RAE confirma que «de nada» y «por nada» son respuestas correctas al agradecer

La cortesía no tiene una sola cara
Ambas respuestas reflejan cómo el español permite variantes regionales sin sacrificar la corrección.

La Real Academia Española ha confirmado que tanto 'de nada' como 'por nada' son respuestas igualmente válidas a un agradecimiento, poniendo nombre oficial a algo que millones de hispanohablantes ya practicaban sin saberlo. Más allá de la gramática, esta validación revela que el lenguaje de la cortesía no es uniforme, sino un mapa de identidades regionales y vínculos humanos. Lo que decimos cuando alguien nos da las gracias habla, en silencio, de dónde venimos y de cuánta confianza depositamos en quien tenemos enfrente.

  • La duda cotidiana de si 'por nada' era un error o una alternativa legítima quedó resuelta: la RAE avala ambas formas sin reservas.
  • La tensión entre norma y uso regional se hace visible: 'de nada' domina en España y gran parte de Latinoamérica, mientras 'por nada' tiene arraigo firme en México, Colombia, Argentina y Chile.
  • El debate no es solo lingüístico, sino social: cada fórmula de cortesía refleja el grado de cercanía, el contexto y la identidad del hablante.
  • La resolución apunta hacia la coexistencia: 'de nada' para lo formal y lo universal, 'por nada' para lo cercano y lo informal, sin que ninguna desplace a la otra.

Cuando alguien dice 'gracias', la respuesta que elegimos revela más de lo que parece: el lugar donde crecimos, el registro en que nos movemos y la distancia que sentimos con quien tenemos delante. La Real Academia Española ha confirmado que tanto 'de nada' como 'por nada' son formas correctas de responder a un agradecimiento, aunque con geografías y matices distintos.

'De nada' es la fórmula dominante. En España y en la mayor parte de América Latina, es la respuesta casi universal, definida por el diccionario académico como una expresión de cortesía que resta importancia al favor realizado. Su fortaleza reside en su neutralidad: funciona en cualquier contexto, con cualquier interlocutor, sin riesgo de malentendidos.

'Por nada', en cambio, tiene su propio territorio. Es habitual en México, Colombia, Argentina y Chile, y la RAE la reconoce como variante legítima, no como error. Transmite una idea similar —lo hice sin esperar nada a cambio— pero con un tono más cálido y familiar, más propio de conversaciones entre personas cercanas.

Ambas fórmulas comparten un propósito ancestral: expresar humildad y sostener el equilibrio social de la conversación. El español ha ofrecido durante siglos múltiples maneras de responder a un 'gracias' —'no hay de qué', 'no tiene importancia'— porque el idioma es, ante todo, un instrumento de convivencia.

La elección entre una y otra no depende de la corrección gramatical, sino del contexto y de la relación con quien agradece. 'De nada' garantiza aceptación universal; 'por nada' aporta cercanía sin perder educación. Esta flexibilidad es, precisamente, una de las grandes riquezas del español: un idioma que se adapta tanto a la formalidad como a la intimidad sin perder nunca su fluidez.

Cuando alguien te da las gracias, la respuesta que das dice más de lo que parece. No es solo cortesía automática, sino un reflejo de dónde vienes, cómo hablas, y qué tan cerca estás de quien te escucha. La Real Academia Española ha zanjado una cuestión que muchos se hacen sin pensarlo demasiado: tanto "de nada" como "por nada" son respuestas correctas a un agradecimiento. Pero como ocurre con tantas cosas en el español, la corrección no es el único factor que importa.

"De nada" es la fórmula que domina. En España y en buena parte de América Latina, es la respuesta que escuchas en casi cualquier contexto. El Diccionario de la lengua española la define como una expresión de cortesía que resta importancia al favor, sugiriendo que no ha costado esfuerzo ni ha supuesto inconveniente alguno. Es segura, universal, aceptada sin discusión. Cuando dices "de nada", estás diciendo literalmente que lo que hiciste no fue nada, que fue tan simple que no merece mención.

