Colombia lidera adopción de IA en empresas, pero sin transformación organizacional

El 58% de trabajadores reporta incremento en carga laboral y el 37% expresa temor a perder empleo por automatización, generando ansiedad laboral sin capacitación estructurada.
No es la máquina contra el humano. Es cómo trabajamos juntos.
Reflexión sobre cómo la inteligencia artificial transforma el trabajo en lugar de reemplazarlo.

Colombia se encuentra en un umbral histórico: sus trabajadores han abrazado la inteligencia artificial con una velocidad que supera al mundo, pero las organizaciones que los cobijan aún no han aprendido a gobernar esa energía. Lo que emerge es una paradoja moderna: la herramienta ya está en manos del pueblo, pero la arquitectura que debería darle sentido permanece sin construir. En este desajuste entre el individuo que avanza y la institución que titubea, se juega no solo la productividad de un país, sino la tranquilidad de millones de personas que temen que la máquina llegue antes que la formación.

  • Colombia lidera la adopción de IA en la región con un 92% de uso diario, pero ese liderazgo se sostiene sobre herramientas personales descargadas por cuenta propia, no sobre estrategias empresariales coherentes.
  • El 58% de los trabajadores siente que su carga laboral ha aumentado desde que usa IA, y el 37% vive con el temor silencioso de que la automatización los deje sin empleo.
  • Las empresas operan en un 'divorcio' tecnológico: sus empleados ya transformaron su manera de trabajar, pero las organizaciones no han definido cómo gobernar, integrar ni capitalizar esa transformación.
  • Quienes dominan la IA con mayor profundidad pierden el miedo y ganan valor en el mercado, lo que convierte la capacitación estructurada en la diferencia entre retener talento o perderlo.
  • El estudio de EY advierte que las organizaciones que alineen liderazgo, talento y tecnología pueden multiplicar su productividad hasta ocho veces, pero el tiempo para actuar se estrecha.

Colombia ha alcanzado un punto de inflexión con la inteligencia artificial: el 92% de sus trabajadores y directivos ya la usa a diario, superando el promedio global del 88% y a países vecinos como Chile, Argentina o México. Según el estudio Work Reimagined de EY, el talento colombiano muestra una apertura al aprendizaje tecnológico que explica esta adopción acelerada. Sin embargo, los resultados de encuestar a 300 empleados de 20 empresas revelan un panorama inquietante: la tecnología avanza, pero la transformación organizacional se ha quedado atrás.

El problema no es la adopción en sí, sino su desorden. Muchos empleados usan herramientas de IA que descargaron por su cuenta, sin que sus empresas hayan definido cómo gobernarlas o integrarlas. Ximena Zuluaga, presidenta de EY, llama a esto un 'divorcio' entre la capacidad individual y la estrategia corporativa. La productividad crece, pero sin arquitectura que la sostenga.

Ese vacío tiene un costo humano concreto. El 58% de los trabajadores reporta mayor carga laboral y el 37% teme perder su empleo por la automatización. Juan David Taboada, socio de consultoría en EY, explica que ese miedo nace de usar la IA de manera superficial, como un buscador avanzado, sin comprender ni aprovechar su verdadero potencial. La brecha entre lo que se sabe hacer y lo que se podría hacer genera ansiedad. Pero Taboada es claro: la IA no reemplaza al humano, lo transforma. 'No es la máquina contra el humano. Es cómo trabajamos juntos para generar un mejor resultado.'

Los datos revelan además una paradoja: quienes dominan estas herramientas con mayor sofisticación tienen menos miedo y más valor en el mercado laboral, lo que convierte la capacitación en una inversión estratégica, no en un gasto. El estudio distingue dos niveles de adopción: automatizar tareas repetitivas, que es apenas el primer paso, y transformar operaciones, productos y servicios, que es donde reside el verdadero impacto.

Las organizaciones que logren alinear liderazgo, talento y tecnología podrían alcanzar hasta ocho veces mayor productividad. Pero eso exige decisiones claras sobre gobernanza, formación y bienestar. Zuluaga lo resume sin rodeos: no adoptar inteligencia artificial ya no es una opción. Colombia tiene la ventaja de que sus empleados ya dieron el primer paso. Lo que resta es que sus empresas los alcancen.

Colombia ha llegado a un punto de inflexión con la inteligencia artificial. El 92 por ciento de los trabajadores y directivos en el país ya la utiliza en sus labores diarias, una cifra que supera el promedio global del 88 por ciento. Según el estudio Work Reimagined de EY realizado en 2025, esta penetración es incluso mayor que en mercados vecinos como Chile, Argentina o México. El talento colombiano, según explica Ximena Zuluaga, presidenta de EY, tiende a estar mejor preparado y más abierto al aprendizaje que sus pares regionales, lo que explica por qué las herramientas de inteligencia artificial se han adoptado con tanta rapidez. La investigación encuestó a 300 empleados de 20 empresas colombianas en diversos niveles jerárquicos, desde directores hasta contratistas, y los resultados revelan un panorama complejo: la adopción es masiva, pero la transformación organizacional no ha seguido el mismo ritmo.

