Déficit de vitamina B12 puede provocar aumento de peso, advierte especialista

El cuerpo recibe el nutriente pero no puede usarlo
Explica por qué alguien puede consumir B12 adecuadamente pero aun así sufrir sus efectos de déficit.

Hay vitaminas que sostienen el cuerpo en silencio, y cuya ausencia solo se revela cuando el daño ya está hecho. El doctor Sebastián La Rosa advierte que el déficit de vitamina B12 —esencial para el sistema nervioso, la sangre y la energía celular— puede manifestarse de formas inesperadas, entre ellas un aumento de peso sin causa aparente, producto del enlentecimiento metabólico que provoca su carencia. Lo que complica aún más este cuadro es que la deficiencia no siempre nace de una dieta inadecuada, sino de una absorción fallida: el cuerpo puede recibir el nutriente y, aun así, no poder aprovecharlo.

  • El peso sube sin cambios en la dieta ni en el ejercicio, y la causa puede estar en una vitamina que casi nadie vigila.
  • La fatiga persistente, la niebla mental, los hormigueos y la lengua inflamada forman un cuadro de síntomas que rara vez se asocia a una simple carencia vitamínica.
  • El déficit de B12 deteriora la mielina neuronal, comprometiendo la comunicación entre neuronas y afectando la cognición de forma progresiva.
  • Antiácidos de uso prolongado, enfermedades intestinales y problemas digestivos pueden bloquear la absorción de B12 aunque se consuma en cantidades suficientes.
  • El verdadero riesgo está en la invisibilidad del problema: el cuerpo recibe el nutriente pero no puede usarlo, con las mismas consecuencias que si no lo consumiera en absoluto.

Hay nutrientes que trabajan en silencio y cuya importancia solo se descubre cuando algo empieza a fallar. La vitamina B12 es uno de ellos. El doctor Sebastián La Rosa ha llamado la atención sobre un efecto que suele pasar desapercibido: cuando sus niveles caen, el peso puede aumentar sin ninguna explicación aparente en la dieta o el ejercicio.

La B12 participa en el funcionamiento del sistema nervioso, la formación de glóbulos rojos y la producción de energía cotidiana. Cuando escasea, el metabolismo se ralentiza y el cuerpo pierde eficiencia para quemar calorías. Los síntomas son variados y a menudo confusos: agotamiento que no cede con el descanso, lentitud cognitiva, hormigueos en extremidades, pérdida de equilibrio e inflamación de la lengua. Todos apuntan al mismo origen.

El impacto va más allá del peso o la fatiga. La B12 es necesaria para producir mielina, la sustancia que recubre las neuronas y permite la transmisión correcta de los impulsos eléctricos. Su ausencia deteriora la comunicación neuronal y compromete la cognición de forma progresiva.

Lo que hace especialmente difícil de detectar este déficit es que no siempre proviene de una alimentación deficiente. La vitamina se encuentra en alimentos de origen animal, pero el cuerpo no solo necesita consumirla: necesita absorberla. El uso prolongado de antiácidos, ciertas enfermedades intestinales y otros problemas digestivos pueden bloquear esa absorción. El organismo recibe el nutriente y, aun así, no puede aprovecharlo —con las mismas consecuencias que si no lo hubiera ingerido en absoluto.

Hay nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar, pero que casi nadie menciona hasta que algo falla. La vitamina B12 es uno de ellos. El doctor Sebastián La Rosa ha puesto el foco en un efecto de esta vitamina que pasa desapercibido para la mayoría: cuando sus niveles caen, el peso puede aumentar sin razón aparente.

La B12 no es un nutriente menor. Interviene en el funcionamiento del sistema nervioso, en la creación de glóbulos rojos y en la producción de energía que el cuerpo necesita para funcionar día a día. Cuando los niveles bajan, el organismo no solo pierde capacidad. Reacciona de formas que la mayoría de las personas no asocia con una simple carencia vitamínica. El metabolismo se ralentiza. La energía desaparece. Y con ella, la capacidad del cuerpo para quemar calorías de manera eficiente. El resultado es un aumento de peso que no tiene explicación en la dieta ni en el ejercicio.

Los síntomas de un déficit de B12 son variados y a menudo confusos. Hay cansancio persistente, esa sensación de agotamiento que no desaparece ni después de dormir. Aparece lo que los especialistas llaman "niebla mental": una lentitud cognitiva que hace difícil concentrarse o recordar cosas simples. Las personas reportan hormigueos en manos y pies, pérdida de equilibrio, cambios en la lengua que se inflama visiblemente. Estos síntomas pueden parecer desconectados entre sí, pero todos apuntan al mismo problema: la falta de esta vitamina esencial.

El impacto va más profundo que el peso o la fatiga. La B12 afecta la producción de mielina, la sustancia que recubre las neuronas y permite que los impulsos eléctricos viajen correctamente por el cerebro. Sin ella, la comunicación neuronal se deteriora. El sistema nervioso sufre. La cognición se ve afectada.

Lo que hace particularmente complicado este déficit es que no siempre viene de comer mal. La vitamina B12 se encuentra principalmente en alimentos de origen animal: carne, pescado, huevos, lácteos. Pero el cuerpo no solo necesita consumirla. Necesita absorberla. Y aquí es donde muchas personas encuentran el verdadero problema. Problemas digestivos, el uso prolongado de antiácidos, ciertas enfermedades intestinales: todos estos factores pueden impedir que el organismo aproveche la B12 aunque se consuma en cantidades suficientes. El cuerpo recibe el nutriente pero no puede usarlo. El resultado es el mismo que si no lo consumiera en absoluto.

Cuando los niveles son bajos, el cuerpo no solo pierde eficiencia, sino que puede reaccionar con síntomas diversos, entre ellos el incremento de peso
— Doctor Sebastián La Rosa
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Inventor

¿Por qué el déficit de B12 causa aumento de peso específicamente? Parece una conexión poco obvia.

Model

Porque la B12 es fundamental para que el cuerpo produzca energía. Sin ella, el metabolismo se ralentiza. El cuerpo quema menos calorías, aunque la persona coma lo mismo de siempre.

Inventor

Entonces no es que la vitamina queme grasa directamente.

Model

No. Es que sin ella, el cuerpo funciona en modo de bajo consumo. Todo se ralentiza: la energía, la cognición, incluso la capacidad de procesar lo que comes.

Inventor

¿Y esos síntomas neurológicos? ¿La niebla mental, los hormigueos?

Model

Son señales de que el sistema nervioso está sufriendo. La B12 protege las neuronas. Sin ella, esa protección se deteriora. El cerebro no comunica bien con el resto del cuerpo.

Inventor

Lo preocupante es que alguien puede estar comiendo bien y aun así tener déficit.

Model

Exactamente. Puedes comer pescado y huevos todos los días y tu cuerpo simplemente no absorber la B12. Un problema digestivo silencioso puede sabotear todo.

Inventor

¿Cuándo debería alguien sospechar que tiene déficit?

Model

Cuando el cansancio no desaparece, cuando la mente se siente lenta sin razón, cuando hay hormigueos extraños. Esos síntomas juntos son una bandera roja.

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