El conocimiento que construimos es un activo permanente
En el sur del mundo, donde los vientos patagónicos alguna vez prometieron alimentar una nueva industria energética, Chile reconoce que el horizonte del hidrógeno verde se ha alejado. Corfo cerrará anticipadamente el Centro Tecnológico NEMa en Magallanes el 31 de diciembre de 2026, apenas 17 meses después de su apertura, no por fracaso propio sino porque la economía global ha recalibrado sus expectativas: la Agencia Internacional de Energía redujo sus proyecciones de producción para 2030 de 49 a 37 millones de toneladas. Lo que queda no es derrota, sino conocimiento acumulado — radares tecnológicos, análisis de ciclo de vida, matrices económicas — esperando el momento en que el mercado vuelva a llamar.
- La industria global del hidrógeno verde está enfriándose: costos prohibitivos y financiamiento escaso obligan a replantear ambiciones que hace pocos años parecían inevitables.
- Corfo anuncia el cierre de NEMa con 17 meses de vida, una decisión que interrumpe abruptamente un esfuerzo colaborativo sin precedentes en la región más austral de Chile.
- La Corporación es enfática: Fundación Chile ejecutó bien el proyecto; es el mercado internacional, no la gestión local, lo que fuerza la retirada.
- La tendencia global apunta ahora a proyectos más pequeños, con compradores de energía ya confirmados y contratos de largo plazo asegurados antes de construir.
- Magallanes no se va con las manos vacías: el primer radar tecnológico regional, análisis de ciclo de vida con datos locales y una Matriz de Contabilidad Social específica para hidrógeno quedan como herencia concreta.
- La región pausa la inversión pública, pero conserva el capital humano y técnico para estar lista cuando el mercado global encuentre su equilibrio.
A mediados de julio, Corfo anunció que el Centro Tecnológico de Hidrógeno Verde de Magallanes — conocido como NEMa — cerrará el 31 de diciembre de 2026, apenas 17 meses después de haber iniciado operaciones. La razón no está en errores de ejecución sino en una realidad más vasta: la Agencia Internacional de Energía redujo sus proyecciones de producción de hidrógeno de baja emisión para 2030 de 49 a 37 millones de toneladas anuales, señal de que los grandes proyectos del sector enfrentan costos prohibitivos y un financiamiento cada vez más esquivo.
Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, explicó que la industria está virando hacia iniciativas más modestas, con compradores de energía confirmados y contratos asegurados de antemano. Corfo fue explícita en deslindar responsabilidades: Fundación Chile, que lideró el esfuerzo, no tuvo parte en esta decisión. El cierre obedece exclusivamente a las condiciones del mercado internacional.
A pesar de su corta vida, NEMa dejará una herencia tangible en la región. Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile, describió el trabajo como sin precedentes: universidades, centros de investigación nacionales e internacionales, empresas y actores regionales construyeron juntos capacidades que Magallanes no tenía. Entre los resultados concretos figuran el primer radar tecnológico regional, un plan de acción tecnológico integral desarrollado con el Centro de Investigación Técnica de Finlandia, el primer análisis de ciclo de vida de la cadena de hidrógeno verde y amoníaco con datos locales — aportado por el Centro de Energía de la Universidad de Chile — y la primera Matriz de Contabilidad Social Regional con apertura específica para hidrógeno, elaborada por la Universidad Adolfo Ibáñez.
Araneda subrayó que el conocimiento construido es un activo permanente. Cuando los proyectos industriales estén listos para avanzar, Magallanes tendrá la base técnica y el capital humano para recibirlos. La región no pierde lo que aprendió; solo pausa la inversión pública mientras el mercado global busca su nuevo equilibrio.
La Corporación de Fomento de la Producción anunció a mediados de julio que cerrará antes de lo previsto su programa de investigación en hidrógeno verde en la región de Magallanes. El Centro Tecnológico de Hidrógeno Verde, conocido como NEMa, dejará de operar el 31 de diciembre de 2026, apenas 17 meses después de haber comenzado sus actividades.
