Científicos logran editar genes de embriones humanos con precisión sin precedentes

Como científico, proporcionas los datos y luego te detienes
Dieter Egli reflexiona sobre el rol de los investigadores en debates éticos sobre edición genética.

En los laboratorios de la Universidad de Columbia, el genetista Dieter Egli y su equipo han logrado reescribir el código genético de embriones humanos con una precisión sin precedentes, empleando una técnica llamada edición de bases que opera sin los daños colaterales del método CRISPR. Este avance, publicado en junio de 2026, no solo abre la posibilidad de corregir enfermedades hereditarias antes del nacimiento, sino que reaviva una pregunta que la humanidad lleva décadas eludiendo: hasta dónde estamos dispuestos a llegar cuando la biología se convierte en diseño.

  • Por primera vez, investigadores aplicaron con éxito la edición de bases en embriones humanos, modificando genes vinculados al colesterol y la hemoglobina fetal sin los daños cromosómicos que caracterizaban a CRISPR.
  • El fenómeno del mosaicismo —donde solo algunas células del embrión reciben la edición— sigue siendo un obstáculo crítico que podría generar complicaciones médicas impredecibles si los embriones llegaran a nacer.
  • Empresas como Nucleus Genomics, que financiará la próxima fase del estudio, ya analizan embriones para estimar rasgos como estatura e inteligencia, encendiendo alarmas sobre una eugenesia encubierta bajo lenguaje científico.
  • Expertos como el genetista Fyodor Urnov advierten que este trabajo podría convertirse en un manual para quienes buscan 'mejorar' bebés, cruzando límites éticos que la sociedad aún no ha trazado con claridad.
  • El propio Egli reconoce que la ciencia puede generar los datos, pero que la decisión sobre cómo usar esta tecnología pertenece a un debate colectivo que apenas comienza.

En los laboratorios de la Universidad de Columbia, el genetista Dieter Egli lideró un equipo que logró reescribir el código genético de embriones humanos en sus primeras etapas de desarrollo con una precisión inédita. La técnica empleada, llamada edición de bases, representa un salto cualitativo respecto a CRISPR: en lugar de cortar el ADN como unas tijeras moleculares, modifica letras individuales del código genético sin producir cortes, evitando los daños colaterales que el propio Egli había presenciado en 2020, cuando algunos embriones sufrieron alteraciones que describió como "absolutamente catastróficas".

Desarrollada en 2016 por David Liu en Harvard, esta es la primera vez que la edición de bases se aplica con éxito en embriones humanos. El equipo de Columbia trabajó con dos genes —el PCSK9, relacionado con el colesterol LDL, y el HBG, vinculado a la hemoglobina fetal— introduciéndolos directamente en óvulos fecundados y embriones de dos células donados por sus progenitores. Los resultados mostraron ausencia de los daños cromosómicos típicos de CRISPR, aunque surgió un problema: el mosaicismo, donde algunas células conservaban la versión original del gen mientras otras eran modificadas, lo que podría generar complicaciones médicas complejas en un eventual nacimiento.

Más allá de la corrección de enfermedades hereditarias, el avance ha reabierto el debate sobre el diseño de bebés con características específicas. Empresas como Nucleus Genomics, que financiará la siguiente fase de la investigación, ya analizan embriones para estimar rasgos como estatura e inteligencia. El genetista Fyodor Urnov advirtió que este trabajo podría ofrecer a los "mejoradores de bebés" un manual para cruzar límites éticos que la sociedad aún no ha definido. Egli, consciente de estas tensiones, insiste en que la tecnología está lejos de las clínicas y que corresponde a otros —no a los científicos— decidir cómo atravesar la puerta que la ciencia acaba de abrir.

En los laboratorios de la Universidad de Columbia, un equipo de genetistas acaba de cruzar una línea que la ciencia ha estado aproximándose durante años. Liderados por Dieter Egli, estos investigadores lograron reescribir el código genético de embriones humanos en sus primeras etapas de desarrollo con una precisión que no se había alcanzado antes. La técnica que utilizaron, llamada edición de bases, representa un salto cualitativo respecto a las herramientas que revolucionaron la ingeniería genética hace poco más de una década.

La edición de bases funciona de manera fundamentalmente distinta a CRISPR, el método que transformó el panorama científico desde 2012. Mientras que CRISPR actúa como unas tijeras moleculares que cortan el ADN para reemplazar segmentos completos, la edición de bases realiza cambios mucho más quirúrgicos: modifica letras individuales del código genético sin necesidad de hacer cortes. Esta diferencia es crucial. Los investigadores de Columbia descubrieron que CRISPR dejaba cicatrices extensas en el material genético, daños colaterales que podían ser catastróficos. El propio Egli lo vivió en 2020, cuando intentó reparar una mutación responsable de una forma hereditaria de ceguera. Algunos embriones se recuperaron, pero otros sufrieron alteraciones severas que el científico describe como "absolutamente catastróficas".

