Un bombardeo económico contra la infraestructura del país que ha causado daños permanentes
En La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel se reunió esta semana con congresistas demócratas estadounidenses para denunciar lo que describe como un 'daño criminal': el bloqueo petrolero impuesto por el gobierno Trump, que ha dejado hospitales paralizados, bebés en riesgo y ciudadanos en la oscuridad. La visita de Pramila Jayapal y Jonathan Jackson a la isla pone en evidencia una fractura dentro del propio sistema político estadounidense sobre el costo humano de las sanciones energéticas. En el fondo, el encuentro plantea una pregunta que lleva décadas sin respuesta: si el aislamiento prolongado puede ser, en sí mismo, una forma de violencia.
- El bloqueo petrolero de la administración Trump ha reducido la producción energética cubana al 10% de sus necesidades, desencadenando apagones prolongados que paralizan hospitales, escuelas y el suministro de agua.
- Bebés prematuros en incubadoras, pacientes oncológicos sin tratamiento y familias incapaces de conservar alimentos representan el rostro más urgente de una crisis que ya genera protestas inusuales en las calles cubanas.
- El único barco de combustible llegado en tres meses —el ruso Anatoly Kolodkin con 700.000 barriles— apenas alcanzaría para sostener el país poco más de diez días, evidenciando la fragilidad extrema de la situación.
- Díaz-Canel tendió una mano diplomática al declarar disposición al diálogo 'serio y responsable', mientras el Departamento de Estado estadounidense guarda silencio ante las declaraciones.
- Los congresistas Jayapal y Jackson, tras cinco días en la isla, exigen el fin inmediato del embargo petrolero y señalan que los obstáculos al cambio en Cuba dependen ahora de que Washington abandone políticas heredadas de la Guerra Fría.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel se reunió esta semana con dos congresistas demócratas estadounidenses —Pramila Jayapal y Jonathan Jackson— para denunciar el bloqueo petrolero impuesto por el gobierno Trump. En el encuentro, que contó con la presencia del canciller Bruno Rodríguez, Díaz-Canel calificó el embargo energético de 'daño criminal' con consecuencias profundas sobre la infraestructura y la vida cotidiana de los cubanos. Al mismo tiempo, reiteró la disposición de su gobierno a mantener un diálogo serio con Washington.
Los legisladores llegaron a Cuba después de pasar cinco días recorriendo el país. Lo que encontraron los llevó a calificar las medidas como un 'castigo colectivo cruel': bebés prematuros en riesgo por falta de electricidad, niños sin clases por escasez de combustible, pacientes con cáncer sin acceso a tratamientos, y familias incapaces de conservar alimentos mientras la producción energética apenas cubre el 10% de las necesidades nacionales.
El contexto agrava el panorama. El embargo económico existe desde los años sesenta, pero la administración Trump añadió este año un bloqueo específico al suministro de petróleo, amenazando con aranceles a cualquier país que venda crudo a la isla. El único alivio reciente llegó con el buque ruso Anatoly Kolodkin, cargado con unos 700.000 barriles —suficientes, según expertos, para apenas diez días de energía—, el primero en tres meses.
Mientras los apagones se alargan y la infraestructura se deteriora, en algunas ciudades han surgido protestas inusuales: ciudadanos golpeando cacerolas y encendiendo fogatas en la oscuridad. Los congresistas demócratas, sin embargo, señalan gestos de apertura por parte del gobierno cubano: liberación de más de 2.000 presos, apertura a inversiones de cubanoestadounidenses y cooperación con el FBI en un incidente fronterizo. Para Jayapal y Jackson, la pregunta ya no es qué debe cambiar en Cuba, sino si Washington está dispuesto a abandonar una política de otra era.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel se sentó con dos congresistas demócratas estadounidenses esta semana para hablar de algo que, según él, está destruyendo su país: el bloqueo petrolero que Washington acaba de imponer. Pramila Jayapal, representante por Washington, y Jonathan Jackson, por Illinois, llegaron a la isla para ver con sus propios ojos lo que las políticas recientes del gobierno Trump han provocado. En la reunión, que incluyó al canciller Bruno Rodríguez y miembros del parlamento cubano, Díaz-Canel fue directo: el embargo energético ha causado un "daño criminal", dijo, dejando cicatrices profundas en la infraestructura y en la forma en que los cubanos viven cada día.
El mandatario publicó en X que denunció "el daño criminal provocado por el bloqueo, en particular las consecuencias del cerco energético decretado por el actual gobierno de EE.UU y sus amenazas de acciones aun más agresivas". Pero también tendió una mano: su gobierno, afirmó, sigue dispuesto a mantener un diálogo "serio y responsable" con Washington si quieren resolver las diferencias que los separan. El Departamento de Estado estadounidense no ha respondido aún a las solicitudes de comentarios sobre estas declaraciones.
