Venezuela es sísmico y lo seguirá siendo
Dos semanas después de que un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudiera Venezuela el 24 de junio, dejando más de 3.600 muertos y casi 18.000 personas sin hogar, la presidenta encargada Delcy Rodríguez extendió la mano hacia Japón, Perú y Chile —naciones forjadas por la misma fuerza geológica— en busca de los saberes que solo se adquieren viviendo sobre tierra inestable. La solicitud reconoce una verdad que los desastres suelen revelar con crueldad: reconstruir bien exige más que voluntad; exige memoria acumulada de otros que ya aprendieron a sobrevivir el temblor.
- Un doble sismo devastó Venezuela el 24 de junio con magnitudes 7,2 y 7,5, matando al menos a 3.685 personas y dejando a casi 18.000 sin vivienda en cuestión de minutos.
- La urgencia no termina con el último réplica: miles de estructuras en La Guaira, Miranda y Caracas permanecen en estado incierto, y cada familia que regresa a su edificio asume un riesgo desconocido.
- El gobierno desplegó ingenieros y arquitectos para inspeccionar casa por casa, pero la escala del daño supera la capacidad técnica disponible dentro del país.
- Rodríguez pidió formalmente a Japón, Perú y Chile que envíen especialistas sísmicos, reconociendo que la reconstrucción segura requiere experiencia que Venezuela aún no ha acumulado.
- La promesa oficial es que antes de fin de año habrá nuevas viviendas para los damnificados, pero el verdadero desafío es que esas casas estén diseñadas para resistir el próximo terremoto, no solo para reemplazar al anterior.
Dos semanas después del doble sismo que sacudió Venezuela el 24 de junio, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció que había pedido ayuda técnica a Japón, Perú y Chile. Los dos terremotos —de magnitudes 7,2 y 7,5— dejaron al menos 3.685 muertos, 16.740 heridos y 17.907 personas desplazadas de sus hogares. Rodríguez explicó en el canal estatal que esos tres países fueron elegidos precisamente porque conocen de primera mano lo que significa vivir y construir en territorio sísmico.
La lógica detrás del llamado era sencilla pero profunda: Venezuela es un país sísmico y lo seguirá siendo. Reconstruir sin tomar eso en cuenta sería repetir el mismo error. Por eso, más que ladrillos y cemento, lo que el gobierno buscaba era conocimiento: estándares de construcción, métodos de evaluación estructural, experiencia acumulada en décadas de terremotos y recuperaciones.
Mientras llegaba esa ayuda internacional, ingenieros y arquitectos ya recorrían los estados más afectados —La Guaira, Miranda y Caracas— inspeccionando edificio por edificio para determinar cuáles eran habitables y cuáles no. Rodríguez prometió nuevas viviendas antes de que terminara el año y anunció conversaciones con organismos internacionales para soluciones habitacionales inmediatas. El llamado a la unión nacional que hizo la presidenta encargada incluía, inevitablemente, la voz de expertos extranjeros que supieran cómo construir casas que resistieran cuando la tierra volviera a moverse.
Dos semanas después de que la tierra se moviera bajo Venezuela con una violencia que dejó miles de muertos, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció el martes que había hecho un llamado internacional pidiendo ayuda a tres países que conocen bien el peso de los terremotos: Japón, Perú y Chile. El doble sismo del 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5, había cobrado al menos 3.685 vidas, dejado 16.740 personas heridas y desplazado a 17.907 más de sus hogares. Rodríguez explicó en una transmisión por el canal estatal Venezolana de Televisión que ya había contactado a los gobiernos de esos tres países para que enviaran especialistas que pudieran evaluar qué estructuras necesitaban reparación o refuerzo.
La lógica era clara: si alguien sabía cómo vivir en territorio sísmico, cómo construir para resistir, cómo recuperarse después del desastre, eran naciones que habían pasado por eso una y otra vez. Rodríguez enfatizó que Venezuela mismo es un país sísmico y seguirá siéndolo, lo que significa que cada decisión sobre cómo reconstruir debe tomar eso en cuenta. No se trata solo de levantar paredes de nuevo, sino de hacerlo de manera que las familias no vuelvan a estar en riesgo cuando la tierra tiemble de nuevo.
En las semanas posteriores al terremoto, el gobierno ya había desplegado ingenieros y arquitectos en los estados más afectados: La Guaira, Miranda y Caracas. Su tarea era inspeccionar casa por casa, edificio por edificio, para determinar cuáles podían ser habitadas y cuáles estaban demasiado dañadas. Era trabajo lento, meticuloso, urgente. Rodríguez prometió que antes de que terminara el año habría nuevas viviendas para quienes lo habían perdido todo. También dijo que estaban en conversaciones con organismos internacionales para conseguir soluciones habitacionales que pudieran implementarse de inmediato.
Lo que Rodríguez pedía era más que ayuda técnica. Era un reconocimiento de que Venezuela no podía reconstruirse sola, y que la reconstrucción tenía que ser diferente a lo que había sido antes. Cada apartamento, cada edificio que se levantara de nuevo tendría que estar pensado para un país que vive en una zona de riesgo sísmico. Eso requería conocimiento que otros países ya tenían, experiencia que podía importarse, estándares que podían adoptarse. La presidenta encargada hizo un llamado a la unión nacional, a que todos los venezolanos trabajaran juntos en esa reconstrucción. Pero también estaba claro que esa unión tendría que incluir a expertos de afuera, gente que supiera cómo hacer que las casas nuevas fueran seguras cuando volviera a temblar.
Notable Quotes
Estamos pidiendo ayuda de primera a países que también son países sísmicos, como Japón, Perú, Chile. Ya hemos contactado los Gobiernos, para tener aquí a especialistas que nos permitan ver qué estructuras requieran ajustes.— Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela
Venezuela, hay que decir, es un país sísmico y lo seguirá siendo. Nosotros tenemos que atender todos nuestros procesos constructivos con una habilitación técnica para no poner en riesgo, en futuro, a la familia.— Delcy Rodríguez
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Rodríguez eligió específicamente a Japón, Perú y Chile? ¿Qué tienen en común?
Los tres países viven en zonas de alta actividad sísmica. Tienen décadas de experiencia construyendo en esas condiciones, aprendiendo de sus propios desastres. Son laboratorios vivientes de cómo sobrevivir a terremotos.
¿Esto significa que Venezuela no tenía esa experiencia?
Venezuela es sísmico, pero no con la frecuencia o intensidad de esos tres países. Un terremoto de esta magnitud es catastrófico y poco común. No hay suficiente memoria institucional, suficientes protocolos, suficientes edificios construidos para resistir.
¿Qué tan realista es la promesa de nuevas casas antes de fin de año?
Es ambiciosa. Tienes 17.907 personas sin hogar, inspecciones que hacer en tres estados, coordinación internacional que apenas comienza. Pero es lo que se dice cuando necesitas que la gente crea que hay un plan.
¿Qué pasa si los expertos internacionales descubren que la mayoría de los edificios no son seguros?
Entonces tienes un problema mucho más grande que 17.907 personas sin casa. Tienes una ciudad que podría no ser habitable en su forma actual. Por eso es importante que esos expertos lleguen rápido.
¿Es esto un reconocimiento de que Venezuela necesita ayuda del exterior?
Es un reconocimiento de que después de un desastre de esa escala, nadie reconstruye solo. Y es también una apuesta: si haces bien la reconstrucción, con estándares internacionales, la próxima vez que tiemble, el daño será menor.