El consumidor quiere darse un gusto sin abandonar sus objetivos de bienestar
En un mercado donde la cerveza convencional ha dominado por generaciones, Perú comienza a abrir espacio para una alternativa que responde a una transformación cultural más profunda: la búsqueda del placer sin sacrificar el bienestar. La cerveza sin alcohol, aún marginal con apenas el 2% de las ventas, está encontrando su lugar entre deportistas jóvenes y mujeres que redefinen cómo se celebra y se socializa. Es un nicho pequeño, pero su crecimiento refleja algo más grande: el cambio en la relación que las personas establecen con su propio cuerpo y sus elecciones cotidianas.
- La cerveza sin alcohol representa apenas el 2% de las ventas en Perú, pero importadores como BrewDog ya identifican en ese margen una oportunidad real de expansión.
- Jóvenes que entrenan y mujeres que buscan opciones saludables —incluso durante el embarazo— están impulsando una demanda que la industria tradicional no había contemplado.
- Los precios elevados, entre S/ 9.50 y S/ 13.50 por unidad, y el alza del dólar frenan el crecimiento, encareciendo las importaciones desde Alemania, España y Estados Unidos.
- El cierre prolongado de bares y restaurantes durante la pandemia golpeó las importaciones, que entre enero y agosto de 2021 apenas alcanzaron los US$ 42,835.
- Para 2022, BrewDog planea abrir un bar propio y ampliar su portafolio de estilos sin alcohol, apostando a que la reactivación del consumo social detonará el despegue del segmento.
La cerveza sin alcohol todavía ocupa un lugar modesto en el mercado peruano, pero quienes la comercializan ven señales claras de que eso está cambiando. Gabriela Bustos, gerente comercial de Viejo Mundo Importaciones SAC —empresa que representa a la marca escocesa BrewDog en el país— reconoce que el segmento apenas llega al 2% de sus ventas, pero no lo interpreta como un límite, sino como un punto de partida.
El consumidor que está descubriendo estas bebidas tiene un perfil definido: jóvenes que entrenan y cuidan su alimentación, y mujeres que buscan participar de los rituales sociales sin los efectos del alcohol. Algunas incluso las eligen durante el embarazo. La cerveza sin alcohol, con sus vitaminas, ácido fólico y nutrientes, encaja en una lógica de bienestar que cada vez más personas adoptan como estilo de vida.
Las cifras de importación reflejan un mercado aún en formación. Entre enero y agosto de 2021, Perú importó poco más de 27,500 litros por un valor de US$ 42,835, por debajo de los niveles prepandemia. Los principales proveedores son Alemania, España y Estados Unidos, con marcas como Erdinger, Paulaner, Estrella Damm y BrewDog compitiendo en supermercados y tiendas de conveniencia, únicos canales de distribución actuales.
El precio es una barrera que no puede ignorarse: entre S/ 9.50 y S/ 13.50 por unidad, estas cervezas cuestan considerablemente más que las convencionales. A eso se suma el encarecimiento de las importaciones por el alza del dólar, que ha complicado traer grandes lotes desde Escocia. Sin embargo, Bustos confía en que la reactivación plena de bares y restaurantes será el catalizador que el segmento necesita para despegar.
De cara a 2022, BrewDog evalúa abrir un bar con su marca en Perú y ampliar su oferta de estilos sin alcohol, en conversaciones con su casa matriz en Escocia. En Europa, este segmento ya cuenta con un portafolio diverso y consolidado. Esa tendencia está llegando al Perú, lentamente, pero con dirección clara.
En el mercado peruano, la cerveza sin alcohol es todavía un producto joven, pero está encontrando su camino hacia consumidores que hace poco no existían para la industria cervecera tradicional. Gabriela Bustos, gerente comercial de Viejo Mundo Importaciones SAC, la empresa que trae la marca escocesa BrewDog al país, ve en este segmento un potencial de crecimiento considerable. Hoy representa apenas el 2% de las ventas de la compañía, pero eso no desalienta a quienes apuestan por él.
El nicho que está emergiendo es específico: jóvenes que entrenan, que cuidan su cuerpo, que comen más sano. Y mujeres que buscan nuevas formas de disfrutar sin comprometer su salud. Algunas de ellas, incluso durante el embarazo, encuentran en estas bebidas una alternativa que les permite participar socialmente sin los riesgos del alcohol. Bustos lo explica con claridad: el consumidor moderno quiere darse un gusto, pero sin abandonar sus objetivos de bienestar. La cerveza sin alcohol, con sus vitaminas, ácido fólico y nutrientes, encaja en esa ecuación.