Los dos congresistas no se quedaron callados. Después de pasar cinco días en Cuba viendo la realidad sobre el terreno, Jayapal y Jackson calificaron las medidas como un "castigo colectivo cruel"—prácticamente un bombardeo económico contra la infraestructura del país, dijeron—y pidieron que el embargo petrolero termine de inmediato. Lo que vieron fue devastador: bebés prematuros en incubadoras en grave riesgo porque no pueden funcionar sin electricidad; niños que no pueden ir a la escuela por falta de combustible; pacientes con cáncer sin acceso a tratamientos; escasez de agua causada por fallas eléctricas; negocios cerrados y familias incapaces de conservar alimentos mientras la producción apenas cubre el 10 por ciento de las necesidades.
El contexto es importante. Estados Unidos mantiene un embargo económico contra Cuba desde los años sesenta, pero este año el gobierno Trump agregó una capa más: un bloqueo específico para impedir que el petróleo llegue a la isla, amenazando con aranceles adicionales a cualquier país que le venda crudo. Hace una semana, el buque ruso Anatoly Kolodkin llegó con 100.000 toneladas de combustible—unos 700.000 barriles—, el primer embarque en tres meses. Pero expertos consultados por CNN dijeron que esa carga apenas serviría para sostener la energía del país poco más de diez días, y aún debe ser trasladada a La Habana para su refinación.
La escasez de combustible ha multiplicado los apagones, cada vez más largos, mientras la infraestructura se deteriora por falta de mantenimiento e inversiones. Los hospitales están paralizados. Los servicios públicos colapsan. El transporte de alimentos se ha detenido. Y la población está furiosa. En algunas ciudades han surgido protestas inusuales para Cuba: ciudadanos golpeando ollas y cacerolas, encendiendo fogatas en medio de la oscuridad, expresando un descontento que rara vez se ve en la isla.
Los congresistas demócratas, sin embargo, ven señales de cambio. El gobierno cubano ha abierto la economía a ciertas inversiones de cubanoestadounidenses. Ha anunciado la liberación de más de 2.000 presos. Ha permitido que un equipo técnico del FBI investigue un tiroteo entre soldados cubanos y la tripulación de una lancha que ocurrió en febrero. "Los obstáculos que quedan para el progreso en Cuba ahora dependen de que Estados Unidos cambie nuestra política obsoleta de medidas económicas coercitivas y presiones militares heredada de la Guerra Fría", dijeron Jayapal y Jackson en una declaración conjunta. La pregunta que flota en el aire es si Washington está dispuesto a escuchar.
Citas Notables
Esto es un castigo colectivo cruel—prácticamente un bombardeo económico contra la infraestructura del país—que ha causado daños permanentes. Debe detenerse de inmediato.— Congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson
Los obstáculos que quedan para el progreso en Cuba ahora dependen de que Estados Unidos cambie nuestra política obsoleta de medidas económicas coercitivas y presiones militares heredada de la Guerra Fría.— Congresistas demócratas en declaración conjunta
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Díaz-Canel eligió este momento para reunirse con congresistas demócratas?
Porque necesitaba que alguien con poder en Washington viera lo que está pasando. Los demócratas son más receptivos al diálogo que la administración Trump, así que es una apuesta política: si ellos ven el daño, quizás presionen al gobierno para cambiar de rumbo.
¿Qué tan grave es realmente la crisis energética?
Tan grave que los hospitales no pueden funcionar, los niños no van a la escuela, y la gente está protestando en las calles—algo que casi nunca ocurre en Cuba. Un barco ruso trae combustible para diez días. Eso es todo lo que tienen.
¿Por qué Trump impuso este bloqueo petrolero específico?
Porque quería presionar a Cuba después de capturar a Nicolás Maduro en Venezuela. Es una estrategia de máxima presión, pero el costo lo pagan los civiles: los bebés en incubadoras, los pacientes con cáncer, las familias sin comida.
¿Creen realmente los demócratas que pueden cambiar esto?
Creen que hay un momento de apertura en Cuba—liberaciones de presos, inversiones permitidas, cooperación con el FBI. Piensan que si Estados Unidos abandona las políticas de la Guerra Fría, Cuba podría avanzar. Pero eso requiere que Washington escuche.
¿Qué espera Díaz-Canel de esta reunión?
Que los congresistas regresen a Washington y digan la verdad sobre lo que vieron. Que presionen al gobierno para levantar el bloqueo. Y que abran la puerta a un diálogo real. Es un movimiento desesperado, pero es lo que tiene.