EE.UU. refuerza despliegue en Venezuela con 200 militares y equipos de rescate

Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 han dejado 1.450 fallecidos, 3.150 heridos y 12.721 familias afectadas en Venezuela.
Sin militares que rehabiliten los puertos, ni el dinero ni los equipos pueden llegar
La infraestructura dañada es el cuello de botella que determina cuánta ayuda puede fluir hacia las zonas afectadas.

Ante la magnitud de dos terremotos que en pocos días arrebataron más de mil cuatrocientas vidas venezolanas, Estados Unidos desplegó más de doscientos militares con una misión que va más allá del gesto diplomático: despejar los cuellos de botella —un puerto paralizado, un aeropuerto malherido— por los que debe fluir la ayuda antes de que el tiempo agote las posibilidades de rescate. Es el recordatorio de que en los grandes desastres, la logística es tan urgente como la compasión, y que abrir un muelle puede salvar tantas vidas como un médico de campaña.

  • Dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela en cuestión de días, dejando 1.450 muertos, más de 3.000 heridos y casi 13.000 familias sin hogar.
  • El puerto de La Guaira quedó completamente inoperativo y el aeropuerto Simón Bolívar solo funciona a capacidad parcial, bloqueando la entrada masiva de ayuda humanitaria.
  • EE.UU. desplegó unos 130 marines en La Guaira y cerca de cien especialistas aeroportuarios en el Simón Bolívar para rehabilitar ambas infraestructuras críticas junto a autoridades venezolanas.
  • Washington comprometió 150 millones de dólares en ayuda y activó imágenes satelitales de la Fuerza Espacial para guiar a los equipos de rescate hacia las zonas de mayor urgencia.
  • La reapertura de estas vías de entrada es el factor determinante para que suministros médicos, agua y equipos de rescate lleguen a tiempo a las comunidades más devastadas.

El domingo por la mañana, mientras Venezuela seguía contabilizando sus pérdidas tras dos terremotos devastadores, más de doscientos militares estadounidenses comenzaban a llegar al país con una misión precisa: reabrir las arterias por las que debía circular la ayuda. Sin el puerto de La Guaira ni el aeropuerto Simón Bolívar funcionando a plena capacidad, los suministros y los rescatistas no podían llegar a donde más se necesitaban.

El despliegue se organizó en dos frentes simultáneos. Cerca de cien especialistas de la fuerza aérea se dirigieron al Simón Bolívar para ampliar la capacidad operativa de la pista y permitir más vuelos de carga y evacuación. Al mismo tiempo, unos 130 marines se movilizaron hacia La Guaira, completamente paralizado, para trabajar junto a las autoridades venezolanas en la rehabilitación de la terminal portuaria.

Washington también movilizó recursos tecnológicos y financieros. La Fuerza Espacial aportó imágenes satelitales para identificar zonas críticas, mientras helicópteros militares transportaban personal del Departamento de Estado. El secretario Marco Rubio había anunciado el viernes un compromiso de 150 millones de dólares: cien millones canalizados a través de la ONU y cincuenta millones para organizaciones que operaban directamente sobre el terreno.

Los números del desastre explicaban la urgencia de cada hora. Los dos sismos, ocurridos el miércoles anterior, habían dejado 1.450 muertos, más de 3.000 heridos y casi 13.000 familias desplazadas. Venezuela ya recibía a más de 1.600 rescatistas internacionales, a los que se sumaban dos brigadas estadounidenses especializadas en estructuras colapsadas, provenientes de Fairfax, Virginia, y de Los Ángeles, California.

Los próximos días revelarían si lograr que fluyeran los suministros a tiempo marcaría la diferencia entre encontrar sobrevivientes o solo contabilizar más pérdidas.

El domingo por la mañana, mientras Venezuela seguía contabilizando los daños de dos terremotos devastadores, Estados Unidos comenzó a desplegar más de 200 efectivos militares en el país caribeño. La operación, coordinada por el Comando Sur, llegaba con un propósito claro: abrir las vías por las que fluiría la ayuda humanitaria a las zonas más golpeadas. Los aeropuertos y puertos estaban fuera de servicio. Sin ellos, los rescatistas no podían llegar a donde más se necesitaban.