Pero "por nada" también funciona, aunque su geografía es distinta. En México, Colombia, Argentina y Chile, esta variante es común en la conversación de todos los días. La RAE no la marca como error, sino como una alternativa legítima que refleja la riqueza del idioma. "Por nada" puede interpretarse como "lo hice sin esperar nada a cambio", sin que merezca agradecimiento. Cumple exactamente la misma función social que su hermana más extendida, solo que con un acento regional.

Lo interesante es que estas dos formas no surgieron de la nada. Durante siglos, los hispanohablantes han respondido a un "gracias" de muchas maneras: "no hay de qué", "no tiene importancia", y otras fórmulas que todavía conviven con las modernas. Cada una de estas respuestas busca lo mismo: transmitir humildad y mantener el equilibrio social de la conversación. El idioma, en este sentido, es un instrumento de convivencia. Las palabras que elegimos refuerzan las normas de cortesía que nos permiten vivir juntos sin rozamientos innecesarios.

En la práctica, "de nada" se consolida como la opción más segura, especialmente en contextos formales o cuando no conoces bien a la persona. Transmite claridad, neutralidad, corrección. Es la respuesta que funciona en cualquier lugar, en cualquier momento. "Por nada", en cambio, lleva consigo un matiz de familiaridad. Suena más cercano, más relajado, más de conversación entre amigos o en espacios informales. No pierde cortesía, pero la cortesía es más cálida, menos protocolaria.

La elección entre una y otra, entonces, no es cuestión de corrección gramatical. Ambas lo son. Es cuestión de contexto, de registro, de la relación que tienes con quien te agradece. "De nada" garantiza aceptación universal y un tono neutro que nunca ofende. "Por nada" aporta cercanía sin sacrificar la educación. Esta flexibilidad es precisamente lo que muestra la riqueza del español: un idioma que permite variantes que se ajustan tanto a la formalidad como a la familiaridad, manteniendo siempre la fluidez en la interacción diaria. No hay una respuesta única porque no hay una única forma de estar en el mundo.

"De nada" se emplea como una expresión de cortesía para restar importancia al favor recibido, indicando que no ha supuesto ningún inconveniente o esfuerzo
— Diccionario de la lengua española
"Por nada" no constituye un error gramatical, sino una variante legítima que refleja la riqueza y diversidad del español
— Real Academia Española
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué la Academia decidió validar ambas formas? ¿Acaso una estaba siendo rechazada?

Model

No exactamente. Lo que pasó es que "por nada" siempre fue correcta, pero menos visible en los diccionarios. La RAE simplemente confirmó lo que ya era verdad en la calle, especialmente en América Latina.

Inventor

Entonces, ¿es un asunto de que la lengua viva se adelanta a la Academia?

Model

Siempre. La Academia documenta lo que la gente habla, no lo contrario. En este caso, llevaba años siendo usada correctamente en millones de conversaciones cotidianas.

Inventor

¿Hay algo de clase o educación en la elección entre una y otra?

Model

Podría haberlo, pero no es lo que la RAE señala. Es más bien geografía y contexto. Aunque sí es verdad que "de nada" suena más formal, más segura. "Por nada" es más íntima.

Inventor

¿Qué pasa si alguien de España usa "por nada"?

Model

No es incorrecto, pero sonaría raro. Sería como un acento que no esperan. No ofendería, pero notarían que vienes de otro lado.

Inventor

¿Esto refleja algo más profundo sobre cómo hablamos en español?

Model

Sí. Muestra que el español no es una cosa única. Es un idioma que vive de formas distintas en lugares distintos, y todas esas formas son válidas. La cortesía no tiene una sola cara.

Quer a matéria completa? Leia o original em LA RAZÓN ↗
Fale Conosco FAQ