Detuvieron a pareja que robó celular a herido tras accidente fatal en Mar del Plata

Una joven de 18 años, Guadalupe Merlos, falleció en el accidente; seis personas resultaron heridas, incluido Julián Gómez, novio de la víctima fatal.
Lo dejó en bolas sin importarle que Julián estuviera convulsionando
Familiares de Julián describieron la crueldad del robo mientras el adolescente estaba junto a su novia fallecida.

En el margen más oscuro de una tragedia colectiva, cuando un colectivo arrolló a un grupo de personas en la Rambla de Mar del Plata y una joven de dieciocho años perdió la vida, algunos eligieron el despojo en lugar de la solidaridad. Mientras Julián Gómez, novio de la víctima fatal, yacía herido y en shock junto a la carrocería del vehículo, un hombre le arrancó el celular con una excusa de compasión, para luego robarle también la campera y las zapatillas. La detención posterior de una pareja que intentaba vender el teléfono no borra la pregunta que queda flotando: qué clase de comunidad somos en el momento en que más nos necesitamos.

  • Un colectivo fuera de control mató a Guadalupe Merlos de 18 años e hirió a seis personas frente al skatepark de Playa Bristol, dejando a su novio adolescente tendido en el suelo, conmocionado y sin poder defenderse.
  • En pleno caos, un hombre se ganó la confianza de Julián con la promesa de avisar a su familia, extrajo el chip del celular, lo apagó y desapareció entre la multitud llevándose además su campera y sus zapatillas.
  • La familia descubrió el robo al intentar comunicarse con Julián y encontrar el teléfono fuera de servicio; una prima publicó su indignación en redes sociales, exponiendo públicamente la crueldad del hecho.
  • La Policía bonaerense detuvo el sábado a una pareja de 23 y 20 años cuando intentaban vender el celular robado, en un operativo conjunto de dos comisarías.
  • El fiscal Carlos Russo los imputó por encubrimiento agravado y ambos fueron trasladados a las Unidades Penales de Batán, mientras la investigación sigue abierta para identificar a un tercer involucrado.

El lunes pasado, un colectivo de la línea 532 perdió el control en la Rambla de Mar del Plata y arrolló a un grupo de personas que esperaban transporte frente al skatepark de Playa Bristol. Guadalupe Merlos, de dieciocho años, murió en el acto. Su novio, Julián Gómez de quince años, quedó tendido junto al vehículo, herido y en estado de shock.

En medio de la confusión, un hombre se acercó a Julián con una excusa que sonaba compasiva: necesitaba el teléfono para avisar a su familia. Julián, sin capacidad de resistir, le entregó el aparato y la contraseña. El hombre cumplió la promesa —marcó el número, avisó del accidente— y luego mostró su verdadera intención: extrajo el chip, apagó el celular y se lo guardó. Antes de perderse entre la multitud, también le robó la campera y las zapatillas.

La familia lo descubrió cuando intentó comunicarse con Julián y encontró el teléfono fuera de servicio. Una prima publicó su indignación en redes sociales. Los familiares fueron más directos: el ladrón lo dejó sin nada mientras Julián convulsionaba al lado de Guadalupe, quien ya había muerto.

El sábado, la Policía bonaerense detuvo a una pareja —un hombre de veintitrés años y una mujer de veinte— cuando intentaban vender el celular robado. El operativo fue conjunto entre la subcomisaría Casino y la comisaría undécima. El fiscal Carlos Russo los imputó por encubrimiento agravado y ambos fueron trasladados al complejo penitenciario de Batán. La investigación continúa para identificar a un tercer involucrado en lo que las autoridades calificaron como un "hurto calamitoso".

El lunes pasado, un colectivo de la línea 532 perdió el control en la Rambla de Mar del Plata, subió a la vereda y arrolló a un grupo de personas que esperaban transporte público frente al skatepark de Playa Bristol. Seis personas resultaron heridas. Una joven de dieciocho años, Guadalupe Merlos, murió en el acto. Su novio, Julián Gómez de quince años, quedó tendido junto a la carrocería del vehículo, conmocionado y lastimado.

En medio del caos y la confusión, un hombre se acercó a Julián. Le pidió el teléfono celular con una excusa que sonaba razonable: necesitaba llamar a la familia del adolescente para avisarles lo que había sucedido. Julián, en shock, le dio el aparato y le proporcionó la contraseña para desbloquearlo. El hombre marcó un número, cumplió su promesa de avisar del accidente, y luego mostró su verdadera intención. Extrajo el chip del teléfono, lo apagó y se lo guardó. Antes de desaparecer entre la multitud, también le robó la campera de abrigo y las zapatillas.

La familia de Julián se enteró de lo ocurrido cuando intentaron comunicarse con él y descubrieron que el teléfono estaba fuera de servicio. Una prima del adolescente publicó su indignación en redes sociales, describiendo cómo los supuestos compañeros que estaban con Julián aprovecharon el momento para rastrear el celular y la campera. "Les tendría que dar vergüenza aprovecharse de una situación así", escribió. Los familiares fueron más crudos en su relato: el ladrón "básicamente lo dejó en bolas" sin importarle que Julián estuviera convulsionando al lado de Guadalupe, quien ya había fallecido.

El sábado pasado, la Policía bonaerense detuvo a una pareja: un hombre de veintitrés años y una mujer de veinte. Los capturaron cuando intentaban vender el celular robado. El operativo fue realizado por personal de la subcomisaría Casino junto con efectivos de la comisaría undécima. Los detenidos fueron trasladados al complejo penitenciario de Batán.

El fiscal Carlos Russo imputó a ambos por el delito de encubrimiento agravado. Ambos permanecen en las Unidades Penales N°44 y N°50 de Batán mientras la investigación continúa. Las autoridades buscan identificar y detener a un tercer involucrado en el robo. La Policía Bonaerense describió el hecho como un "hurto calamitoso", aprovechando las consecuencias del siniestro vial para sustraer las pertenencias de una víctima vulnerable.

Les tendría que dar vergüenza aprovecharse de una situación así
— Prima de Julián Gómez, en redes sociales
Básicamente lo dejó en bolas y no le importó que Julián estuviera convulsionando al lado de su novia Guadalupe, que había fallecido en ese momento
— Familiares de Julián Gómez
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Cómo es posible que alguien robe en un momento así? ¿Qué pasa en la mente de una persona que ve a gente herida y muerta y piensa en el dinero?

Model

No sé qué pasa en sus mentes. Lo que sé es que el caos es una oportunidad para algunos. Cuando todo se desmorona, cuando la gente está en shock, cuando hay confusión, hay gente que ve un vacío donde pueden actuar sin consecuencias inmediatas.

Inventor

Pero el tipo pidió el teléfono con una excusa. Eso requiere una frialdad particular, ¿no? Fingir que quiere ayudar.

Model

Exacto. No fue un robo impulsivo. Fue calculado. Pidió el teléfono, obtuvo la contraseña, hizo la llamada para parecer legítimo, y luego extrajo el chip. Cada paso fue deliberado.

Inventor

¿Y la pareja que fue detenida? ¿Fueron los que robaron o solo los que intentaban vender?

Model

Eso es lo que aún se investiga. Fueron capturados intentando vender el celular, pero la policía cree que hay un tercero involucrado. Posiblemente el que cometió el robo original.

Inventor

Entonces Julián sigue sin saber quién fue exactamente.

Model

Sí. Y eso es parte de lo que duele. No solo le robaron en el peor momento de su vida, mientras su novia moría a su lado. También quedó sin respuestas claras sobre quién lo hizo.

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