La era de la intimidación y la extorsión ha terminado
EE.UU. atacó aproximadamente 90 objetivos militares iraníes el miércoles, incluyendo defensa aérea, vigilancia costera y almacenamiento de misiles, en represalia por ataques a navegación comercial. Trump amenaza con intensificar ataques y tomar control de infraestructura petrolera iraní, mientras Irán rechaza intimidación y mantiene que tiene derecho a administrar el tráfico del estrecho de Ormuz.
- EE.UU. atacó aproximadamente 90 objetivos militares iraníes el miércoles, incluyendo sistemas de defensa aérea, vigilancia costera y almacenamiento de misiles
- El 7 de julio, Estados Unidos había atacado 80 objetivos, incluyendo más de 60 embarcaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica
- Aproximadamente el 90 por ciento de las exportaciones de petróleo iraní pasan por la isla de Kharg, que Trump ha amenazado con controlar
- El ayatolá Ali Jamenei murió el 28 de febrero; su funeral termina el jueves, cuando debían comenzar negociaciones para un acuerdo permanente
El Comando Central estadounidense completó una nueva ronda de ataques contra objetivos militares iraníes, incluyendo sistemas de defensa aérea y capacidades navales, tras acusar a Irán de violar un alto el fuego provisional atacando buques comerciales en el estrecho de Ormuz.
El Comando Central de Estados Unidos anunció el miércoles por la noche que había completado una nueva oleada de ataques contra instalaciones militares iraníes, dirigidos a lo que describió como el debilitamiento de la capacidad del país para amenazar el tráfico comercial en el estrecho de Ormuz. En un comunicado publicado en redes sociales, el CENTCOM informó que sus fuerzas habían atacado aproximadamente 90 objetivos militares, entre ellos sistemas de defensa aérea, infraestructura de vigilancia costera, depósitos de misiles y drones, capacidades navales e instalaciones logísticas distribuidas a lo largo de la costa iraní. Estos ataques llegaban apenas un día después de una ronda anterior en la que Estados Unidos había golpeado alrededor de 80 objetivos el 7 de julio, incluyendo más de 60 embarcaciones pequeñas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
La cadena de eventos que llevó a esta escalada comenzó cuando tres buques comerciales fueron atacados en el estrecho de Ormuz, lo que Washington interpretó como una violación del alto el fuego provisional que había estado en vigor. Estados Unidos responsabilizó directamente a Irán de poner en peligro la navegación comercial en una de las rutas marítimas más críticas del mundo, acusando al país de agresión injustificada contra tripulaciones civiles que transitaban libremente por una vía de importancia vital para la economía global. La respuesta iraní a los primeros ataques estadounidenses fue inmediata: sus fuerzas lanzaron ataques contra instalaciones militares estadounidenses en el golfo Pérsico, profundizando así el ciclo de represalias.
El presidente Donald Trump, hablando desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, envió mensajes contradictorios sobre la magnitud de la confrontación. Primero amenazó con golpear a Irán "con fuerza otra vez esta noche", pero luego sugirió que los enfrentamientos recientes no significaban un retorno a una guerra a gran escala. "Cualquier cosa que pase va a suceder muy rápido", declaró, aunque también insinuó que las fuerzas armadas estadounidenses podrían simplemente "terminar el trabajo". Trump renovó amenazas anteriores de atacar infraestructura civil iraní, incluyendo plantas eléctricas y desalinizadoras, así como de tomar el control de la isla de Kharg, que canaliza aproximadamente el 90 por ciento de las exportaciones de petróleo iraní. Cuando se le preguntó directamente sobre el estado del alto el fuego, Trump fue tajante: "Para mí, creo que se acabó", aunque permitió que los representantes estadounidenses continuaran negociando, descartando sus perspectivas al afirmar que "creo que están perdiendo el tiempo".
