EE.UU. ofrece 10 millones de dólares por información sobre el nuevo líder supremo de Irán

Múltiples altos funcionarios iraníes murieron en el ataque de febrero, incluyendo el padre de Mojtaba Khamenei, su hermana y su cuñado.
Su padre está muerto. Tiene miedo, está herido, está huyendo
Declaración del secretario de Defensa estadounidense sobre el estado del nuevo líder supremo iraní.

En el umbral de una transición de poder sin precedentes en Teherán, Washington ha puesto precio a la sombra: diez millones de dólares por información sobre Mojtaba Khamenei, el nuevo líder supremo de Irán, quien asumió el cargo tras la muerte de su padre en un ataque conjunto estadounidense-israelí el pasado febrero. La ausencia del nuevo líder de toda aparición pública, sumada a las declaraciones del secretario de Defensa Pete Hegseth sobre sus heridas y su ocultamiento, revela la profundidad de la incertidumbre que rodea al poder en Irán. En los grandes momentos de ruptura histórica, la pregunta sobre quién gobierna y desde dónde se convierte en el centro de gravedad de la política mundial.

  • Washington ofrece diez millones de dólares por información sobre el paradero de Mojtaba Khamenei y otros nueve altos funcionarios iraníes, en lo que representa una escalada sin precedentes en la presión sobre el nuevo liderazgo de Teherán.
  • Desde que asumió el poder tras la muerte de su padre, Khamenei no ha hecho ninguna aparición pública: su primer mensaje oficial fue leído por una presentadora de televisión, alimentando las especulaciones sobre su estado físico y su legitimidad.
  • Pete Hegseth declaró abiertamente que el nuevo líder está herido, desfigurado y escondido, utilizando un lenguaje deliberadamente humillante que busca erosionar la imagen de autoridad del régimen ante su propio pueblo.
  • Irán respondió a través de Ali Larijani, quien apareció en una marcha pública en Teherán y contraatacó en inglés por redes sociales, señalando que al menos una parte del liderazgo iraní mantiene presencia visible.
  • La incertidumbre sobre la salud y el control real del nuevo líder supremo proyecta una sombra de inestabilidad sobre Oriente Medio en un momento en que la región ya atraviesa una transformación geopolítica profunda.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el viernes una recompensa de diez millones de dólares por información sobre el paradero de Mojtaba Khamenei, el nuevo líder supremo de Irán, junto con otros nueve altos funcionarios del régimen. Entre los buscados figuran el ministro del Interior, el ministro de Inteligencia y Seguridad, y varios comandantes de la Guardia Revolucionaria Islámica. El Departamento de Estado los describió como responsables de planificar y ejecutar actos de terrorismo a escala global, e instó a los informantes a comunicarse a través de canales cifrados como Tor o Signal.

Mojtaba Khamenei llegó al poder tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, asesinado el 28 de febrero en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que también costó la vida a su hermana y su cuñado. Desde entonces, el nuevo líder no ha realizado ninguna aparición pública: su primer mensaje oficial fue leído por una presentadora de televisión nacional, un detalle que no pasó desapercibido para los observadores internacionales.

El secretario de Defensa Pete Hegseth fue más allá de los comunicados formales al afirmar que Khamenei está herido, desfigurado y escondido, y calificó al liderazgo iraní de desesperado, comparando a sus funcionarios con ratas acobardadas. Su ausencia de cámaras y micrófonos, dijo Hegseth, es evidencia de debilidad física y falta de legitimidad.

La respuesta iraní llegó a través de Ali Larijani, asesor del Líder Supremo, quien contestó en inglés por la red social X y apareció públicamente en una marcha en Teherán por el Día de Al-Quds junto al presidente Masoud Pezeshkian y el canciller Abbas Araghchi. Su presencia sugiere que al menos una parte del alto mando iraní mantiene actividad visible.

Lo que permanece sin resolver es si la oferta de recompensa producirá inteligencia real sobre Khamenei o si simplemente refleja la frustración de Washington ante la opacidad del régimen. La prolongada ausencia del nuevo líder, en un momento de transición crítica para la región, mantiene abierta la pregunta más urgente: quién gobierna realmente en Teherán, y desde dónde.

El Departamento de Justicia estadounidense anunció el viernes una recompensa de diez millones de dólares por información sobre el paradero de Mojtaba Khamenei, el nuevo líder supremo de Irán, junto con otros nueve altos funcionarios del régimen. Entre los buscados figuran el ministro del Interior, el ministro de Inteligencia y Seguridad, varios asesores militares de la Oficina del Líder Supremo, y comandantes de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica. El Departamento de Estado describió a estos individuos como directores y controladores de elementos que planifican y ejecutan actos de terrorismo en todo el mundo, e instó a los informantes a enviar datos a través de canales cifrados como Tor o Signal, ofreciendo tanto reubicación como compensación económica a quienes proporcionen información verificable.

