Del anonimato a la fama: la psicología detrás del fenómeno viral de Tim Payne

Cuando una persona ve que muchos otros apoyan una causa, interpreta automáticamente que esa causa es valiosa
La psicología explica cómo las redes sociales transforman iniciativas individuales en movimientos colectivos masivos.

En pocas semanas, el futbolista neozelandés Tim Payne pasó de la oscuridad total a casi seis millones de seguidores, no por sus goles, sino por encarnar algo que millones reconocen en sí mismos: la condición del que parte sin ventajas. Lo que comenzó como el experimento de un creador de contenido argentino se convirtió en un espejo colectivo donde la empatía, el sentido de justicia y el deseo de pertenencia se fusionaron en un fenómeno que la psicología lleva tiempo intentando nombrar. El llamado 'efecto del desfavorecido' revela que, en el fondo, apoyar a quien menos tiene es también una forma de afirmar quiénes somos.

  • Un futbolista sin nombre ni fama se convierte en semanas en uno de los más seguidos del planeta, desafiando toda lógica de la notoriedad tradicional.
  • La campaña del influencer Valen Scarsini desató una avalancha de solidaridad digital que superó cualquier expectativa y generó tensión entre lo espontáneo y lo orquestado.
  • Psicólogos advierten que detrás del fenómeno no hay casualidad: el 'Underdog Effect' activa en las personas un impulso profundo de empatía y deseo de restaurar lo que parece injusto.
  • La dinámica de las redes amplificó el efecto: cuantos más se sumaban, más valiosa parecía la causa, creando un ciclo de pertenencia que se retroalimentó a sí mismo.
  • El caso Payne se consolida como evidencia de que las plataformas digitales no solo difunden información, sino que fabrican identidades colectivas y emociones compartidas a escala global.

Hace apenas semanas, Tim Payne era un nombre invisible en internet. Hoy roza los seis millones de seguidores en Instagram y ocupa conversaciones en redes de todo el mundo. El punto de partida fue un experimento del creador de contenido argentino Valen Scarsini: encontrar al futbolista más desconocido del Mundial y lanzar una campaña para darle visibilidad antes de que comenzara el torneo. Eligió a Payne, pidió a sus seguidores que lo siguieran, y lo que vino después superó cualquier cálculo.

Detrás del fenómeno hay una explicación psicológica precisa. David Sirlopu, académico de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, lo describe como el 'Underdog Effect' o efecto del desfavorecido: la tendencia humana a simpatizar con quienes enfrentan mayores obstáculos o tienen menos posibilidades de éxito. Pero no es solo empatía. Según Sirlopu, también opera un deseo de justicia: algo se siente correcto cuando alguien en desventaja logra lo que parecía imposible. El apoyo masivo desde Latinoamérica sugiere que muchos vieron en Payne al jugador ordinario, sin dinero ni fama, casi como un reflejo de sí mismos.

Lo que transformó una iniciativa personal en un movimiento colectivo fue la propia mecánica de las redes sociales. Cuando las personas observan que muchas otras respaldan una causa, la interpretan automáticamente como valiosa, lo que genera una motivación de pertenencia que impulsa a más usuarios a sumarse. Contribuir al ascenso de Payne se volvió significativo simplemente porque otros también lo estaban haciendo. Para Sirlopu, esto demuestra que las redes no son solo canales de información: son espacios donde se construyen identidades compartidas y se viven emociones colectivas. El ascenso de Tim Payne es, en última instancia, un retrato de lo que nos mueve como seres humanos.

Hace apenas semanas, Tim Payne era un futbolista neozelandés cuyo nombre no significaba nada para casi nadie en internet. Hoy tiene casi seis millones de seguidores en Instagram y es uno de los jugadores más comentados en las redes sociales del planeta. La transformación comenzó cuando Valen Scarsini, un creador de contenido argentino, decidió hacer un experimento: buscar al futbolista más desconocido del Mundial y lanzar una campaña para convertirlo en alguien reconocible antes de que comenzara el torneo. Encontró a Payne y le pidió a sus seguidores que lo siguieran. Lo que pasó después superó cualquier expectativa imaginable.