Desde Teherán, la respuesta fue de desafío contenido. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, uno de los negociadores clave en las conversaciones para lograr una paz permanente, escribió en redes sociales que "la era de la intimidación y la extorsión ha terminado". Irán ha sostenido que el acuerdo de alto el fuego provisional le otorga el derecho de administrar el tráfico a través del estrecho. El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, otro de los principales negociadores, respondió a los comentarios de Trump calificándolos no como una muestra de poder sino como "una admisión del fracaso" de la política estadounidense hacia Irán. El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, adoptó un tono más diplomático pero igualmente firme, rechazando responder "a la vulgaridad con vulgaridad" en alusión a los insultos de Trump, quien había llamado a los líderes iraníes "escoria" y "gente enferma" durante la cumbre de la OTAN.
Lo que está en juego trasciende el conflicto bilateral. Los precios del petróleo se dispararon tras las declaraciones de Trump, reflejando la preocupación global de que una escalada renovada podría envolver a todo el Medio Oriente y detener nuevamente los envíos de combustible a través del estrecho, una arteria crucial para la economía mundial. Las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo debían comenzar después del funeral de varios días del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, quien murió el 28 de febrero en los primeros momentos de la guerra. Ese funeral, programado para terminar el jueves, se suponía sería un período de menor tensión. Las conversaciones futuras tenían como objetivo abordar los temas más espinosos: la reapertura total del estrecho y la reducción del programa nuclear iraní.
Pero bajo la superficie de estos intercambios diplomáticos y militares hay evidencia de una división interna iraní. Los partidarios de la línea dura buscan mantener el control duradero sobre el estrecho, viéndolo como una palanca fundamental para enfrentarse a Occidente. Los pragmáticos, por su parte, anhelan un acuerdo de paz permanente que levante las sanciones internacionales y proporcione el alivio económico que el país necesita desesperadamente. Los nuevos ataques contra buques comerciales, a pesar de que las negociaciones estaban en marcha, podrían reflejar esta tensión interna sobre la dirección que debe tomar Irán. Lo que suceda en los próximos días determinará si el alto el fuego puede ser rescatado o si la región se desliza hacia una confrontación más amplia.
Citações Notáveis
La era de la intimidación y la extorsión ha terminado. No lleva a ninguna parte. No nos rendiremos.— Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento iraní
Para mí, creo que se acabó. Pueden hablar, pero creo que están perdiendo el tiempo.— Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sobre el estado del alto el fuego
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Estados Unidos atacó 90 objetivos en una sola noche? ¿Fue una respuesta desproporcionada?
No fue una sola noche. Fueron dos noches consecutivas: 80 objetivos el 7 de julio, 90 el 8 de julio. Estados Unidos dice que estaba respondiendo a ataques iraníes contra buques comerciales civiles. Pero el número de objetivos sugiere algo más calculado que una represalia inmediata.
Trump dice cosas contradictorias. ¿Realmente quiere escalar o está negociando?
Eso es lo que hace difícil leer la situación. Amenaza con tomar la isla de Kharg, con atacar plantas eléctricas, pero luego dice que no será una guerra a gran escala. Es posible que esté usando la amenaza como palanca diplomática. O es posible que simplemente no haya decidido.
¿Qué quiere decir Irán cuando dice que tiene derecho a administrar el estrecho?
Irán interpreta el alto el fuego como un reconocimiento de su soberanía sobre esa vía marítima. Para ellos, controlar quién pasa por ahí es controlar una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Para Occidente, eso suena a extorsión.
¿Hay realmente una división dentro de Irán?
Parece que sí. Los que atacaron los buques podrían ser los de línea dura, queriendo demostrar que Irán no se deja intimidar. Los negociadores como Gharibabadi quieren un acuerdo que levante las sanciones. Son dos visiones de cómo sobrevivir.
¿Qué pasa si esto se descontrola?
El petróleo se dispara. El suministro global se detiene. Toda la economía mundial depende de que esos barcos pasen por ese estrecho. Por eso Trump habla de tomar Kharg. No es solo bravuconería. Es una amenaza a la fuente de ingresos de Irán.