El virus puede permanecer silencioso durante años sin mostrar señal alguna
En el Perú, una infección viral silenciosa se esconde detrás de casi nueve de cada diez casos de cáncer de hígado: la hepatitis B. Cada 20 de junio, el Día Nacional de la Lucha contra esta enfermedad recuerda que la ignorancia del contagio y la falta de vacunación siguen costando vidas, especialmente entre los más vulnerables. Los especialistas insisten en que la prevención no es una opción, sino una responsabilidad compartida que comienza, literalmente, en las primeras horas de vida.
- La hepatitis B causa el 90% de los cánceres de hígado en Perú, con más de dos mil nuevos casos registrados solo en 2020, lo que la convierte en una emergencia silenciosa de salud pública.
- El virus puede permanecer años sin dar señales, confundiéndose con el cansancio cotidiano, mientras daña el hígado de forma irreversible desde adentro.
- Los bebés nacidos de madres infectadas tienen un 90% de probabilidad de desarrollar la forma crónica, convirtiendo el parto en uno de los momentos de mayor riesgo de transmisión.
- La vacunación en tres dosis, iniciada en las primeras 24 horas de vida, es la herramienta más eficaz disponible, aunque adultos y grupos de riesgo aún presentan esquemas incompletos.
- Quienes ya conviven con la infección deben asumir un compromiso largo: dieta, hidratación, monitoreo hepático periódico y seguimiento estricto con un gastroenterólogo para evitar cirrosis o insuficiencia hepática.
En Perú, el cáncer de hígado figura entre las diez neoplasias más diagnosticadas, y detrás de casi nueve de cada diez casos está la hepatitis B. Esta infección viral puede presentarse de dos formas: aguda, cuando desaparece en seis meses, o crónica, cuando multiplica el riesgo de cirrosis e insuficiencia hepática. La Dra. Alessandra Dulanto, de Pulso Salud, identifica cuatro vías de contagio: relaciones sexuales sin protección, compartir agujas contaminadas, pinchazos accidentales en entornos de salud, y la transmisión de madre a hijo durante el parto, esta última con un alarmante 90% de probabilidad de cronificación en el recién nacido.
Lo más peligroso de la enfermedad es su silencio. Puede no mostrar síntoma alguno durante años, y cuando aparecen señales —fatiga, ictericia, orina oscura, dolores articulares— suelen confundirse con otras dolencias. El diagnóstico solo puede confirmarse mediante un examen de sangre específico, no por observación clínica.
La vacunación en tres dosis es la respuesta central. Para los recién nacidos, la primera dosis debe aplicarse en las primeras 24 horas de vida. Adolescentes y adultos no vacunados deben completar el esquema con intervalos definidos. Los grupos más vulnerables —niños, adultos mayores, personas con diabetes, VIH, cáncer o hemodiálisis— requieren atención prioritaria por tener sistemas inmunológicos comprometidos.
El 20 de junio, Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B, es un llamado a la acción. Para quienes ya tienen la infección, el camino es largo: alimentación balanceada, hidratación, monitoreo hepático constante y adherencia estricta a las indicaciones médicas. Prevenir, sin embargo, sigue siendo infinitamente más sencillo que curar.
En el Perú, el cáncer de hígado figura entre las diez neoplasias más diagnosticadas, con más de dos mil casos nuevos registrados solo en 2020. Detrás de casi nueve de cada diez de esos diagnósticos está la hepatitis B, una infección viral que ha llevado a las autoridades sanitarias a impulsar agresivamente la vacunación como herramienta central de prevención.
La enfermedad puede presentarse de dos formas muy distintas. En algunos pacientes, la infección es aguda y desaparece del organismo en seis meses. En otros, se vuelve crónica, multiplicando por más de un tercio el riesgo de desarrollar cirrosis e insuficiencia hepática. Según la Dra. Alessandra Dulanto, supervisora de las Unidades Médicas Empresariales de Pulso Salud, existen cuatro vías principales de transmisión que toda persona debe conocer.