El problema central es que esta adopción ocurre de manera desorganizada. El 34 por ciento de los empleados utiliza inteligencia artificial a diario, pero muchos lo hacen con herramientas personales que descargaron por su cuenta, no con plataformas oficiales que las empresas hayan implementado. Zuluaga describe esto como un "divorcio" entre la capacidad individual y la estrategia organizacional. Las personas ya están usando la tecnología, pero las empresas no han tomado decisiones claras sobre cómo gobernarla, integrarla en sus modelos de negocio o capacitar a sus equipos de manera estructurada. El resultado es que la productividad crece más rápido que el rediseño del trabajo.

Esta desconexión genera consecuencias reales en la experiencia laboral. El 58 por ciento de los trabajadores reporta un aumento en su carga de trabajo desde que comenzó a usar inteligencia artificial. El 37 por ciento expresa temor a perder su empleo por efecto de la automatización. Juan David Taboada, socio líder de consultoría en EY, explica que este miedo surge principalmente de la falta de formación estructurada. Muchos empleados utilizan estas herramientas de manera básica, como si fueran simples buscadores, pero son conscientes de que tienen capacidades mucho más profundas. Esa brecha entre lo que saben hacer y lo que podrían hacer genera ansiedad. Sin embargo, Taboada subraya que la inteligencia artificial no reemplaza automáticamente el trabajo humano; lo transforma. "No es la máquina contra el humano. Es cómo trabajamos juntos para generar un mejor resultado", afirma.

Los datos muestran un patrón interesante: los trabajadores que dominan estas herramientas de manera más sofisticada tienen menos miedo a la automatización y, paradójicamente, mayor disposición a buscar oportunidades laborales en otros lugares. Se vuelven más atractivos para el mercado porque sus capacidades aumentan. Esto sugiere que la capacitación no es un costo, sino una inversión en retención y productividad. El estudio identifica dos niveles de adopción. El primero, más básico, consiste en automatizar tareas repetitivas en áreas administrativas. El segundo, más transformador, implica usar inteligencia artificial en operaciones de cara al cliente, crear nuevos productos y diferenciar servicios. Zuluaga es clara: automatizar tareas es apenas el primer paso. El verdadero impacto está en transformar el negocio completo.

Para lograrlo, las empresas deben revisar cómo atraen talento, cómo lo capacitan, cómo lo miden y cómo lo remunera. Deben definir expectativas claras sobre el uso de tecnología. El estudio sugiere que las organizaciones que logran integrar liderazgo, talento y tecnología de manera coherente pueden alcanzar hasta ocho veces mayor productividad y hasta 17 veces mejor desempeño en entornos económicos desafiantes. Pero esto requiere decisión y arquitectura. Zuluaga es enfática: no adoptar inteligencia artificial ya no es una opción viable. "No hacerlo es quedarse obsoleto y perder competitividad. Es la nueva forma de trabajo y la única manera de generar mayor productividad y valor". Colombia tiene una oportunidad estratégica única. La mayoría de sus empleados ya está usando estas herramientas. Lo que falta es que las organizaciones definan cómo gobernarlas, integrarlas y convertirlas en ventaja competitiva sin descuidar la formación y el bienestar de su gente.

El trabajador colombiano está normalmente mejor preparado cuando lo comparamos con otros trabajadores de la región. Eso hace que la adopción de nuevas herramientas tenga una mayor penetración.
— Ximena Zuluaga, Presidenta de EY
El temor viene de entender que la herramienta tiene más capacidad de la que saben utilizar. Esa brecha se cierra con capacitación y formación.
— Juan David Taboada, socio líder de consultoría de EY
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Colombia está adelante en adopción de IA si las empresas no han transformado sus estructuras?

Model

Porque la adopción individual no requiere permiso de la empresa. Los trabajadores colombianos son curiosos y tienen acceso a herramientas. Simplemente las usan. Pero eso crea un caos organizado.

Inventor

¿Qué significa ese "divorcio" entre capacidad individual y estrategia organizacional?

Model

Significa que tu empleado está usando ChatGPT en su computadora personal para hacer su trabajo más rápido, pero tu empresa no tiene ni idea de cómo eso afecta la seguridad de datos, la calidad del trabajo, o cómo debería capacitarlo. Es como si todos estuvieran conduciendo autos sin reglas de tránsito.

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Entonces el miedo a perder el empleo es comprensible.

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Completamente. Pero el estudio muestra que el miedo viene de no saber realmente qué puede hacer la herramienta. Es miedo a lo desconocido. Los que sí saben, que dominan la tecnología, no tienen miedo. Al contrario, se sienten más seguros.

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¿Qué debería hacer una empresa ahora?

Model

Dejar de ver esto como un problema de tecnología. Es un problema de gestión. Necesita capacitar, redefinir roles, cambiar cómo mide el desempeño, cómo paga. Si lo hace bien, la productividad puede multiplicarse por ocho.

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¿Y si no lo hace?

Model

Se queda obsoleta. No es una opción esperar a ver qué pasa. El mercado ya se movió.

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