Cada dólar que compro es un dólar menos de demanda interna
El cierre de junio mostró mayor demanda de dólares por energía y dividendos, mientras la oferta se contrajo por menor financiamiento externo. El Banco Central redujo compras a USD 48 millones diarios y elevó tasas de overnight al 23% TNA para contener la dolarización de ahorros.
- Argentinos compraron USD 41.000 millones en 2025; acumulado desde 2003 es USD 262.000 millones
- Banco Central redujo compras a USD 48 millones diarios, nivel más bajo desde marzo
- Tasa de overnight trepó al 23% anual para contener demanda de dólares
- EcoGo proyecta inflación estable en 2% mensual mientras persista presión cambiaria
La menor emisión de obligaciones negociables y reducción de préstamos en dólares generan presión cambiaria que establece un piso del 2% mensual para la inflación, limitando una desaceleración más profunda.
A finales de junio, el mercado de divisas argentino volvió a tensionarse. No fue por falta de dólares del agro —las liquidaciones de granos se mantuvieron firmes e incluso mejoraron respecto a mayo— sino por un agujero que se abrió en otro lado. La consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, lo documentó en su Monitor Semanal: menos emisión de obligaciones negociables y menos entrada de préstamos en dólares contrajeron la oferta de divisas justo cuando la demanda se disparaba. El sector energético necesitaba dólares. Las empresas giraban dividendos al exterior. Menos dinero entrando, más dinero saliendo. La aritmética era simple y preocupante.
Esta presión cambiaria tiene consecuencias que van más allá del tipo de cambio. EcoGo estimó que el panorama actual coloca un piso en torno al 2% mensual para la baja de la inflación. En otras palabras: mientras el dólar siga bajo presión y el Banco Central deba mantener tasas altas para contener la fuga de pesos hacia divisas, la inflación no podrá caer más profundamente. El Gobierno intenta sostener la estabilidad con menos expansión monetaria y más intervención en el mercado de títulos públicos, pero el costo es alto. La tasa de overnight trepó al 23% anual, despegándose del piso del 20% que había fijado el banco central. Esa tasa funciona como un alambrado para evitar que los pesos se conviertan en dólares, pero tiene un precio real: encarece el crédito, desalienta la inversión, erosiona el capital de trabajo.
Mientras tanto, el Banco Central redujo sus compras en el mercado oficial a un promedio de 48 millones de dólares diarios, el nivel más bajo desde principios de marzo. También volvió a operar en futuros para administrar la volatilidad. El dólar saltó por encima de los 1.500 pesos. Eduardo Rava, en un análisis de mediados de semana, proyectó que en diciembre rondará los 1.700 pesos, aunque señaló que el incremento reciente sigue siendo inferior al ritmo de inflación acumulada.
Pero hay una advertencia más profunda que trasciende los números del tipo de cambio. Ricardo Arriazu, otro economista prominente, encendió una alarma sobre la dolarización de los ahorros argentinos. Los argentinos compraron 41.000 millones de dólares el año pasado. Desde 2003, la cifra acumulada alcanza 262.000 millones. Arriazu explicó que esta conducta no es neutral para la economía real. "Cada dólar que yo compro es un dólar menos de demanda interna", dijo. Cuando el excedente se va al colchón, al banco o al exterior, deja de circular en consumo, inversión o producción. Es dinero que abandona la economía.
Arriazu repasó la historia reciente del país para contextualizar su preocupación. Desde 1980, Argentina atravesó 20 años de crecimiento negativo, casi siempre por corridas cambiarias. En 19 de 20 ocasiones, esas corridas se impusieron. La única excepción fue 1995. Esa dinámica, advirtió, terminaría por generar una crisis externa, y descartó que exista una fórmula mágica para evitarla. Su diagnóstico calza con el de EcoGo: si el mercado se dolariza más rápido de lo que entran divisas financieras, el esquema queda más exigido. Y si el Gobierno sube la tasa para contener esa demanda, enfría una economía que ya camina por una cornisa angosta.
La consecuencia aparece en los precios. Para EcoGo, este panorama cambiario y monetario sostiene una inflación estable en torno al 2% mensual para lo que resta del año. Es decir, le pone un piso a la desaceleración. La economía está atrapada en una tensión: necesita bajar la inflación, pero la presión cambiaria y la dolarización de ahorros la obligan a mantener tasas altas que, a su vez, frenan la actividad. Es un equilibrio frágil, y los economistas advierten que si la dolarización de ahorros supera el ingreso de divisas, el esquema podría colapsar.
Citas Notables
Este panorama cambiario y monetario sostiene una proyección de inflación estable en torno al 2% mensual para lo que resta del año, limitando una desaceleración más profunda a corto plazo— EcoGo
Desde 1980, Argentina atravesó 20 años de crecimiento negativo, casi siempre por corridas cambiarias, y en 19 de 20 ocasiones esas corridas se impusieron— Ricardo Arriazu
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la menor emisión de obligaciones negociables genera tanta presión cambiaria?
Porque esos bonos son una forma de que el Gobierno capte pesos sin emitir dinero nuevo. Cuando emite menos, hay menos pesos en circulación, y eso empuja a la gente a buscar dólares. Es como si cerrara una válvula de escape.
Pero el agro sigue liquidando bien. ¿No debería haber suficientes dólares?
El agro trae dólares, sí, pero ahora hay demandas que antes no estaban: energía, dividendos de empresas. Y además, los argentinos están comprando dólares para ahorrar. Es más dólares saliendo que entrando.
¿Y por qué el Banco Central no simplemente baja las tasas?
Porque si baja las tasas, los pesos se convierten en dólares aún más rápido. La tasa alta es el único freno. Pero ese freno congela el crédito y la inversión.
Arriazu habla de 262.000 millones de dólares acumulados desde 2003. ¿Eso es mucho?
Es casi toda la economía argentina. Es dinero que podría estar financiando fábricas, empleos, consumo. En cambio, está en colchones o bancos del exterior.
¿Entonces la inflación del 2% es un techo, no un piso?
Exacto. Mientras el Gobierno mantenga tasas altas para contener la dolarización, la inflación no puede bajar más. Es un círculo vicioso: presión cambiaria, tasas altas, inflación estancada.
¿Qué pasaría si el Gobierno simplemente deja que el dólar suba?
Arriazu lo explica bien: en 19 de 20 ocasiones desde 1980, las corridas cambiarias terminaron en crisis. Subir el dólar sin control genera pánico, más dolarización, y finalmente, colapso externo.