¿Por qué no lo publican? Si no han hecho nada malo, ese video debería exonerarlos.
En las aguas del Caribe, el 2 de septiembre, fuerzas estadounidenses no solo destruyeron una embarcación sospechosa de narcotráfico, sino que ejecutaron un segundo bombardeo para eliminar a los sobrevivientes del primero. Durante semanas, el gobierno guardó silencio sobre ese segundo acto; solo bajo la presión del periodismo y del Congreso la Casa Blanca admitió lo ocurrido, aunque desplazando la responsabilidad hacia un almirante que, paradójicamente, fue ascendido un mes después. La pregunta que queda suspendida sobre las instituciones es antigua y urgente: ¿quién responde cuando el poder actúa en la sombra?
- El gobierno Trump ocultó durante semanas que ordenó matar a dos sobrevivientes que se aferraban a los restos de una lancha destruida en el Caribe.
- The Washington Post reveló la orden verbal de 'no dejar personas con vida', encendiendo una crisis política que cruzó líneas partidistas en el Congreso.
- La Casa Blanca pasó en 48 horas de calificar el informe de 'noticias falsas' a confirmar el segundo ataque, pero trasladando la autoría al almirante Bradley en lugar del secretario Hegseth.
- Trump dijo públicamente que no habría querido ese segundo ataque, mientras Hegseth llamó al almirante 'un héroe estadounidense' y le expresó apoyo total.
- El almirante Bradley, ascendido un mes después del bombardeo, comparecerá ante el Congreso el jueves en una sesión confidencial que podría definir la legalidad de toda la campaña militar.
La Casa Blanca pasó semanas en silencio sobre lo que ocurrió en el Caribe el 2 de septiembre. Trump anunció ese día el bombardeo de una supuesta narcolancha, publicó un video de 29 segundos con la explosión y reportó once muertes. Lo que no mencionó fue que hubo un segundo ataque.
The Washington Post reveló la semana pasada que, tras el primer impacto, dos sobrevivientes quedaron aferrados a los restos de la embarcación. El equipo militar recibió entonces una orden verbal: no dejar personas con vida. Un segundo bombardeo los eliminó. La revelación alarmó al Congreso, donde legisladores de ambos partidos cuestionaron la legalidad de una campaña que ya había destruido al menos veinte embarcaciones y dejado más de ochenta muertos.
La respuesta del gobierno fue contradictoria. Hegseth rechazó el informe como 'noticias falsas' sin negarlo directamente. Trump, por su parte, dijo el domingo que no habría querido ese segundo ataque y que Hegseth le aseguró no haberlo ordenado. El lunes, sin embargo, la portavoz Karoline Leavitt confirmó el bombardeo y atribuyó la decisión al almirante Frank Bradley, quien habría actuado 'dentro de su autoridad y conforme a la ley'. Hegseth lo llamó después 'un héroe estadounidense'.
El movimiento fue transparente: la Casa Blanca pasó de negar el segundo ataque a confirmarlo, desplazando la responsabilidad hacia el almirante. Bradley, ascendido un mes después del bombardeo, comparecerá ante el Congreso el jueves. El senador demócrata Jack Reed exigió que se publique el video completo del ataque: 'Si no han hecho nada malo, ese video debería exonerarlos. ¿Por qué no lo publican?'
La Casa Blanca pasó semanas en silencio sobre lo que sucedió en el Caribe el 2 de septiembre, cuando fuerzas estadounidenses atacaron lo que describieron como una narcolancha. El presidente Trump anunció el bombardeo ese mismo día, publicó un video de 29 segundos mostrando una embarcación que explotaba en una bola de fuego, y reportó once muertes. Lo que no mencionó entonces, y lo que el gobierno se negó a confirmar durante semanas después, fue que había un segundo ataque.
