Cuba conmemora 105 aniversario del Partido Comunista de China en acto de hermandad

Un mundo mejor es posible cuando se construye desde la justicia y la equidad
Conclusión de Lozada sobre la vocación internacional del Partido Comunista de China.

En el Palacio de la Revolución de La Habana, Cuba conmemoró el 105 aniversario del Partido Comunista de China con una ceremonia que reunió a las más altas autoridades de ambas naciones. El acto, presidido por Miguel Díaz-Canel, no fue solo un gesto de cortesía diplomática, sino una reafirmación de que dos proyectos socialistas separados por el océano continúan encontrando en su historia compartida un ancla de identidad y resistencia. En un mundo donde las sanciones y las presiones geopolíticas definen el horizonte de ambos países, la hermandad ideológica se presenta como un recurso tanto simbólico como estratégico.

  • Cuba y China celebraron juntas un siglo y cinco años de historia comunista china en un momento en que el bloqueo estadounidense presiona con renovada intensidad sobre la isla.
  • El embajador chino Hua Xin exigió públicamente el fin inmediato del bloqueo y rechazó las sanciones unilaterales como ilegales, elevando el tono diplomático del encuentro.
  • El dirigente cubano Emilio Lozada calificó el bloqueo de 'genocidio silencioso' y agradeció el respaldo chino frente a lo que describió como acusaciones contra Raúl Castro.
  • Ambos partidos anunciaron que trabajan activamente en la construcción de una Comunidad de Futuro Compartido bilateral, consolidando su alianza más allá del plano simbólico.
  • El acto posicionó al Partido Comunista de China como modelo de referencia para Cuba, presentando el socialismo como alternativa viable frente al capitalismo global.

El lunes por la tarde, el salón Portocarrero del Palacio de la Revolución reunió a lo más representativo de la dirigencia cubana —miembros del Buró Político, fuerzas armadas, organizaciones de masas y cuerpo diplomático— para conmemorar el 105 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China y el 90 aniversario de la victoria de la Gran Marcha. Presidió el acto Miguel Díaz-Canel, acompañado por funcionarios, estudiantes y representantes empresariales chinos radicados en la isla.

Hua Xin, embajador extraordinario de China en Cuba, evocó el espíritu fundacional del partido —la adhesión a la verdad, el sacrificio y la defensa de ideales— y destacó su crecimiento hasta superar los cien millones de militantes, convirtiéndolo en el partido comunista más numeroso del mundo. Señaló que el pensamiento de Xi Jinping ha sido central en esa trayectoria. Luego dirigió su mirada hacia Cuba: ante la escalada del bloqueo y las amenazas militares, afirmó que la isla defiende con determinación su soberanía, y exigió que Washington ponga fin inmediato a toda forma de coerción.

Emilio Lozada García, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba, pronunció el discurso central. Repasó los hitos del partido chino, desde los cincuenta fundadores hasta los más de cien millones actuales, y destacó la Gran Marcha como hazaña que cambió el rumbo de la historia. Reconoció las iniciativas internacionales impulsadas por Xi Jinping —la Franja y la Ruta de la Seda, la Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad— y anunció que ambos partidos trabajan hoy en una versión bilateral de ese proyecto.

Lozada agradeció el apoyo chino frente al bloqueo, al que calificó de 'castigo colectivo y genocidio silencioso', y también frente a lo que llamó acusaciones infames contra Raúl Castro. Concluyó afirmando que el Partido Comunista de China es hoy un referente indispensable del socialismo y la prueba de que un orden internacional más justo es posible.

En la tarde del lunes, el Palacio de la Revolución se convirtió en el escenario de un acto de hermandad política. Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de Cuba, presidió la ceremonia conmemorativa del 105 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China y el 90 aniversario de la victoria de la Gran Marcha, dos hitos que los organizadores consideraron de relevancia mundial. El salón Portocarrero albergó a miembros del Buró Político cubano, dirigentes del partido, el Estado y el Gobierno, junto a representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, organizaciones de masas y el cuerpo diplomático acreditado en La Habana. Desde el lado chino asistieron funcionarios de la embajada, estudiantes y representantes de empresas radicadas en la isla.

Hua Xin, embajador extraordinario de la República Popular China en Cuba, fue quien llevó la voz del gigante asiático en la jornada. Su intervención estuvo marcada por la gratitud y la firmeza. Recordó cómo los pioneros del Partido Comunista de China encarnaron un espíritu fundacional basado en la adhesión a la verdad, la defensa de ideales y la disposición al sacrificio. Destacó que el partido ha crecido desde sus inicios hasta convertirse en una organización de más de cien millones de miembros, el más numeroso del mundo. El embajador subrayó que uno de los factores decisivos en los logros del partido ha sido su constante empeño en fortalecer su propia construcción, incorporando síntesis de más de un siglo de experiencia e ideas nuevas, donde el pensamiento de Xi Jinping ha jugado un papel central.

