El virus puede vivir silenciosamente durante años, dañando el hígado lentamente
En el Perú, un virus que rara vez anuncia su presencia es responsable de nueve de cada diez cánceres de hígado diagnosticados en el país. La hepatitis B, silenciosa y persistente, recuerda que las amenazas más graves a la salud pública no siempre se manifiestan con urgencia visible. En el Día Nacional de la Lucha contra esta enfermedad, los especialistas insisten en que la vacunación —disponible, accesible y eficaz— sigue siendo la respuesta más poderosa que la medicina preventiva puede ofrecer.
- Más de dos mil peruanos recibieron un diagnóstico de cáncer hepático en 2020, y en el 90% de esos casos la hepatitis B fue la causa subyacente.
- El virus puede habitar el cuerpo durante años sin síntomas, convirtiendo a quienes lo portan en transmisores involuntarios a través del contacto sexual, agujas compartidas o el parto.
- Cuando la infección se vuelve crónica, cerca del 35% de los afectados enfrenta el riesgo real de cirrosis o insuficiencia hepática, complicaciones que pueden ser irreversibles.
- La vacunación en tres dosis —iniciada idealmente en las primeras 24 horas de vida— es la herramienta central de prevención, con esquemas adaptados para adolescentes, adultos y poblaciones de alto riesgo.
- Grupos vulnerables como personas con VIH, diabéticos, pacientes en hemodiálisis y adultos mayores requieren atención prioritaria, pues su sistema inmunológico los expone a formas más graves de la enfermedad.
El cáncer de hígado figura entre las diez neoplasias más frecuentes en el Perú, y detrás de la gran mayoría de esos casos hay un mismo responsable: la hepatitis B. Solo en 2020 se registraron más de dos mil nuevos diagnósticos, lo que convierte a este virus en una prioridad de salud pública que los especialistas enfrentan, sobre todo, con prevención.
La enfermedad puede tomar dos caminos. En su forma aguda, el cuerpo logra resolverla en pocos meses. En su forma crónica, el riesgo se agrava considerablemente: aproximadamente el 35% de quienes la desarrollan puede avanzar hacia cirrosis o insuficiencia hepática. La Dra. Alessandra Dulanto, de Pulso Salud, identifica cuatro vías de contagio: el contacto sexual sin protección, el uso compartido de agujas, los pinchazos accidentales en entornos de salud, y la transmisión de madre a hijo durante el parto. Esta última es especialmente preocupante, pues el 90% de los recién nacidos expuestos desarrolla la forma crónica.
Lo que hace más peligrosa a la hepatitis B es su silencio. Muchos infectados nunca presentan síntomas, y cuando estos aparecen —fatiga, ictericia, orina oscura, dolores articulares— pueden tardar años en manifestarse. Esta invisibilidad es precisamente la razón por la que la prevención resulta tan urgente.
El esquema de vacunación recomendado contempla tres dosis, comenzando en las primeras 24 horas de vida. Para quienes no fueron vacunados en la infancia, existe un esquema para adolescentes y adultos. Las poblaciones más vulnerables —niños, adultos mayores, personas con VIH, diabéticos y pacientes en hemodiálisis— merecen atención prioritaria. Un análisis de sangre puede confirmar la infección y abrir la puerta a una intervención temprana que marque la diferencia entre controlar la enfermedad o enfrentar sus consecuencias más graves.
En el Perú, el cáncer de hígado ocupa un lugar entre las diez neoplasias más frecuentemente diagnosticadas. Durante 2020 solamente, se registraron más de dos mil casos nuevos, y detrás de nueve de cada diez de ellos estaba la hepatitis B. Este virus, silencioso y a menudo invisible, se ha convertido en una amenaza de salud pública que los especialistas enfrentan principalmente con una herramienta preventiva: la vacunación.
La infección por hepatitis B puede presentarse de dos formas muy distintas. En algunos pacientes, la enfermedad es aguda, durando apenas seis meses en el cuerpo antes de resolverse. En otros, sin embargo, se vuelve crónica, y aquí es donde el riesgo se multiplica. Quienes desarrollan la forma crónica enfrentan una probabilidad aproximada del 35% de avanzar hacia cirrosis e insuficiencia hepática, complicaciones que pueden ser devastadoras. La Dra. Alessandra Dulanto, supervisora de las Unidades Médicas Empresariales de Pulso Salud, ha identificado cuatro caminos principales por los cuales este virus ingresa al organismo humano.