La decisión responde a un cambio fundamental en las perspectivas globales de la industria. La Agencia Internacional de Energía revisó sus proyecciones de producción de hidrógeno de baja emisión para 2030, reduciéndolas de 49 millones a 37 millones de toneladas anuales. Ese ajuste a la baja refleja una realidad más amplia: los grandes proyectos de hidrógeno verde enfrentan obstáculos significativos. Los costos de desarrollo son prohibitivos y conseguir financiamiento se ha vuelto cada vez más difícil. Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, explicó que la industria está reorientándose hacia iniciativas de menor escala, enfocadas en el consumo y la producción local, con compradores de energía y contratos ya asegurados.
La Corporación fue explícita en aclarar que el cierre anticipado no refleja problemas en la ejecución del proyecto. Fundación Chile, que lideró el esfuerzo, no fue responsable de esta decisión. El cambio obedece exclusivamente a las condiciones del mercado internacional. Hentzschel subrayó que la tendencia global apunta hacia proyectos de hidrógeno renovable más modestos, con compradores confirmados y contratos de largo plazo.
A pesar de la brevedad de su funcionamiento, el NEMa generó activos de conocimiento que permanecerán en la región. Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile, describió el esfuerzo como sin precedentes: universidades, centros de investigación internacionales y nacionales, empresas y actores regionales trabajaron juntos para construir capacidades que Magallanes no poseía. Ese trabajo colaborativo produjo resultados concretos que quedarán disponibles para el ecosistema regional.
Antes del cierre, Magallanes contará con el primer radar tecnológico de la región, una herramienta para mapear las brechas y prioridades de la cadena de valor del hidrógeno verde. El Centro de Investigación Técnica de Finlandia colaboró en el desarrollo del primer plan de acción tecnológico integral para el sistema de hidrógeno verde regional. El Centro de Energía de la Universidad de Chile contribuyó con el primer análisis de ciclo de vida de la cadena de hidrógeno verde y amoníaco utilizando datos locales. La Universidad Adolfo Ibáñez generó la primera Matriz de Contabilidad Social Regional de Magallanes con apertura específica para hidrógeno verde, además de actualizar la Matriz de Bienestar Humano Territorial para la región.
Araneda insistió en que aunque las condiciones de la industria cambiaron, el conocimiento construido es un activo permanente, producto de trabajo riguroso y de excelencia. Cuando los proyectos industriales estén listos para avanzar, dijo, Magallanes tendrá la base técnica y el capital humano mejor preparado para recibirlos. La región no pierde lo que aprendió; solo pausa la inversión pública mientras espera que el mercado global se estabilice.
Citações Notáveis
La tendencia global apunta a incentivar proyectos de hidrógeno renovable de menor escala, orientados al consumo y producción local con compradores y contratos asegurados— Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo
Cuando los proyectos industriales estén listos para avanzar, Magallanes tendrá el piso técnico y un capital humano mejor preparado para recibirlos— Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué una agencia internacional de energía decide cambiar sus proyecciones de producción de hidrógeno? ¿Qué sucedió en el mercado?
Los costos de desarrollo resultaron mucho más altos de lo esperado, y los bancos se volvieron más cautelosos con el financiamiento. Los grandes proyectos que parecían viables hace dos años ahora están en pausa o cancelados.
Entonces Corfo simplemente se rindió.
No exactamente. Reconocieron que invertir en un centro de investigación de gran escala no tiene sentido si la industria se está moviendo hacia proyectos más pequeños y locales. Es una corrección estratégica, no un fracaso.
Pero dijeron que el trabajo fue "sin precedentes". ¿Qué significa eso realmente?
Significa que por primera vez Magallanes tiene mapas tecnológicos, análisis de ciclo de vida, matrices de bienestar territorial, todo hecho con datos locales. Eso no desaparece cuando cierra el centro.
¿Entonces para qué cerrar? ¿Por qué no mantenerlo abierto?
Porque mantener un centro de investigación de esa envergadura cuesta dinero que Corfo considera mejor invertido en otra parte, mientras el mercado se reorganiza. Es una pausa, no un fin.
¿Magallanes quedó en desventaja?
Al contrario. Tiene conocimiento que otras regiones no tienen. Cuando la industria se reactive, estarán mejor preparados que antes.