The Washington Post sacó a la luz la historia completa la semana pasada: cuando el equipo militar observó dos sobrevivientes aferrados a los restos de la lancha tras el primer impacto, recibieron una orden verbal de no dejar personas con vida. Ejecutaron un segundo bombardeo que eliminó a esos dos hombres. La revelación encendió las alarmas en el Congreso, donde legisladores de ambos partidos comenzaron a cuestionar la legalidad de lo que estaba sucediendo en aguas del Caribe y el Pacífico oriental, una campaña militar que ya había destruido al menos veinte embarcaciones y dejado más de ochenta personas muertas.
La respuesta inicial del gobierno fue defensiva. El secretario de Defensa Pete Hegseth rechazó lo que llamó "noticias falsas" sin negar específicamente el informe del Post. Insistió en que los ataques eran "altamente efectivos" y que cumplían con la ley estadounidense e internacional. Trump, sin embargo, fue más directo el domingo: dijo que no habría querido un segundo ataque, y afirmó que Hegseth le había dicho que él no había ordenado la muerte de esos dos hombres. "Y yo le creo", agregó el presidente.
Pero el lunes, la portavoz de la Casa Blanca Karoline Leavitt cambió el relato. Sin negar el informe del Post, confirmó que sí hubo un segundo bombardeo, pero lo atribuyó al almirante Frank Bradley, comandante del Comando de Operaciones Especiales Conjuntas. Leavitt dijo que Bradley actuó "dentro de su autoridad y conforme a la ley" al dirigir el ataque para garantizar que la amenaza fuera eliminada. Hegseth, agregó, había autorizado al almirante a llevar a cabo estos ataques cinéticos. Horas después, Hegseth escribió en X que Bradley era "un héroe estadounidense" y que tenía su apoyo al cien por ciento.
La maniobra fue clara: la Casa Blanca pasó de negar el segundo ataque a confirmarlo, pero trasladando la responsabilidad del secretario de Defensa al almirante. Un mes después del bombardeo, Bradley fue ascendido de su posición anterior a comandante del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos. Ahora está programado para comparecer ante el Congreso esta semana en una sesión informativa confidencial.
El republicano Mike Rogers, presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara, dijo que estaba "satisfecho" después de hablar con Hegseth, pero quería escuchar directamente a Bradley. El senador demócrata Jack Reed, de mayor rango en el comité del Senado, pidió que el gobierno publique el video completo del ataque del 2 de septiembre. "Si no han hecho nada malo, entonces ese video debería exonerarlos completamente. ¿Por qué no lo publican?", preguntó. La comparecencia de Bradley está prevista para el jueves, cuando supuestamente habrá claridad sobre lo que realmente sucedió ese día en el Caribe.
Notable Quotes
El almirante Bradley actuó dentro de su autoridad y conforme a la ley al dirigir el ataque para garantizar que el barco fuera destruido y la amenaza a EEUU eliminada.— Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca
Si no han hecho nada malo, entonces ese video debería exonerarlos completamente. ¿Por qué no lo publican?— Senador Jack Reed, Comité de Servicios Armados del Senado
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la Casa Blanca esperó tanto tiempo para confirmar que hubo un segundo ataque?
Porque reconocer que bombardearon a dos sobrevivientes aferrados a los restos de una embarcación plantea preguntas legales incómodas. Era más fácil no mencionarlo.
Pero Trump dijo que no habría querido eso. ¿Entonces quién decidió realmente?
Esa es la pregunta que el Congreso está haciendo ahora. La Casa Blanca primero culpó a Hegseth, luego a Bradley. Alguien dio esa orden verbal de no dejar personas con vida.
¿Y Bradley fue ascendido después de esto?
Un mes después del ataque. Lo cual sugiere que, al menos para la administración, lo que hizo fue considerado correcto, no un error.
¿Qué pasa si el video muestra algo diferente a lo que dicen?
Por eso Reed lo pidió. Si el video exonera a todos, como dice la Casa Blanca, publicarlo sería lo más fácil. El hecho de que no lo hayan hecho es revelador.
¿Cuántas personas han muerto en total en esta campaña?
Más de ochenta. Veinte embarcaciones destruidas. Y todo comenzó con un ataque que el gobierno no fue completamente honesto sobre desde el primer día.