El primero es el contacto sexual sin protección con una persona infectada. El virus viaja a través de la sangre, el semen o las secreciones vaginales, encontrando acceso directo al cuerpo. El segundo es compartir agujas contaminadas, un riesgo particularmente alto entre quienes consumen drogas por vía intravenosa. El tercero afecta especialmente a trabajadores de salud y otros profesionales expuestos a sangre humana: los pinchazos accidentales con agujas infectadas. El cuarto, quizás el más preocupante desde una perspectiva de salud pública, es la transmisión de madre a hijo durante el parto. Las mujeres embarazadas que portan el virus pueden transmitirlo a sus bebés, y en esas situaciones, el 90% de los recién nacidos desarrolla la forma crónica de la enfermedad. Por esta razón, la detección del virus forma parte del control prenatal rutinario.
Lo que hace particularmente peligrosa a la hepatitis B es su capacidad de permanecer oculta. Muchas personas infectadas nunca presentan síntomas, ni en la fase aguda ni en la crónica. Cuando sí aparecen manifestaciones, pueden pasar años antes de que se hagan evidentes. Cuando llegan, pueden incluir fatiga persistente, pérdida de apetito, molestias estomacales, coloración amarillenta de la piel y los ojos, orina oscura, y dolores articulares. Esta naturaleza silenciosa de la enfermedad subraya por qué la prevención es tan crítica.
La estrategia de prevención recomendada es clara: la vacunación en tres dosis. Idealmente, la primera dosis debe administrarse en las primeras 24 horas después del nacimiento, completando el esquema durante el primer año de vida. Para adolescentes y adultos que no fueron vacunados en la infancia, se requieren tres dosis con un mes de intervalo entre las dos primeras, seguidas de una tercera dosis seis meses después. Para personas con sistemas inmunológicos comprometidos o en situaciones de alto riesgo, pueden ser necesarios refuerzos adicionales diez años después de la serie inicial, o esquemas alternativos diseñados específicamente por profesionales de salud.
La vacunación es especialmente importante para poblaciones vulnerables: niños, adultos mayores, personas con diabetes, pacientes con VIH, aquellos en tratamiento del cáncer, y quienes se someten a hemodiálisis. Estos grupos tienen sistemas inmunológicos que están en desarrollo, debilitados o comprometidos, lo que los hace más susceptibles a desarrollar la forma crónica de la enfermedad.
El 20 de junio, Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B, representa una oportunidad para que la población tome conciencia sobre la importancia de la vacunación y los chequeos médicos preventivos. Un simple análisis de sangre puede confirmar si una persona tiene hepatitis B, permitiendo intervención temprana. Para quienes ya tienen la enfermedad, el manejo incluye una alimentación balanceada, un estilo de vida saludable, hidratación adecuada, monitoreo periódico de la función hepática, visitas regulares a un gastroenterólogo, y adherencia estricta al tratamiento prescrito. Con estas medidas, la enfermedad puede mantenerse controlada y se puede prevenir su progresión hacia complicaciones más graves.
Notable Quotes
La vacunación contra la hepatitis B a través de tres dosis es necesaria para lograr la inmunidad frente a esta enfermedad— Dra. Alessandra Dulanto, supervisora de Unidades Médicas Empresariales de Pulso Salud
El Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B es una oportunidad para que la población tome mayor conciencia sobre la vacunación y el chequeo médico— Dra. Alessandra Dulanto
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la hepatitis B causa tantos casos de cáncer hepático en el Perú si es prevenible?
Porque durante décadas no hubo acceso generalizado a la vacuna, y muchas personas se infectaron sin saberlo. El virus puede vivir silenciosamente en el hígado durante años, dañándolo lentamente hasta que aparece el cáncer. Ahora que la vacunación es más accesible, los nuevos casos deberían disminuir.
¿Qué tan efectiva es la vacuna?
Muy efectiva. Tres dosis generan inmunidad en la mayoría de las personas. El desafío no es la vacuna en sí, sino llegar a todos, especialmente a recién nacidos en zonas rurales y a adultos que nunca fueron vacunados.
Mencionaste que el 90% de los bebés infectados desarrollan la forma crónica. ¿Por qué los bebés son tan vulnerables?
Su sistema inmunológico aún está en desarrollo. No pueden combatir el virus de la misma manera que un adulto. Por eso es tan importante que las madres embarazadas se hagan la prueba durante el control prenatal.
Si alguien descubre que tiene hepatitis B crónica años después de infectarse, ¿es demasiado tarde?
No es demasiado tarde, pero sí es más complicado. El daño hepático ya puede estar avanzado. Por eso el tratamiento se enfoca en detener la progresión: dieta, monitoreo constante, medicamentos si es necesario. La prevención habría sido mucho más simple.
¿Quién corre más riesgo de contraerlo?
Trabajadores de salud por pinchazos accidentales, personas que usan drogas intravenosas, parejas de personas infectadas, y bebés nacidos de madres infectadas. Pero cualquiera puede contraerlo si no está vacunado.