La edición de bases fue desarrollada en 2016 por David Liu y su equipo en Harvard, pero esta es la primera vez que se aplica con éxito en embriones humanos. En los nuevos experimentos, el equipo de Columbia trabajó con dos genes específicos: el PCSK9, vinculado a niveles elevados de colesterol LDL y enfermedad cardiovascular, y el HBG, involucrado en la producción de hemoglobina fetal. Los investigadores introdujeron los editores genéticos directamente en óvulos fecundados y embriones de dos células donados por sus progenitores. Los resultados fueron notables: no aparecieron los daños cromosómicos extensos que caracterizaban a CRISPR, y el equipo logró modificar ambos genes con éxito, incluso de manera simultánea en algunos casos.

Pero la técnica aún no es perfecta. En varios embriones surgió un fenómeno llamado mosaicismo, donde algunas células conservaban la versión original del gen mientras otras fueron modificadas. Si esos embriones hubieran llegado a nacer, podrían haber presentado problemas médicos complejos. Paula Amato, especialista en fertilidad de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón, calificó el método como "prometedor" a pesar de estas limitaciones. Otros expertos pidieron cautela. La bioeticista Ana Iltis advirtió que algunos efectos potencialmente perjudiciales podrían no manifestarse hasta después del nacimiento, cuando ya sería demasiado tarde para intervenir.

Más allá de la corrección de enfermedades hereditarias, este avance ha reabierto un debate que muchos creían dormido: la posibilidad de diseñar bebés con características específicas. Empresas como Nucleus Genomics, que financiará la siguiente fase de la investigación, ya están analizando embriones para estimar riesgos de enfermedades y también rasgos como estatura e inteligencia. Para algunos especialistas, este camino conduce directamente hacia una nueva forma de eugenesia. Fyodor Urnov, genetista de la Universidad de California en Berkeley, advirtió que este trabajo podría proporcionar a los "mejoradores de bebés" un manual de instrucciones para cruzar límites éticos que la sociedad aún no ha decidido dónde trazar.

Egli es consciente de estas preocupaciones y mantiene una postura reflexiva sobre su propio rol. "Como científico, puedes proporcionar los datos para el debate, pero luego, esencialmente, ahí te detienes y dejas que otros tomen las riendas", señaló. También insiste en que la tecnología está lejos de las clínicas. "No estamos diciendo que esto vaya a utilizarse mañana", afirmó. Los resultados fueron publicados en internet y actualmente se encuentran en revisión para una futura publicación científica formal. Lo que está claro es que la ciencia ha abierto una puerta que la sociedad tendrá que decidir cómo atravesar.

Tuvo consecuencias absolutamente catastróficas
— Dieter Egli, recordando su intento de 2020 de corregir una mutación de ceguera con CRISPR
Es posible que algunos de los efectos potencialmente perjudiciales no sean evidentes hasta después del nacimiento
— Ana Iltis, bioeticista
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué esta técnica es tan diferente de CRISPR si ambas editan genes?

Model

CRISPR corta el ADN como unas tijeras. Eso deja daños extensos, errores no deseados. La edición de bases es más como un corrector de ortografía: cambia una letra por otra sin hacer cortes. Mucho más limpio.

Inventor

Entonces, ¿por qué no se usaba antes si es mejor?

Model

Porque es más nueva. Se desarrolló en 2016, pero nadie había logrado hacerla funcionar en embriones humanos hasta ahora. Requiere una precisión extrema.

Inventor

El mosaicismo que mencionan suena como un problema grave.

Model

Lo es. Significa que algunos embriones quedan a mitad de camino: algunas células tienen el gen corregido, otras no. Si nace un bebé así, podría tener problemas médicos impredecibles.

Inventor

¿Entonces no está lista para usar en clínicas?

Model

No. Egli es claro en eso. Pero el hecho de que funcione en embriones humanos, aunque sea imperfectamente, cambia el juego. Ahora sabemos que es posible.

Inventor

¿Y lo de diseñar bebés? ¿Es una amenaza real o especulación?

Model

Nucleus Genomics ya está analizando embriones para estimar estatura e inteligencia. No es especulación. Es lo que está pasando ahora mismo, en paralelo a esta investigación.

Inventor

¿Qué debería hacer la sociedad?

Model

Eso es lo que Egli deja en manos de otros. Los científicos pueden decir qué es posible. Pero alguien tiene que decidir qué es permitido.

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