La primera es el contacto sexual sin protección. Cuando una persona infectada tiene relaciones íntimas con otra, el virus puede ingresar al cuerpo a través de la sangre, el semen o las secreciones vaginales. La segunda vía es compartir agujas contaminadas, un riesgo particularmente alto entre quienes consumen drogas por vía intravenosa. La tercera afecta especialmente a trabajadores de la salud: los pinchazos accidentales con agujas que han estado en contacto con sangre infectada. La cuarta, quizás la más preocupante desde el punto de vista de salud pública, es la transmisión de madre a hijo durante el parto. Cuando una mujer embarazada porta el virus, existe una probabilidad del 90 por ciento de que su bebé desarrolle la forma crónica de la enfermedad.
Uno de los aspectos más insidioso de la hepatitis B es que puede permanecer silenciosa durante años. La infección puede no mostrar síntoma alguno, tanto en su forma aguda como crónica, y cuando finalmente se manifiesta, los signos pueden ser confundidos con otras dolencias: fatiga persistente, pérdida de apetito, molestias estomacales, coloración amarillenta en la piel y los ojos, orina oscura, dolores articulares. Esta naturaleza asintomática hace que el diagnóstico requiera un examen de sangre específico, no solo la observación clínica.
La vacunación es la respuesta que los especialistas subrayan una y otra vez. El esquema completo consta de tres dosis. Para los recién nacidos, la primera debe administrarse en las primeras veinticuatro horas de vida, completando el ciclo durante el primer año. Los adolescentes y adultos que nunca fueron vacunados deben recibir tres dosis con un mes de intervalo entre las dos primeras y seis meses después para la tercera. Algunos grupos de alto riesgo pueden requerir refuerzos diez años más tarde o esquemas alternativos diseñados por su médico.
La vacunación es especialmente crítica para poblaciones vulnerables: niños, adultos mayores, personas con diabetes, pacientes con VIH, aquellos en tratamiento del cáncer y quienes se someten a hemodiálisis regular. Todos estos grupos tienen sistemas inmunológicos comprometidos o en desarrollo, lo que los hace más susceptibles a que la infección se establezca de forma crónica.
El 20 de junio, Día Nacional de la Lucha contra la Hepatitis B, funciona como recordatorio de la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano. La Dra. Dulanto enfatiza que el tratamiento, una vez establecida la infección, requiere un compromiso a largo plazo: alimentación balanceada, hidratación abundante, estilo de vida saludable y monitoreo periódico del funcionamiento hepático. Los pacientes deben mantener contacto regular con un gastroenterólogo y adherirse estrictamente a las indicaciones médicas para evitar que la enfermedad avance hacia complicaciones irreversibles.
Notable Quotes
La infección puede presentarse de manera asintomática, tanto para casos agudos como crónicos, e incluso en esta última puede no llegar a mostrar señales hasta después de varios años— Dra. Alessandra Dulanto, supervisora de Unidades Médicas Empresariales de Pulso Salud
La vacunación contra la hepatitis B a través de tres dosis es necesaria para lograr la inmunidad frente a esta enfermedad— Dra. Alessandra Dulanto
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la hepatitis B causa tan frecuentemente cáncer de hígado en Perú?
Porque cuando la infección se vuelve crónica, el virus permanece en el hígado durante años, dañando gradualmente las células. Ese daño continuo es lo que eventualmente puede llevar a cirrosis y, de ahí, al cáncer.
Entonces una persona puede tener el virus sin saberlo durante mucho tiempo.
Exactamente. Eso es lo más peligroso. Alguien puede vivir años completamente asintomático, transmitiendo el virus a otros sin darse cuenta, mientras su propio hígado sufre daño silencioso.
¿Y por eso insisten tanto en la vacunación desde el nacimiento?
Sí. Si vacunas a un recién nacido en las primeras veinticuatro horas, prácticamente garantizas que nunca desarrollará la enfermedad. Es mucho más fácil prevenir que tratar.
¿Qué pasa con los adultos que nunca fueron vacunados?
Pueden vacunarse en cualquier momento, pero requieren un esquema de tres dosis distribuidas a lo largo de varios meses. No es tarde, pero sí es más complicado que hacerlo desde el inicio.
¿Cuál es el riesgo más alto de transmisión?
La transmisión de madre a hijo durante el parto es devastadora porque el 90 por ciento de los bebés infectados desarrollan la forma crónica. Por eso las pruebas de detección son obligatorias durante el embarazo.
¿Entonces el diagnóstico es simple?
Sí, un simple examen de sangre lo confirma. Lo difícil es que muchas personas no saben que deben hacerse la prueba porque no tienen síntomas.