Solo cinco de dieciocho ministros superaban el 50 por ciento
A finales de 2020, cuando Colombia navegaba entre una pandemia y una crisis económica, una encuesta trazó el mapa de confianza que los ciudadanos depositaban en quienes conducían el Estado. Solo cinco de dieciocho ministros lograron superar la mitad de la aprobación popular, revelando un gabinete que no hablaba con una sola voz ante la sociedad. La imagen de cada cartera reflejaba, en el fondo, cuánto sentían los colombianos que sus urgencias más profundas estaban siendo escuchadas.
- Con apenas cinco ministros por encima del 50% de aprobación, el gabinete Duque mostraba una legitimidad ciudadana fragmentada y desigual.
- Fernando Ruiz lideraba con 55% de imagen positiva, impulsado por su visibilidad en la gestión de la pandemia que dominaba la vida cotidiana del país.
- Alberto Carrasquilla concentraba el mayor rechazo del gabinete con 63% de imagen negativa, convirtiendo a Hacienda en el epicentro del descontento ciudadano.
- Defensa y Trabajo seguían de cerca con 58% de desaprobación cada uno, señalando que las áreas de seguridad y empleo también generaban profunda insatisfacción.
- La encuesta, realizada entre el 15 y 17 de diciembre con más de mil consultados, dejaba en evidencia que las carteras más visibles en la crisis eran también las más juzgadas.
A finales de diciembre de 2020, una encuesta del Noticentro 1 de CM& ofreció un retrato desigual del gabinete del presidente Duque: de dieciocho ministros evaluados, solo cinco superaron el umbral del 50% de aprobación ciudadana, una señal de un ejecutivo percibido de manera muy distinta según el área de gobierno.
Fernando Ruiz, al frente de la cartera de Salud, encabezó la lista con 55% de imagen positiva y apenas 38% de rechazo. En plena pandemia, su visibilidad lo convirtió en el funcionario más respaldado. Le seguían Jonathan Malagón en Vivienda con 53%, José Manuel Restrepo en Comercio con 52%, Ernesto Lucena en Deporte con 51%, y Mabel Gisela Torres en Ciencia y Tecnología con exactamente 50%.
En el extremo opuesto, Alberto Carrasquilla registró 63% de imagen negativa —la más alta de toda la encuesta— frente a solo 29% de aprobación. Era el único ministro en cruzar la barrera del 60% de rechazo, aunque Carlos Holmes Trujillo en Defensa y Ángel Custodio Cabrera en Trabajo lo seguían de cerca con 58% cada uno. Wilson Ruiz en Justicia también acumulaba 56% de desaprobación.
Un dato llamativo surgió en torno a la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez: con 49% de aprobación y 34% de rechazo, era la funcionaria más desconocida del gabinete, con 17% de encuestados que simplemente no sabían quién era o no respondían sobre su gestión.
El ejercicio reveló una fractura clara: las carteras de Salud, Vivienda y Comercio gozaban de respaldo, mientras que Hacienda, Defensa, Trabajo y Justicia concentraban el mayor descontento. En un país enfrentando simultáneamente una crisis sanitaria, presiones económicas y tensiones sociales, la encuesta se convertía en un espejo de cuánto sentían los colombianos que el gobierno respondía —o no— a sus preocupaciones más urgentes.
A finales de diciembre de 2020, mientras el gobierno Duque enfrentaba presiones económicas y sociales crecientes, una encuesta reveló un panorama desigual en la percepción ciudadana de su gabinete ministerial. De dieciocho funcionarios evaluados, solo cinco lograron superar la barrera del 50 por ciento de aprobación, una cifra que habla de un ejecutivo fragmentado en la opinión pública.
Fernando Ruiz, titular de la cartera de Salud, emergió como el ministro con mejor imagen. Su aprobación positiva alcanzó el 55 por ciento, mientras que el rechazo se mantuvo en 38 por ciento, con apenas un 7 por ciento de indecisos. El resultado lo posicionaba como el funcionario más respaldado por los colombianos en ese momento, una distinción que cobraba peso en un contexto donde la pandemia de COVID-19 seguía marcando la agenda nacional. Detrás de Ruiz, Jonathan Malagón en Vivienda registraba 53 por ciento de aprobación, seguido por José Manuel Restrepo en Comercio con 52 por ciento, Ernesto Lucena en Deporte con 51 por ciento, y Mabel Gisela Torres en Ciencia y Tecnología con exactamente 50 por ciento.
