ChatGPT y el voto: ventajas de un asesor digital con riesgos ocultos

La máquina parece objetiva cuando no lo es
El riesgo central de usar ChatGPT para decidir el voto es que simula una autoridad que no posee.

Aproximadamente el 30% de españoles usa ChatGPT frecuentemente, y portales online promueven su uso para elegir candidato mediante prompts prediseñados. Los prompts circulantes tienen sesgos evidentes, enfocándose en impuestos y seguridad mientras omiten educación, salud y medioambiente relevantes para otros sectores.

  • Aproximadamente el 30% de españoles usa ChatGPT frecuentemente
  • En Reino Unido, el 32% de usuarios de IA consultó chats para política en 2024
  • Investigaciones muestran que la IA puede influir en preferencias de voto hasta 10 puntos porcentuales
  • Un estudio de la UOC encontró que ChatGPT recomienda más al PSOE que a otros partidos

Ciudadanos españoles recurren a ChatGPT para decidir su voto en las próximas elecciones, pero expertos advierten sobre sesgos, limitaciones de fuentes y riesgos para el pensamiento crítico.

Clara tiene 27 años y todavía no ha decidido a quién votará el 17 de mayo. Como muchos otros españoles ante una decisión importante, planea consultar a ChatGPT. Alrededor del 30% de la población española recurre con frecuencia a este asistente de inteligencia artificial para resolver cuestiones cotidianas, y ahora algunos están llevando esa costumbre hasta las urnas. Javier, de 31 años, y Álvaro, de 22, harán lo mismo. Portales de internet los animan explícitamente: prometen que en segundos obtendrán una recomendación personalizada basada en los programas electorales, sin demagogia, sin ruido.

La mecánica es simple. Circulan por la red instrucciones prediseñadas —prompts, las llaman— que solo requieren copiar, pegar y cambiar algunos datos personales. Pero estos formularios tienen un problema evidente: están sesgados. Se centran en preocupaciones como pagar menos impuestos y tener más seguridad en las calles, temas que probablemente importan a muchos, pero que dejan fuera aspectos cruciales para otros sectores de la población: educación, sanidad, medio ambiente. Los prompts sugieren rellenar información personal detallada —edad, ingresos mensuales, número de propiedades, personas a cargo— antes de pedir al chat que realice una investigación profunda y recomiende el partido más alineado con esas prioridades específicas.

Otras versiones circulantes presentan el argumento de forma más racional. ChatGPT funciona como un asesor que ha leído todo lo que el ciudadano no tuvo tiempo de leer, dicen. Para el votante emocional, permite contrastar si su intuición tiene respaldo real. Para quien sigue tradiciones familiares, ofrece una perspectiva actualizada. Para quien busca datos, organiza la información y ahorra tiempo. Para el indeciso, ayuda a ordenar el caos. El razonamiento suena convincente, pero oculta riesgos profundos.

Las herramientas de inteligencia artificial tienen limitaciones que no son evidentes a primera vista. Sus fuentes son restringidas y sesgadas. Ponderan ciertos temas sobre otros de formas que quizá no coinciden con lo que el usuario realmente valora. Tienen las limitaciones de cualquier ciudadano, pero se presentan con apariencia de irrefutabilidad. En Reino Unido, el 32% de los usuarios de chats de IA —el 13% del electorado total— consultó herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude para informarse sobre política antes de las elecciones de 2024. Desde entonces, estas plataformas han multiplicado su base de usuarios.

En elecciones anteriores de mayor envergadura, como las nacionales de 2023, surgieron herramientas específicas diseñadas para este propósito. Estos chats no indicaban una dirección política, sino que exponían las propuestas de distintos partidos en relación con temas concretos: educación, impuestos, sanidad. Para las elecciones autonómicas del 17 de mayo no existen herramientas específicas, pero sí una población mucho más habituada a interactuar con estas máquinas.