La oferta llega en un contexto de profunda incertidumbre sobre la salud y el paradero del nuevo líder iraní. Mojtaba Khamenei asumió el cargo tras la muerte de su padre, Ali Khamenei, quien fue asesinado en un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, junto con su hermana y su cuñado. Desde entonces, el nuevo líder no ha hecho una aparición pública. El jueves, su primer mensaje oficial fue leído por una presentadora de televisión nacional, un hecho que no pasó desapercibido para los observadores internacionales.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, fue más allá de los comunicados oficiales al afirmar públicamente que Khamenei está herido y desfigurado como consecuencia del ataque que mató a su padre. Hegseth describió al liderazgo iraní como desesperado y escondido, utilizando un lenguaje particularmente provocador al comparar a los funcionarios con ratas acobardadas. Cuestionó por qué el nuevo líder había emitido solo un comunicado escrito sin voz ni video, sugiriendo que la ausencia de una aparición pública era evidencia de debilidad física y falta de legitimidad. "Su padre está muerto. Tiene miedo, está herido, está huyendo y carece de legitimidad", declaró el jefe del Pentágono.

La respuesta iraní no tardó en llegar. Ali Larijani, asesor de la Oficina del Líder Supremo y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, respondió a Hegseth en inglés a través de la red social X. Larijani afirmó que los líderes iraníes han estado y continúan estando entre el pueblo, pero luego lanzó una acusación contra los líderes estadounidenses, refiriéndose a la isla de Epstein en un aparente ataque personal. El mismo Larijani había aparecido públicamente el viernes en una marcha en Teherán por el Día de Al-Quds, junto al presidente Masoud Pezeshkian y el canciller Abbas Araghchi, lo que sugiere que al menos algunos funcionarios de alto nivel continúan realizando actividades públicas.

La lista de buscados incluye nombres específicos como Ali Asghar Hejazi, vicejefe de gabinete de la Oficina del Líder Supremo; el General de División Yahya Rahim Safavi, asesor militar; el general de brigada Eskandar Momeni, ministro del Interior; y Esmail Khatib, ministro de Inteligencia y Seguridad. También figuran en la lista el secretario del Consejo de Defensa, un asesor del líder supremo y el jefe militar de la Oficina del Líder Supremo, aunque estos últimos no fueron identificados públicamente. La recompensa de diez millones de dólares representa un esfuerzo significativo por parte de Washington para obtener inteligencia sobre la estructura de poder iraní en un momento de transición política en Teherán.

Lo que permanece sin resolver es si la oferta de recompensa logrará producir información verificable sobre el paradero de Khamenei o si simplemente reflejará la frustración estadounidense ante la opacidad del régimen iraní. La ausencia prolongada del nuevo líder de la vida pública, combinada con las afirmaciones de Hegseth sobre su estado físico, ha generado especulaciones sobre la estabilidad del liderazgo iraní en un momento crítico para la región.

Estas personas dirigen y controlan varios elementos de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que planifica, organiza y ejecuta actos de terrorismo en todo el mundo
— Departamento de Estado estadounidense
Su padre está muerto. Tiene miedo, está herido, está huyendo y carece de legitimidad
— Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense
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Inventor

¿Por qué Estados Unidos ofrece específicamente diez millones de dólares por Mojtaba Khamenei cuando ya saben dónde está el liderazgo iraní?

Model

No es que no sepan dónde está. Es que necesitan confirmación verificable. La inteligencia sobre el paradero exacto, el estado de salud, quién lo rodea, cómo está funcionando el régimen desde adentro, eso es oro puro en este momento.

Inventor

Pero Hegseth está diciendo públicamente que está herido y desfigurado. ¿No es eso ya información de inteligencia?

Model

Sí, pero hay una diferencia entre lo que un funcionario estadounidense declara en una conferencia de prensa y lo que un informante dentro del sistema iraní puede confirmar. Hegseth está presionando psicológicamente, pero Washington quiere pruebas.

Inventor

¿Por qué es tan importante que Khamenei aparezca en público?

Model

Porque la legitimidad del poder en Irán depende de la visibilidad. Un líder supremo que se esconde es un líder que ha perdido autoridad. Si la gente no lo ve, no lo escucha, comienzan a dudar. Eso es lo que Hegseth está explotando.

Inventor

Larijani respondió que los líderes iraníes están entre el pueblo. ¿Eso es verdad o es solo propaganda?

Model

Larijani apareció en público el mismo viernes, así que hay algo de verdad. Pero la pregunta es dónde está Khamenei específicamente. Que otros funcionarios salgan a la calle no resuelve el misterio del nuevo líder.

Inventor

¿Qué pasa si nadie reclama esa recompensa?

Model

Entonces Estados Unidos sigue sin saber realmente qué está pasando en Teherán, y eso es un problema estratégico. La incertidumbre es lo opuesto a lo que necesita Washington para tomar decisiones sobre Irán.

Inventor

¿Crees que alguien dentro del régimen iraní va a traicionar a Khamenei por dinero?

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Es posible, pero difícil. Estamos hablando de personas profundamente integradas en un sistema de seguridad brutal. El riesgo de traición es la muerte. Diez millones de dólares no compran eso fácilmente.

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