El promedio da positivo, pero describe un país que no existe
El consumo privado creció 8% en 2025 según Indec, pero se concentra en autos, electrodomésticos e importados mientras alimentos y bienes básicos apenas mejoran. La caída de supermercados no refleja menor consumo sino migración a e-commerce (18% del retail) que la encuesta oficial no mide correctamente en su definición estrecha.
- Consumo privado creció 8% en 2025, pero concentrado en durables e importados
- E-commerce representa 18% del retail pero la encuesta oficial lo mide como 3%
- Gastos en servicios públicos subieron 919% desde diciembre de 2023, casi 4 veces más que inflación
- Provincias exportadoras con 60% de aumento en patentamientos; otras estancadas
- Importación de bienes de consumo creció 78% desde 2017
Análisis de expertos revela que el récord de consumo privado reportado por el Indec enmascara una realidad compleja: mientras crece el gasto en bienes durables e importados, el consumo masivo se contrae y la migración a canales digitales no se captura adecuadamente.
El gobierno celebra un hito estadístico: el consumo privado alcanzó un nivel récord en 2025, según las Cuentas Nacionales del Indec. Pero dos análisis privados recientes revelan que esa cifra macroeconómica oculta una realidad fragmentada, donde algunos hogares compran autos y electrodomésticos mientras otros recortan hasta los artículos de limpieza.
Damián Falcone, profesor de Gestión de Riesgos y Finanzas en el IAE Business School, propone descomponer el consumo en tres capas para entender la divergencia. Primero, qué se compra: el crecimiento del 8% en 2025 no proviene de la góndola del supermercado, sino de bienes durables e importados que se dispararon en cantidades. Alimentos, bebidas y productos de limpieza apenas mejoraron marginalmente tras el colapso de 2024. Es decir, parte de la población que pudo acceder a crédito financió un automóvil, una heladera o un viaje al exterior, mientras otros sectores contraían el gasto en lo esencial. El promedio de ambos comportamientos genera un número positivo que proclama un récord, pero ese récord describe a un país que no existe porque es la suma estadística de dos realidades opuestas.
La segunda capa es dónde se compra. La Encuesta de Supermercados del Indec registra una caída persistente, pero esa medición captura mal la realidad. Define el comercio electrónico de forma estrecha: solo las ventas por internet o teléfono de las propias cadenas relevadas, que representan apenas el 3% del total. Queda fuera el universo donde efectivamente migró el consumo: marketplaces, plataformas de delivery, venta directa de fabricantes e importación directa. Estimaciones del sector ubican el comercio electrónico en torno al 18% de las ventas minoristas del país. Cuando un hogar deja de comprar productos básicos en la góndola de una cadena y lo hace en una app de envíos o el autoservicio de barrio, la encuesta oficial lo registra como una caída de ventas, aunque no hay menos consumo, sino cambio de canal. La caída de los supermercados sobrestima la caída real del consumo masivo porque confunde migración de canal con destrucción de demanda.
La tercera capa es quiénes compran. Las provincias con mayor actividad del agro, el petróleo y la minería exhiben una dinámica más favorable, mientras el AMBA concentra la tensión sobre salarios, empleo y consumo cotidiano. Los datos muestran provincias exportadoras con más del 60% de aumento en patentamientos y otras estancadas. El mismo interior compra más autos y a la vez recorta la góndola, pero no es contradicción: son hogares distintos bajo la misma etiqueta. Donde la renta exportadora derrama, los ingresos medios y altos acceden al durable financiado. Donde no llega, el salario real es el único motor y se recorta hasta el artículo de limpieza. La penetración del e-commerce y el delivery es mucho mayor en el AMBA, de modo que la peor performance de los supermercados del conurbano no refleja necesariamente un consumo menor, sino una migración más rápida a canales que la medición no capta. El interior, con menor densidad digital, exhibe una caída más genuina.
