Venezuela restringe acceso de rescatistas en plena emergencia tras terremotos

Más de 1.400 muertos confirmados y aproximadamente 50.000 personas desaparecidas tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que devastaron Venezuela el miércoles.
Hay que sacar un permiso para salvar vidas
Un rescatista de 27 años expresa la frustración de los voluntarios ante el sistema de salvoconductos del gobierno.

Rescatistas denuncian que deben tramitar salvoconductos en el Poliedro de Caracas, perdiendo horas valiosas mientras buscan sobrevivientes entre los escombros. La militarización del estado y restricción de acceso generó caos y frustración entre voluntarios que querían colaborar en La Guaira, la zona más golpeada.

  • Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 el miércoles en Venezuela
  • Más de 1.400 muertos confirmados; 50.000 desaparecidos según la ONU
  • La Guaira es la ciudad más afectada
  • Salvoconductos se tramitan en el Poliedro de Caracas desde el sábado
  • 2.242 rescatistas voluntarios registrados según el gobierno

El gobierno venezolano implementó un sistema de permisos que ralentiza el ingreso de voluntarios a zonas afectadas por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que dejaron más de 1.400 muertos y 50.000 desaparecidos.

Afuera del Poliedro de Caracas, la fila se extendía sin fin. Desde el sábado, el gobierno venezolano tramita allí los salvoconductos que necesitan los voluntarios para entrar a La Guaira, la ciudad costera destrozada por dos terremotos consecutivos. Los sismos, de magnitud 7,2 y 7,5, sacudieron el país el miércoles. Más de 1.400 personas murieron. Naciones Unidas estima que 50.000 están desaparecidas. En esas circunstancias, cada hora cuenta. Cada minuto perdido es una vida que podría no encontrarse.

Carlos Itriago, rescatista de 27 años, miraba la fila y no podía creerlo. "Hay que sacar un permiso para salvar vidas", dijo, la frustración clara en su voz. Lo que vio la Agencia Francia Prensa en esa cola fue una mezcla de impotencia, rabia y desinformación. Cientos de edificios en La Guaira se habían convertido en escombros. Los voluntarios querían ir. Querían ayudar. Pero primero tenían que esperar.

El caos había comenzado días antes. Apenas cesaron los temblores, centenares de personas se volcaron hacia La Guaira con agua, comida, herramientas. Querían rescatar a los atrapados. El problema fue que llegaban demasiados, todos a la vez. Las motos bloqueaban las calles. Las ambulancias no podían pasar. Los heridos no llegaban a los hospitales. El gobierno vio el desorden y actuó. El viernes por la noche militarizó el estado. Cerró el acceso. Creó un registro obligatorio. Quien quisiera entrar necesitaba un permiso.

Ahora los voluntarios hacían fila en el Poliedro. Luis Toro, de 56 años, estaba allí. "Todos queremos colaborar, todos queremos ir", dijo. Samuel Rodríguez, de 24, llevaba su pala y una bandera venezolana amarrada al cuello. "Y nos hacen perder toda la mañana", protestó. Ezequiel Rivero, de 53, había llegado desde la madrugada. "Yo estoy desde la madrugada aquí haciendo cola para ir a rescatar a personas y no hemos podido salir", dijo. Miraba la hora. "¿Cuántas vidas hemos perdido ya hasta estos momentos?", se preguntaba en voz alta.

La prensa también quedó restringida. Solo podría entrar en buses del gobierno, dos veces al día. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, insistió en que los voluntarios debían ir "de manera ordenada". Dijo que se habían registrado 2.242 rescatistas voluntarios. Aseguró que unos 30.000 venezolanos especialistas estaban atendiendo la emergencia. Además, había más de 2.200 socorristas de 21 brigadas internacionales. Los números sonaban bien en un comunicado. En la fila del Poliedro, sonaban como excusas.

La policía trataba de controlar el desorden mientras la gente gritaba pidiendo que dejaran pasar. El sistema de permisos, pensado para traer orden, había traído algo más: la sensación de que el tiempo se detenía mientras los escombros seguían siendo escombros, y las personas seguían desaparecidas.

Hay que sacar un permiso para salvar vidas
— Carlos Itriago, rescatista de 27 años
Yo estoy desde la madrugada aquí haciendo cola para ir a rescatar a personas y no hemos podido salir. ¿Cuántas vidas hemos perdido ya hasta estos momentos?
— Ezequiel Rivero, voluntario de 53 años
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el gobierno decidió militarizar la zona en lugar de simplemente dejar que los voluntarios ayudaran?

Model

Porque el caos inicial fue real. Cientos de personas llegaron sin coordinación, bloqueaban ambulancias, impedían que los heridos llegaran a hospitales. El gobierno vio un problema de logística y respondió con control.

Inventor

Pero eso significa que ahora la gente espera horas para un permiso mientras hay gente atrapada en los escombros.

Model

Exacto. Es la contradicción que vive el país. El orden que buscaban crear termina ralentizando la respuesta. Y los voluntarios lo sienten como una barrera innecesaria cuando el tiempo es lo más valioso que tienen.

Inventor

¿Qué tan efectivo es realmente este sistema de permisos?

Model

No sabemos. El gobierno reporta números: 2.242 rescatistas registrados, 30.000 especialistas. Pero esos números no dicen nada sobre cuánta gente se fue a casa sin permiso, o cuántos sobrevivientes se perdieron mientras alguien esperaba en una fila.

Inventor

¿Hay algo que sugiera que esto mejorará?

Model

No hay indicios. El presidente del Parlamento insistió en que los voluntarios deben ir "de manera ordenada". Eso suena como que el sistema continuará tal como está, sin importar cuántas vidas se pierdan en el proceso.

Quer a matéria completa? Leia o original em El Colombiano ↗
Fale Conosco FAQ