Solo habrá Superclásico si ambos equipos llegan a la final
En la ciudad de Luque, Paraguay, el sorteo de octavos de final de la Copa Libertadores trazó los caminos que separan a dieciséis equipos de la gloria continental. Como ocurre en todo gran torneo, el azar ordenó el destino: Flamengo y Racing, River y Paranaense, Boca e Internacional quedaron enlazados en duelos que condensan décadas de historia futbolística sudamericana. El clásico argentino entre Boca y River permanece como una promesa suspendida, reservada únicamente para quienes logren llegar al final del camino.
- El sorteo en Luque separó deliberadamente a Boca y River en lados opuestos del cuadro, convirtiendo un posible superclásico en la zanahoria más codiciada de la competencia.
- Flamengo, campeón vigente y favorito del torneo, recibió como primer obstáculo a Racing Club, generando de inmediato una de las llaves más explosivas del certamen.
- Boca Juniors llegó al sorteo desde una posición de fuerza tras golear 3-0 a Caracas, y su cruce con Internacional de Porto Alegre se perfila como una prueba manejable para el líder del Grupo H.
- River Plate, que salvó su clasificación en la última jornada tras un inicio irregular, deberá demostrar consistencia ante Athletico Paranaense para justificar su lugar entre los favoritos.
- Los partidos de ida y vuelta, programados para finales de noviembre y principios de diciembre, marcarán el inicio de la fase decisiva en la que solo ocho equipos sobrevivirán.
El viernes 23 de octubre, en la sede de la CONMEBOL en Luque, Paraguay, se realizó el sorteo que definió los octavos de final de la Copa Libertadores. La estructura del cuadro fue diseñada para mantener separados a Boca Juniors y River Plate: los dos grandes rivales argentinos solo podrían cruzarse si ambos llegaban a la final del torneo.
Entre los emparejamientos más llamativos, Flamengo —campeón vigente y líder del Grupo A— quedó frente a Racing Club, mientras que River Plate, que había asegurado su clasificación en la última fecha tras un arranque irregular, enfrentará a Athletico Paranaense. Boca Juniors, que llegó al sorteo como líder indiscutido del Grupo H tras golear 3-0 a Caracas, medirá fuerzas con Internacional de Porto Alegre. Otros cruces incluyeron a Palmeiras ante Delfín, Santos frente a Liga de Quito, Gremio contra Guaraní, y Wilstermann ante Libertad.
El mecanismo del sorteo estableció que los equipos que terminaron segundos en sus grupos jugarían el primer partido como locales, cediendo la ventaja de la revancha en casa a los líderes de grupo. Los partidos de ida están programados para la semana del 24 de noviembre y las revanchas para la semana del 1 de diciembre, cuando quedará definido qué ocho equipos avanzarán hacia las semifinales de la competencia más importante del continente.
El sorteo de los octavos de final de la Copa Libertadores se realizó el viernes 23 de octubre en la ciudad de Luque, Paraguay, definiendo los enfrentamientos que determinarían el camino hacia la final del torneo más importante de América del Sur. La estructura del sorteo garantizó que Boca Juniors y River Plate, los dos grandes rivales argentinos, quedaran en lados opuestos del cuadro: solo podrían encontrarse si ambos lograban avanzar hasta la final.
Flamengo, el campeón vigente que había terminado primero en el Grupo A, fue emparejado con Racing Club, equipo argentino que había finalizado segundo en el Grupo F. Esta fue una de las llaves más atractivas del sorteo. River Plate, que había asegurado el primer lugar de su grupo en la última fecha a pesar de un inicio irregular en la competencia, se enfrentaría a Athletico Paranaense en otra confrontación de alto nivel.
Boca Juniors, dirigido por Miguel Ángel Russo, terminó como líder indiscutible del Grupo H tras golear 3-0 a Caracas en su último encuentro de la fase de grupos. Su rival en octavos sería Internacional de Porto Alegre, equipo brasileño que no había logrado buenos resultados en su grupo. Otros emparejamientos destacados incluyeron a Palmeiras contra Delfín, Santos frente a Liga de Quito, Gremio ante Guaraní, y Wilstermann contra Libertad.
El mecanismo del sorteo separó a los dieciséis equipos clasificados según su desempeño en la fase de grupos. Los ocho primeros lugares fueron numerados del 1 al 8, mientras que los segundos lugares recibieron números del 9 al 16. Durante el proceso, primero se sortearon los equipos que habían terminado en segundo lugar, y luego los primeros lugares conocieron sus rivales. Esta estructura determinó también que los equipos que terminaron segundos en sus grupos jugarían el primer partido en casa, otorgando ventaja de localía inicial a los líderes de grupo.
Los partidos de ida estaban programados para la semana del 24 de noviembre, mientras que las revanchas se disputarían una semana después, durante la semana del 1 de diciembre. Equipos como Flamengo, River Plate, Palmeiras y Boca Juniors llegaban a esta etapa como favoritos, habiendo mostrado un nivel consistente durante la fase de grupos. Ahora, con los rivales definidos, cada equipo comenzaría a prepararse para lo que sería una batalla de dos manos en busca de avanzar hacia las semifinales del torneo.
Citas Notables
Boca Juniors terminó primero en la fase de grupos tras golear 3-0 a Caracas— Resultados de la fase de grupos
River Plate consiguió el primer lugar de su grupo en la última fecha— Desempeño en la fase de grupos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué fue tan importante que Boca y River quedaran separados en el sorteo?
Porque ambos son los máximos ganadores de la Copa Libertadores en Argentina, y un enfrentamiento entre ellos en octavos habría eliminado a uno de los favoritos muy temprano. Mantenerlos en lados opuestos permitía que ambos avanzaran potencialmente hasta la final, lo que sería el escenario más atractivo para el torneo.
¿Qué significaba terminar primero en el grupo versus segundo?
Mucho. Los primeros lugares tenían ventaja: jugaban el segundo partido en casa, lo que es crucial en una serie de dos encuentros. Además, psicológicamente, habían demostrado mejor rendimiento durante la fase de grupos.
¿Cómo llegaba Boca a este sorteo?
Muy fuerte. Había ganado su grupo de manera dominante, incluso goleando 3-0 a Caracas en su último partido. Eso los posicionaba como uno de los favoritos claros del torneo.
¿Y River, que había tenido un inicio irregular?
A pesar de eso, consiguió el primer lugar en su grupo en la última fecha. Fue un cierre de fase de grupos inesperado que los mantuvo en la conversación de favoritos, aunque con menos solidez que otros equipos.
¿Qué pasaba con Flamengo, el campeón?
Flamengo venía como el equipo a vencer, habiendo ganado la edición anterior. Su sorteo contra Racing los ponía en una llave complicada pero manejable, enfrentando a un equipo argentino que no había mostrado el nivel de los grandes favoritos.
¿Cuál era el calendario que se avecinaba?
Dos semanas intensas: los primeros partidos a finales de noviembre, y las revanchas una semana después. Todo muy comprimido, lo que favorecería a los equipos con mejor profundidad de plantel.