En el extremo opuesto se encontraba Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda. Su imagen negativa alcanzaba el 63 por ciento, la cifra más alta registrada en toda la encuesta, mientras que apenas el 29 por ciento de los consultados tenía una opinión positiva de su gestión. Carrasquilla se convertía así en el funcionario más rechazado del gabinete, una posición que reflejaba el descontento ciudadano con las políticas fiscales y económicas implementadas durante esos meses. Aunque era el único en cruzar la barrera del 60 por ciento en desaprobación, otros dos ministros le pisaban los talones con cifras igualmente preocupantes: Carlos Holmes Trujillo en Defensa y Ángel Custodio Cabrera en Trabajo, ambos con 58 por ciento de imagen negativa.
La encuesta, realizada por el Noticentro 1 de CM& entre el 15 y 17 de diciembre, consultó a más de mil personas sobre si su opinión de cada ministro era positiva o negativa. El ejercicio permitió mapear un gabinete donde la polarización era evidente. Mientras algunos funcionarios disfrutaban de respaldo mayoritario, otros enfrentaban rechazos que superaban ampliamente sus aprobaciones. Wilson Ruiz en Justicia, por ejemplo, registraba apenas 29 por ciento de imagen positiva frente a 56 por ciento negativa, empatando en desaprobación con Carrasquilla aunque con cifras de rechazo ligeramente menores.
La ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez, presentaba un perfil diferente: aunque contaba con 49 por ciento de aprobación y 34 por ciento de desaprobación, era la funcionaria más desconocida del gabinete, con 17 por ciento de personas que no sabían o no respondían sobre su gestión. Este dato sugería que algunas carteras ministeriales simplemente no penetraban en la conciencia ciudadana con la misma intensidad que otras.
La distribución de aprobaciones y desaprobaciones revelaba fracturas en áreas consideradas estratégicas. Defensa, Trabajo, Hacienda y Justicia concentraban los mayores rechazos, mientras que Salud, Vivienda y Comercio gozaban de mayor respaldo. En un país enfrentando simultáneamente una crisis sanitaria, presiones económicas y tensiones sociales, la imagen del gabinete se convertía en un reflejo de cómo los colombianos percibían la capacidad del gobierno para responder a sus preocupaciones más inmediatas.
Citas Notables
Fernando Ruiz, ministro de Salud, obtuvo el porcentaje más alto en aceptación con 55 por ciento de imagen positiva— Encuesta CM&
Alberto Carrasquilla tuvo las peores calificaciones con 63 por ciento de imagen negativa y 29 por ciento positiva— Encuesta CM&
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué crees que Ruiz en Salud logró esa aprobación tan alta mientras Carrasquilla se hundía?
Ruiz estaba en la línea del frente de la pandemia. Los colombianos lo veían actuando, tomando decisiones visibles. Carrasquilla, en cambio, representaba austeridad fiscal, recortes, medidas impopulares. La gente sentía sus decisiones en el bolsillo.
Pero Carrasquilla no era el único con números malos. Defensa y Trabajo también estaban muy mal.
Exacto. Esos tres ministerios —Hacienda, Defensa, Trabajo— tocaban los puntos más sensibles: dinero, seguridad, empleo. Son carteras donde cualquier decisión genera fricción. Cuando la economía está tensa, el ministro de Hacienda siempre carga con el resentimiento.
¿Y qué pasaba con los ministros que casi nadie conocía, como Vásquez de Cultura?
Cultura es una cartera que simplemente no genera la misma intensidad de debate público. No afecta el día a día de la mayoría. Vásquez tenía aprobación decente, pero el 17 por ciento que no sabía quién era sugiere que su trabajo era invisible para mucha gente.
¿Esto le importaba al presidente Duque en ese momento?
Debería haberle importado. Cuando solo cinco de dieciocho ministros superan el 50 por ciento, tienes un gabinete débil. Y cuando tu ministro de Hacienda está en 29 por ciento de aprobación, eso es un problema político real.