Francia detiene a pareja que blanqueaba dinero enmohecido de Gadafi

Dinero literalmente sucio que circulaba discretamente por Europa
Los billetes enmohecidos del tesoro de Gadafi reaparecieron en el sistema financiero europeo años después del saqueo.

En las ciudades europeas, el dinero no siempre llega limpio: a veces llega literalmente podrido, cargando consigo el peso de guerras lejanas y dictaduras caídas. En octubre de 2020, la policía francesa detuvo en Limoges a una pareja que intentaba introducir en el sistema bancario billetes enmohecidos procedentes del tesoro saqueado de Muamar Gadafi, robados durante la guerra civil libia de 2017. Lo que parecía una anomalía bancaria menor resultó ser el último eslabón de una cadena que unía una bóveda inundada en Bengasi, la mafia turca y el mercado negro europeo. El dinero, como la historia, rara vez desaparece: simplemente cambia de manos.

  • Ochenta millones de euros en billetes europeos quedaron atrapados durante meses bajo el agua en una bóveda bombardeada en Bengasi, emergiendo como dinero físicamente corrompido pero financieramente codiciado.
  • La mafia turca adquirió casi la totalidad de ese tesoro dañado a entre el 20 y el 40% de su valor nominal, convirtiéndolo en combustible para operaciones de drogas y mercado negro en toda Europa.
  • A partir de 2018, los billetes enmohecidos comenzaron a circular silenciosamente por Alemania y el resto del continente, dejando perplejo al Banco Central Europeo ante depósitos de dinero visiblemente deteriorado.
  • Las autoridades europeas emitieron en 2019 una prohibición formal para rechazar esa serie de billetes, pero la alerta no fue suficiente para detener todos los intentos de blanqueo.
  • Una gerente de empresa en Limoges usó su cargo para justificar ante su banco la suciedad de los billetes como contaminación por alimentos, hasta que tanto ella como su cómplice fueron detenidos en octubre de 2020.

En octubre de 2020, la policía francesa detuvo a una pareja en Limoges mientras intentaba depositar veinte mil euros en billetes visiblemente dañados por el moho. Lo que parecía un caso menor resultó ser el desenlace de una historia que comenzaba años atrás en una bóveda bancaria saqueada en Libia. Los investigadores descubrieron además que la pareja ya había logrado introducir el doble de esa cantidad en el sistema financiero antes de ser capturada.

Todo se remontaba a 2017, cuando las fuerzas del comandante Khalifa Haftar tomaron Bengasi y sus rebeldes irrumpieron en el banco central de la ciudad. Allí encontraron ciento sesenta millones de euros en efectivo, fabricados en Alemania en 2010 por orden de Gadafi. La mitad fue utilizada o trasladada en buenas condiciones. La otra mitad corrió una suerte distinta: el bombardeo activó el sistema de seguridad de la bóveda, que la inundó durante meses, dejando ochenta millones de billetes severamente manchados de moho e inutilizables en su forma original.

Los rebeldes intentaron limpiar los billetes sin éxito y terminaron vendiéndolos a la mafia turca a entre el 20 y el 40% de su valor nominal. A mediados de 2018, ese dinero sucio comenzó a reaparecer en el sistema financiero europeo, primero en Alemania y luego dispersándose por el continente. El Banco Central Europeo identificó el problema en 2019 y ordenó a los bancos rechazar esa serie de billetes, pero la medida no logró detener todos los intentos.

La investigación que llevó a los arrestos comenzó con la detención de un hombre de treinta y nueve años en Limoges. Sus conexiones condujeron a una mujer de cuarenta y dos años que, aprovechando su cargo como gerente en una empresa de productos frescos, justificaba ante su banco la suciedad de los billetes como contaminación por alimentos. Así terminó en una comisaría francesa el largo viaje de un dinero que había sobrevivido a una dictadura, a una guerra y a una bóveda inundada.

En octubre de 2020, la policía francesa detuvo a una pareja en la ciudad de Limoges mientras intentaba depositar veinte mil euros en billetes visiblemente dañados por el moho. Lo que parecía un caso aislado de dinero deteriorado resultó ser la punta de un iceberg criminal que se remontaba a una bóveda bancaria saqueada en Libia años atrás. Los investigadores descubrieron que la pareja ya había logrado colocar el doble de esa cantidad en el sistema financiero durante los meses previos a su captura.

Para entender cómo llegó dinero literalmente podrido a manos de una pareja francesa, hay que retroceder a 2017, cuando la guerra civil libia se intensificaba. El ejército nacional libio, bajo el mando del comandante Khalifa Haftar, lanzó una ofensiva para tomar la ciudad de Bengasi. Durante los combates, las fuerzas rebeldes irrumpieron en el banco central de la ciudad y encontraron algo extraordinario en la bóveda: ciento sesenta millones de euros en efectivo, billetes de denominaciones altas que habían sido fabricados en Alemania una década antes, específicamente en 2010, por orden del entonces líder libio Muamar Gadafi. El propósito exacto de esa enorme cantidad de dinero europeo nunca fue aclarado.

