta el 31 de mayo— para reducir sus operaciones en el país. La medida no toca la licencia 41, que permite a Chevron continuar exportando crudo venezolano en asociación con la estatal PDVSA. Funcionarios del Departamento del Tesoro reconocieron que la licencia 44 también había servido para que empresas de India y China compraran petróleo venezolano sin exponerse a sanciones, aunque aclararon que nunca representó una vía hacia inversión significativa.
El punto de quiebre llegó en enero, cuando el Tribunal Supremo venezolano inhabilitó la candidatura de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras. Pese a la reimposición de sanciones, funcionarios estadounidenses señalaron que el diálogo no está cerrado y que observarán las decisiones de Caracas con la esperanza de que los ciudadanos puedan votar libremente.
Desde Venezuela, el ministro de Petróleo Pedro Tellechea respondió que el país está dispuesto a asumir el costo, y advirtió que las sanciones, combinadas con la guerra en Medio Oriente, elevarán los precios globales del crudo y de la gasolina en Estados Unidos. Afirmó que el daño no recae solo sobre Venezuela sino sobre toda la comunidad internacional, y que el país seguirá creciendo con o sin sanciones —proyección que el FMI respalda parcialmente, al estimar que Venezuela crecerá este año más que la mayoría de las grandes economías sudamericanas.
El Gobierno de Estados Unidos decidió el miércoles no renovar las sanciones que había levantado meses antes sobre el sector petrolero y gasífero de Venezuela, según confirmaron altos funcionarios de la administración Biden a CNN. La decisión marca el vencimiento automático de la licencia 44, que expiraba el jueves 18 de abril y que había permitido a empresas petroleras estadounidenses operar en Venezuela, además de permitir que Petróleos de Venezuela vendiera crudo en el mercado estadounidense y accediera al sistema financiero del país para pagar deudas y cobrar a acreedores.
Washington justifica el paso argumentando que el Gobierno de Nicolás Maduro incumplió los compromisos democráticos que había adquirido en octubre pasado. En los acuerdos suscritos en Barbados con la Plataforma Unitaria, la coalición opositora mayoritaria, Maduro se había comprometido a abrir el proceso electoral. Ese compromiso no se materializó. Sin embargo, funcionarios estadounidenses dejaron entrever que la puerta al diálogo no está completamente cerrada. Dijeron estar buscando una conversación pragmática que permita reencaminar las negociaciones, y que observarán las decisiones que tome el Gobierno venezolano con la esperanza de que los ciudadanos puedan votar libremente.
En lugar de la licencia 44, Estados Unidos emitió la licencia 44-L, que otorga a las empresas un plazo de 45 días, hasta el 31 de mayo, para reducir sus operaciones en Venezuela. La medida no afecta la licencia 41, que permite a Chevron continuar exportando crudo venezolano bajo una asociación con la estatal petrolera venezolana. El Departamento del Tesoro desconoce cuántos negocios específicos operaban bajo la licencia 44, aunque funcionarios señalaron que la autorización había servido para que empresas de India y China compraran petróleo venezolano sin exponerse a sanciones estadounidenses. Agregaron que la licencia no representaba un camino hacia inversión significativa en Venezuela.
Desde que se emitió la licencia de Chevron en 2022, Venezuela ha registrado un crecimiento considerable en la producción petrolera después de años de colapso económico. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la economía venezolana crecerá este año más que la mayoría de las principales economías sudamericanas. Pero el ministro de Petróleo de Venezuela, Pedro Tellechea, respondió el miércoles que su país está dispuesto a asumir el costo de nuevas sanciones estadounidenses. Tellechea argumentó que con estas medidas y la guerra en Medio Oriente, los precios del petróleo se dispararán globalmente, lo que elevará los precios de la gasolina en Estados Unidos. Sostuvo que el daño no se limita a Venezuela sino a toda la comunidad internacional, y afirmó que Venezuela seguirá creciendo con o sin sanciones.
Esta decisión cierra un ciclo que comenzó en octubre de 2023, cuando la administración Biden levantó las sanciones económicas generales contra las industrias minera y petrolera de Venezuela en apoyo a un acuerdo alcanzado en Barbados entre Maduro y la oposición para celebrar elecciones libres y justas en 2024. El Departamento de Estado aclaró entonces que el levantamiento estaba condicionado a que Maduro permitiera a todos sus adversarios políticos participar en los comicios. En enero de este año, Washington anunció que reactivaría las sanciones después de que el Tribunal Supremo de Justicia venezolano inhabilitara la candidatura de María Corina Machado, quien había ganado ampliamente las primarias opositoras en octubre. Las sanciones sectoriales contra Venezuela tienen raíces más profundas: comenzaron en agosto de 2017 bajo la administración Trump con medidas contra el sector financiero, y se extendieron al sector petrolero en enero de 2019 después de que Washington reconociera a Juan Guaidó como presidente interino.
Citações Notáveis
Con estas sanciones y la guerra en Medio Oriente, los precios del petróleo se dispararán y eso impulsará un aumento de los precios del gas en Estados Unidos— Pedro Tellechea, ministro de Petróleo de Venezuela
Hay decisiones que el Gobierno de Venezuela va a tomar que observaremos y esperamos que terminen en que los venezolanos puedan acudir libremente a las urnas— Funcionarios del Gobierno de Biden
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Estados Unidos levantó las sanciones hace apenas seis meses si sabía que Maduro no cumpliría?
No es que no lo supiera. Era una apuesta. Biden creía que el acuerdo de Barbados era real, que Maduro permitiría elecciones genuinas. Fue un gesto de buena fe que no funcionó.
¿Y ahora qué? ¿Esto cierra la puerta completamente?
No del todo. Los funcionarios estadounidenses dicen que buscan una conversación pragmática. Es decir: si Maduro cambia de rumbo, pueden volver a negociar. Pero el tiempo se agota.
¿Qué significa para las empresas que operaban bajo la licencia 44?
Tienen 45 días para salir. Es un período de transición, no una expulsión inmediata. Pero es el fin de un negocio que, aunque no era masivo, permitía que empresas indias y chinas compraran petróleo sin riesgo.
¿Y Chevron? ¿Sigue operando?
Sí. Chevron tiene una licencia especial, la 41, que se mantiene. Es la excepción. Maduro necesita ese flujo de ingresos y Estados Unidos sabe que Chevron es su única conexión real con el mercado estadounidense.
¿Cómo responde Venezuela a todo esto?
Tellechea dice que asumirán el costo, que Venezuela crecerá igual. Pero es retórica. Lo que realmente importa es que los precios del petróleo suben globalmente, lo que beneficia a Venezuela en el corto plazo, aunque las sanciones limiten su capacidad de vender.
¿Esto afecta a los estadounidenses?
Sí. Si los precios del petróleo suben, la gasolina en Estados Unidos sube también. Es lo que Tellechea señaló. Las sanciones tienen un costo que no es solo para Venezuela.