Colombia elige entre giro a extrema derecha o continuidad de izquierda

Denuncias de amenazas a votantes en zonas rurales donde persiste conflicto armado; riesgo de violencia poselectoral según analistas internacionales.
Un veredicto sobre el primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia
La elección funciona como un referéndum sobre si el giro progresista de Petro fue correcto o si el país debe volver a la derecha.

De la Espriella lidera en encuestas con 51% de intención de voto frente al 43% de Cepeda, según el último sondeo antes de la veda electoral. El candidato ultraderechista promete mano dura contra narcotráfico, dolarización y recorte estatal del 40%, mientras Cepeda busca profundizar reformas sociales y diálogos de paz.

  • 41,2 millones de ciudadanos habilitados para votar este domingo 21 de junio
  • De la Espriella lidera con 51% de intención de voto frente al 43% de Cepeda en el último sondeo
  • 408.000 efectivos de seguridad desplegados para la jornada electoral
  • De la Espriella obtuvo 43,74% en primera vuelta; Cepeda 40,90%
  • 1.694 observadores internacionales enviarán misiones de vigilancia

Colombia vota este domingo entre el ultraderechista De la Espriella y el izquierdista Cepeda en una segunda vuelta que define si continúa el giro progresista de Petro o gira hacia políticas conservadoras.

Colombia se prepara para una votación que podría redefinir el rumbo político del país. Este domingo 21 de junio, más de 41 millones de ciudadanos habilitados para votar elegirán entre dos visiones radicalmente distintas del futuro: el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien promete ruptura total con el gobierno actual, o Iván Cepeda, senador de izquierda que busca profundizar las reformas iniciadas por el presidente Gustavo Petro.

De la Espriella, abogado de 47 años con nacionalidades colombiana, italiana y estadounidense, nunca ha ocupado cargo público. Su candidatura se construyó sobre el rechazo a Petro y la promesa de una confrontación sin tregua contra guerrillas y narcotraficantes. Admirador de Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, propone construir megacárceles, bombardear operaciones de narcotráfico con apoyo estadounidense e israelí, y desmantelar la JEP, el tribunal que emergió del acuerdo de paz de 2016 con las FARC. En materia económica, planea dolarizar la economía, abrir las puertas al fracking, reducir el Estado en un 40 por ciento y bajar impuestos para atacar un déficit fiscal cercano al 7 por ciento del PIB. Su pasado como defensor de paramilitares vinculados al narcotráfico y declaraciones calificadas de machistas y homófobas le han atraído críticas severas de amplios sectores.

Cepeda, filósofo de 63 años y defensor de derechos humanos, fue figura central en la política de paz del gobierno actual. Hijo de un dirigente comunista asesinado, ganó notoriedad al llevar al expresidente Álvaro Uribe ante los tribunales. Su promesa es profundizar la agenda de Petro, sostener las reformas sociales y reabrir diálogos con grupos armados ilegales, una estrategia cuestionada que esta semana permitió el desarme de cien combatientes guerrilleros en una zona selvática del sur. Tras la primera vuelta del 31 de mayo, donde De la Espriella obtuvo el 43,74 por ciento de los votos frente al 40,90 por ciento de Cepeda, el candidato oficialista moderó su discurso y aceptó revisar la estrategia de paz denominada "Paz total".

La campaña final ha estado marcada por acusaciones cruzadas de compra de votos y advertencias sobre posible fraude. Petro no reconoció el conteo preliminar de la primera vuelta y desde entonces denuncia irregularidades en el proceso manejado por la Registraduría. Cepeda, en cambio, terminó aceptando los resultados cuando los jueces completaron el escrutinio. El registrador nacional, Hernán Penagos, descartó cualquier fraude y defendió la transparencia del sistema. Las misiones internacionales enviarán 1.694 observadores por todo el país, y según uno de ellos que pidió anonimato, no hallaron irregularidades. La Defensoría del Pueblo instó a los candidatos a bajar el tono y no lanzar denuncias sin pruebas. La tensión escaló cuando Cepeda presentó denuncia penal contra De la Espriella ante la Fiscalía y la Corte Penal Internacional, acusándolo de vínculos con paramilitares, acusación que el ultraderechista niega.

