Detienen a dos narcotraficantes por amenaza a Ángel Di María en Rosario

La familia de Ángel Di María fue intimidada mediante una amenaza entregada en las inmediaciones de su residencia en el country Funes Hills Miraflores.
La orden vino de adentro de una celda, ejecutada desde afuera
Los dos detenidos son eslabones inferiores; los verdaderos cabecillas de la banda se encuentran presos en cárceles provinciales y federales.

En la madrugada del miércoles, Rosario fue escenario de una operación que puso rostro a la amenaza recibida por la familia de Ángel Di María: dos personas de escaso rango dentro de una red narco fueron detenidas en un departamento céntrico, portando evidencias que las vinculan directamente al incidente. El caso ilumina algo más profundo que una intimidación aislada: la violencia organizada que sacude la ciudad parecería servirse de nombres conocidos para amplificar su mensaje y presionar desde las sombras de los penales. La justicia avanza, pero los verdaderos arquitectos de la amenaza siguen, por ahora, al abrigo de los muros carcelarios.

  • Una amenaza entregada cerca del country donde vive la familia Di María encendió una investigación de urgencia que involucró a fiscales federales y múltiples divisiones policiales.
  • En cuestión de días, las cámaras de vigilancia y el trabajo de inteligencia permitieron identificar el vehículo utilizado y rastrear a los sospechosos hasta un departamento alquilado en el centro de Rosario.
  • Al momento de la detención, los agentes secuestraron una pistola y ropa que coincidía con las imágenes grabadas el día del incidente, consolidando las pruebas contra la pareja capturada.
  • Los detenidos son considerados piezas menores de una organización narco que opera en la periferia rosarina, cuyos líderes estarían presos y usarían la violencia pública para negociar mejores condiciones de reclusión.
  • El caso se inscribe en una ola de atentados que azota Rosario desde principios de marzo, y la amenaza a Di María podría haber sido calculada para maximizar el impacto mediático más que por razones futbolísticas.
  • La investigación continúa abierta: el conductor de la camioneta que esperaba a los detenidos también fue demorado, y los fiscales trabajan para llegar a los cabecillas que habrían ordenado la intimidación.

El miércoles a las cinco de la mañana, cuando Pablo Ezequiel A. y Belén G. intentaban subirse a una camioneta que los esperaba frente a un departamento alquilado en el centro de Rosario, agentes de la Policía Federal y de la Policía de Investigaciones los interceptaron. El operativo, coordinado por el fiscal Pablo Socca y la fiscalía federal de Javier Arzubi Calvo, había comenzado la noche anterior con tareas de vigilancia en las inmediaciones de Moreno, entre San Luis y Rioja.

Se presume que ambos viajaban en el Renault Megane utilizado el lunes para entregar una amenaza en las cercanías del country Funes Hills Miraflores, donde reside la familia del futbolista. Dentro del departamento, los agentes hallaron una pistola Bersa calibre 22 y prendas de vestir que coincidían con las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de Funes el día del hecho. El vehículo, que circulaba sin patente aunque conservaba la oblea de VTV, fue encontrado horas antes en la zona oeste de la ciudad.

Según la investigación, los detenidos son eslabones menores de una organización dedicada al narcomenudeo que opera en localidades como Álvarez, Piñero y Pérez. Los verdaderos cabecillas de la banda estarían recluidos en cárceles santafesinas y federales bonaerenses. Aunque existen vínculos posibles con la barra de Newell's, los investigadores creen que el móvil no sería futbolístico: la amenaza habría buscado impacto mediático y presión para mejorar las condiciones de detención de los presos, en el marco de la ola de violencia que sacude Rosario desde principios de marzo.

Los dos detenidos serán llevados ante el fiscal Socca en una audiencia imputativa. El conductor de la camioneta que los esperaba también quedó demorado. La causa avanza, pero la cúpula de la organización permanece, por ahora, fuera del alcance inmediato de la justicia.

El miércoles por la mañana, en un departamento alquilado en el centro de Rosario, la policía capturó a dos personas sospechosas de haber participado en la intimidación a la familia de Ángel Di María. Pablo Ezequiel A., de 35 años, y Belén G., de 23, fueron interceptados cuando se disponían a subirse a una camioneta que los recogería a las cinco de la mañana. Los agentes de la División Unidad Operativa Rosario de la Policía Federal y de la División de Inteligencia de la Policía de Investigaciones los detuvieron tras un operativo de vigilancia que había comenzado el martes en las inmediaciones de Moreno, entre San Luis y Rioja, coordinado por el fiscal Pablo Socca y la fiscalía federal a cargo de Javier Arzubi Calvo.

