Si la montaña no viene a mí, yo voy a la montaña
En un momento de transición inédita para Venezuela, la presidenta encargada Delcy Rodríguez recibe en Caracas al colombiano Gustavo Petro para abordar la seguridad de una frontera que durante décadas ha sido escenario de conflicto y ambigüedad. Es el primer encuentro bilateral de Rodríguez con un par regional desde que asumió el cargo tras la captura de Nicolás Maduro, y señala un giro hacia la diplomacia latinoamericana después de meses concentrados casi exclusivamente en Washington. La visita combina la urgencia técnica de coordinar seguridad en más de dos mil kilómetros de frontera compartida con la tensión política que genera la visión de Petro sobre cómo debería transitar Venezuela hacia elecciones libres.
- La captura de Maduro dejó a Venezuela con un liderazgo nuevo y una agenda diplomática regional prácticamente congelada, que esta visita busca descongelar.
- Petro llega con una delegación inusualmente operativa —ministro de Defensa, militares y policías— subrayando que la prioridad inmediata es la seguridad, no la retórica.
- El Catatumbo y los grupos armados que cruzan libremente la frontera representan una amenaza concreta que ninguno de los dos gobiernos puede ignorar por más tiempo.
- Las declaraciones de Petro sobre un cogobierno transitorio en Venezuela encendieron una disputa pública con María Corina Machado, complicando el clima político que rodea la visita.
- Rodríguez, cuya agenda internacional ha girado casi exclusivamente en torno a Estados Unidos, da con esta reunión su primer paso real hacia la reactivación de la diplomacia sudamericana.
Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela desde que Nicolás Maduro fue capturado en enero, recibe este viernes a Gustavo Petro en Caracas. Es su primer encuentro bilateral con un homólogo regional y llega después de un intento fallido en marzo. Hasta ahora, la agenda internacional de Rodríguez había estado concentrada casi por completo en Washington; esta visita marca un primer giro hacia la diplomacia latinoamericana.
Petro anunció el viaje con determinación —si la montaña no viene a él, él irá a la montaña— y precisó en un consejo de ministros televisado que el foco será la seguridad fronteriza. La delegación que lo acompaña lo dice todo: no son diplomáticos de carrera, sino el ministro de Defensa junto a personal militar y policial. La frontera entre ambos países supera los dos mil kilómetros, es históricamente porosa y alberga grupos armados que operan en ambos lados. El Catatumbo, región de especial preocupación, será tema central. Petro busca un plan conjunto de seguridad y mayor cooperación en inteligencia.
Sin embargo, la visita llega cargada de tensión política. En declaraciones desde España, Petro propuso que gobierno y oposición venezolanos cogobiernen temporalmente para generar confianza y abrir el camino a elecciones libres. También expresó preocupación por María Corina Machado, quien permanece fuera del país. La respuesta de Machado —ganadora del Premio Nobel de la Paz— fue directa: Petro debería ocuparse de buscar la paz dentro de Colombia antes de promover lo que ella calificó como violencia en Venezuela.
El intercambio ilustra cuán delicado es el terreno político que rodea cualquier conversación sobre el futuro venezolano. Rodríguez llega a esta reunión con una agenda internacional que apenas comienza a abrirse más allá de Washington, y Petro llega con prioridades prácticas pero también con posiciones que generan fricción. La cooperación y la tensión coexisten en esta visita desde el primer momento.
Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia de Venezuela en enero tras la captura de Nicolás Maduro, recibe este viernes al mandatario colombiano Gustavo Petro en Caracas. Es el primer encuentro bilateral de Rodríguez con un homólogo desde que tomó el cargo, y llega después de un intento fallido de reunirse en marzo. La visita marca un giro significativo en la diplomacia regional bajo el nuevo liderazgo venezolano, cuya agenda internacional hasta ahora se ha concentrado casi exclusivamente en Estados Unidos.
Petro anunció su viaje con una frase que capturaba su determinación: si la montaña no viene a él, él irá a la montaña. En una entrevista con RTVE y EFE, explicó que viajaría a Caracas para abordar lo que considera una prioridad urgente. Esta semana, durante un consejo de ministros televisado, precisó que la reunión se enfocará en la seguridad de la frontera compartida. La delegación que lo acompañará no será diplomática en el sentido tradicional: llevará al ministro de Defensa y personal militar y policial, una composición que subraya la naturaleza técnica y operativa de las conversaciones.