La mitad de ese tesoro estaba en condiciones aceptables. Esos ochenta millones fueron utilizados rápidamente para comprar armas y equipos militares, o bien fueron trasladados a otros bancos para su custodia. Pero la otra mitad corrió una suerte muy diferente. Cuando las fuerzas atacantes bombardearon el banco, activaron el sistema de seguridad de la bóveda, que inundó el sótano con agua durante meses. El resultado fue catastrófico: ochenta millones de billetes quedaron severamente dañados, manchados de moho, prácticamente inutilizables en su forma original.

Los rebeldes que controlaban el dinero mojado intentaron salvarlo. Probaron con productos abrasivos para limpiar los billetes, pero solo lograron dañarlos más. Eventualmente, decidieron venderlos al mejor postor. Según informes europeos, la mafia turca compró casi la totalidad de esos ochenta millones de euros dañados a un precio que oscilaba entre el veinte y el cuarenta por ciento de su valor nominal. Era dinero de segunda mano, literalmente sucio, pero dinero al fin.

A mediados de 2018, diez meses después del saqueo de Bengasi, los primeros billetes enmohecidos comenzaron a reaparecer en el sistema financiero europeo. Primero en Alemania, luego dispersándose por toda Europa. El Banco Central Europeo quedó perplejo. ¿De dónde provenía este dinero visiblemente deteriorado que circulaba de manera discreta? Cuando los investigadores interrogaron a personas que realizaban depósitos con estos billetes, descubrieron un patrón: muchos eran trabajadores del mercado negro de buena fe que simplemente habían recibido estos euros como pago por sus servicios. Lo que estaban presenciando era un esquema de lavado de dinero organizado, probablemente vinculado a operaciones de tráfico de drogas.

En 2019, las autoridades bancarias europeas identificaron la serie de billetes problemáticos y emitieron una prohibición formal. Se ordenó a los bancos rechazarlos. Pero la orden no fue suficiente. Algunos billetes seguían pasando desapercibidos en pequeños depósitos, porque no todos los empleados bancarios estaban necesariamente alertas ante cada transacción.

La investigación que finalmente llevó a la detención de la pareja comenzó cuando un hombre de treinta y nueve años residente en Limoges fue capturado con quince mil euros en billetes enmohecidos. Los investigadores rastrearon sus conexiones y llegaron a una mujer de cuarenta y dos años, identificada como la mente detrás de la operación. Su trabajo como gerente en una empresa que comercializa productos frescos le había permitido justificar ante su banco por qué los billetes estaban sucios y manchados de moho: supuestamente habían estado en contacto con alimentos. A principios de octubre, ambos fueron detenidos. Lo que comenzó como dinero robado de un dictador muerto, dañado por agua de una bóveda inundada, vendido a la mafia turca, y luego reciclado a través del mercado negro europeo, finalmente llegó a su fin en una comisaría francesa.

Nunca sabremos para qué estaba destinada esta moneda europea
— Fuente cercana a la investigación citada por Le Parisien
Es un lavado organizado de la actividad de la mafia. Lo más probable es que este dinero se utilizara en transacciones de drogas
— Fuente judicial
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Cómo es posible que dinero tan obviamente dañado lograra circular durante tanto tiempo sin ser detectado?

Model

Porque la mayoría de las personas que lo manejaban no sabían su origen. Eran trabajadores del mercado negro que simplemente recibían estos billetes como pago. Para ellos era dinero, punto. El sistema bancario no estaba preparado para rastrear una serie específica de billetes enmohecidos.

Inventor

¿Y la pareja francesa? ¿Cómo pensaban que iban a salirse con la suya?

Model

La mujer era inteligente. Su trabajo en una empresa de alimentos frescos le daba una coartada perfecta. Podía entrar a un banco y decir: "Estos billetes están mojados porque estuvieron en contacto con productos". Era una mentira creíble.

Inventor

Pero eventualmente fueron atrapados. ¿Qué los delató?

Model

El volumen. Habían logrado blanquear el doble de lo que los capturaron con. Eso significa que estaban moviendo dinero constantemente, haciendo depósitos regulares. En algún momento, alguien notó el patrón.

Inventor

¿Qué sucede ahora con el dinero que ya habían colocado?

Model

Eso es lo complicado. Una vez que el dinero entra en el sistema bancario, es casi imposible recuperarlo. Probablemente ya fue utilizado en otras transacciones, transferido a otras cuentas. El dinero de Gadafi sigue circulando, solo que ahora bajo diferentes nombres.

Inventor

¿Esto significa que hay más dinero enmohecido aún en circulación?

Model

Casi seguro. La prohibición de 2019 ayudó, pero no fue total. Mientras haya personas dispuestas a aceptar dinero dañado a cambio de servicios ilegales, seguirá habiendo oportunidades para lavarlo.

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