EE.UU. reanuda ataques a Irán y reactiva bloqueo naval en escalada de conflicto

Al menos 28 personas murieron en Irán desde la reanudación de hostilidades; cuatro militares kuwaitíes resultaron heridos en ataques iraníes; dos marineros murieron en ataques a petroleros en Ormuz.
Desmanteló, en cierto modo, el memorando para pausar el conflicto
El viceministro de Exteriores iraní sobre el impacto del bloqueo naval reactivado en el acuerdo de junio.

En la madrugada del 14 de julio, Estados Unidos reanudó sus bombardeos sobre Irán y reactivó el bloqueo naval a sus puertos, deshaciendo en pocas horas el frágil acuerdo de paz firmado apenas un mes antes. Washington repite una fórmula ya ensayada: asfixiar económicamente a Teherán para obligarlo a negociar, mientras el costo humano crece y las rutas comerciales del mundo contienen la respiración. La historia vuelve a preguntarse si la presión puede construir paz, o si solo profundiza el abismo.

  • EE.UU. lanzó bombardeos simultáneos sobre Bushehr, Bandar Abás, la isla de Qeshm y zonas petroleras fronterizas, con más de veinte buques de guerra desplegados en la región.
  • El bloqueo naval desmanteló el memorándum de junio que mantenía vivas las negociaciones, según el propio viceministro iraní de Exteriores.
  • Irán respondió con ataques en Baréin, Jordania y Kuwait —donde cuatro militares resultaron heridos—, y sus fuerzas atacaron petroleros en Ormuz, dejando al menos dos marineros muertos.
  • Trump descartó los aranceles del 20% en Ormuz, moderando los precios del petróleo, pero anunció nuevas sanciones contra cincuenta personas vinculadas al sector petrolero iraní.
  • Al menos 28 personas murieron en Irán desde la reanudación de hostilidades, y la ONU advirtió sobre las consecuencias humanitarias del bloqueo de una vía marítima de la que dependen millones.

La madrugada del martes 14 de julio, aviones estadounidenses atacaron objetivos en Bandar Abás, la isla de Qeshm, la central nuclear de Bushehr y zonas petroleras cercanas a Irak y Kuwait. Una hora después, a las 20:00 GMT, entró en vigor el bloqueo naval a los puertos iraníes. Con esos dos movimientos, Washington deshizo de facto el memorándum de entendimiento firmado el 17 de junio, que había ofrecido un respiro frágil a un conflicto reanudado en febrero.

El viceministro iraní Kazem Gharibabadi fue claro: el bloqueo había "desmantelado, en cierto modo, el memorando". La lógica de Washington era conocida: el bloqueo anterior, iniciado en abril, había dejado a Irán sin exportar "ni un solo barril de petróleo" y, según el Instituto para el Estudio de la Guerra, fue decisivo para que Teherán firmara el acuerdo de junio. La apuesta era repetir esa presión.

La escalada fue inmediata en ambos sentidos. Los Guardianes de la Revolución reivindicaron ataques en Baréin y Jordania; en Kuwait, cuatro militares resultaron heridos. En el estrecho de Ormuz, varios petroleros fueron atacados, con al menos dos marineros muertos confirmados por la Organización Marítima Internacional. En Teherán, un vendedor llamado Hossein resumió el estado de ánimo oficial: "Nos defenderemos como lo hemos hecho en el pasado".

Trump, que había prometido "golpearlos fuerte", anunció nuevas sanciones contra unas cincuenta personas vinculadas al magnate petrolero Mohammad Hossein Shamkhani. Pero sorprendió al descartar los aranceles del 20% sobre buques en Ormuz —una medida que habría violado el derecho internacional—, optando por negociar acuerdos comerciales con las monarquías del Golfo. Ese giro moderó los precios del petróleo, que el lunes habían subido más de un 9%.

El saldo humano acumulaba ya al menos 28 muertos en Irán. La ONU advirtió sobre las "graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias" del bloqueo de una ruta de la que dependen millones de personas. Israel, ausente de los nuevos ataques, mantenía su tregua en el Líbano, aunque Netanyahu advirtió una respuesta "mucho más fuerte" ante cualquier nuevo ataque iraní. A pesar de todo, Trump consideraba que un acuerdo seguía siendo posible, y los mediadores continuaban trabajando entre bastidores.

La madrugada del martes 14 de julio, Estados Unidos lanzó una nueva oleada de bombardeos contra Irán y reactivó el bloqueo naval a sus puertos, desmantelando de facto el memorándum de entendimiento que ambas naciones habían firmado apenas un mes antes para pausar el conflicto. El bloqueo entró en vigor a las 20:00 GMT, una hora después de que aviones estadounidenses atacaran objetivos en Bandar Abás, la isla de Qeshm —ambos cerca del estratégico estrecho de Ormuz—, Bushehr en el sur donde funciona la única central nuclear iraní, y zonas petroleras cercanas a Irak y Kuwait. Según el mando militar estadounidense para Oriente Medio, más de veinte buques de guerra de la Marina de Estados Unidos y cientos de aeronaves militares operaban en toda la región.

