Dos salvadas épicas y el silencio emotivo de Messi: así se vivió el infartante cierre ante Australia

No podía más, la verdad. No tenía más. Por suerte fue la última.
Rodrigo De Paul describe el agotamiento emocional tras la atajada final de Dibu Martínez que clasificó a Argentina a cuartos de final.

Argentina dominó el partido pero sufrió el descuento australiano a los 76 minutos, generando tensión extrema en el estadio Ahmad bin Ali. Lisandro Martínez y Dibu Martínez realizaron salvadas épicas en los últimos minutos que fueron celebradas como goles por la hinchada argentina.

  • Argentina derrotó a Australia 2-1 en octavos de final del Mundial Qatar 2022
  • Lisandro Martínez y Dibu Martínez realizaron salvadas épicas en los últimos minutos
  • El gol australiano llegó a los 76 minutos, generando tensión extrema en el Ahmad bin Ali Stadium
  • 45.032 personas presenciaron el partido, el 95% de celeste y blanco
  • Messi consoló a Lautaro Martínez tras sus fallos y abrazó a sus compañeros en los festejos

Argentina derrotó a Australia 2-1 en octavos de final del Mundial Qatar 2022 con un cierre infartante. Lisandro Martínez y Dibu Martínez evitaron el empate en los últimos minutos mientras Messi ofrecía contención emocional a sus compañeros.

El Ahmad bin Ali Stadium se transformó en un caldero de emociones durante los últimos veinte minutos del partido entre Argentina y Australia. Lo que había comenzado como una tarde tranquila en la zona de prensa —donde los periodistas disfrutaban del dominio argentino y algunos incluso grababan videos de la hinchada cantando— se convirtió en una pesadilla de tensión cuando Craig Goodwin disparó a los 76 minutos. El balón se desvió en Enzo Fernández y entró. De pronto, el control que parecía absoluto se evaporó.

Argentina había jugado bien, dominaba el partido y estaba más cerca de ampliar la ventaja que de sufrir un descuento. Pero el fútbol tiene sus propias reglas. Sergio Scaloni había estado furioso minutos antes porque el árbitro no le permitió hacer un doble cambio para meter piernas frescas en el cierre. El tablero electrónico no funcionaba, y eso le costó al equipo una acción más en ataque para los australianos. Cuando llegó el gol, la realidad cambió. Los cuerpos que apenas habían logrado relajarse después de los partidos contra Arabia Saudita y México volvieron a tensarse. La gente en el estadio entendió el contexto y empezó a alentar con fuerza, celebrando cada salida limpia, cada llegada al área rival. Había que empujar.

Lo que vino después fue casi increíble. Aziz Behich sacó un truco de magia de su galera de recursos, gambeteando mano a mano con Emiliano Martínez casi en el área chica. Lisandro Martínez voló como lo hizo Javier Mascherano contra Países Bajos en 2014, y bloqueó el disparo con la planta de su botín. El estadio explotó. Ese cruce se gritó como un gol en las tribunas, el tercero de la noche después de los tantos reales de Messi y Julián Álvarez. "No sé ni lo que hice. Sentí que la pelota se fue afuera y eso a veces es gritarlo como un gol para los defensores", reconoció el defensor del Manchester United después.

Pero la angustia no terminó. Lautaro Martínez falló a los 88 minutos tras una genial acción de Messi. Luego vino otra situación que tapó el arquero. Leo Messi rozó el ángulo con un tiro. Las caras en la tribuna eran de completa desorientación. ¿Se estaba inclinando la balanza de la fortuna hacia el lado contrario? Scaloni estalló cuando vio que el cuarto árbitro levantó el cartel electrónico —que ahí sí funcionaba— mostrando siete minutos de adición. Miró al árbitro principal, Szymon Marciniak, y le hizo el típico montoncito repetidamente.

Las 45.032 personas en el estadio, el 95 por ciento de celeste y blanco, atravesaban el momento más álgido del juego. Faltaba un suceso infartante. A los 6 minutos y 35 segundos de la adición, Garang Kuol recibió una pelota servida, casi sin esperarlo, como si el destino le estuviese dando una lapicera para escribir su nombre en la historia. Pero Dibu Martínez se hizo gigante y le sacó el papel de las manos. Tapó la pelota, pero su accionar generó un movimiento sísmico en el césped. Enzo Fernández y Nicolás Otamendi cayeron encima de él para abrazarlo. Lisandro Martínez se derrumbó metros más atrás. Rodrigo De Paul pareció desmayarse: "No podía más, la verdad. No tenía más. Por suerte fue la última. Por fortuna la agarró y estamos en cuartos", se sinceró el mediocampista.

Cuando el árbitro pitó el final, todas las almas albicelestes volvieron a los cuerpos tullidos de tanta presión. Messi miró hacia donde estaba su familia y agitó el brazo, una costumbre que venía repitiendo en cada encuentro. Luego se acercó a Lautaro Martínez, le dio un extenso abrazo y le dijo algo al oído que quedará entre ellos. No quedan demasiadas dudas del aliento que le brindó en esos segundos, del respaldo después de las dos fallas del Toro. También cruzó sonrisas y gestos de cariño con De Paul, para luego caminar varios metros riéndose abrazado a Papu Gómez. El equipo se quedó varios minutos sobre el césped, festejando y cantando. Dibu Martínez llegó corriendo a toda velocidad y se trepó sobre la espalda de Gerónimo Rulli para recibir una merecida ovación. Argentina había avanzado a cuartos de final tras superar el mayor susto del torneo hasta ese momento.

No sé ni lo que hice. Sentí que la pelota se fue afuera y eso a veces es gritarlo como un gol para los defensores
— Lisandro Martínez, defensor del Manchester United
No podía más, la verdad. No tenía más. Por suerte fue la última. Por fortuna la agarró y estamos en cuartos
— Rodrigo De Paul, mediocampista de Argentina
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Cómo cambia todo en un partido cuando entra un gol en contra después de dominar?

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El dominio se convierte en una ilusión. Pasas de pensar en lo que vas a escribir sobre tu equipo a preguntarte si todo se va a desmoronar. El estadio lo siente al instante.

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Lisandro Martínez bloqueó un disparo y la gente lo gritó como gol. ¿Eso qué significa?

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Significa que en esos momentos, una salvada vale tanto como un gol. Es la diferencia entre seguir vivo o morir. La gente entiende eso mejor que nadie.

Inventor

Messi no hizo nada espectacular en esos últimos minutos, pero parece que fue crucial.

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No fue con el balón. Fue con el abrazo a Lautaro después de sus fallos, con el gesto, con estar ahí. A veces el liderazgo es silencioso. Es decir "te respaldo" sin palabras.

Inventor

¿Por qué Scaloni se enojó tanto con el árbitro antes del gol?

Model

Porque sabía que necesitaba piernas frescas para el cierre. Quería hacer cambios y el tablero no funcionaba. Es la frustración de ver venir el problema y no poder evitarlo.

Inventor

Rodrigo De Paul dijo que no podía más. ¿Eso es debilidad o es honestidad?

Model

Es honestidad. Después de 90 minutos de ese nivel de tensión, el cuerpo no aguanta más. Que lo diga es lo más real que puede haber.

Inventor

¿Qué significa que Dibu se trepara en la espalda de Rulli?

Model

Que los arqueros entienden lo que hizo el otro. Que la ovación era merecida. Que en esos momentos, el fútbol es sobre eso: reconocer quién te salvó.

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