En un giro hacia la política internacional, Hua Xin abordó directamente la situación de Cuba. Expresó que frente a la escalada del bloqueo estadounidense y sus amenazas militares, Cuba mantiene firme su convicción y defiende con determinación su soberanía nacional y su causa socialista. El diplomático se opuso categóricamente a las sanciones unilaterales que calificó de ilegales y a cualquier forma de intervención militar, exigiendo que Estados Unidos ponga fin inmediato al bloqueo y a toda forma de coerción. Reafirmó el apoyo chino a Cuba en su exploración de un camino de desarrollo socialista acorde con sus condiciones nacionales, valorando especialmente las medidas de transformación económica y social que impulsa el Partido Comunista de Cuba.

Emilio Lozada García, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y jefe de su Departamento de Relaciones Internacionales, pronunció las palabras centrales del acto. Recordó a los cincuenta militantes comunistas que fundaron la organización política y cómo se han multiplicado hasta superar los cien millones. Lozada enumeró los logros del Partido Comunista de China a lo largo de 105 años, destacando especialmente la Gran Marcha, la hazaña heroica del Ejército Rojo que se extendió entre octubre de 1934 y octubre de 1936, un evento que cambió el rumbo de la guerra y demostró lo que un pueblo puede lograr bajo la dirección correcta de su partido comunista. Subrayó que no tiene precedente el liderazgo ejercido por la organización comunista china durante más de setenta años en la conducción del proceso de construcción del socialismo.

En el plano internacional, Lozada reconoció que los comunistas chinos han promovido la paz, el multilateralismo y la defensa del derecho internacional. Mencionó las iniciativas promovidas por Xi Jinping: la Franja y la Ruta de la Seda, la Construcción de una Comunidad de Futuro Compartido para la Humanidad, y las iniciativas de Seguridad, Desarrollo, Civilización y Gobernanza globales. El dirigente cubano informó que actualmente ambos partidos trabajan en la construcción de una Comunidad de Futuro Compartido bilateral.

Lozada expresó gratitud explícita por el apoyo del Partido Comunista de China contra el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como por su respaldo frente a lo que denominó acusaciones infames contra Raúl Castro Ruz. Enfatizó que Cuba agradece el acompañamiento permanente del Partido Comunista de China en circunstancias que caracterizó como castigo colectivo y genocidio silencioso contra el pueblo cubano. Concluyó afirmando que el Partido Comunista de China es hoy un referente indispensable en la construcción del socialismo y ha demostrado que el sistema socialista constituye una alternativa viable al capitalismo salvaje que, según sus palabras, intentan imponerle desde el norte. Su vocación de lograr un orden internacional más justo, democrático y equitativo, agregó, reafirma que un mundo mejor es posible.

El Partido Comunista de China siempre estará al lado del Partido Comunista de Cuba
— Hua Xin, embajador de China en Cuba
El Partido Comunista de China es hoy un referente indispensable en el proceso de construcción del socialismo y ha demostrado que el sistema socialista es una alternativa viable al capitalismo salvaje
— Emilio Lozada García, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Cuba
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Cuba eligió conmemorar específicamente estos dos aniversarios chinos en este momento?

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Porque ambos eventos —los 105 años del partido y los 90 de la Gran Marcha— representan hitos de resistencia y construcción socialista. Cuba ve en China un espejo de su propia lucha contra presiones externas.

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¿Qué significa exactamente que trabajen en una "Comunidad de Futuro Compartido bilateral"?

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Es una fórmula diplomática que describe cooperación profunda en economía, política y defensa. No es solo retórica; implica alianzas concretas en inversión, energía y apoyo mutuo en foros internacionales.

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El embajador chino fue muy específico sobre el bloqueo estadounidense. ¿Eso es inusual en un acto conmemorativo?

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No, para China y Cuba no. Ambas naciones ven sus destinos entrelazados frente a lo que perciben como presión occidental. Mencionar el bloqueo es reafirmar que esa solidaridad es real, no ceremonial.

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¿Cuál es el peso real de esta alianza en términos geopolíticos?

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China es el socio económico más importante de Cuba después de Rusia. Sin inversión china en energía, turismo y manufactura, la economía cubana estaría aún más constreñida. El acto de hoy es tanto declaración política como reconocimiento de una dependencia mutua.

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¿Hay algo que no se dijo explícitamente pero que estaba presente en la sala?

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La ausencia de crítica interna. Ambos gobiernos celebraron sus propios modelos sin cuestionar nada. Fue un acto de validación mutua, no de diálogo crítico.

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