Apenas 23 días para prepararse antes del debut oficial
Cuando el tiempo apremia, los cimientos se vuelven más valiosos que los adornos. Rosario Central inició su pretemporada bajo la conducción de Jorge Almirón con una convicción clara: antes de pensar en esquemas tácticos o rivales de práctica, el cuerpo debe estar preparado para resistir. Con apenas 23 días para llegar al debut del Clausura ante Belgrano —el campeón vigente—, el Canalla enfrenta una carrera silenciosa contra el calendario, donde cada sesión de trabajo aeróbico es una apuesta por llegar enteros al momento que importa.
- Central fue uno de los últimos equipos en terminar el semestre, lo que comprimió su ventana de preparación a solo 23 días antes del debut oficial.
- El cuerpo técnico de Almirón impuso un régimen de máxima exigencia física en las dos primeras semanas, dejando la táctica en segundo plano por necesidad.
- El estrecho margen de tiempo limita los amistosos a uno o dos partidos, reduciendo las oportunidades de rodaje colectivo antes del Clausura.
- La única incorporación confirmada hasta ahora es el zaguero Sebastián Zaracho, mientras el cuerpo técnico aguarda refuerzos adicionales que aún no han llegado.
- El debut del 23 de julio ante Belgrano, campeón de la temporada anterior, convierte esta pretemporada en una prueba de eficiencia: poco tiempo, máxima exigencia.
La pretemporada de Rosario Central ya está en marcha con un plan concreto: construir la base física antes de pensar en cualquier otra cosa. Durante las dos primeras semanas, Jorge Almirón somete a sus jugadores a una exigencia máxima en términos aeróbicos y de resistencia. Hay trabajo con pelota, pero el acondicionamiento físico domina la agenda.
Esta decisión responde a una realidad incómoda: Central fue uno de los equipos que terminó más tarde el primer semestre, lo que provocó un regreso tardío a los entrenamientos. Transcurrieron 28 días entre el último partido y la vuelta al trabajo grupal, y ahora el equipo cuenta con apenas 23 días para prepararse antes del debut oficial.
Ese debut está fijado para el 23 de julio ante Belgrano, el campeón de la temporada anterior, en el inicio del Clausura. Con tan poco margen, el plan contempla solo uno o dos amistosos de preparación. Almirón no quiere dejar nada librado al azar, y cada día de trabajo cuenta.
Mientras tanto, el técnico aguarda la llegada de refuerzos. La única incorporación confirmada es el zaguero Sebastián Zaracho, proveniente de Guaraní. El volante Franco Ibarra, uno de los más regulares del semestre anterior, ya forma parte del grupo que trabaja bajo las nuevas exigencias. La pretemporada del Canalla es, en esencia, una carrera contra el reloj.
La pretemporada de Rosario Central ya está en marcha, y el cuerpo técnico dirigido por Jorge Almirón tiene un plan claro: antes de pensar en táctica o en partidos amistosos, hay que construir la base física. Durante las dos primeras semanas de trabajo —que se extienden hasta este domingo y la semana siguiente— los futbolistas serán sometidos a una exigencia máxima en términos aeróbicos y de resistencia. Habrá trabajo con pelota, por supuesto, pero lo que domina ahora es el acondicionamiento del cuerpo.
Esta estructura responde a una realidad incómoda: Central fue uno de los equipos que terminó más tarde en el primer semestre del año. Eso significó un regreso tardío a los entrenamientos. Aunque los jugadores cumplieron con rutinas personalizadas y especiales durante las semanas previas al inicio formal de la pretemporada, transcurrieron 28 días entre aquel último partido en el estadio Mario Alberto Kempes y el momento en que volvieron a trabajar juntos. Ahora tienen apenas 23 días para prepararse antes del debut oficial.
Ese debut está fijado para el jueves 23 de julio, cuando Central enfrente a Belgrano, el campeón de la temporada anterior. Es una prueba de fuego para comenzar el Clausura, lo que explica por qué Almirón no quiere dejar nada al azar en la preparación. Con solo tres semanas de trabajo total y dos de ellas dedicadas principalmente a lo físico, el margen para disputar amistosos es estrecho. El plan contempla uno o, en el mejor de los casos, dos partidos de preparación antes de ese primer compromiso oficial.
Mientras tanto, el técnico espera que los refuerzos lleguen lo antes posible. Hasta ahora, la única incorporación confirmada es la del zaguero central Sebastián Zaracho, quien proviene de Guaraní. El volante Franco Ibarra, uno de los futbolistas más regulares del equipo en el primer semestre, es parte del grupo que ya está trabajando bajo las nuevas exigencias físicas. La estructura de la pretemporada, entonces, es una carrera contra el reloj: fortalecer el cuerpo, incorporar nuevos jugadores, disputar algunos amistosos, y estar listos para enfrentar al campeón en menos de un mes.
Citações Notáveis
La idea del cuerpo técnico es que durante las dos primeras semanas el acento se ponga en la base física— Estructura de trabajo de Jorge Almirón
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué tanto énfasis en lo físico si apenas tienen tres semanas de preparación?
Porque Central llegó tarde. Terminaron tarde el semestre pasado, así que perdieron tiempo. Almirón sabe que sin una base física sólida, todo lo demás se derrumba. Es invertir bien los días que tienen.
¿Y los amistosos? ¿No son importantes para la táctica?
Claro que lo son, pero vienen después. Primero necesitan que los cuerpos aguanten. Un jugador sin resistencia no puede ejecutar un plan táctico, sin importar cuán bueno sea.
¿Qué pasa con los refuerzos? ¿Llegan a tiempo?
Esa es la incógnita. Solo está Zaracho. Los demás todavía no. Almirón está esperando, pero no puede esperar mucho. El debut es el 23 de julio.
¿Belgrano es un rival complicado para empezar?
Es el campeón. No hay rival más complicado que eso. Pero es lo que les tocó. Por eso la pretemporada tiene que ser perfecta.
¿Creen que uno o dos amistosos alcanzan?
Depende de cómo salga todo. Si los refuerzos llegan rápido y el trabajo físico va bien, tal vez. Pero es ajustado. Muy ajustado.