Este fenómeno no es simplemente una anécdota de internet. Detrás de él hay una explicación psicológica clara que ayuda a entender por qué millones de personas decidieron, de forma espontánea, unirse para apoyar a alguien que no conocían. David Sirlopu, académico de la Carrera de Psicología de la Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, lo llama el "Underdog Effect" o efecto del desfavorecido. Es una tendencia profundamente humana: las personas tienden a simpatizar con quienes enfrentan mayores dificultades o tienen menos posibilidades de éxito frente a otros. En el deporte, esto se ve constantemente cuando los espectadores apoyan a competidores que están en desventaja frente a los favoritos.

Pero hay algo más en juego que solo empatía. Según Sirlopu, la gratificación emocional de ver que alguien desfavorecido logra el éxito responde a una mezcla de empatía y deseo de justicia. Hay algo que se siente correcto en restaurar una situación que parece injusta. En el caso de Payne, muchas personas probablemente se identificaron con la imagen de alguien común, alejado de la fama y los privilegios. El apoyo provino mayoritariamente de Latinoamérica, lo que sugiere que los usuarios veían en él al jugador ordinario, sin dinero ni fama, casi como ellos mismos. Payne representaba la posibilidad de que alguien como cualquiera pudiera alcanzar algo extraordinario.

Lo que hace verdaderamente notable este fenómeno es cómo las redes sociales transformaron una iniciativa individual en una experiencia compartida por millones. Cuando una persona observa que muchas otras respaldan una causa, automáticamente interpreta esa causa como valiosa o correcta. Esto genera una motivación de pertenencia que impulsa a otros a sumarse al grupo. A medida que más usuarios participaban en la campaña de Payne, la sensación de estar formando parte de una misión común se fortalecía. Contribuir a que un futbolista desconocido alcanzara notoriedad internacional se convirtió en algo que valía la pena hacer, simplemente porque otros lo estaban haciendo también.

Para Sirlopu, este tipo de fenómenos demuestra que las redes sociales van mucho más allá de ser simples canales para difundir información. Son espacios donde se generan identidades compartidas y experiencias emocionales colectivas. Todos los involucrados en la campaña de Payne experimentaron emociones positivas por haberse apoyado mutuamente y por haber contribuido al éxito de una misión que inicialmente parecía improbable. Lo que comenzó como una búsqueda de un futbolista desconocido se convirtió en una demostración de cómo la empatía, la identificación con quienes enfrentan desventajas y el deseo de formar parte de algo más grande pueden movilizar a millones de personas alrededor del mundo. El ascenso de Tim Payne no es solo una historia de internet; es un reflejo de lo que nos motiva como seres humanos.

La gratificación emocional de ver que un desfavorecido tiene éxito puede responder a una mezcla de empatía y deseo de justicia, en el sentido de restaurar una situación que puede ser percibida como injusta
— David Sirlopu, académico de Psicología de la UCSC
Cuando una persona ve que muchos otros apoyan una causa, interpreta automáticamente que esa causa es valiosa o correcta, y se suma por una motivación de pertenencia
— David Sirlopu, académico de Psicología de la UCSC
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué crees que la gente decidió apoyar a alguien que no conocía en absoluto?

Model

Porque Payne representaba algo que muchos reconocen en sí mismos: alguien sin privilegios, sin fama, sin dinero. Cuando ves a alguien así tener éxito, hay algo que se siente justo.

Inventor

¿Entonces es solo empatía?

Model

No es solo eso. También hay un deseo de justicia, de restaurar algo que parece desequilibrado. Pero lo interesante es que una vez que otros empezaron a apoyarlo, más gente se sumó simplemente porque veía que otros lo hacían.

Inventor

¿Eso significa que la mayoría de los seguidores no tenían razones propias?

Model

No necesariamente. Significa que cuando ves que muchas personas respaldan algo, tu cerebro interpreta automáticamente que eso es valioso. Te sumas porque quieres formar parte de algo más grande que tú.

Inventor

¿Podría haber pasado lo mismo con cualquier futbolista desconocido?

Model

Posiblemente, pero Payne tenía algo a su favor: la mayoría del apoyo vino de Latinoamérica, donde muchas personas se identificaban con su condición de jugador común. Eso no es casualidad.

Inventor

¿Qué nos dice esto sobre las redes sociales?

Model

Que no son solo herramientas para compartir información. Son espacios donde se crean identidades compartidas y donde millones de personas pueden experimentar emociones positivas juntas, aunque sea por una causa que parecía imposible hace semanas.

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