El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, fue directo en su evaluación: el bloqueo había "desmantelado, en cierto modo, el memorando" que permitía mantener abiertas las negociaciones de paz. Ese acuerdo, firmado el 17 de junio tras semanas de tensión diplomática, representaba un respiro frágil en un conflicto que se había reanudado el 28 de febrero con ataques israeloestadounidenses. Ahora, con la reactivación del bloqueo, Washington buscaba replicar la estrategia que había funcionado meses atrás: asfixiar económicamente a Teherán hasta obligarlo a negociar.

La escalada fue inmediata. Irán reportó bombardeos en múltiples objetivos estratégicos y los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní, reivindicaron ataques en Baréin y Jordania. En Kuwait, cuatro militares resultaron heridos en uno de esos ataques. En el estrecho de Ormuz y sus alrededores, varios petroleros fueron atacados; la Organización Marítima Internacional confirmó al menos dos muertos y varios heridos desde el lunes por la noche. Un vendedor de 43 años en Teherán, identificado como Hossein, expresó la postura oficial: "Nos defenderemos como lo hemos hecho en el pasado".

El presidente Trump había prometido "golpearlos fuerte" el lunes, y el martes anunció además que reforzaría las sanciones contra el sector petrolero iraní, apuntando contra aproximadamente cincuenta personas y entidades vinculadas a Mohammad Hossein Shamkhani, un magnate del petróleo. Pero en un giro sorpresivo, Trump descartó su plan anterior de imponer aranceles del 20% a los buques que cruzaran el estrecho de Ormuz —una medida que habría violado el derecho internacional y el principio de libertad de navegación—, optando en su lugar por negociar "acuerdos de comercio e inversión" con las monarquías del Golfo. Esta decisión moderó los precios del petróleo, que el lunes se habían disparado más de un 9%.

El costo humano de la reanudación de hostilidades era ya considerable. Según un recuento de la Agencia France-Presse basado en medios iraníes y fuentes oficiales, al menos 28 personas habían muerto en Irán desde que se reanudaron los enfrentamientos. La Organización de Naciones Unidas advirtió el martes sobre las "graves consecuencias socioeconómicas y humanitarias" del bloqueo de una "vía de paso esencial de la que dependen millones de personas".

A pesar de la escalada, Trump consideraba que un acuerdo seguía siendo "posible", según reportes de la diplomacia iraní sobre consultas en curso con mediadores. El bloqueo anterior, iniciado en abril como represalia por el cierre del estrecho por parte de Teherán, había dejado a Irán sin poder exportar "ni un solo barril de petróleo", según su negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf. El Instituto para el Estudio de la Guerra señaló que esa operación "desempeñó un papel decisivo en la firma del memorando de entendimiento", lo que sugería que Washington apostaba a que la presión económica funcionaría nuevamente.

Israel, por su parte, no había participado en los nuevos ataques. En el frente libanés, donde sus tropas combaten al movimiento islamista Hezbolá —aliado de Irán—, se mantenía una tregua tras una guerra devastadora. En Roma, Israel se declaró dispuesto a avanzar en planes de retirada de sus tropas de dos zonas del sur del Líbano. Sin embargo, el primer ministro Benjamin Netanyahu, férreo opositor de las supuestas ambiciones nucleares de Irán, advirtió a los dirigentes iraníes de una respuesta "mucho más fuerte" que la de principios de año en caso de nuevo ataque. Mientras tanto, los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, afirmaron haber derribado un dron de vigilancia operado por Arabia Saudita, en el primer estallido de hostilidades entre ambas partes en años.

Ha desmantelado, en cierto modo, el memorando para pausar el conflicto y permitir negociaciones de paz
— Kazem Gharibabadi, viceministro de Exteriores iraní
Nos defenderemos como lo hemos hecho en el pasado
— Hossein, vendedor de 43 años en Teherán
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¿Por qué Trump descartó los aranceles en Ormuz si había insistido en ellos?

Model

Porque los aranceles habrían disparado los precios del petróleo aún más, dañando su propia economía. Optó por presionar a Irán de otra forma: el bloqueo naval, que ya había funcionado antes.

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¿Funcionó realmente el bloqueo anterior?

Model

Sí. Dejó a Irán sin poder exportar ni un barril de petróleo. Eso fue lo que los llevó a firmar el memorándum en junio. Washington apuesta a que repetir esa presión los obligará a negociar de nuevo.

Inventor

Pero si el bloqueo desmanteló el acuerdo, ¿cómo sigue siendo posible un acuerdo?

Model

Esa es la contradicción. Trump dice que sigue siendo posible mientras continúan las consultas con mediadores. Es presión y diplomacia simultáneamente, aunque parecen en conflicto directo.

Inventor

¿Qué está en juego para el comercio mundial?

Model

El estrecho de Ormuz es una vía esencial. Millones de personas dependen de lo que pasa allí. Los ataques a petroleros, los bloqueos, todo eso afecta el flujo global de energía.

Inventor

¿Por qué Israel no está atacando ahora?

Model

Porque está enfocado en Líbano, donde negocia una retirada. Netanyahu mantiene su amenaza contra Irán, pero por ahora deja que Estados Unidos lleve la iniciativa.

Inventor

¿Quién está ganando?

Model

Nadie aún. Hay 28 muertos en Irán, marineros muertos en petroleros, militares kuwaitíes heridos. Es una escalada que busca presionar, pero el resultado sigue siendo incierto.

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