Los números de importación aún son modestos. Entre enero y agosto de 2021, Perú importó cerveza sin alcohol por un valor de 42,835 dólares estadounidenses, lo que equivale a 27,558 litros. Estas cifras están por debajo de lo que se movía antes de la pandemia, cuando los bares y restaurantes cerraron y el consumo se detuvo. Los proveedores principales son Alemania, España y Estados Unidos. En el mercado peruano compiten marcas como Erdinger, Kunstmann, Paulaner, Estrella Daam y BrewDog, cada una con su propia propuesta.
Actualmente, toda la cerveza sin alcohol que se vende en Perú es importada. Los supermercados y tiendas de conveniencia son los canales donde se concentra la distribución. El segmento aún no alcanza el 10% de participación del mercado total, lo que subraya cuán pequeño es el espacio que ocupa hoy. Pero Bustos confía en que cuando los restaurantes y bares se reactiven completamente, el consumo despegará. El precio es un factor que no pasa desapercibido: estas cervezas cuestan entre 9.50 y 13.50 soles, significativamente más que una cerveza convencional. A pesar de ese ticket alto, la demanda en el canal moderno está aumentando, y algunas marcas ya están diversificando sus productos en los supermercados.
En Europa, la cerveza sin alcohol es un segmento robusto con un portafolio variado y estilos diversos. Esa tendencia está llegando lentamente al Perú, pero llega. BrewDog, a nivel global, cuenta con 400 estilos de cerveza artesanal. En el país, por ahora, comercializa 22 de ellos. Para 2022, la compañía evalúa abrir un bar con su marca y traer más estilos de cerveza sin alcohol al mercado. Bustos señala que están en conversaciones con la casa matriz en Escocia para expandir la oferta.
Un obstáculo que afecta a los importadores es el alza del dólar. Traer grandes lotes desde Escocia se ha vuelto más costoso en los últimos meses, lo que ha impactado tanto el consumo como las importaciones de cerveza artesanal. Bustos espera que la situación mejore hacia fin de año. En cuanto al nuevo Impuesto Selectivo al Consumo, no representa una preocupación para BrewDog, ya que su línea de cerveza artesanal no utiliza azúcar en ningún punto del proceso de producción.
Lo que está claro es que el mercado está en movimiento. Jóvenes deportistas y mujeres que buscan alternativas saludables están descubriendo estas bebidas. Los importadores ven la oportunidad y están posicionándose. El segmento es pequeño hoy, pero todos los indicios sugieren que puede despegar en cualquier momento, especialmente cuando la vida social en bares y restaurantes vuelva a su ritmo normal.
Notable Quotes
Este producto está destinado a un nicho de mercado en el Perú, pero tiene mucha oportunidad de crecimiento para los próximos años— Gabriela Bustos, gerente comercial de Viejo Mundo Importaciones SAC
Sentimos que el consumo de cerveza sin alcohol puede despegar en cualquier momento— Gabriela Bustos
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué ahora? ¿Qué cambió para que la cerveza sin alcohol de repente tenga demanda en Perú?
No es que haya cambiado de repente. Es más bien que hay un grupo de personas cuyas prioridades no encajaban con la cerveza tradicional. Jóvenes que entrenan, que miden cada cosa que entra a su cuerpo. Mujeres embarazadas que quieren participar socialmente. Eso siempre existió, pero nadie les ofrecía nada. Ahora sí.
El 2% de las ventas suena muy pequeño. ¿Realmente hay potencial ahí?
Sí, porque ese 2% es en un mercado donde la cerveza sin alcohol casi no existía hace poco. Además, toda la distribución está en supermercados y tiendas de conveniencia. Cuando los bares y restaurantes se reactiven completamente, ese número puede cambiar rápidamente.
El precio es casi el doble. ¿La gente realmente paga eso?
Está pasando. La demanda en el canal moderno está aumentando a pesar del precio. Eso te dice que para este grupo de consumidores, el precio no es lo más importante. Lo importante es que existe algo que se ajusta a lo que quieren.
¿Qué pasa con el dólar? ¿Eso puede frenar todo?
Sí, es un problema real. Traer desde Escocia se ha vuelto más caro. Pero es un problema temporal. Lo que no es temporal es que hay consumidores esperando estos productos.
¿Por qué Europa ya tiene esto resuelto y Perú apenas está empezando?
Europa llegó primero porque la tendencia de salud y bienestar llegó primero allá. Pero ahora está llegando acá. Es cuestión de tiempo. Y de que haya empresas dispuestas a traer el producto y educadores de mercado que expliquen por qué importa.