Cúcuta vota masivamente por De la Espriella con 76,56% rechazando el modelo venezolano

La región ha sufrido desplazamientos forzados, extorsiones, sicariatos y control territorial por parte de grupos armados como el ELN y disidencias de FARC, afectando la seguridad y libertad de movimiento de la población civil.
Tenemos el espejo de Venezuela frente a nosotros, en la puerta de nuestra casa
Un empresario de Cúcuta explica por qué la región votó masivamente por De la Espriella, rechazando el modelo del gobierno saliente.

De la Espriella cosechó 428.500 votos más que su rival Iván Cepeda en Norte de Santander, consolidando el voto de derecha en la frontera con Venezuela. Los ciudadanos de Cúcuta citan el espejo venezolano, la presencia del Tren de Aragua, el control guerrillero del Catatumbo y el colapso de servicios como motivos del rechazo al gobierno saliente.

  • De la Espriella obtuvo 76,56% de los votos en Norte de Santander, superando a Cepeda por 428.500 papeletas
  • Más de 9 millones de migrantes venezolanos huyeron del colapso; 3 millones se quedaron en Colombia
  • El Catatumbo produce dos tercios de la cocaína colombiana y está bajo control de guerrillas que se enfrentan por su dominio
  • En 2018, Iván Duque ganó con 77,8% en segunda vuelta en la región; Rodolfo Hernández logró porcentaje similar en 2022

En la ciudad fronteriza de Cúcuta, el candidato de derecha Abelardo de la Espriella obtuvo el 76,56% de los votos, reflejando el rechazo ciudadano a políticas de paz total ante la escalada de violencia guerrillera y criminal en la región.

Cuando se confirmó la victoria del candidato de derecha Abelardo de la Espriella, miles de ciudadanos inundaron el Malecón de Cúcuta en una celebración que recordaba más a una final de fútbol que a un acto político. Fuegos artificiales iluminaron la noche. Las camisetas de la selección Colombia se convirtieron en el uniforme de la fiesta. El himno improvisado que sonaba una y otra vez—"vamos, vamos colombianos, a ganarle a Petro por nuestra nación"—capturaba algo más profundo que entusiasmo electoral: era el grito de una región que había tomado una decisión clara sobre su futuro.

En Norte de Santander, De la Espriella arrasó con el 76,56% de los votos, superando a su rival Iván Cepeda por 428.500 papeletas. La cifra no era sorpresa en una región que históricamente vota por la derecha, pero su magnitud reflejaba algo específico: el rechazo visceral a las políticas del gobierno saliente y todo lo que representaban. Eliana Balmaseda, una ciudadana que votó por De la Espriella, lo resumió con una frase que resonaba en toda la frontera: "He pintado la raya al Tigre porque aquí no queremos ser como Venezuela". No era una comparación abstracta. Cúcuta había visto pasar a más de nueve millones de migrantes venezolanos huyendo del colapso de su país. Tres millones de ellos se quedaron en Colombia, muchos atrapados inicialmente en esta región fronteriza antes de dispersarse hacia el resto del territorio nacional. El espejo de Venezuela no estaba en un libro de historia; estaba al otro lado del río.

Lo que había sucedido en los cuatro años anteriores había consolidado esa animadversión. El Catatumbo, la región montañosa del norte, se convirtió en un campo de batalla donde el Ejército de Liberación Nacional y las disidencias de las FARC se enfrentaban por el control de los corredores que llevaban la cocaína hacia el Caribe. Dos tercios de la cocaína producida en Colombia pasaba por esos territorios. Los habitantes de la zona fueron víctimas de primera mano: desplazamientos forzados, extorsiones, sicariatos. El Tren de Aragua, la organización criminal venezolana, multiplicó su presencia en la región metropolitana de Cúcuta, alimentando una espiral de violencia que el gobierno central parecía incapaz de contener. En varios municipios donde Cepeda ganó, la guerrilla había impuesto su control tan completamente que ni el Estado ni las fuerzas de seguridad hacían presencia.

Juan Carlos Arocha, empresario de la región, expresó lo que muchos sentían: "Tenemos el espejo de Venezuela frente a nosotros, en la puerta de nuestra casa de Cúcuta. Es un temor muy vigente todavía aquí". Pero Arocha también articulaba una esperanza: "Nosotros lo que queremos es volver a ser la frontera más dinámica de América". Esa aspiración—recuperar la vitalidad económica y la seguridad de una región que había sido próspera—estaba en el corazón del voto. David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y operador político de la campaña ganadora, celebraba la promesa de un presidente que trabajaría con Estados Unidos, traería apoyo militar para recuperar territorios olvidados y acabaría con la guerrilla de una vez por todas.

