Las estrellas se alinean para que Rusia persiga sus objetivos en ambos frentes
En una conferencia de ciberseguridad en Nueva York, los máximos responsables de la NSA y el FBI advirtieron que Rusia no solo mantiene la voluntad de interferir en las elecciones presidenciales de 2024, sino que la guerra en Ucrania podría haber intensificado ese deseo. Al mismo tiempo, señalaron a China como una amenaza cibernética de escala casi inimaginable, con un ejército de hackers cincuenta veces mayor que el del FBI. La democracia, recordaron estos funcionarios, no es solo un asunto de urnas: es también un campo de batalla invisible que se libra en servidores y redes.
- Rusia no ha perdido capacidad ni motivación para interferir en las elecciones de 2024; la guerra en Ucrania, lejos de distraerla, ha afilado su interés en moldear la opinión pública estadounidense.
- El director del FBI advirtió que los hackers chinos superan en número al personal cibernético del FBI en una proporción de 50 a 1, una cifra que él mismo calificó de conservadora.
- Un funcionario del Departamento de Justicia matizó que los recursos rusos están divididos entre Ucrania y Estados Unidos, lo que en teoría ofrece cierto respiro, aunque Moscú sigue estudiando cómo debilitar el apoyo estadounidense a Kiev.
- Las agencias de seguridad estadounidenses responden apostando por la calidad sobre la cantidad: mayor cooperación interagencial, vínculos con universidades y un sector privado más integrado en la defensa cibernética.
- El general Nakasone se retirará pronto tras casi seis años al frente de la NSA, dejando a su sucesor un panorama de amenazas que, según los propios funcionarios, solo se vuelve más complejo.
En una conferencia de ciberseguridad celebrada en la Universidad de Fordham, en Nueva York, el general Paul Nakasone, director de la NSA y comandante del Comando Cibernético, y Chris Wray, director del FBI, compartieron una conclusión que pocos querían escuchar: la guerra de Rusia en Ucrania no ha reducido su apetito por interferir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024. Nakasone fue explícito: Rusia conserva la capacidad técnica y el ancho de banda para actuar, y este año electoral es precisamente donde el Kremlin quiere tener impacto.
Wray añadió una lógica casi paradójica: dado que el resultado de la invasión de Ucrania depende en parte de la respuesta de Washington, Rusia tiene razones más profundas que nunca para intentar moldear cómo piensan los estadounidenses. Describió la situación como un alineamiento de estrellas que permite a Moscú perseguir simultáneamente sus objetivos militares en Europa y sus operaciones de influencia en Estados Unidos.
Sean Newell, del Departamento de Justicia, ofreció un matiz: los servicios de inteligencia rusos dividen ahora su atención entre dos frentes, lo que teóricamente alivia algo de presión sobre Estados Unidos. Pero aclaró que Rusia sigue estudiando cómo erosionar el apoyo estadounidense a Ucrania, incluida la asistencia militar y logística.
China recibió la atención más grave de la jornada. Wray ilustró la magnitud del desafío con una cifra contundente: el ejército de hackers chino supera al personal cibernético del FBI en una proporción de 50 a 1, y esa estimación es probablemente conservadora. Nakasone reconoció que Estados Unidos no puede competir en volumen, pero argumentó que la calidad, la cooperación entre agencias y el talento de su fuerza laboral compensan la diferencia. Ambos funcionarios coincidieron en que las defensas cibernéticas del país son hoy exponencialmente más sofisticadas que hace unos años.
La conferencia se celebró en un momento de relevo: el Senado acaba de confirmar al próximo director de la NSA, lo que significa que Nakasone abandonará el cargo tras casi seis años guiando al país a través de su etapa más turbulenta en materia de ciberdefensa. Su sucesor recibirá un panorama de amenazas que, según los propios protagonistas de esta historia, no hará sino volverse más complejo.
En una conferencia de ciberseguridad en Nueva York el martes, dos de los funcionarios de inteligencia más influyentes de Estados Unidos dejaron clara una conclusión incómoda: la guerra de Rusia en Ucrania no ha debilitado el apetito del Kremlin por interferir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2024. Si acaso, dijeron, ha agudizado su determinación.
El general Paul Nakasone, director de la Agencia de Seguridad Nacional y comandante del Comando Cibernético estadounidense, se sentó junto a Chris Wray, director del FBI, para dirigirse a la audiencia en la Conferencia Internacional sobre Seguridad Cibernética de la Universidad de Fordham. Nakasone fue directo: a pesar de dos años de guerra agotadora, Rusia conserva la capacidad técnica y el ancho de banda para meterse en los asuntos electorales estadounidenses. "Este es un año importante para ellos", explicó. "Están analizando esto y anticipo que, con los desafíos que enfrentan en Ucrania, aquí es donde obviamente quieren tener un impacto".
