El virus ya no era un problema de una sola red social
A finales de julio de 2022, la viruela del mono cruzó una frontera simbólica en Estados Unidos: dos niños —uno de California, otro bebé no residente— fueron confirmados como los primeros casos pediátricos del brote, sin vínculo entre sí, lo que sugería que el virus ya circulaba libremente en las comunidades. La noticia no sorprendió a los expertos, quienes sabían que ningún virus respeta las fronteras demográficas que los humanos le trazan; sí recordó, sin embargo, que las epidemias evolucionan, y que la preparación colectiva debe evolucionar con ellas.
- Dos niños sin conexión entre sí fueron diagnosticados con viruela del mono, señal de que el virus ya no se limita a las redes donde se originó el brote.
- La transmisión en menores puede ocurrir a través de gestos cotidianos —un abrazo, una toalla compartida, una cuchara— lo que convierte el hogar en un posible escenario de contagio.
- Ambos menores reciben tratamiento con TPOXX, un medicamento experimental recomendado para niños menores de ocho años, y su estado de salud se mantiene estable.
- El gobierno federal ha distribuido 300.000 dosis de la vacuna Jynneos, pero el suministro apenas alcanza una fracción del millón y medio de personas consideradas elegibles.
- Ante la escasez, autoridades sanitarias en ciudades como Nueva York optaron por vacunar al mayor número posible con una sola dosis, apostando por la protección parcial inmediata sobre la espera de la cobertura completa.
A finales de julio de 2022, los CDC confirmaron los dos primeros casos de viruela del mono en niños estadounidenses: un menor residente de California y un bebé identificado en territorio estadounidense pero no residente. Ambos casos eran independientes entre sí, lo que apuntaba a transmisión comunitaria dentro del país. Los dos menores recibían tratamiento con TPOXX, un medicamento experimental recomendado para niños menores de ocho años, y su estado general era estable.
Desde mayo, el brote había afectado principalmente a hombres que tenían relaciones sexuales con hombres, pero el virus se transmite por contacto directo de piel con piel, incluyendo actividades tan ordinarias como abrazar, alimentar o compartir objetos personales. La Dra. Jennifer McQuiston, de los CDC, no se sorprendió: anticipaba que el virus escaparía de los grupos inicialmente afectados, tal como ya ocurría en Europa con casos en niños y mujeres.
Mientras tanto, el gobierno federal distribuía 300.000 dosis de la vacuna Jynneos, aunque el CDC estimaba que más de 1,5 millones de personas eran elegibles, dejando al descubierto una brecha significativa en el suministro. Frente a esa realidad, ciudades como Nueva York y Washington optaron por una estrategia pragmática: administrar la primera dosis al mayor número posible de personas, aun sin garantizar la segunda de inmediato. Con dos niños infectados y rutas de transmisión que ya no seguían un patrón único, quedaba claro que la viruela del mono había dejado de ser el problema de una sola red social para convertirse en un desafío de salud pública que exigía vigilancia amplia y respuesta urgente.
A finales de julio de 2022, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades confirmaron lo que muchos temían: el virus de la viruela del mono había llegado a los niños estadounidenses. No se trataba de un único caso aislado, sino de dos, sin conexión aparente entre sí, lo que sugería que el virus circulaba ya dentro de las comunidades del país.
El primero era un niño pequeño residente de California. El segundo, un bebé que no vivía en Estados Unidos pero había sido identificado en territorio estadounidense. Ambos presentaban síntomas de la enfermedad, pero su estado general era estable. Los investigadores de salud pública aún trabajaban para determinar exactamente cómo se habían infectado, aunque todo indicaba transmisión comunitaria en lugar de importación directa del extranjero. Ambos menores recibían tratamiento con TPOXX, un medicamento experimental que los CDC recomendaban específicamente para niños menores de ocho años, considerados de mayor riesgo.
Desde que el brote comenzó en mayo de ese año, la enfermedad se había propagado principalmente entre hombres que tenían relaciones sexuales con hombres. Pero el virus no respetaba límites demográficos. Cualquier persona podía contraerlo a través del contacto directo de piel con piel. En el caso de los niños, esto significaba algo mucho más cotidiano: sostenerlos, abrazarlos, alimentarlos, o simplemente compartir toallas, sábanas, tazas y cubiertos. La transmisión podía ocurrir en el contexto de la vida familiar ordinaria.
