Batalla campal en Bogotá: indígenas se enfrentan al Esmad en edificio Avianca

Múltiples heridos entre indígenas y policías; mujeres y niños afectados por gases lacrimógenos; al menos un manifestante con heridas faciales.
Negligencia, incumplimiento y desinterés del Distrito y el Gobierno
Jairo Montañez, coordinador de las Autoridades Indígenas en Bakatá, explicó las razones detrás de la ocupación del edificio Avianca.

En el corazón de Bogotá, quince comunidades indígenas agrupadas bajo las Autoridades Indígenas en Bakatá ocuparon el emblemático edificio Avianca para exigir el cumplimiento de acuerdos firmados meses atrás con el Distrito, acuerdos que, según ellos, habían sido sistemáticamente ignorados. Lo que comenzó como una protesta deliberada y simbólica derivó en enfrentamientos con el Esmad, dejando heridos en ambos bandos y gases lacrimógenos sobre mujeres y niños. Este episodio no es un estallido aislado, sino el capítulo más reciente de una larga historia de promesas incumplidas a pueblos que llevan siglos aprendiendo que la visibilidad forzada suele ser su único recurso.

  • Quince comunidades indígenas tomaron la fachada del edificio Avianca en Bogotá, bloqueando sus accesos para exigir que el Distrito honrara compromisos firmados en mayo sobre reubicación y participación en políticas públicas.
  • La tensión escaló al mediodía cuando manifestantes agredieron a funcionarios distritales y rompieron ventanas, desencadenando la intervención del Esmad con gases lacrimógenos que afectaron a mujeres y niños.
  • Los enfrentamientos se extendieron por la carrera séptima entre palos, piedras y gases, dejando al menos un manifestante con heridas visibles en el rostro y reportes de agresiones también contra miembros de la policía.
  • TransMilenio cerró la estación Museo del Oro y los manifestantes se dispersaron hacia la plaza de Bolívar, mientras una mesa de diálogo iniciada horas antes con la comunidad Embera quedó interrumpida por la violencia.
  • La pregunta que flota sobre el centro bogotano sigue sin respuesta: qué ocurrirá ahora con los acuerdos que dieron origen a toda esta tensión.

La mañana del 19 de octubre, un grupo de indígenas llegó al edificio Avianca en el centro de Bogotá, bloqueó sus puertas y desplegó pancartas en su fachada. Hombres, mujeres y niños representaban a las Autoridades Indígenas en Bakatá, una coalición de quince comunidades que meses atrás había ocupado el parque Nacional durante ocho meses antes de ser reubicada en albergues temporales.

La elección del edificio no fue casual. Jairo Montañez, coordinador técnico de las AIB, explicó que allí funcionó en el pasado una unidad para víctimas, convirtiéndolo en un símbolo reconocible. Los manifestantes denunciaban el incumplimiento de acuerdos firmados el 5 y 6 de mayo con el Distrito, así como las condiciones inadecuadas en la UPI La Rioja y la exclusión sistemática de los pueblos indígenas en la reformulación de políticas públicas que los afectaban directamente.

Al mediodía, la tensión se desbordó. Los indígenas agredieron a funcionarios distritales y rompieron ventanas del edificio. El Esmad intervino y los enfrentamientos se extendieron por la carrera séptima, con piedras y palos de un lado y gases lacrimógenos del otro. Al menos un manifestante resultó herido en el rostro; también hubo agresiones contra policías, incluida una mujer oficial que fue protegida por miembros de la propia comunidad.

La ciudad respondió cerrando la estación Museo del Oro de TransMilenio. El secretario de Gobierno, Felipe Jiménez Ángel, rechazó las agresiones contra gestores de convivencia, pero reconoció que una mesa de diálogo con la comunidad Embera, iniciada desde las 8:30 de la mañana, había sido interrumpida por la violencia. Al caer la tarde, los manifestantes se dispersaron hacia la plaza de Bolívar, dejando atrás heridos, gases en el aire y un conflicto que lleva meses acumulándose en silencio.

La mañana del miércoles 19 de octubre comenzó con una ocupación deliberada. Un grupo de indígenas llegó al edificio Avianca en el corazón de Bogotá alrededor de las nueve de la mañana, bloquearon las puertas de entrada y salida, y se plantaron en la fachada del edificio. Hombres, mujeres y niños portaban pancartas con mensajes sobre compromisos que, según ellos, nunca fueron cumplidos. Estos manifestantes representaban a las Autoridades Indígenas en Bakatá, una coalición política que agrupa a quince comunidades indígenas y que meses atrás había ocupado el parque Nacional durante ocho meses antes de ser reubicados en albergues temporales.