La influencia de la inteligencia artificial en la decisión electoral presenta un riesgo particular: simula objetividad. Durante años, los jóvenes han estado expuestos a múltiples fuentes de información en internet, muchas anónimas, sin verificar o claramente polarizadas. Pero desde que ChatGPT se ha convertido en un conversador habitual, ese influjo tiene una dimensión nueva. La herramienta ofrece respuestas muy precisas en algunos aspectos y parece el asesor ideal para decisiones tan personales como el voto, pero existe una opacidad importante en las fuentes que la alimentan y en la veracidad de sus respuestas. Estudios recientes sugieren que ChatGPT tiene una tendencia hacia la izquierda. Una investigación de la Universitat Oberta de Catalunya encontró que el PSOE lidera las recomendaciones hechas por asistentes de IA. Vox aparece frecuentemente en las respuestas, pero rara vez como recomendación explícita, en menos del 6% de los casos. El Partido Popular, aunque se menciona en el 96% de las ocasiones, no es recomendado con la misma frecuencia que el Partido Socialista. Este análisis fue de alcance nacional, no autonómico.

Otros investigadores han medido la capacidad real de influencia de estas herramientas. En Polonia, se demostró que la IA puede modificar la preferencia de voto con un margen de diez puntos porcentuales, una cifra que en política real puede separar una victoria de una derrota. Las herramientas de IA, es cierto, incluyen advertencias cautelosas: "No puedo decirte a quién votar" aparece antes de la respuesta personalizada. Es un gesto de prudencia, o quizá de ajuste a la legalidad. Pero funciona como la aclaración "Lo ideal es consultar a un médico" que precede a un informe detallado que apunta a un diagnóstico concreto después de que el paciente ha descrito sus síntomas. Habitualmente, quien ha preguntado simplemente ignora esa advertencia y busca la respuesta.

Funciona como un asesor que leyó todo lo que el ciudadano no tuvo tiempo de leer
— Descripción común de ChatGPT en portales que promueven su uso electoral
Tiene las limitaciones que podría tener cualquier ciudadano, pero con apariencia de irrefutabilidad
— Análisis sobre los riesgos de delegar decisiones electorales en IA
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué alguien elegiría ChatGPT para decidir su voto en lugar de leer directamente los programas electorales?

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Porque es más rápido, más fácil, y parece más objetivo. ChatGPT promete una respuesta personalizada en segundos, basada en tus circunstancias específicas. Los programas electorales son densos, contradictorios, requieren tiempo. Para alguien indeciso o abrumado, la máquina parece ofrecer claridad.

Inventor

Pero esos prompts que circulan por internet tienen sesgos evidentes, ¿verdad? Solo preguntan sobre impuestos y seguridad.

Model

Exacto. Quien diseña el prompt decide qué importa. Si alguien se preocupa por educación o medio ambiente, esos temas quedan fuera del análisis. La máquina solo ve lo que le pides que vea.

Inventor

¿Y si la máquina misma tiene un sesgo político incorporado?

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Eso es lo inquietante. Estudios sugieren que ChatGPT tiende hacia la izquierda. En España, el PSOE aparece más recomendado que otros partidos. Pero nadie sabe exactamente por qué. Las fuentes de entrenamiento son opacas, los algoritmos son opacos.

Inventor

¿Cuánta gente realmente está haciendo esto?

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En Reino Unido, el 13% del electorado consultó chats de IA para informarse sobre política. Aquí no tenemos cifras exactas, pero alrededor del 30% de españoles usa ChatGPT regularmente. Es plausible que muchos lo intenten para las elecciones.

Inventor

¿Cuál es el verdadero peligro?

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Que la máquina parece objetiva cuando no lo es. Que ofrece respuestas con tanta certeza que la gente olvida hacer preguntas críticas. Que puede cambiar preferencias de voto hasta diez puntos porcentuales. Y que la advertencia "No puedo decirte a quién votar" se pierde en el ruido de la respuesta personalizada que sigue.

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