Cada incremento en costos laborales reduce la capacidad de contratación
En el umbral del segundo semestre, Colombia activa tres reformas laborales simultáneas que reconfiguran el pacto entre el trabajo y el capital: menos horas sin menos salario, domingos más costosos y un festivo adicional que convierte al país en el de mayor número de días no laborables entre los miembros de la Ocde. La medida, concebida para dignificar al trabajador, llega en un momento en que muchas empresas —especialmente las más pequeñas— ya cargan con el peso de una economía de bajo crecimiento, alta informalidad y un salario mínimo que creció 23 por ciento este año. La pregunta que subyace no es si los costos subirán, sino quién terminará pagando esa cuenta: el empresario, el consumidor o el trabajador que pierde su empleo.
- Tres cambios entran en vigor en julio al mismo tiempo: jornada de 42 horas, recargo dominical del 90 por ciento y un nuevo festivo el 13 de julio, creando un choque de costos sin precedente reciente.
- El costo por hora trabajada sube cerca de 4,8 por ciento solo por la reducción de jornada, y los sectores que operan de noche y en fines de semana —comercio, restaurantes, hoteles, panaderías— absorben el golpe más fuerte.
- El 64 por ciento de las empresas ya redujo personal este año y el 45 por ciento admite estar poco o nada preparada para este nuevo impacto, revelando una fragilidad estructural que antecede a las reformas.
- Las empresas responden con automatización, ajuste de precios y más despidos, estrategias que alivian el balance pero trasladan el costo social hacia los trabajadores más vulnerables.
- Los gremios exigen que cada mejora laboral venga acompañada de medidas de productividad, acceso al crédito y reducción regulatoria, o el efecto neto podría ser menos empleo formal, no más dignidad laboral.
En julio, Colombia pone en marcha tres reformas laborales al mismo tiempo, y su coincidencia no es menor: juntas pueden elevar los costos de contratación entre 6 y 12 por ciento, según el sector y la estructura de turnos de cada empresa. El impacto más severo recaerá sobre comercio, restaurantes, hoteles y pequeños negocios de barrio que operan en horarios nocturnos y fines de semana.
El cambio más estructural llega el 15 de julio: la jornada semanal baja de 44 a 42 horas sin reducción salarial. Las empresas pagarán prácticamente lo mismo por menos tiempo productivo, lo que encarece el costo por hora cerca de 4,8 por ciento. Los inspectores del trabajo podrán sancionar a quienes incumplan con multas de hasta 5.000 salarios mínimos. Al mismo tiempo, el recargo por trabajo dominical y festivo sube de 80 a 90 por ciento —con miras a llegar al 100 por ciento en 2027— y la jornada nocturna, que ya desde este año comienza a las 7 de la noche en lugar de las 9 p.m., obliga a pagar un recargo adicional del 35 por ciento desde esa hora.
A esto se suma un nuevo festivo: el 13 de julio, trasladado del 9 de julio en honor a la Virgen de Chiquinquirá. Con él, Colombia alcanza 19 festivos al año, más que cualquier otro país de la Ocde.
María Elena Ospina, directora de Acopi, advirtió que estas medidas llegan sobre un terreno ya frágil: bajo crecimiento, alta carga tributaria, informalidad y un salario mínimo que subió 23 por ciento este año. Su llamado es claro: las mejoras laborales deben ir de la mano de políticas que impulsen la productividad y faciliten la formalización. Jaime Alberto Cabal, de Fenalco, confirmó que el 64 por ciento de las empresas del comercio ya redujo personal este año, y que frente al nuevo choque, las estrategias más frecuentes son automatizar, subir precios y seguir recortando empleo —opciones que alivian el balance empresarial pero que desplazan el costo hacia quienes menos pueden absorberlo.
En julio, Colombia implementará tres cambios laborales simultáneos que elevarán significativamente los costos de contratación para las empresas, especialmente las más pequeñas. El impacto será más severo en sectores que operan noches y fines de semana: comercio, restaurantes, hoteles, bares, cafeterías, panaderías y tiendas de barrio.