La detención fue el resultado de un trabajo conjunto entre el Ministerio Público de la Acusación y las fuerzas de seguridad. Se presume que ambos viajaban en el Renault Megane que fue utilizado el lunes anterior para entregar la amenaza en las cercanías del country Funes Hills Miraflores, donde reside la familia del futbolista. Cuando los agentes ingresaron al departamento donde estaban escondidos, secuestraron una pistola Bersa calibre 22 y prendas de vestir que supuestamente utilizó Belén G. durante el incidente. Estas prendas coincidían con las imágenes capturadas por las cámaras de vigilancia de Funes el día del hecho.

Según la investigación, los dos detenidos serían eslabones inferiores de una organización dedicada al tráfico de drogas al menudeo que opera en la periferia rosarina, específicamente en las localidades de Álvarez, Piñero y Pérez. Serán llevados a una audiencia imputativa ante el fiscal Socca, donde se definirá su situación procesal. El conductor de la camioneta que iba a recogerlos permanecía demorado al momento de los hechos.

La investigación sugiere que los verdaderos cabecillas de la banda que perpetró la intimidación se encuentran actualmente en prisión, uno en una cárcel santafesina y otro en una cárcel federal en territorio bonaerense. Aunque existe la posibilidad de que estos reclusos tengan vínculos con elementos relacionados con la barra de Newell's, los investigadores consideran que el móvil de la amenaza podría no estar vinculado a cuestiones futbolísticas, sino más bien a la búsqueda de impacto mediático aprovechando el apellido de las víctimas.

Una hipótesis central en la causa es que la banda intentó sacar provecho del contexto de violencia que atraviesa Rosario desde principios de marzo, cuando se desencadenó una serie de atentados y crímenes. Según la perspectiva de la justicia provincial, estos actos de violencia buscan infundir terror para presionar por mejores condiciones de detención para reclusos alojados en penales provinciales y federales. La amenaza a Di María podría enmarcarse dentro de esta estrategia más amplia de intimidación.

El Renault Megane utilizado en la intimidación fue secuestrado el miércoles a la madrugada en la intersección de Espinosa y Pasaje 1.818, en la zona oeste de Rosario. El vehículo tenía una orden de captura activa desde el lunes, día del incidente. Fue hallado sin patente, aunque conservaba la oblea de VTV en el parabrisas. El secuestro del automóvil y la detención de los dos sospechosos representan un avance significativo en la investigación, aunque los fiscales continúan trabajando para identificar y capturar a los cabecillas de la organización que se presume ordenó la intimidación.

El móvil de la amenaza podría no obedecer a cuestiones futbolísticas, sino de búsqueda de impacto a partir del apellido de las víctimas
— Investigación de la fiscalía
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué una banda de narcotraficantes de la periferia rosarina elegiría amenazar específicamente a la familia de un futbolista?

Model

Porque el apellido Di María tiene peso. No es sobre fútbol necesariamente, sino sobre el impacto que genera. Una amenaza a una figura pública amplifica el mensaje de terror que buscan transmitir.

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¿Qué conexión hay entre esta amenaza y la ola de violencia que vive Rosario desde marzo?

Model

La teoría es que todo está conectado. Los atentados, los crímenes, las amenazas, todos apuntan a presionar desde adentro de las cárceles. Alguien quiere mejores condiciones de detención y está usando el miedo como herramienta de negociación.

Inventor

¿Quiénes son realmente los responsables entonces?

Model

Los dos detenidos son soldados rasos. Los verdaderos jefes ya están presos. Eso es lo interesante: la orden vino de adentro de una celda, ejecutada desde afuera.

Inventor

¿Cómo lograron identificarlos tan rápido?

Model

Las cámaras de vigilancia de Funes fueron clave. Vieron a Belén G. entregando la amenaza, vieron el auto. Luego fue cuestión de vigilancia coordinada y paciencia hasta encontrar dónde se escondían.

Inventor

¿Qué tan grave es tener una pistola calibre 22 en este contexto?

Model

Es evidencia de que estaban armados, listos para cualquier cosa. No es un arma de gran calibre, pero en manos de gente dispuesta a amenazar a una familia, es suficientemente peligrosa.

Inventor

¿Qué viene ahora?

Model

Las audiencias imputativas, la búsqueda de los cabecillas presos, intentar desarticular la organización. Pero mientras haya presión desde adentro de las cárceles, el ciclo probablemente continúe.

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