La frontera entre Colombia y Venezuela se extiende por más de dos mil kilómetros y ha sido históricamente porosa, con presencia de grupos armados que operan en ambos lados. Petro ha insistido en que el encuentro buscará establecer un plan conjunto de seguridad y fortalecer la cooperación en inteligencia entre ambos países. El Catatumbo, región fronteriza de particular preocupación, será un tema central de las conversaciones. Para Petro, esta coordinación es esencial para estabilizar una de las fronteras más complejas de la región.
Sin embargo, la visita ocurre en un contexto político más amplio y delicado. Petro ha expresado públicamente su visión sobre cómo debería evolucionar la política interna venezolana. Según declaró en España, el gobierno y la oposición deberían cogobernar durante un tiempo para generar confianza mutua, lo que permitiría que después de uno o dos años se realizaran elecciones verdaderamente libres. También ha manifestado preocupación por la situación de María Corina Machado, la líder opositora que permanece fuera del país, sugiriendo que existe un temor legítimo en la población venezolana sobre lo que podría ocurrir si ella regresara y el gobierno decidiera ejercer represalias políticas.
Esas declaraciones generaron una respuesta inmediata. Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, replicó que Petro debería concentrar sus esfuerzos en buscar la paz dentro de Colombia en lugar de promover violencia en Venezuela. El intercambio refleja las tensiones que rodean cualquier conversación sobre la transición política venezolana, incluso entre líderes que podrían considerarse aliados en otros aspectos.
La agenda internacional de Rodríguez ha sido notablemente restringida hasta este momento. Más allá de un breve viaje oficial a Granada hace dos semanas, su enfoque ha estado casi enteramente en Washington. Ha recibido a varios funcionarios estadounidenses vinculados a la diplomacia, la energía y la inteligencia, señalando dónde están las prioridades del nuevo gobierno venezolano. Esta reunión con Petro representa, entonces, un primer paso significativo hacia la reactivación de la diplomacia regional, aunque bajo circunstancias que combinan tanto la cooperación práctica como la fricción política.
Citas Notables
Catatumbo es un tema a hablar con la presidente Delcy. Por eso mi delegación va a ser más bien militar, policial, con el ministro de Defensa— Gustavo Petro, presidente de Colombia
Petro debería concentrarse en buscar la paz en Colombia y no en promover violencia en Venezuela— María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Petro insiste tanto en llevar militares y policías en lugar de diplomáticos tradicionales?
Porque la frontera no es un problema de retórica. Son dos mil kilómetros donde operan grupos armados que no responden a gobiernos. Necesita gente que entienda operaciones, inteligencia, movimiento de tropas. Es decir, necesita hablar el idioma que entiende la realidad.
¿Y qué pasa con lo que Petro dijo sobre que la oposición y el gobierno deben cogobernar?
Eso es lo incómodo. Petro está sugiriendo cómo debería funcionar la política interna venezolana, lo cual es delicado. Rodríguez acaba de asumir el poder. No necesariamente quiere que un vecino le diga cómo gobernar.
¿Entonces por qué lo recibe?
Porque la seguridad fronteriza es un problema real que no se resuelve solo. El Catatumbo no va a esperar a que se resuelvan las diferencias políticas. Además, ignorar a Colombia sería un error estratégico.
¿Qué significa que Rodríguez solo haya viajado a Granada y haya recibido a funcionarios estadounidenses?
Significa que el nuevo gobierno venezolano está mirando hacia Washington, no hacia la región. Esta reunión con Petro es su primer movimiento serio hacia los vecinos. Es un cambio de dirección.
¿Y María Corina Machado? ¿Por qué su respuesta fue tan directa?
Porque Petro tocó un nervio. Sugirió que hay miedo legítimo a represalias políticas si ella regresa. Machado respondió diciéndole que se ocupara de sus propios problemas. Es una forma de decir: no necesitamos que un presidente extranjero hable por nosotros.