La tradición electoral de Norte de Santander apuntaba hacia la derecha, pero los números de esta elección superaban incluso los precedentes recientes. En 2018, cuando la crisis de los migrantes venezolanos estaba en su apogeo, Iván Duque había ganado con el 77,8% en segunda vuelta. Cuatro años después, el outsider Rodolfo Hernández, natural del departamento vecino de Santander, había logrado un porcentaje similar. Ahora De la Espriella replicaba esa cifra. En varios municipios, el voto de derecha había rozado el 90%, aunque el promedio departamental se mantenía en 76,56% porque las zonas bajo control guerrillero—especialmente cuatro municipios designados como Zonas de Ubicación Temporal después de que Petro autorizara el traslado de miembros de grupos armados—habían votado diferente.

Estefanía Colmenares, exdirectora de La Opinión, el medio más influyente de la frontera, profundizaba en lo que había sucedido: "Somos el departamento que más vivo tiene el reflejo de Venezuela. Haber vivido en carne propia las consecuencias de la dictadura venezolana y la migración forzada de los venezolanos ha generado un antídoto contra todo lo que se parezca a ese gobierno". Las coincidencias percibidas entre Cepeda y el modelo venezolano, sumadas a su falta de contundencia al calificar el gobierno de Maduro como una dictadura, habían sellado su suerte en la región. Pero más allá de la política internacional, había problemas domésticos inmediatos: el colapso del sistema de salud, con tiempos de espera insoportables y falta de medicinas; la mala gestión de la crisis migratoria; la incapacidad de controlar la extorsión, el secuestro y el lavado de activos. La propuesta de cero tolerancia con los grupos armados y el fin de la paz total había conquistado a una mayoría que pedía a gritos que la autoridad estatal pudiera operar nuevamente en su territorio.

Ahora, con De la Espriella electo, la región fronteriza esperaba ver si las promesas de recuperación de territorios, contención del narcotráfico y restauración de la presencia estatal podrían convertirse en realidad. El voto había sido claro. Lo que vendría después sería más complicado.

He pintado la raya al Tigre porque aquí no queremos ser como Venezuela
— Eliana Balmaseda, ciudadana de Cúcuta
Somos el departamento que más vivo tiene el reflejo de Venezuela. Haber vivido en carne propia las consecuencias de la dictadura venezolana ha generado un antídoto contra todo lo que se parezca a ese gobierno
— Estefanía Colmenares, exdirectora de La Opinión
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Cúcuta votó tan masivamente por De la Espriella? ¿Fue solo rechazo a Petro o algo más profundo?

Model

Fue ambos. Pero el rechazo a Petro estaba enraizado en algo muy concreto: cuatro años de violencia creciente, guerrillas controlando territorios, el Tren de Aragua extorsionando, servicios de salud colapsados. No era ideología abstracta.

Inventor

Mencionas el espejo de Venezuela constantemente. ¿Realmente la gente veía a Cepeda como un segundo Maduro?

Model

No exactamente. Pero sí veían coincidencias: su defensa de la paz total sin contundencia contra la dictadura venezolana, su falta de claridad sobre cómo enfrentaría la violencia. En una región que ha visto a nueve millones de migrantes huyendo del colapso, eso era suficiente.

Inventor

¿Qué tan importante fue el Catatumbo en esta decisión electoral?

Model

Fundamental. Los habitantes de esa zona vivieron en carne propia cómo el ELN y las disidencias de FARC se enfrentaban por los corredores de cocaína. Desplazamientos, sicariatos, control territorial absoluto. El gobierno no hizo nada. Eso no se olvida.

Inventor

¿Crees que De la Espriella puede realmente recuperar esos territorios?

Model

Eso es la pregunta que todos se hacen ahora. Prometió cero tolerancia y apoyo estadounidense. Pero el Catatumbo no es un problema que se resuelve en meses. Es una región donde dos tercios de la cocaína colombiana pasa por sus manos.

Inventor

¿Hay algo que el voto de Cúcuta revele sobre el resto del país?

Model

Sí: que la paz total sin seguridad es un lujo que las regiones de frontera no pueden permitirse. Donde la violencia es inmediata y cotidiana, la gente vota por mano dura, sin importar la ideología.

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