El despliegue estadounidense se dividió en dos frentes. Casi cien miembros de la fuerza aérea, especializados en operaciones aeroportuarias, se dirigieron al aeropuerto internacional Simón Bolívar de Caracas, la principal terminal aérea de la capital, que había sufrido daños graves en los sismos y funcionaba solo parcialmente. Su tarea era ampliar la capacidad de la pista para permitir que más vuelos de carga y evacuación despegaran y aterrizaran. En paralelo, unos 130 marines se dirigían al puerto de La Guaira, que había quedado completamente inoperativo. Estos militares trabajarían junto con las autoridades venezolanas para rehabilitar la terminal portuaria y permitir que barcos cargados de suministros y equipos de rescate llegaran a tierra.

Más allá de los efectivos sobre el terreno, Washington movilizó recursos tecnológicos y financieros. Helicópteros militares estadounidenses ya transportaban personal del Departamento de Estado para coordinar la misión de ayuda. La Fuerza Espacial proporcionaba imágenes satelitales de las zonas afectadas y la infraestructura dañada, información que los equipos de rescate usarían para identificar dónde la asistencia era más urgente. El secretario de Estado, Marco Rubio, había anunciado el viernes un compromiso de 150 millones de dólares en ayuda humanitaria: cien millones canalizados a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios en Venezuela, y cincuenta millones destinados a organizaciones que operaban directamente en el terreno.

La escala del desastre explicaba la magnitud de la respuesta. Los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, habían golpeado el miércoles anterior. Hasta ese momento, las cifras eran crudas: mil 450 personas muertas, tres mil 150 heridas, y doce mil 721 familias desplazadas o sin hogar. Venezuela ya había recibido a más de mil 600 rescatistas de diversos países para buscar sobrevivientes entre los escombros. Washington había enviado también dos brigadas de búsqueda y rescate: una del departamento de bomberos del condado de Fairfax en Virginia, y otra de Los Ángeles en California. Estos equipos, entrenados en operaciones de rescate en estructuras colapsadas, se sumaban a los esfuerzos locales.

La reapertura de La Guaira y el aeropuerto Simón Bolívar no era un objetivo secundario. Era el cuello de botella que determinaba cuánta ayuda podía llegar y cuán rápido. Con ambas infraestructuras operativas, los suministros médicos, alimentos, agua potable y equipos de rescate podrían fluir hacia las comunidades más afectadas. Los próximos días dirían si el despliegue estadounidense lograba acelerar ese flujo lo suficiente como para marcar la diferencia en la búsqueda de sobrevivientes y la prevención de más muertes.

Los militares estadounidenses trabajarán para reabrir la terminal portuaria y facilitar la llegada por mar de ayuda humanitaria a las zonas más afectadas
— Comando Sur de Estados Unidos
Estados Unidos comprometió destinar 150 millones de dólares en ayuda humanitaria a Venezuela
— Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU.
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué Estados Unidos envía militares en lugar de solo dinero y equipos de rescate?

Model

Porque los puertos y aeropuertos están destruidos. Sin militares que los rehabiliten, ni el dinero ni los equipos pueden llegar. Es un problema de infraestructura, no solo de recursos.

Inventor

¿Qué tan rápido pueden reabrir esos puertos y aeropuertos?

Model

El comunicado dice que los marines llegarán en las próximas 24 horas. Pero reabrir un puerto completamente fuera de servicio no es cuestión de horas. Probablemente hablen de operaciones limitadas en días, no en semanas.

Inventor

¿Hay algo político en esto, o es puramente humanitario?

Model

Es ambas cosas. Venezuela y Estados Unidos tienen relaciones tensas, pero un terremoto no es un asunto político. Cuando hay mil 450 muertos, los gobiernos actúan. La ayuda es real, aunque también es cierto que esto mejora la imagen de Washington en la región.

Inventor

¿Qué significa que la Fuerza Espacial esté proporcionando imágenes satelitales?

Model

Significa que pueden ver dónde hay edificios colapsados, dónde hay gente atrapada, dónde las carreteras están cortadas. Los equipos de rescate usan eso para saber exactamente dónde dirigirse primero.

Inventor

¿Mil 600 rescatistas ya en el terreno es suficiente?

Model

Para un desastre de esta magnitud, probablemente no. Pero es un comienzo. Cada rescatista adicional que llega aumenta las probabilidades de encontrar sobrevivientes en los primeros días, cuando la ventana es más estrecha.

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