Incluso los deportistas bien preparados son incapaces de mantener el equilibrio térmico
En el umbral de un torneo que reunirá a millones de personas bajo el sol de junio, un grupo de científicos del clima ha recordado a la FIFA —y al mundo— que el calor no es un telón de fondo neutral sino una fuerza con consecuencias. Su advertencia, formulada con datos y firmada por decenas de expertos, plantea una pregunta que trasciende el fútbol: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a adaptar nuestras celebraciones colectivas a una atmósfera que ya no es la misma de hace treinta años?
- Un cuarto de los 104 partidos del Mundial 2026 podría disputarse bajo calor y humedad que ponen en riesgo real la salud de jugadores y aficionados, según el análisis de dos redes independientes de científicos.
- Kansas City, Miami y Nueva Jersey —sedes al aire libre con partidos diurnos— encabezan la lista de peligro, y cinco encuentros podrían alcanzar niveles de temperatura considerados directamente peligrosos.
- Las pausas de hidratación de tres minutos que la FIFA implementará por primera vez en la historia del torneo son, según los investigadores, insuficientes para que el cuerpo humano se recupere térmicamente durante el esfuerzo intenso.
- Los científicos exigen pausas de al menos seis minutos y señalan que el riesgo de olas de calor se ha duplicado desde que Estados Unidos organizó el Mundial en 1994, consecuencia directa del cambio climático.
- La FIFA asegura que monitoreará las condiciones en tiempo real y activará protocolos de contingencia, pero no ha respondido directamente a la crítica sobre la duración de las pausas ni ha comprometido su extensión.
Un grupo de científicos del clima lanzó esta semana una advertencia formal a la FIFA sobre las condiciones de calor que se esperan durante el Mundial 2026, que arranca el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá. La alerta provino de dos redes independientes: World Weather Attribution y una coalición de unos veinte expertos que firmaron una carta abierta al organismo rector. Su hallazgo central es inquietante: aproximadamente uno de cada cuatro partidos podría jugarse bajo niveles de calor y humedad que representan un riesgo genuino para jugadores y espectadores.
Los investigadores utilizaron la temperatura de globo de bulbo húmedo (WBGT), una métrica que combina temperatura, humedad, radiación solar y nubosidad. Es una medida más honesta que el termómetro convencional: un día que parece tolerable puede volverse peligroso cuando la humedad es alta. Con ese estándar, unos 26 partidos superarían los 26°C WBGT —umbral que los sindicatos de jugadores consideran crítico— y cinco podrían alcanzar los 28°C, nivel que algunos expertos asocian con la suspensión del juego.
Las sedes de mayor riesgo son Kansas City, Miami y Nueva Jersey, todas con estadios al aire libre y partidos durante el día. Friederike Otto, del Imperial College de Londres, subrayó que el cambio climático ha duplicado el riesgo de olas de calor desde el último Mundial estadounidense en 1994. Los aficionados que se congreguen fuera de los estadios climatizados enfrentarán una exposición aún mayor, sin el respaldo médico disponible en el interior.
Una crítica concreta surgió de la carta de los científicos: las pausas de hidratación de tres minutos que la FIFA implementará —una novedad histórica— son insuficientes. Tres minutos no bastan para que el cuerpo se rehidrate y enfríe de manera significativa cuando el WBGT supera los 26°C. Los expertos piden al menos seis minutos. La FIFA respondió enumerando sus medidas preventivas y prometiendo monitoreo en tiempo real, pero no abordó directamente esa crítica ni se comprometió a ampliar las pausas. Con el torneo a semanas de distancia, la brecha entre lo que la ciencia recomienda y lo que el protocolo actual contempla permanece abierta.
A group of climate scientists issued a formal warning to FIFA this week about dangerous heat conditions expected during the 2026 World Cup, which begins June 11 across the United States, Mexico, and Canada. The alert came from two independent networks of experts: World Weather Attribution, a research organization focused on climate science, and a separate coalition of roughly twenty scientists who signed an open letter to the governing body. Their concern centers on a stark finding: approximately one quarter of the tournament's 104 matches could be played under extreme heat and humidity that poses genuine risk to players and spectators alike.