La Dra. Jennifer McQuiston, subdirectora de la División de Patógenos y Patología de Alta Consecuencia de los CDC, no se sorprendió por estos casos. De hecho, los esperaba. Explicó que las redes sociales humanas —la forma en que las personas se conectan y se mueven a través del mundo— significaban que el virus eventualmente escaparía de los grupos donde se había concentrado inicialmente. Europa ya reportaba casos en niños y mujeres. Estados Unidos debería prepararse para lo mismo. Sin embargo, aclaró que hasta ese momento no había evidencia de que el virus se estuviera propagando ampliamente fuera de esas poblaciones específicas.
Mientras tanto, el gobierno federal aceleró sus esfuerzos de vacunación. Para el viernes por la tarde, habían distribuido 300.000 dosis de la vacuna Jynneos a estados y territorios. El Dr. Ashish Jha, coordinador de respuesta a la pandemia de covid-19 de la Casa Blanca, señaló que cientos de miles de estadounidenses recibirían sus vacunas en cuestión de días o semanas. Nueva York había recibido suficientes dosis para vacunar al menos a la mitad de su población elegible. Washington, al 70 por ciento. Pero estas cifras eran engañosas: el CDC estimaba que más de 1,5 millones de personas eran elegibles para la vacuna, lo que significaba que el suministro apenas cubría una pequeña fracción de quienes la necesitaban.
La vacuna requería dos inyecciones con cuatro semanas de diferencia para proporcionar protección completa, según la información de prescripción y las recomendaciones de la FDA y los CDC. Pero en Nueva York y otros lugares con alta transmisión, los funcionarios de salud habían tomado una decisión pragmática: administrar la primera dosis al mayor número de personas posible, incluso antes de que las segundas dosis estuvieran disponibles. Jha explicó que esta estrategia tenía sentido porque permitía proteger a más gente de inmediato, con la promesa de que las segundas dosis llegarían después. Los CDC y la FDA estaban de acuerdo en que ambas dosis eran necesarias, pero reconocían que en una emergencia, una primera dosis era mejor que nada.
Las personas eran elegibles para vacunarse si sabían que habían estado expuestas al virus, o si sospechaban exposición porque habían tenido múltiples parejas sexuales o habían asistido a eventos donde se sabía que el virus circulaba. McQuiston recordó que más del 99 por ciento de los casos confirmados en Estados Unidos involucraban contacto sexual entre hombres. Pero ahora, con dos niños infectados y sin una ruta clara de transmisión sexual, la realidad del brote se estaba ampliando. El virus ya no era un problema de una sola red social. Era un problema de salud pública que requería vigilancia constante y respuesta rápida.
Citas Notables
Las redes sociales que tenemos como humanos significan que tenemos contacto con muchas personas diferentes. Si bien este brote se está propagando en una red social en particular en este momento, podría haber casos que ocurran fuera de esas redes.— Dra. Jennifer McQuiston, CDC
Cientos de miles de estadounidenses se vacunarán en cuestión de días o semanas. Las jurisdicciones reciben sus vacunas generalmente alrededor de 30 horas después de ordenarlas.— Dr. Ashish Jha, coordinador de respuesta de la Casa Blanca
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué estos dos casos en niños cambian la narrativa del brote?
Porque hasta ese momento, el virus parecía confinado a una red social específica. Dos niños sin conexión aparente significaban que el virus estaba circulando en la comunidad general, no solo en espacios donde se sabía que se propagaba.
¿Cómo se infectan los niños si el brote se ha concentrado en hombres que tienen sexo con hombres?
A través de contacto cotidiano. Un abrazo, compartir una toalla, una taza. Los niños viven en hogares con adultos. Si un adulto está infectado, la transmisión es casi inevitable.
¿Qué significa que ambos casos sean de "transmisión interna"?
Que no vinieron de fuera. No fueron importados. El virus ya estaba circulando dentro de Estados Unidos cuando estos niños se infectaron. Eso es lo preocupante.
¿Por qué la vacuna no es suficiente?
Porque hay 1,5 millones de personas elegibles y solo 300.000 dosis distribuidas. Es un gotero cuando necesitas un río. Y además, requiere dos dosis. Así que realmente es 150.000 personas completamente protegidas.
¿Qué pasaría si el virus se propagara ampliamente entre niños?
Eso es lo que McQuiston estaba tratando de decir sin alarmismo. Que debemos estar listos. Que en Europa ya estaba sucediendo. Que aquí también podría suceder, y debemos tener sistemas en lugar para responder.