La protesta no era espontánea. Jairo Montañez, coordinador técnico de las AIB, explicó después que el edificio Avianca fue elegido deliberadamente porque años atrás funcionaba allí una unidad para las víctimas, convirtiéndolo en un símbolo reconocible. Los manifestantes denunciaban incumplimientos de acuerdos suscritos el 5 y 6 de mayo entre las comunidades y el Distrito. Montañez fue directo en su crítica: el Gobierno y la administración distrital habían mostrado negligencia, desinterés y una negación sistemática de permitir que los pueblos indígenas participaran en la reformulación de políticas públicas que los afectaban directamente. Las condiciones en la UPI La Rioja, donde algunos habían sido reubicados, también eran denunciadas como inadecuadas.

Alrededor del mediodía, la tensión escaló. Los indígenas agredieron a funcionarios del Distrito y rompieron varias ventanas del edificio. El Esmad, la unidad antidisturbios de la policía, intervino para dispersar a los manifestantes y despejar la entrada. Los enfrentamientos se extendieron hacia la carrera séptima, donde los indígenas lanzaron palos y piedras contra los policías. La policía respondió con gases lacrimógenos que afectaron a mujeres y niños presentes en la manifestación. Al menos un manifestante resultó con heridas visibles en el rostro. También hubo reportes de agresiones contra miembros de la policía, incluyendo a una mujer oficial que fue protegida por miembros de la comunidad indígena durante los choques.

La ciudad respondió con medidas de contención. TransMilenio anunció el cierre de la estación Museo del Oro y restricciones en el sector de La Mariposa. A medida que avanzaba la tarde, los manifestantes se dispersaron hacia la plaza de Bolívar y se dirigieron a diferentes puntos del centro de la ciudad. Felipe Jiménez Ángel, secretario de Gobierno de Bogotá, rechazó públicamente las agresiones contra dos gestores de convivencia de la alcaldía, aunque reconoció que había habido una mesa de diálogo con la comunidad Embera desde las 8:30 de la mañana antes de que la violencia interrumpiera los esfuerzos de negociación.

Lo que quedó claro después de las horas de confrontación fue que el conflicto no era nuevo ni superficial. Las comunidades indígenas llevaban meses esperando que se cumplieran promesas hechas cuando abandonaron voluntariamente el parque Nacional. La ocupación del edificio Avianca fue un acto de visibilidad desesperada, una forma de forzar la atención sobre compromisos que, desde su perspectiva, habían sido olvidados. Los enfrentamientos dejaron heridos en ambos lados, gases lacrimógenos en el aire del centro bogotano, y una pregunta sin respuesta: qué sucedería ahora con los acuerdos que originaron toda esta tensión.

Todo se debe al incumplimiento de los acuerdos del 5 y 6 de mayo como también a la negación de dejarnos participar como pueblos en el marco de la reformulación de la política pública
— Jairo Montañez, coordinador técnico de las Autoridades Indígenas en Bakatá
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el edificio Avianca específicamente? Parece una elección muy deliberada.

Model

Lo fue. Años atrás funcionaba allí una unidad para las víctimas. Es un lugar que la gente reconoce, que tiene peso histórico. Cuando quieres que te escuchen, ocupas un lugar que la ciudad no puede ignorar.

Inventor

Pero esto pasó después de que ya habían llegado a un acuerdo en mayo. ¿Qué cambió?

Model

Nada. Eso es el punto. Los acuerdos se firmaron, las comunidades se fueron del parque Nacional, aceptaron la reubicación en albergues temporales. Pero luego el Distrito simplemente no cumplió. Sin participación en las políticas públicas, sin las condiciones prometidas.

Inventor

¿Y la violencia? ¿Cómo pasa de una protesta a enfrentamientos con el Esmad?

Model

Cuando llevas meses esperando que alguien cumpla una promesa y nadie te escucha, la frustración se convierte en algo físico. Rompieron ventanas, agredieron a funcionarios. La policía respondió con gases. Fue escalada rápida.

Inventor

¿Había mujeres y niños ahí?

Model

Sí. Estaban todos. Y fueron los que más sufrieron con los gases lacrimógenos. Eso dice algo sobre quién estaba realmente en esa ocupación.

Inventor

¿Qué pasa ahora?

Model

Se dispersaron hacia la plaza de Bolívar. Pero el problema de fondo sigue intacto. Los acuerdos siguen sin cumplirse.

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