El economista Miguel Ángel Broda añade otra dimensión: el consumo importado. El consumo privado puede descomponerse entre bienes y servicios producidos localmente y consumo importado, que incluye no solo bienes sino también servicios consumidos en el exterior por residentes argentinos, como viajes y gastos con tarjeta. En el primer trimestre, la salida de divisas por turismo emisivo fue de USD 4.825 millones, apenas 2% por debajo del verano anterior, entre las mayores salidas de divisas por turismo de la última década. Eso representa casi el triple del turismo receptivo, dejando un déficit de USD 3.184 millones. Con un tipo de cambio real apreciado, el dólar relativamente barato estimula el gasto en bienes y servicios del exterior y reduce la demanda dirigida al entramado productivo local.
Broda también señala que el cambio de precios relativos aumentó la incidencia de los gastos obligados: luz, gas, transporte, prepagas. El gasto en servicios públicos de los hogares en el AMBA se acerca a los $300.000 por mes, aumentó 10,1% en junio y acumula un alza del 919% desde diciembre de 2023, casi cuatro veces más que la inflación del mismo período. Según la Fundación Capital, el gasto promedio en servicios públicos explicó el mes pasado el 10,8% del ingreso promedio de los asalariados registrados, más del doble del 4,3% que representaba en los albores de la gestión Milei. Esos gastos obligados redujeron el espacio para gastos voluntarios más dirigidos al entramado productivo local.
La comparación con el pico previo de 2017 revela la magnitud de la divergencia. Del cuarto trimestre de 2017 al primer trimestre de 2026, la venta de autos cayó 45,6%, la masa salarial privada cayó 24,5%, el crédito al consumo 19,7%, las ventas en supermercados 19,5%, todas en términos reales. En el mismo período, la importación de bienes de consumo en cantidades creció 78%. El consumo privado efectivamente creció, pero se trata de un promedio que mezcla durables, importados y turismo en alza con una góndola anémica, atravesado por una geografía que separa a las provincias con renta exportadora del resto.
Citações Notáveis
Cada fuente está midiendo, con razonable precisión, una parte distinta de una realidad compleja y difícil de sintetizar en una única medición— Damián Falcone, IAE Business School
La caída de los supermercados sobrestima la caída real del consumo masivo porque confunde migración de canal con destrucción de demanda— Damián Falcone
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el gobierno celebra un récord de consumo si la gente siente que consume menos?
Porque el récord es real, pero mide cosas distintas. Alguien compró un auto importado financiado, otro compró un pasaje a Miami. Eso suma. Pero al mismo tiempo, otros hogares recortaron el gasto en alimentos y limpieza. El promedio da positivo.
Entonces el supermercado está midiendo mal lo que pasa.
No está midiendo mal. Está midiendo bien una parte. Pero no ve que la gente migró a marketplaces y apps de delivery. Eso es consumo real que la encuesta oficial no captura porque define el e-commerce de forma muy estrecha.
¿Cuánto consumo se pierde en esa brecha de medición?
El sector estima que el comercio electrónico es el 18% de las ventas minoristas. La encuesta oficial lo registra como apenas el 3%. Eso significa que la caída de supermercados sobrestima la caída real del consumo masivo.
¿Y por qué algunos lugares compran más autos mientras otros recortan en limpieza?
Geografía y renta. Las provincias con petróleo, minería y agro tienen ingresos que derramaron. Allí los hogares accedieron a crédito para durables. En el AMBA y donde no hay esa renta exportadora, el salario real es el único motor y se recorta todo lo que no es obligatorio.
¿Qué son los gastos obligatorios?
Luz, gas, transporte, prepagas. Esos subieron 919% desde diciembre de 2023. Ahora explican el 10,8% del ingreso de un asalariado. Eso deja menos dinero para ropa, electrodomésticos, salidas. Esos gastos voluntarios son los que alimentan la producción local.
¿Entonces el consumo récord es en realidad importado?
En parte. La importación de bienes de consumo creció 78% desde 2017. Y el turismo emisivo sigue siendo enorme: USD 4.825 millones en el primer trimestre. Eso es dinero que sale del país. Con un dólar barato, es más atractivo comprar afuera que adentro.