Las encuestas previas a la veda electoral mostraban a De la Espriella como favorito, con el 51 por ciento de intención de voto frente al 43 por ciento de Cepeda, según el último sondeo del medio independiente La Silla Vacía. En el último día de campaña, Cepeda pidió a sus seguidores movilizarse y cuidar el voto, mientras De la Espriella desconfió de los sondeos y reclamó a sus votantes ir temprano a las urnas.

La seguridad electoral ha generado preocupación considerable. Las autoridades desplegarán 408.000 efectivos: 248.000 militares y policías de forma directa y otros 160.000 en tareas de apoyo. El foco está puesto en zonas rurales donde persiste el conflicto armado y hay denuncias de amenazas a votantes. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, admitió que la inteligencia militar maneja información sobre posibles disturbios cuando se conozcan los resultados. Desde el entorno de De la Espriella preocupan protestas si pierde Cepeda, especialmente después de que un exfuncionario del Gobierno sugiriera que el país podría "incendiarse". La analista Glaeldys González Calanche, de la ONG International Crisis Group, advirtió sobre riesgo de violencia poselectoral, aunque confía en que las instituciones y observadores ayuden a contenerla.

Detrás de esta elección se juega algo más profundo: un veredicto sobre el primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia. Petro, quien no podía ser reelecto por disposición constitucional, deja el poder con popularidad alta entre los más vulnerables, beneficiados por caída de pobreza, aumento de salarios y reducción del desempleo. Sin embargo, otra parte del país le reprocha ser responsable de una nueva ola de violencia, con carros bomba, ataques con drones y el asesinato de un candidato presidencial. Las urnas abren a las 8.00 hora local y cierren a las 16.00. Los primeros resultados oficiales comenzarán a conocerse poco después del cierre. Para entonces, Colombia sabrá si sostiene el giro progresista que abrió Petro o gira hacia el rumbo conservador que marcó casi toda su historia.

Solicito unos escrutinios en tranquilidad, sin violencia entre nadie, pero con máxima vigilancia ciudadana
— Gustavo Petro, presidente de Colombia, en su cuenta de X
Colombia no será una colonia de Estados Unidos
— Iván Cepeda, respondiendo al apoyo de Trump a De la Espriella
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué esta elección se siente tan diferente a otras en Colombia?

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Porque es la primera vez que el país elige entre continuar un gobierno de izquierda o volver a la derecha. Petro fue el primer presidente progresista en la historia. Esto no es solo un cambio de administración; es un referéndum sobre si ese giro fue correcto.

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De la Espriella lidera en las encuestas. ¿Qué explica su ventaja?

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El miedo. Una parte del país cree que Petro es responsable de más violencia, de carros bomba, de ataques. De la Espriella promete mano dura, y eso resuena con quienes sienten que el país se desmorona. Pero otra parte ve en él a alguien peligroso, alguien que quiere desmantelar la paz.

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¿Qué significa que haya 408.000 efectivos de seguridad desplegados?

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Significa que todos esperan problemas. No solo fraude electoral, sino violencia después de que se conozca el resultado. Las autoridades están preparadas para lo peor, y eso mismo genera más tensión, más miedo.

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Cepeda aceptó los resultados de la primera vuelta, pero Petro no. ¿Eso importa?

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Importa mucho. Si el presidente no reconoce los resultados, ¿por qué debería hacerlo su base? Eso es lo que asusta a los observadores internacionales. No es solo sobre quién gana; es sobre si el país acepta el resultado.

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¿Qué pasa si gana De la Espriella?

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Dolarización, recortes del 40 por ciento al Estado, fin de la JEP. Significa deshacer casi todo lo que Petro intentó. Pero también significa que una parte del país que se sentía amenazada finalmente tiene voz.

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¿Y si gana Cepeda?

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Continúa la agenda de reformas sociales, los diálogos de paz. Pero también significa que el país sigue apostando a un modelo que, para muchos, ha traído más violencia, no menos.

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