The scientists based their analysis on a specific measurement called the wet bulb globe temperature, or WBGT, which accounts for air temperature, humidity, solar radiation, and cloud cover in combination. This metric matters because a temperature that seems moderate on a thermometer can become dangerous when humidity is high. A WBGT reading of 28 degrees Celsius, for instance, corresponds to roughly 38 degrees in dry conditions or 30 degrees in very humid air. Using this standard, researchers found that about 26 of the scheduled matches would occur at WBGT levels of 26 degrees or higher—a threshold that typically requires additional cooling measures according to player unions. More concerning still, approximately five matches could reach or exceed 28 degrees WBGT, a level considered genuinely hazardous and one that some experts suggest should trigger match suspension.
The highest-risk venues emerged clearly from the data. Kansas City, where Argentina will play, Miami, and the area around New Jersey—which will host the final—all present particular danger because they feature outdoor stadiums with daytime matches. Some stadiums are air-conditioned, which protects players and seated spectators, but scientists noted that fans gathering outside these venues face even greater exposure without the medical support available inside. Friederike Otto, a climate scientist at Imperial College London and co-founder of World Weather Attribution, emphasized during a presentation to journalists that climate change has made the problem substantially worse than when the United States last hosted the World Cup in 1994. The risk of heat waves has doubled in the three decades since then.
One specific criticism emerged from the scientists' letter: FIFA's decision to implement three-minute hydration breaks at the midpoint of each half, while a historic first for the tournament, falls short of what the human body actually needs. The researchers argued that even well-trained athletes accustomed to heat struggle to maintain thermal balance during intense intermittent exercise when WBGT exceeds 26 degrees. Three minutes allows insufficient time for meaningful rehydration and body cooling. They called for breaks of at least six minutes instead. Simon Stiell, the United Nations climate official, responded to the warning by noting that the doubled heat-wave risk since 1994 threatens both players and fans, and urged faster action toward clean energy transition to address the underlying climate crisis.
When asked about the scientists' concerns, FIFA responded by cataloging its preventive measures. The organization stated it would monitor conditions in real time using both wet bulb globe temperature and heat index readings, and that it stands ready to activate contingency protocols if extreme weather episodes occur. The statement offered reassurance but did not directly address the scientists' specific critique about the adequacy of three-minute hydration breaks or commit to extending them. As the tournament approaches, the gap between what climate experts say players need and what the current protocol provides remains unresolved.
Citas Notables
El cambio climático tiene un efecto real y medible sobre la viabilidad de organizar Copas del Mundo durante el verano en el hemisferio norte— Friederike Otto, Imperial College Londres
El riesgo de olas de calor se ha duplicado desde 1994, lo que pondrá en peligro a los jugadores y a los aficionados— Simon Stiell, responsable de la ONU para el Clima
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué estos científicos decidieron intervenir ahora, justo antes del torneo?
Porque los datos que obtuvieron fueron alarmantes. Cuando analizaron los 104 partidos con la métrica WBGT, vieron que una cuarta parte se jugaría en condiciones que ya se consideran peligrosas. No es especulación; es medición.
¿Qué diferencia hay entre lo que dice un termómetro normal y este índice WBGT que mencionan?
Un termómetro te dice si hace 30 grados. Pero si hay mucha humedad, tu cuerpo no puede enfriarse por evaporación del sudor. El WBGT captura eso. Un WBGT de 28 grados puede sentirse como 38 grados secos o 30 grados muy húmedos. Es la diferencia entre incómodo y peligroso.
¿Cuál es el problema con las pausas de tres minutos?
Que no son suficientes para que un atleta de élite, jugando a intensidad máxima, recupere su equilibrio térmico. Seis minutos es lo mínimo que necesitan. FIFA lo hizo por primera vez en la historia, pero quedó corto.
¿Y qué pasa con los aficionados que van a ver los partidos?
Están más expuestos que los jugadores. Los espectadores en estadios al aire libre no tienen médicos monitoreando su salud. Si el calor es extremo, pueden sufrir golpes de calor sin la atención inmediata que reciben los futbolistas.
¿Esto es realmente peor que en 1994?
Sí. El riesgo de olas de calor se ha duplicado desde entonces. El cambio climático no es una variable teórica aquí; es la razón por la que este torneo es más peligroso que el anterior en Estados Unidos.
¿Qué puede hacer FIFA ahora?
Extender las pausas de hidratación, monitorear en tiempo real, y estar lista para suspender partidos si las condiciones se vuelven insostenibles. Dijeron que tienen protocolos de contingencia, pero los científicos quieren ver acción, no solo promesas.