Sicario mata a dos trabajadores en ataque a balazos en Piura

Dos personas asesinadas (Jhon Leny Jiménez Riofrío, 27 años, y Jhon Lennon Neyra García, 25 años) y dos heridas en ataque de sicario en Piura.
Dos hombres jóvenes no volverían a casa
Reflexión sobre el resultado fatal del ataque a balazos en Nueva Esperanza, Piura.

En una tarde ordinaria en Nueva Esperanza, un barrio humilde de Piura, cuatro hombres que ganaban el pan con sus manos fueron sorprendidos por una descarga de balas disparada desde un auto en movimiento. Dos de ellos, Jhon Leny Jiménez Riofrío y Jhon Lennon Neyra García, ambos en la plenitud de su juventud, no sobrevivieron. El crimen, ejecutado con una frialdad que inquieta a las autoridades, recuerda que la violencia organizada no siempre elige a sus víctimas entre quienes parecen merecerla, y que la frontera entre una vida anónima y una muerte pública puede ser tan delgada como el paso de un vehículo.

  • Un auto desconocido cruzó lentamente una calle del asentamiento humano Nueva Esperanza y uno de sus ocupantes abrió fuego contra cuatro hombres sentados frente a una vivienda, sin mediar provocación visible.
  • Dos jóvenes trabajadores de construcción civil murieron en el acto; otros dos fueron trasladados de urgencia al Hospital Santa Rosa con pronóstico reservado, mientras el pánico vaciaba la cuadra en segundos.
  • La precisión y frialdad del ataque llevaron a la Policía Nacional a sospechar que se trata de un ajuste de cuentas, aunque los vecinos insisten en que las víctimas eran hombres de trabajo sin vínculos conocidos con el crimen organizado.
  • El vehículo y su ocupante armado desaparecieron sin dejar rastro, dejando a los investigadores con poco más que testimonios de testigos atemorizados y la urgente pregunta de si hubo un error de identidad o una deuda oculta.

Un martes por la tarde, cuatro hombres jóvenes descansaban en la vereda de una casa en el sector 7 de Nueva Esperanza, en el distrito Veintiséis de Octubre de Piura. Eran trabajadores de construcción civil, vecinos del cruce entre los jirones 1 de Diciembre y Morropón. Nada en ese momento ordinario anticipaba lo que estaba por ocurrir.

Un auto se acercó a la cuadra y, sin detenerse, uno de sus ocupantes disparó contra los cuatro hombres. Los tiros fueron rápidos y certeros. Jhon Leny Jiménez Riofrío, de 27 años, y Jhon Lennon Neyra García, de 25, cayeron muertos en el lugar. Luis Jair Caballero Acosta y Juan Carlos Jaramillo Noriega resultaron heridos y fueron internados en el Hospital Santa Rosa con pronóstico reservado. El auto huyó. Los vecinos, aterrados, se encerraron en sus casas.

La Policía Nacional llegó al lugar y encontró un escenario que hablaba de profesionalismo criminal: la ejecución desde un vehículo en movimiento, la precisión de los disparos, la rapidez de la huida. Los investigadores apuntan a un posible ajuste de cuentas, aunque los habitantes del barrio describen a las víctimas como hombres trabajadores sin conexiones aparentes con el crimen organizado.

La contradicción persiste: ¿por qué alguien ejecutaría a obreros de construcción con tanta deliberación? ¿Existía una deuda oculta, o las balas encontraron a las personas equivocadas? Mientras dos sobrevivientes luchan en el hospital y el sicario permanece en libertad, Piura aguarda respuestas que aún no llegan.

En la tarde del martes, cuatro hombres estaban sentados afuera de una casa en Nueva Esperanza, un asentamiento humano en el distrito Veintiséis de Octubre, en Piura. Vivían en la intersección de los jirones 1 de Diciembre y Morropón, en el sector 7 del barrio. Trabajaban en construcción civil. Ninguno de ellos sabía que un auto se acercaba, que alguien dentro de ese vehículo estaba apuntando un arma hacia ellos.

Cuando el auto pasó, uno de sus ocupantes abrió fuego. Los disparos fueron rápidos y precisos. Dos de los hombres cayeron muertos en el acto. Los otros dos fueron heridos. Los vecinos, asustados por el sonido de los disparos, corrieron a refugiarse dentro de sus casas. El pánico se apoderó de la cuadra. El auto se fue.

Los dos hombres que murieron fueron identificados como Jhon Leny Jiménez Riofrío, de 27 años, y Jhon Lennon Neyra García, de 25 años. Los heridos, Luis Jair Caballero Acosta de 27 años y Juan Carlos Jaramillo Noriega de 24 años, fueron trasladados al Hospital Santa Rosa de Piura. Los médicos los ingresaron con pronóstico reservado, lo que significa que su recuperación seguía siendo incierta.

La Policía Nacional llegó al lugar y comenzó a investigar. Los testigos les dijeron a los oficiales que las cuatro víctimas eran trabajadores de construcción civil, hombres jóvenes que ganaban su sustento con el trabajo manual. Pero la policía sospechaba algo más. El patrón del ataque, la precisión de los disparos, la forma en que fue ejecutado desde un vehículo en movimiento, todo apuntaba a un crimen profesional. Los investigadores creían que podría tratarse de un ajuste de cuentas, una ejecución ordenada por alguien que tenía una deuda pendiente con las víctimas o sus familias.

Sin embargo, los vecinos insistían en que estos eran hombres trabajadores, sin conexiones aparentes con el crimen organizado. La contradicción quedó en el aire: ¿por qué alguien querría matar a trabajadores de construcción de esta manera? ¿Había algo en sus vidas que no era visible desde afuera? ¿O era simplemente un caso de identidad equivocada, un error mortal en la dirección?

Mientras dos hombres luchaban por sus vidas en una cama de hospital, la policía seguía buscando respuestas. El auto había desaparecido. El sicario, si es que eso era lo que era, se había esfumado en las calles de Piura. Los investigadores tenían poco más que el testimonio de vecinos asustados y el hecho brutal de que dos hombres jóvenes no volverían a casa.

La Policía sospecha que este ataque se trataría de un ajuste de cuentas
— Policía Nacional
Las víctimas eran trabajadores de construcción civil
— Vecinos del asentamiento humano Nueva Esperanza
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la policía cree que fue un ajuste de cuentas si los testigos dicen que eran trabajadores de construcción?

Model

Porque el método importa. No es un robo, no es un crimen pasional. Es alguien que pasa en un auto y dispara con precisión. Eso tiene firma de profesional.

Inventor

¿Qué tan común es esto en Piura?

Model

Lo suficientemente común como para que la policía reconozca el patrón de inmediato. Pero lo raro es que no encaja con quiénes eran las víctimas.

Inventor

¿Crees que los vecinos están ocultando algo?

Model

No necesariamente. Es posible que los hombres estuvieran metidos en algo que sus vecinos no sabían. O es posible que haya sido un error. Ambas cosas son posibles.

Inventor

¿Qué pasa ahora con los dos heridos?

Model

Están en el hospital con pronóstico reservado. Si sobreviven, podrían contar qué pasó. Si no, la policía tendrá que resolver esto sin ellos.

Inventor

¿Hay algo que la gente debería entender sobre esto?

Model

Que la violencia en Piura no siempre tiene una explicación clara. A veces mata a gente que parece no tener nada que ver con ella.

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