El primero de estos cambios entra en vigor el 15 de julio: la jornada laboral se reducirá de 44 a 42 horas semanales sin que los trabajadores reciban disminución salarial. Esto significa que las empresas pagarán prácticamente el mismo monto por menos tiempo de trabajo, incrementando el costo por hora trabajada aproximadamente 4,8 por ciento. Con este cambio desaparece también la obligación empresarial de otorgar cada semestre un día para que los empleados compartan con la familia. Nicolás Rico, socio de la firma Scola Abogados, explicó que las empresas deben cumplir la ley sin reducir salarios, y que la reducción de horas puede distribuirse en cualquier día de la semana. Los inspectores del trabajo tendrán facultad legal para requerir y sancionar a los empleadores que incumplan, con multas que pueden oscilar entre uno y 5.000 salarios mínimos según el artículo 486 del Código Laboral.
El segundo cambio es el aumento del recargo por trabajo dominical y festivo, que pasará de 80 a 90 por ciento en julio, con la intención de llegar gradualmente al 100 por ciento en 2027. A esto se suma un cambio que ya entró en vigor este año: la jornada nocturna ahora comienza a las 7 de la noche en lugar de las 9 p.m., lo que obliga a los empleadores a pagar un recargo de 35 por ciento a partir de esa hora.
El tercer factor es la creación de un nuevo festivo nacional. El Gobierno sancionó una ley que declara el 9 de julio como el día de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que en 2026 se trasladará al lunes 13 de julio. Con esta adición, Colombia llegará a 19 festivos en el año, la cifra más alta de todos los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).
María Elena Ospina, directora de Acopi, el gremio que agrupa a las micro, pequeñas y medianas empresas, advirtió que estas tres medidas combinadas representarán incrementos laborales efectivos de entre 6 y 12 por ciento dependiendo de la actividad económica y la estructura de turnos de cada empresa. Su preocupación es más profunda: estos aumentos se suman a un contexto de bajo crecimiento económico, altas cargas tributarias, competencia desleal e informalidad, además del aumento de 23 por ciento que ya tuvo el salario mínimo este año. Ospina hizo un llamado a que cualquier mejora en condiciones laborales vaya acompañada de medidas que impulsen la productividad, reduzcan la carga regulatoria, faciliten el acceso al crédito y promuevan la formalización empresarial.
Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, el gremio de comerciantes, coincidió en que el incremento podría alcanzar entre 8 y 12 por ciento para las empresas afectadas. Según un sondeo reciente del gremio, el 64 por ciento de las compañías ya ha reducido su planta de personal debido al aumento de costos laborales este año, y el 45 por ciento dice estar poco o nada preparada para este nuevo impacto. Las estrategias que las empresas han priorizado para hacer frente a estos mayores costos son la automatización (25 por ciento), el ajuste de precios (23 por ciento) y la reducción de personal (22 por ciento). El triple choque que llega en julio promete ser especialmente duro para sectores que ya operan con márgenes cada vez más estrechos.
Citações Notáveis
Para muchas mipymes puede representar incrementos laborales efectivos de entre 6 y 12 por ciento, dependiendo de su actividad económica y estructura de turnos— María Elena Ospina, directora de Acopi
Se trata de un triple choque que elevará los costos a partir de julio. Los más afectados serán los sectores del comercio, bares, restaurantes, hoteles, cafeterías, panaderías, tiendas de barrio— Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué estas tres medidas llegan todas al mismo tiempo en julio?
No es coincidencia. La reducción de jornada y el aumento de recargos son parte de una reforma laboral más amplia que el Gobierno está implementando gradualmente. El nuevo festivo se añadió por separado, pero el efecto combinado es lo que preocupa a los empresarios.
¿Qué significa realmente que paguen el mismo salario por menos horas?
Significa que si un trabajador ganaba 2.000 pesos por hora en 44 horas semanales, ahora ganará lo mismo en 42 horas. El costo por hora sube automáticamente, sin que el trabajador reciba más dinero en su bolsillo.
¿Quién sufre más con esto?
Las empresas pequeñas que operan noches y fines de semana. Un restaurante o una tienda de barrio que abre los domingos enfrenta el triple golpe: menos horas de trabajo, más caro pagar esos domingos, y un festivo adicional. Las grandes empresas tienen más recursos para absorber el impacto.
¿Qué harán las empresas para sobrevivir?
Según los datos, muchas ya están reduciendo personal. Otras suben precios. Algunas invierten en máquinas para reemplazar trabajadores. Es un círculo que preocupa: más costos laborales pueden significar menos empleos.
¿Esto es malo para los trabajadores entonces?
Es complicado. Los trabajadores consiguen menos horas de trabajo a cambio de más dinero por hora, y más dinero en domingos. Pero si las empresas no pueden pagar, cierran o despiden. El equilibrio es frágil.