Wray amplió el argumento de una manera que sugería una lógica casi inversa: el enfoque ruso en Ucrania podría haber intensificado, no disminuido, su interés en moldear la política estadounidense. La invasión de Ucrania depende de cómo Estados Unidos responda, dijo, y eso significa que Rusia tiene razones profundas para tratar de influir en cómo piensan los estadounidenses sobre los problemas globales. "En todo caso, se podría argumentar que su enfoque en Ucrania ha aumentado su deseo de centrarse en tratar de moldear cómo somos nosotros y cómo pensamos", señaló Wray. Describió la situación con una frase que capturaba su preocupación: las "estrellas se alinean" para que Rusia persiga tanto sus objetivos militares en Ucrania como sus operaciones de interferencia electoral en Estados Unidos.
Sean Newell, un funcionario cibernético de alto rango del Departamento de Justicia que dirige la Sección Cibernética de Seguridad Nacional, ofreció un matiz diferente esa misma mañana. Los servicios de inteligencia rusos que normalmente dedican recursos a atacar objetivos estadounidenses ahora están dividiendo su atención entre Estados Unidos y Ucrania. Eso, en teoría, beneficia a Estados Unidos. Pero Newell advirtió que la inteligencia rusa sigue estudiando cómo puede afectar el apoyo estadounidense a Ucrania, incluyendo la asistencia militar y logística. El conflicto en Europa del Este, en otras palabras, no ha desviado la atención rusa de Washington; la ha conectado más estrechamente.
Los tres funcionarios también abordaron la amenaza más amplia del espionaje cibernético extranjero. Wray y Nakasone nombraron a Rusia, China e Irán como los principales adversarios que buscan interferir en las elecciones estadounidenses. Pero fue China la que recibió la atención más seria. Wray ofreció una comparación que dejó clara la escala del desafío: el ejército de hackers de China es aproximadamente 50 veces más grande que el personal cibernético del FBI. "Si tomara al personal cibernético del FBI y le dijera: olvídense del ransomware, olvídense de Rusia, olvídense de Irán, no hagan nada más que China, nos superarían en número 50 a 1", dijo Wray, añadiendo que esa cifra era probablemente una estimación conservadora.
Nakasone reconoció que Estados Unidos nunca podría igualar a China en cantidad bruta de hackers. Pero argumentó que la calidad compensa la cantidad. La ventaja estadounidense radica en las asociaciones entre agencias, la inteligencia compartida, la colaboración con universidades y el talento de su fuerza laboral. Tanto Nakasone como Wray expresaron confianza en que las defensas cibernéticas estadounidenses se han vuelto "exponencialmente más sofisticadas" gracias a una cooperación mejorada entre agencias de seguridad nacional, cibernética y el sector privado. "Las amenazas son más desafiantes, pero la defensa es mejor", resumió Wray.
La advertencia llega en un momento de transición. El Senado confirmó recientemente al próximo jefe de la NSA y del Comando Cibernético, lo que significa que Nakasone se retirará pronto después de casi seis años guiando al país a través de su período más tumultuoso en defensa contra adversarios cibernéticos extranjeros. Su sucesor heredará un panorama de amenazas que, según estos funcionarios, solo se vuelve más complejo.
Citas Notables
Este es un año importante para ellos. Están analizando esto y anticipo que, con los desafíos que tienen en Ucrania, aquí es donde obviamente quieren tener un impacto— General Paul Nakasone, director de la NSA
Si tomara al personal cibernético del FBI y le dijera que olviden todo excepto China, nos superarían en número 50 a 1— Chris Wray, director del FBI
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Rusia seguiría invirtiendo en interferencia electoral cuando está librando una guerra tan costosa en Ucrania?
Porque la guerra en Ucrania depende de cómo responda Estados Unidos. Si Rusia puede influir en la política estadounidense, puede afectar el apoyo militar y logístico que llega a Ucrania. No son dos batallas separadas; están conectadas.
Pero si Rusia está dividiendo sus recursos entre Ucrania y operaciones en Estados Unidos, ¿eso no la debilita en ambos frentes?
Teóricamente sí. Y los funcionarios estadounidenses notaron que algunos servicios de inteligencia rusos están menos disponibles para atacar objetivos estadounidenses porque están enfocados en Ucrania. Pero Rusia aparentemente tiene suficiente capacidad para hacer ambas cosas.
¿Qué tan seria es la amenaza de China en comparación?
China es cualitativamente diferente. Su ejército de hackers es 50 veces más grande que el del FBI. Es un desafío de escala que Estados Unidos simplemente no puede igualar con números. Por eso los funcionarios enfatizan que la ventaja estadounidense está en la calidad, no en la cantidad.
¿Entonces Estados Unidos está perdiendo esta carrera?
No necesariamente. Los funcionarios expresaron confianza en que las defensas son mejores ahora, gracias a una cooperación más sofisticada entre agencias y el sector privado. Pero reconocen que los adversarios también están mejorando. Es una carrera que nunca termina.